lunes, 31 de diciembre de 2012

ORACIONES: Gracias, Perdón, Me pongo en tus manos...

Queridos amigos y hermanos del blog: en el último día del año civil serenemos el alma con una oración profunda y sencilla:

 

Gracias, Perdón, Me pongo en tus manos...

Gracias Señor: por las cosas buenas y lindas del año.
Por el don de la vida.
Y el llamado a vivirla en plenitud por el Encuentro con Jesús y los hermanos.

Perdón Señor:
No siempre acepté tu amor, maltraté a mis hermanos, me hice daño a mi mismo.

Me pongo en tus manos:
Vengo de ti y voy hacia ti con mis hermanos, Señor, en el calor y a la luz de tus manos.
Te ofrezco todo y a todos los que cargo en el corazón.

Quiero iniciar el nuevo año en compañía de Jesús, tu Hijo, que desde el pesebre, en el regazo de la Madre de Dios, nos abraza con un corazón humano pero lleno de tu Amor poderoso.

Gracias, Perdón, Me pongo en tus manos...

domingo, 30 de diciembre de 2012

FAMILIA: El desafío de "Educar la fe en familia" en la Jornada de la Sagrada Familia

Mensaje de los obispos españoles para la 
Jornada de la Sagrada Familia
Queridos amigos y hermanos del blog: hoy, domingo 30 de diciembre, la Iglesia celebra la festividad de la Sagrada Familia. Con este motivo, la subcomisión episcopal para la Familia y Defensa de la Vida ha hecho pública una nota titulada "Educar la fe en familia".

Los obispos de la subcomisión, movidos por su "deber de pastores", invitan a todos los fieles a reflexionar sobre la vital importancia de la familia en la “educación de la fe”. Asimismo, recuerdan "la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre, de un modo especial en este Año de la Fe".

"Desde la primera evangelización la transmisión de la fe --afirman en su nota--, en el transcurso de las generaciones, ha encontrado un lugar natural en la familia". Hoy, afiman, se asiste "a una desvalorización del papel de la familia en este campo, debido a múltiples factores". No se puede dar por supuesta la vivencia de la fe cristiana en muchos hogares cristianos, con las consecuencias que ello conlleva en la asimilación de la fe por parte de los hijos. Por esto, animan a las familias "a ocupar su puesto en la transmisión de la fe, a pesar de las dificultades y crisis por las que atraviesan".

La nueva evangelización, subrayan, "debe ir dirigida de manera primera y prioritaria a la familia, como la realidad a la que más han afectado los cambios sociales y la poca valoración de la fe".

"La iniciación cristiana --explican--, que comprende el Bautismo, la Confirmación, la Penitencia y la Eucaristía, toma una especial relevancia en la familia, 'iglesia doméstica', comunidad de vida y amor, por ser donde surge la vida de la persona y esta es amada por sí misma. La familia vive dicha fe y participa también en la fe de sus hijos en las diversas etapas de formación y desarrollo de la vida cristiana. Así, el primer fundamento de una pastoral familiar renovada es la vivencia intensa de la iniciación cristiana".

"Los padres --añaden- apoyan a los hijos y caminan con ellos mientras realizan el aprendizaje de la vida cristiana y entran gozosamente en la comunión de la Iglesia para ser en ella adoradores del Padre y testigos del Dios vivo. La familia, de este modo, se convierte en el primer transmisor de la fe, y esta crece cuando se vive como consecuencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y de gozo".

Recuerdan que "la familia es el ámbito natural donde es acogida la fe y la que va a contribuir de una manera muy especial a su crecimiento y desarrollo. En ella se dan los primeros pasos de la educación temprana de la fe y los hijos aprenden las primeras oraciones, como el avemaría, el 'Jesusito de mi vida', el 'Ángel de mi guarda' y el padrenuestro. También experimentan el amor a la Virgen, a Jesucristo, y es donde por primera vez oyen hablar de Dios y aprenden a quererlo viviendo el testimonio de sus padres".

Así, la familia, señalan, "es el 'lugar' privilegiado donde se realiza la unión de 'la fe que se piensa' con 'la vida que se vive' a partir del despertar religioso".

"Cuando la vivencia y experiencia cristiana se ha tenido en la familia puede que se atraviese por momentos de crisis, pero lo que se ha vivido de niño vuelve a renacer y a tener un peso específico en la fe adulta", afirman.

"No se puede pensar en una nueva evangelización sin sentirnos responsables del anuncio del Evangelio a las familias y sin ayudarles en la tarea educativa. La familia está inmersa en un proceso gradual de educación humana y cristiana que permite tener como centro la vocación al amor. A la familia le corresponde el deber grave y el derecho insustituible de educar y cuidar este momento inicial de la vocación al amor de los hijos. Esto se realiza en un ambiente sencillo y normal, el hogar, donde, de una manera connatural se va formando la personalidad humana y cristiana de los hijos. A esta educación contribuyen también las entidades educativas, el testi- monio de los padres y hermanos, el contacto con otras familias, la pertenencia a la comunidad cristiana parroquial, y a grupos o movimientos cristianos".

Firma el mensaje monseñor Juan Reig Plà, obispo de Alcalá de Henares, presidente de la subcomisión episcopal para la Familia y Defensa de la Vida.

Leer el mensaje completo y encontrar materiales para esta celebración en:
http://www.conferenciaepiscopal.es/index.php/jornada-sagrada-familia.html

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LAS FAMILIAS ESPAÑOLAS

Desde Roma, el Papa dijo a los presentes en Colón que "las familias son la esperanza de la Humanidad". #MisaFamilias.


sábado, 29 de diciembre de 2012

ACTUALIDAD: Y casi terminando la Navidad, al final, ¿qué es lo que efectivamente dijo el Papa sobre la mula y el buey?

Queridos amigos y hermanos del blog: casi terminando la Octava de Navidad, y ahora que el bombardeo mediático ha pasado, estaba pensando en escribirles algo sobre el dichoso y cuestionado tema de "la mula y el buey", que rios de tinta digital ha hecho correr en todo este mes de diciembre. De pronto, por correo electrónico me llegó este interesante artículo de Luis Antequera publicado en su blog "En cuerpo y alma" de "Religión en Libertad", y me pareció que contiene -y mucho mejor expresado- lo que yo quería compartirles y por eso lo publico a continuación:

            Uno de los grandes titulares de estos días por lo que a noticias religiosas se refiere ha sido, sin duda, la polémica creada en torno a los animales que rodearon el evento del nacimiento de Jesús. La práctica totalidad de los grandes medios del país se han hecho eco del hipotético desmentido del Papa sobre la presencia en el portal de un buey y una mula. Hagamos un breve repaso que en modo alguno pretende ser exhaustivo, porque es llamativo cómo un tema tan en principio intrascendente, invadió las portadas y los titulares de la prensa española.
 
            En los titulares de El País del 21 de noviembre de 2012 leímos: “El Papa afirma que no había ni mula ni buey en el portal de Belén” para luego en el cuerpo de la noticia afirmar entrecomillado “en el portal no había animales”.
 
            El Periódico de la misma fecha afirmó en su titular: “El Papa dice que en el pesebre no había ni buey ni mula”, para luego aseverar que “Ratzinger asegura que en el portal de Belén no había ningún buey ni ninguna mula”.
 
            La Vanguardia tituló: “Jesús no nació junto a un buey y una mula, según el Papa”. Y el Diario Vasco del 21 de noviembre por su parte afirmó también en titulares: “Ni mula ni buey: el Papa pone patas arriba el portal de Belén” para afirmar luego en el interior: “El teólogo Joseph Ratzinger sostiene que en el humilde lugar donde nació Jesús no había ningún buey ni asno”.
 
            El ABC escribió en titulares, ya el 22: “¿Debemos quitar la mula y el buey del belén esta navidad?”, para luego indicar que “en su último libro La infancia de Jesús el Papa Benedicto XVI recuerda que no había animales en el pesebre en el momento en el que nació Jesús”.
 
            Pues bien, todo esto dicho veamos lo que dice literalmente el Papa en la traducción española de su libro “La infancia de Jesús”, que por cierto, dedica al tema este sucinto párrafo y nada más, no vayan Vds. a creer que se recrea excesivamente en el tema:
 
            “Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1, 3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende”” (pág. 76)
 
            ¿De verdad es los mismo decir “en el Evangelio no se habla de animales” (por cierto, no sin afirmar previamente que “el pesebre hace pensar en los animales” y señalar a continuación que “la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna”) que decir “no había ni mula ni buey en el portal de Belén” (El País); “en el portal de Belén no había ningún buey ni ninguna mula” (El Periódico); “no había animales en el pesebre en el momento en el que nació Jesús” (ABC); “Jesús no nació junto a un buey y una mula” (La Vanguardia); o “ni mula ni buey: el Papa pone patas arriba el portal de Belén” (Diario Vasco)?
 
            Pocas veces tan patente aquello de “no dejes que una noticia te estropee un buen titular”. Nuestros periodistas deberían ser un poco más rigurosos e hilar un poquito más fino, ni siquiera por respeto al Papa, sino por respeto a lo que debería ser su más preciado instrumento de trabajo: la lengua.

viernes, 28 de diciembre de 2012

PRO VIDA: Los santos inocentes de hoy, las víctimas del aborto


Queridos amigos y hermanos del blog: posiblemente, la menor de las celebraciones navideñas sea la de la matanza de los Santos Inocentes. Puesta en términos muy simples: Herodes el Grande, rey de Israel, supo que había nacido el Rey de los judíos y, por temor a perder su trono, mandó matar a todos los niños menores de dos años en una pequeña aldea de su reino. El nuevo Rey de los Judíos era Jesús, y la aldea era Belén. 

Según la tradición, los niños asesinados fueron 30. No muchos, para lo que se usa en estos tiempos. Además, no había los medios de comunicación que hay ahora; probablemente el hecho pasó desapercibido para la gran mayoría; solo las familias de los niños los lloraron. Y Dios, por supuesto. Y María con José.

El siglo XX nos trajo matanzas de inocentes mucho mayores. Millones de niños murieron en el Holocausto; probablemente millones más en las grandes matanzas de Armenios en los últimos años del imperio turco, muchos millones más en la Unión Soviética de Stalin; por no hablar de los bombardeos indiscriminados en la segunda guerra mundial, atómicos o convencionales. La postguerra, las guerras de guerrillas, las matanzas tribales en África, los campos de la muerte de Camboya, las minas antipersonales, la tragedia de los niños soldados, han traído aún mayores matanzas de inocentes. Eso, sin contar los millones de niños abortados cada año. 

Como en aquellos tiempos, la matanza de los inocentes pasa desapercibida. Son sólo niños, dirán algunos. Son sólo fetos, productos, embriones, preembriones, mórulas… todos esos nombres técnicos que se usan para no decir qué, en el aborto, mueren niños. A los Santos Inocentes de tiempos de Jesús, los lloraron sus madres. A los de hoy… a veces ni siquiera sus madres los lloran. Solo Dios los llora y, quiero creer, los recibe en el Paraíso. Los Santos Inocentes dieron su vida para que un rey, anciano por cierto y que murió poco después de la matanza, pudiera estar tranquilo: su trono no peligraba. Muchos niños hoy mueren para que los varones que los engendraron no enfrenten sus responsabilidades, para proteger la tranquilidad económica de sus familias, para evitar la vergüenza, el estigma social para sus madres… por tantas otras causas. Y nosotros no los lloramos; nosotros, como sociedad, no sentimos la gran tragedia que esto significa. ¡Qué fría e insensible es nuestra civilización moderna!

Este día de los inocentes, amiga, amigo, además de las simpáticas inocentadas, celébralo con un momento de oración. Por los niños y niñas ya formados que siguen muriendo en guerras sin sentido (¿habrá de otras?), por las víctimas de la violencia en las calles. Por los millones de mujeres que abortarán este nuevo año, muchas de ellas inocentes también, porque habrían sido engañadas, presionadas, manipuladas para que tomen ese paso. Muchas de ellas, casi niñas también. Reza por los niños a los que se les daña con la violencia, el abuso sexual, el escándalo (en el sentido evangélico del término). Y reza también por los que vemos todo esto sin que se nos mueva el corazón.

VOCACIÓN: “¿Soy suficientemente santo para ser sacerdote?”


7º programa:
¿Soy suficientemente santo para ser sacerdote?

 

jueves, 27 de diciembre de 2012

FE Y VIDA: Otra Navidad de sangre en Nigeria

Al menos seis cristianos fueron asesinados en el estado de Yobe
Queridos amigos y hermanos el blog: en Nigeria, hombres armados asesinaron en la noche, entre el lunes 24 y el martes 25 de diciembre, al menos a seis cristianos en la aldea de Peri, cerca de Potiskum, la capital económica del norte del estado de Yobe.
"Un grupo de hombres armados irrumpieron en la aldea a medianoche; se dirigieron directamente a la iglesia (...), abrieron fuego y mataron al pastor y a cinco fieles. Luego prendieron fuego a la iglesia", contó un aldeano, Usman Mansir, a la agencia France Presse (AFP), ayer 25 de diciembre.

Según la fuente, cuyo relato fue confirmado por un responsable de la Policía de Yobe, el ataque fue dirigido contra una iglesia evangélica perteneciente a la ECWA (por las siglas en inglés de Iglesia Evangélica de África Occidental).

La policía recuperó hasta el momento seis cuerpos. Pero según Idi Garba, responsable de la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN, la organización que agrupa a las diversas denominaciones cristianas en Nigeria, incluyendo la Iglesia católica) en el estado de Yobe, muchas personas que participaban en el culto siguen desaparecidas .

Aunque hasta el momento ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad de la matanza, las sospechas se dirigen al movimiento antioccidental Boko Haram, que tiene vínculos con la red terrorista Al Qaeda y que lanzó varios ataques contra objetivos cristianos en los últimos años.

Sangre y semilla

De acuerdo con los cálculos de AFP, la violencia relacionada con la secta y su represión por parte de las fuerzas de seguridad de Nigeria, provocó cerca de tres mil víctimas desde 2009 en el país africano más poblado (con más de 170 millones de habitantes), y principal productor de petróleo en el continente.
El estado de Yobe limita al este con el estado de Borno, cuya capital Maidaguri (o Yerwa) es la cuna y bastión de la secta fundamentalista islámica, cuyo nombre Boko Haram, significa "la educación occidental es ilegal".

A finales de 2010, una ola de violencia anticristiana, que se inició con el ataque a dos iglesias cristianas cerca de Maidaguri, causó en Navidad al menos 86 víctimas en el centro-norte de Nigeria.

Según informaba la agencia vaticana Fides el 22 de diciembre, citando al diario The Nigerian Tribune, en vista del periodo navideño, la policía nigeriana y la CAN emitieron una advertencia este año, invitando a la gente a prestar mucha atención a paquetes navideños sospechosos. Podrían --según la policía de los estados de Kaduna y Gombe--, contener explosivos o comida envenenada.

Con motivo del tradicional mensaje Urbi et Orbi, el papa Benedicto XVI volvió a llamar ayer la atención sobre la situación en algunas partes de África, entre ellas Nigeria. "Que el Nacimiento de Cristo --dijo el papa--, sea propicio para el retorno de la paz en Malí y la armonía en Nigeria, donde atroces atentados terroristas siguen matando gente, sobre todo entre los cristianos" (Zenit.org).

miércoles, 26 de diciembre de 2012

CATEQUESIS DEL PAPA: "Vencer miedos e inercias para dar razón de la esperanza con audacia y sabiduría"

Queridos amigos y hermanos del blog: el Sucesor de Pedro, en su saludo a los peregrinos de lengua española, suplicó que el ejemplo de fidelidad al Evangelio del primer mártir “ayude a los cristianos a vencer sus miedos e inercias, para que así puedan dar razón de su esperanza a quien se la pidiere, con audacia y sabiduría”.

Con la imagen de Jesús en el pesebre de la Plaza de San Pedro, rodeada de peregrinos de diversas partes del mundo –muchos de los cuales habían tenido su encuentro con Jesús en la Eucaristía en las misas de la mañana celebradas en el santuario-, el Papa Benedicto rezó la oración mariana del Ángelus en el día de san Esteban.

“La fiesta de San Esteban prolonga el fervor de la Navidad y se convierte en una invitación a pedir al Niño Dios que renueve nuestra fe y la haga más activa por la caridad”, expresó en español el obispo de Roma, motivando la súplica a vencer los miedos e inercias. Para concluir deseando a todos nuevamente “una santa y feliz Navidad”.


Queridos hermanos y hermanas: Cada año, el día después de la Navidad del Señor, la liturgia nos hace celebrar la fiesta de san Esteban, diácono y primer mártir. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos lo presenta como a un hombre lleno de gracia y de Espíritu Santo (cfr At 6,8-10; 7,55); en él se verificó plenamente la promesa de Jesús reportada por el texto evangélico de hoy, que los creyentes llamados a dar testimonio en circunstancias difíciles y peligrosas no serán abandonados e indefensos: el Espíritu de Dios hablará en ellos (cfr Mt 10,20). El diácono Esteban, en efecto, obró, habló y murió animado por el Espíritu Santo, testimoniando el amor de Cristo hasta el extremo sacrificio. El primer mártir viene descrito, en su sufrimiento, como imitación perfecta de Cristo, cuya pasión se repite hasta en los detalles. La vida de san Esteban está enteramente plasmada por Dios, configurada a Cristo; en el momento final de la muerte, de rodillas, él eleva la oración de Jesús en la cruz, confiándose al Señor (cfr At 7,59) y perdonando a sus enemigos: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado"(v. 60). Lleno del Espíritu Santo, mientras sus ojos están por apagarse, él fija la mirada en “Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios” (v. 55), Señor de todo y que a todos atrae a Él.

En el día de san Esteban, también nosotros estamos llamados a fijar la mirada sobre el Hijo de Dios que en el gozo de la Navidad contemplamos en el misterio de su Encarnación. Con el Bautismo y la Confirmación, con el precioso don de la fe alimentada por los Sacramentos, especialmente por la Eucaristía, Jesucristo nos ha unido a Sí y quiere continuar en nosotros, con la acción del Espíritu Santo, su obra de salvación, que todo lo rescata, mejora, eleva y conduce a cumplimiento. Dejarse atraer por Cristo, como hizo san Esteban, significa abrir la propia vida a la luz que nuevamente la llama, la orienta y la hace recorrer el camino del bien, el camino de una humanidad según el diseño del amor de Dios.


Finalmente, san Esteban es un modelo para todos aquellos que quieren colocarse al servicio de la nueva evangelización. El demuestra que la novedad del anuncio no consiste propiamente en el uso de métodos o técnicas originales, que ciertamente tienen su propia utilidad, sino en el ser colmados del Espíritu Santo y dejarse conducir por El. La novedad del anuncio está en la profundidad de la inmersión en el misterio de Cristo, de la asimilación de su palabra y de su presencia en la Eucaristía, de modo que Él mismo, Jesús vivo, pueda hablar y actuar en su enviado. En sustancia, el evangelizador se hace capaz de llevar a Cristo a los demás de manera eficaz cuando vive de Cristo, cuando la novedad del Evangelio se manifiesta en su misma vida. Recemos a la Virgen María, para que la Iglesia, en este Año de la fe, vea multiplicarse a los hombres y a las mujeres que, como san Esteban, saben dar un testimonio convencido y valeroso del Señor Jesús.

Reiterando que el día después de la Navidad, conmemoramos, el martirio del diácono Esteban, Benedicto XVI hizo hincapié también en francés, inglés, alemán, portugués y polaco, que este primer mártir muestra que el nacimiento del Hijo de Dios inauguró para la humanidad «una nueva era, la del amor»:

«El amor hace caer las barreras entre las personas», subrayó el Papa en francés, añadiendo que nos «hace hermanos en la reconciliación, por medio del perdón dado y recibido». «Que la intercesión de San Esteban, fiel al Señor hasta el final, sostenga a los cristianos perseguidos y que nuestra oración los aliente!», pidió el Santo Padre, invitando a perseverar sin temor en el testimonio de la fe.

Con su bienvenida y saludos en inglés, el Santo Padre deseó que, al igual que san Esteban, seamos bendecidos por la gracia de Dios para tener el valor de hablar y defender la verdad de nuestra fe en público, con caridad y constancia.

San Esteban vio los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la diestra de Dios, recordó Benedicto XVI en sus palabras en alemán, evocando los Hechos de los Apóstoles y recordando que con su testimonio y su martirio, confirma el mensaje de la Encarnación, mostrando que el hombre que se vuelve hacia Cristo, Palabra divina, se encuentra con Dios y queda transformado por el poder del amor en la nueva creación de Dios en él.

Benedicto XVI, también en portugués, deseó a los peregrinos que su venida a Roma llene de paz y alegría sus corazones, con una adhesión viva a Cristo, como hizo san Esteban. Y concluyó su evocación de san Esteban, con sus saludos en polaco, deseando que por intercesión del primer mártir pidamos a Dios para que en la vida cotidiana, nunca nos falten la sabiduría y la valentía, la fe y el amor, que encuentran su cumplimiento en la gloria del Señor.

En sus saludos a los peregrinos de lengua italiana, en particular a los jóvenes del Movimiento de los Focolares, provenientes de muchos países del mundo el Papa deseó que el ejemplo de la beata Chiara Badano los ayude en el camino de la fe y concluyó con sus mejores deseos de alegría, en la luz y en la paz de la Navidad del Señor.

martes, 25 de diciembre de 2012

LITURGIA: «La verdad ha brotado de la tierra», el Papa en su Mensaje Navideño

(RV).- Este mediodía, en la Solemnidad de la Navidad del Señor, desde la Logia Central de la Basílica Vaticana, Benedicto XVI dirigió el tradicional Mensaje navideño a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro y a cuantos lo escucharon a través de la radio y la televisión, tras lo cual impartió la Bendición Apostólica “Urbi et Orbi”.

Tras su Mensaje, el Santo Padre expresó su felicitación por la Navidad, en este Año de la fe, con las palabras tomadas del Salmo 85: «La verdad brota de la tierra».

La Verdad a la que no le basta el cielo –dijo el Papa– ha brotado de la tierra para ser colocada en un pesebre. Y se preguntó ¿en bien de quién vino con tanta humildad tan gran excelsitud? Ciertamente –respondió–, no vino para bien suyo, sino nuestro, a condición de que creamos».

Les comparto el texto completo del Mensaje de Navidad del Santo Padre Benedicto XVI:

«Veritas de terra orta est» - «La verdad ha brotado de la tierra» (Sal 85,12)

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, feliz Navidad a todos vosotros y vuestras familias.

Expreso mi felicitación esta Navidad, en este Año de la fe, con estas palabras tomadas del Salmo: «La verdad brota de la tierra». En realidad, en el texto del Salmo las encontramos en futuro: «La verdad brotará de la tierra»; es un anuncio, una promesa, acompañada de otras expresiones que juntas suenan así: «La misericordia y la verdad se encontrarán, / la justicia y la paz se besarán; / la verdad brotará de la tierra, / y la justicia mirará desde el cielo; / el Señor nos dará la lluvia, / y nuestra tierra dará su fruto. / La justicia marchará ante él, / la salvación seguirá sus pasos» (Sal 85,11-14). 

Hoy, esta palabra profética se ha cumplido. En Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, se han encontrado realmente la misericordia y la verdad, la justicia y la paz se han besado; la verdad ha brotado de la tierra y la justicia mira desde el cielo. San Agustín explica con feliz concisión: «¿Qué es la verdad? El Hijo de Dios. ¿Qué es la tierra? La carne. Investiga de dónde nació Cristo, y verás que la verdad nació de la tierra… la verdad nació de la Virgen María» (En. in Ps. 84, 13). Y en un sermón de Navidad afirma: «Con esta festividad anual celebramos, pues, el día en que se cumplió la profecía: “La verdad ha brotado de la tierra, y la justicia ha mirado desde el cielo”. La Verdad que mora en el seno del Padre ha brotado de la tierra para estar también en el seno de una madre. La Verdad que contiene al mundo, ha brotado de la tierra para ser llevada por manos de una mujer… La Verdad a la que no le basta el cielo, ha brotado de la tierra para ser colocada en un pesebre. ¿En bien de quién vino con tanta humildad tan gran excelsitud? Ciertamente, no vino para bien suyo, sino nuestro, a condición de que creamos» (Serm. 185, 1).

«A condición de que creamos». Ahí está el poder de la fe. Dios ha hecho todo, ha hecho lo imposible, se ha hecho carne. Su omnipotencia de amor ha realizado lo que va más allá de la comprensión humana, el Infinito se ha hecho niño, ha entrado en la humanidad. Y sin embargo, este mismo Dios no puede entrar en mi corazón si yo no le abro la puerta. Porta fidei. La puerta de la fe. Podríamos quedar sobrecogidos, ante nuestra omnipotencia a la inversa. Este poder del hombre de cerrarse a Dios puede darnos miedo. Pero he aquí la realidad que aleja este pensamiento tenebroso, la esperanza que vence el miedo: la verdad ha brotado. Dios ha nacido. «La tierra ha dado su fruto» (Sal 67,7). Sí, hay una tierra buena, una tierra sana, libre de todo egoísmo y de toda cerrazón. Hay en el mundo una tierra que Dios ha preparado para venir a habitar entre nosotros. Una morada para su presencia en el mundo. Esta tierra existe, y también hoy, en 2012, de esta tierra ha brotado la verdad. Por eso hay esperanza en el mundo, una esperanza en la que poder confiar, incluso en los momentos y en las situaciones más difíciles. La verdad ha brotado trayendo amor, justicia y paz.

Sí, que la verdad brote para la población de Siria, profundamente herida y dividida por un conflicto que  no respeta ni siquiera a los enfermos y cosecha víctimas inocentes. Una vez más hago un llamamiento para que cese el derramamiento de sangre, se faciliten las ayudas a los prófugos y a los desplazados y, a través del diálogo, se alcance una solución política al conflicto.

Que la paz brote en la Tierra donde nació el Redentor, y él conceda a israelíes y palestinos la valentía de poner fin a tantos años de luchas y divisiones, y emprender con decisión la vía de la negociación.

Que en los países del Norte de África, que atraviesan una profunda transición en la búsqueda de un nuevo futuro – en particular en Egipto, la amada tierra bendecida por la infancia de Jesús – los ciudadanos construyan juntos sociedades basadas en la justicia, el respeto de la libertad y la dignidad de cada persona.

Que la paz brote en el vasto continente asiático. Que el Niño Jesús mire con benevolencia a los numerosos pueblos que habitan en aquellas tierras y, de modo especial, a cuantos creen en él. Que el Rey de la Paz dirija su mirada a los nuevos dirigentes de la República Popular China en el alto cometido que les espera. Expreso mis mejores deseos de que en esta misión se valore la contribución de las religiones, respetando a cada una de ellas, de modo que puedan contribuir a la construcción de una sociedad solidaria, para bien de ese noble pueblo y del mundo entero.

Que la Navidad de Cristo favorezca la vuelta de la paz en Malí y de la concordia en Nigeria, donde crueles atentados terroristas continúan causando víctimas, particularmente entre los cristianos. Que el Redentor ayude y consuele a los prófugos del Este de la República Democrática del Congo y conceda la paz a Kenia, donde sangrientos atentados han golpeado la población civil y los lugares de culto.

Que el Niño Jesús bendiga a los numerosos fieles que lo celebran en Latinoamérica. Que haga crecer sus virtudes humanas y cristianas, sostenga a cuantos se han visto obligados a emigrar lejos de su familia y de su tierra. Que fortalezca a los gobernantes en su compromiso por el desarrollo y en la lucha contra la criminalidad.

Queridos hermanos y hermanas, amor y verdad, justicia y paz se han encontrado, se han encarnado en el hombre nacido de María en Belén. Ese hombre es el Hijo de Dios, es Dios que ha entrado en la historia. Su nacimiento es un brote de vida nueva para toda la humanidad. Que todas las tierras sean una tierra buena, que acoge y hace brotar el amor, la verdad, la justicia y la paz. Feliz Navidad.

sábado, 22 de diciembre de 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

SACERDOCIO: La Santa Sede oficializó la beatificación del sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero



Ciudad del Vaticano, 20 Dic 2012 (AICA): El Santo Padre Benedicto XVI aprobó esta mañana la promulgación del decreto sobre el milagro atribuido al venerable presbítero José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote cordobés que vivió entre 1840 y 1914.

Este instrumento pontificio da definitivamente paso a la beatificación, que se espera tenga lugar hacia fines del año 2013.

La noticia se dio a conocer luego de que el Santo Padre recibiera en audiencia al cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Durante la mañana, el Papa aprobó también la promulgación del decreto sobre las virtudes del papa Pablo VI, conocido en el mundo con el nombre de Giovanni Battista Montini. En el mismo documento se aprueban los martirios y milagros atribuidos a diversos cristianos ya elevados a la gloria de los altares o en camino a la canonización.

El milagro

El proceso de canonización se inició en la década de 1960. La certeza de la beatificación quedó sellada luego de que una junta médica convocada por el Vaticano llegara a la conclusión que la recuperación de un niño tras un accidente de tránsito excedió la explicación científica. "Siete médicos dijeron que la curación del nene fue milagrosa", explicó en una entrevista monseñor Santiago Olivera, obispo de Cruz del Eje y delegado episcopal para las Causas de los Santos en la Argentina.

Luego de conocer el informe de los profesionales de la salud, los teólogos de la Santa Sede votaron en forma positiva, sin elevar objeción al presunto milagro. Así, la Congregación de las Causas de los Santos entregó meses atrás su veredicto al Papa, a la espera de la firma del decreto de beatificación.

El Cura Brochero

José Gabriel del Rosario Brochero (1840-1914) fue ordenado sacerdote a los 26 años. Al inicio de su ministerio, el cura Brochero, como le llamaban sus fieles, se destacó por su entrega para socorrer a los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó en 1867 a la ciudad de Córdoba.

El 24 de diciembre de 1869 deja la ciudad de Córdoba para hacerse cargo del curato de San Alberto, actualmente conocido como el valle de Traslasierra, instalado en la localidad de Villa del Tránsito.

Se lo recuerda como el "cura gaucho" que asumió como propias las necesidades de la gente. Con sus propias manos y animando a los pobladores construyó iglesias y capillas, levantó escuelas y abrió caminos entre las montañas.

En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra, al haber compartido el mate y la vida de enfermos de ese mal, que lo dejó sordo y ciego.

Para más información se puede visitar www.curabrochero.org.ar

miércoles, 19 de diciembre de 2012

CATEQUESIS DEL PAPA: "La humildad del Niño Dios y de María vence los poderes del mundo"



Queridos amigos y hermanos del blog: en su última catequesis de este año, Benedicto XVI reflexionó con los fieles y peregrinos de numerosos países – reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano – sobre la fe de María a partir del gran misterio de la Anunciación. Les comparto la traducción completa del texto de la catequesis del Papa:

Queridos hermanos y hermanas: en el camino del Adviento, la Virgen María ocupa un lugar especial, como aquella que de forma única ha esperado el cumplimiento de las promesas de Dios, recibiendo en la fe y en la carne a Jesús, el Hijo de Dios, en obediencia total a la voluntad divina. Hoy quisiera hacer una breve reflexión sobre la fe de María, a partir del gran misterio de la Anunciación.

"Chaire kecharitomene, me Kyrios meta sou", "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo" (Lc 1, 28). Éstas son las palabras – como narra el Evangelista Lucas – con las que el arcángel Gabriel se dirige a María. A primera vista la palabra Chaire, “alégrate”, parece un saludo normal en la costumbre griega, pero esta palabra, cuando se lee en el contexto de la tradición bíblica, adquiere un significado mucho más profundo. Este mismo término está presente cuatro veces en la versión griega del Antiguo Testamento y siempre como un anuncio de alegría por la venida del Mesías (cfr. Sofonías 3,14; Joel 2,21; Zacarías 9:9; Lam 4,21).

«El saludo del ángel a María es, por lo tanto, una invitación a la alegría, a una alegría profunda, anuncia el fin de la tristeza que hay en el mundo ante el límite de la vida, el sufrimiento, la muerte, la maldad, la oscuridad del mal que parece oscurecer la luz de la bondad divina. Es un saludo que marca el comienzo del Evangelio, la Buena Nueva. Pero ¿por qué María es invitada a alegrarse de esta manera? La respuesta está en la segunda parte del saludo: "El Señor está contigo." Aquí, también, con el fin de comprender el significado de la expresión debemos recurrir al Antiguo Testamento. En el libro de Sofonías, encontramos esta expresión "¡Grita de alegría, hija de Sión! ... El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti...¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un salvador poderoso" (3, 14-17). En estas palabras hay una doble promesa hecha a Israel, a la hija de Sión: Dios vendrá como salvador y habitará en medio de su pueblo, en el vientre de la hija de Sión. En el diálogo entre el ángel y María se realiza exactamente esta promesa: se identifica a María con el pueblo elegido por Dios, es verdaderamente la hija de Sión en persona, en ella se cumple la espera de la venida definitiva de Dios, en ella coloca su morada el Dios vivo.

En el saludo del ángel, María es llamada "llena de gracia"; en griego la palabra "gracia" charis, tiene la misma raíz lingüística de la palabra "alegría". También en esta expresión, se aclara aún más la fuente de la alegría de María: la alegría proviene de la gracia, es decir, proviene de la comunión con Dios, por tener una relación tan vital con Él, por ser morada del Espíritu Santo, totalmente plasmada por la acción de Dios. María es la criatura que de una manera única que ha abierto de par en par la puerta a su Creador, se ha puesto en sus manos, sin límites. Ella vive totalmente ‘de’ la y ‘en’ la relación con el Señor; está en actitud de escucha, atenta a percibir los signos de Dios en el camino de su pueblo; está insertada en una historia de fe y de esperanza en las promesas de Dios, que constituye el tejido de su existencia. Y se somete libremente a la palabra recibida, la voluntad divina en la obediencia de la fe.

El Evangelista Lucas narra la vivencia de María a través de un paralelismo con la de Abraham. Así como el gran Patriarca es el padre de los creyentes, que respondió al llamado de Dios a dejar la tierra en que vivía y sus seguridades, para iniciar el camino hacia una tierra desconocida y que poseía sólo en la promesa divina, también María se entrega con la plena confianza a la palabra, que le anuncia el mensajero de Dios y se vuelve modelo y madre de todos los creyentes.

Me gustaría hacer hincapié en otro aspecto importante: la apertura del alma a Dios y a su acción en la fe incluye también el elemento de la oscuridad. La relación entre el ser humano y Dios no borra la distancia entre el Creador y la criatura, no elimina lo que el Apóstol Pablo dice ante la profundidad de la sabiduría de Dios, "¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos! " (Rm 11, 33). Pero, precisamente aquel que - al igual que María - está abierto de forma total a Dios, llega a aceptar la voluntad de Dios, aunque sea un misterio, a pesar de que a menudo no corresponda a su propia voluntad y es una espada que atraviesa el alma, como proféticamente le dice el viejo Simeón a María, en el momento en que Jesús es presentado en el Templo (cfr. Lc 2:35).

El camino de fe de Abraham comprende el momento de la alegría por el don de su hijo Isaac, pero también el momento de oscuridad, cuando tiene que ir al monte Moriah para cumplir un gesto paradójico: Dios le pide que sacrifique a su hijo, que acaba de darle . En la montaña, el ángel le ordena: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único». (Génesis 22:12); la plena confianza en Dios de Abraham fiel a las promesas existe incluso cuando su palabra es misteriosa y difícil, casi imposible de comprender. Lo mismo sucede con María, su fe vive la alegría de la Anunciación, pero también pasa a través de la oscuridad de la crucifixión del Hijo, para poder llegar hasta la luz de la Resurrección.

No es diferente para el camino de fe de cada uno de nosotros: encuentra momentos de luz, pero también pasajes en los que Dios parece ausente, su silencio pesa en nuestro corazón y su voluntad no se corresponde con la nuestra, con lo que quisiéramos. Pero cuanto más nos abrimos a Dios, más acogemos el don de la fe, ponemos por completo en Él nuestra confianza - como Abraham y como María - más Él nos hace capaces con su presencia, para vivir cada situación de la vida en paz y en la certeza de su lealtad y su amor. Pero esto significa salir de sí mismos, de nuestros propios proyectos, para que la Palabra de Dios sea la lámpara que guíe nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Quisiera volver a centrarme en un aspecto que surge de las historias sobre la infancia de Jesús narradas por San Lucas. María y José traen a su hijo a Jerusalén, al Templo, para presentarlo y consagrarlo al Señor como prescribe la ley de Moisés: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor" (Lc 2:22-24). Este gesto de la Sagrada Familia de Nazaret adquiere un sentido aún más profundo si lo leemos a la luz de la ciencia evangélica de Jesús de doce años que, después de tres días de búsqueda, se encuentra en el Templo discutiendo entre los maestros. A las palabras llenas de preocupación de María y José:: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados» corresponde el misterio de la respuesta de Jesús: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?». (Lc 2,48-49). María debe renovar la fe profunda con la que dijo "sí" en la Anunciación; debe aceptar que el verdadero y propio Padre de Jesús tiene precedencia; debe dejar libre a aquel Hijo que ha creado para que siga con su misión. Y el "sí" de María a la voluntad de Dios, en la obediencia de la fe, se repite a lo largo de su vida, hasta el momento más difícil, el de la Cruz.

Frente a todo esto, podemos preguntarnos: ¿cómo ha podido vivir María este camino junto a su Hijo con una fe tan fuerte, incluso en la oscuridad, sin perder la confianza plena en Dios? Hay una actitud de fondo que María asume frente a lo que está sucediendo en su vida. En la Anunciación, ella permanece turbada al oír las palabras del ángel - es el temor que siente un hombre cuando es tocado por la cercanía de Dios -, pero no es la actitud de los que tienen miedo delante de lo que Dios puede pedir. María reflexiona, se interroga sobre el significado de este saludo (cf. Lc 1:29). La palabra griega que se usa en el Evangelio de definir esta "reflexión", "dielogizeto" se refiere a la raíz de la palabra "diálogo". Esto significa que María entra en diálogo íntimo con la Palabra de Dios que le ha sido anunciada, no la considera superficialmente, sino que la sopesa, la deja penetrar en su mente y en su corazón para entender lo que el Señor quiere de ella, el sentido del anuncio. 

Otro indicio del comportamiento interior de María frente a la acción de Dios lo encontramos, siempre en el Evangelio de San Lucas, en el momento del nacimiento de Jesús, después de la adoración de los pastores. Se dice que María " María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón " (Lc 2:19)... podríamos decir que Ella "tenía unidos", "ponía juntos" en su corazón todos los acontecimientos que le estaban ocurriendo; colocaba cada elemento, cada palabra, cada hecho en el conjunto y lo comparaba, lo conservaba, reconociendo que todo viene de la voluntad de Dios. María no se detiene en una primera comprensión superficial de lo que está sucediendo en su vida, sino que sabe mirar en profundidad, se deja interpelar por los acontecimientos, los procesa, hace discernimiento de ellos, y adquiere aquella comprensión que sólo la fe puede proporcionar. Es la humildad profunda de la fe obediente de María, que acoge dentro de sí mismo incluso aquello que no comprende de la acción de Dios, dejando que sea Dios quien abra su mente y su corazón. " Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor». (Lc 1:45), exclama su pariente Isabel. Y es por su fe que todas las generaciones la llamarán bienaventurada.

Queridos amigos, la solemnidad de la Natividad del Señor, que pronto celebraremos, nos invita a vivir esta misma humildad y la obediencia de fe. La gloria de Dios no se manifiesta en el triunfo y el poder de un rey, no resplandece en una ciudad famosa, en un palacio suntuoso, sino que toma morada en el vientre de una virgen, se revela en la pobreza de un niño. La omnipotencia de Dios, también en nuestra vida, actúa con la fuerza, a menudo silenciosa, de la verdad y del amor. La fe nos dice, pues, que el poder inerme de aquel Niño, al final vence al fragor de los poderes del mundo.