martes, 2 de octubre de 2012

INTENCIONES DEL PAPA: Octubre de 2012



Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Benedicto XVI indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de octubre de 2012 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La INTENCIÓN GENERAL para OCTUBRE 2012 es: “Para el desarrollo y progreso de la Nueva Evangelización en los países de antigua cristiandad”.

COMENTARIO PASTORAL: ¿Alguna vez has tenido noticias tan buenas que te alegraron y entusiasmaron tanto que no te podías aguantar para compartirlas con los demás? Eran noticias tan buenas que deseabas que otros las conocieran para que pudieran compartir tu felicidad. Seguramente fuiste al teléfono, al computador o al celular para poder comunicar lo más pronto posible esas noticias a todos los conocidos.

Este es el espíritu que está detrás de la Intención General de este mes. Este es el espíritu de la “nueva evangelización”. La ‘evangelización’ o la proclamación del Evangelio, la Buena Nueva de Jesucristo, ha sido parte de la misión de la Iglesia desde el principio. Este fue el punto central del Sínodo de los Obispos en 1974 y de la Exhortación Apostólica del Papa Pablo VI después del Sínodo. Desde entonces, el Papa Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI han pedido una “nueva evangelización”.

¿Qué es lo “nuevo” en ella? La evangelización pretende llevar el Evangelio a aquellas partes del mundo donde nunca ha sido escuchado. La nueva evangelización tiene que ver con llevar el Evangelio a países donde el cristianismo se estableció hace muchos siglos, donde se arraigó y floreció pero que ahora está muriendo por varias razones. La novedad de la evangelización también se refiere a la necesidad de nuevos métodos para presentar el Evangelio de manera audaz y convincente, empleando, especialmente, las nuevas tecnologías de la comunicación.

Esta es una preocupación tan importante para el Papa Benedicto, que en octubre 2010 creó el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. Este Consejo será un foco central de la 13ª Asamblea General del Sínodo de los Obispos que se reunirá en el Vaticano este mes. El 30 de mayo 2011, el Papa Benedicto participó en la primera Sesión Plenaria del nuevo Consejo Pontificio y les dijo: “Proclamar a Jesucristo el único Salvador del mundo parece más complejo hoy que en el pasado; pero nuestra tarea continúa siendo la misma como al comienzo de nuestra historia. La misión no ha cambiado, como el entusiasmo y el valor que impulsaron a los Apóstoles y a los primeros discípulos tampoco debe cambiar”. Y continuó diciendo: “la nueva Evangelización debe encontrar maneras para hacer que la proclamación de la salvación sea más eficaz”.

En último término, la obra de la nueva Evangelización, aunque implica el uso de métodos nuevos para anunciar a la gente la Buena Nueva de Jesucristo, depende del testimonio personal. Depende de los cristianos cuyo estilo de vida atrae a otros a Cristo. Como dijo el Papa Benedicto al Consejo Pontificio, “El estilo de vida de los creyentes necesita una verdadera credibilidad, mucho más convincente mientras más dramática sea la condición de las personas a quienes va dirigida.” Este testimonio incluye el compromiso de trabajar en favor de la justicia social. El 16 de mayo de 2011, dirigiéndose a una reunión patrocinada por el Consejo Pontificio para Justicia y Paz, el Papa Benedicto dijo: “mi deseo para vosotros es que el Señor Resucitado inflame vuestros corazones y os ayude a propagar el fruto de la redención por medio de una nueva evangelización de la esfera social y el testimonio de una vida honrada de acuerdo con el Evangelio”.

Por último, aunque la globalización es una fuerza que disminuye las diferencias de las culturas, las circunstancias de varios países siguen siendo diferentes y exigirán diferentes maneras de presentar la evangelización. En su Carta Apostólica en que anuncia la creación del nuevo Consejo Pontificio, el Papa Benedicto escribe: “Hablar de una ‘nueva evangelización’, de hecho no significa que una misma y única fórmula debe desarrollarse que correspondería igualmente a todas las circunstancias. Y sin embargo, no es difícil ver que lo que necesitan las Iglesias que viven en territorios de cristianismo tradicional es un impulso misionero renovado, una expresión de una nueva y generosa apertura al don de la gracia”.

Por último, la nueva Evangelización depende de la gracia de Dios. Depende del Espíritu Santo que llene a los creyentes con el conocimiento del amor de Dios – una Buena Nueva que ellos no serán capaces de conservar sólo para sí mismos.

Padre James Kubicki, S.J.
Secretario Nacional Estados Unidos – Apostolado de la Oración

La INTENCIÓN MISIONERA para OCTUBRE 2012 es: “Para que la celebración de la Jornada Misionera Mundial sea ocasión de un renovado empeño misionero”.

COMENTARIO PASTORAL: Este mes se nos recuerda que proclamar el Evangelio es la tarea principal y la identidad misma de la Iglesia. A cada uno de los cristianos se nos pide que renovemos nuestro compromiso por la evangelización.

Como persona laica en los Estados Unidos, me he dado cuenta que en algunos círculos los católicos no quieren hablar de la evangelización – mucho menos comprometerse en ella. Parece que muchos católicos se sienten avergonzados del deber cristiano de proclamar el Evangelio a todos los pueblos. Parece que prefieren una Iglesia que se interese sólo de sus propios asuntos y no se imponga a los demás. Después de todo, ¿quiénes somos nosotros, para decir a los demás que Jesucristo es el Salvador del mundo, que murió y resucitó de nuevo para liberar a todos del pecado y de la muerte? Esas son afirmaciones un poco altaneras. ¿Quién quiere comenzar una discusión? Aun peor, ¿Quién quiere parecer como un tonto?

Si me siento así respecto a la evangelización, quizá es hora de re-examinar mi propia fe como católico. Tal vez fui bautizado en Cristo como un niño, pero ¿alguna vez he realmente considerado el Bautismo como algo mío, propio? Tal vez creo en Jesús pero ¿me he encontrado con Él? ¿Lo conozco en la Palabra, lo conozco en la Eucaristía, lo conozco en la oración, lo conozco en mi vida cotidiana? ¿estoy convencido que sin Jesús me sentiría miserable? ¿Creo que con Jesús lo tengo todo? Jesús ha prometido estar con nosotros siempre: ¿Siento que él está caminando conmigo estos días?

En una alocución a las Sociedades Misioneras Pontificias, el Papa Benedicto dijo que “una condición fundamental para la proclamación es dejarse tomar completamente por Cristo, la Palabra de Dios encarnada, porque sólo aquellos que escuchan atentamente al Verbo Encarnado, que están íntimamente unidos con Él, pueden llegar a ser sus heraldos”. Si no es así, dice el Santo Padre, nuestros esfuerzos en evangelizar son meramente “un proyecto humano, social, que esconde o deja fuera la dimensión trascendente de la salvación ofrecida por Dios en Cristo”.

La Evangelización se ha convertido en una actividad cada vez más compleja en el mundo moderno. Pero su complejidad no debe desalentarnos. Si verdaderamente nos hemos dejado agarrar por Cristo, proclamaremos el Evangelio de manera auténtica en todo lo que hagamos. Para comenzar, nos sentiremos motivados por el amor de Cristo por todos los hombres y mujeres, sean pecadores o santos, creyentes o enemigos de la iglesia. Rezaremos para que todos puedan encontrar la paz de Cristo, especialmente las personas con quienes nos encontramos durante el día. En vez de buscar la riqueza y el poder, viviremos en solidaridad con las víctimas del mundo, con aquellos que tienen hambre y sed, con los que soportan la pobreza, la violencia y la injusticia, como lo hizo Jesús. Nos involucraremos y haremos lo que podamos para aliviar su sufrimiento. Y porque queremos hacer algo más daremos nuestro dinero para apoyar a las personas que llevan a cabo el trabajo de Cristo en nuestra vecindad y en el mundo. Y, por último, no tendremos miedo de que los demás sepan quiénes somos, lo que creemos y por qué vivimos de esta manera.

En su primera carta, San Pedro parece que habla directamente a aquellos de nosotros que somos tímidos: “Y, ¿quién os hará mal si os afanáis por el bien? Mas, aunque sufrierais a causa de la justicia, dichosos vosotros. No les tengáis ningún miedo ni os turbéis. Al contrario, dad culto al Señor Jesucristo en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza. Pero hacedlo con dulzura y respeto. Mantened una buena conciencia” (I Pedro 3:13-16a).

Douglas Leonard, Director Administrativo
Oficina del Apostolado de la Oración – Estados Unidos

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