jueves, 7 de marzo de 2013

ENTREVISTAS: Daniel González, autor de “Siempre renuncias, Benedicto”



«Me llamo Daniel y soy un católico de 23 años. Le voy al Manchester United, me gusta Star Wars y leo cómics. Además, estudié fotografía. Pero nada de eso cuenta, si no fuera feliz». Así se presenta en su blog, un espacio que a un año de haberse creado sólo tenía 13 visitas. Hoy tiene más de un millón gracias a un artículo que ha dado la vuelta al mundo

Fue simplemente la opinión de un jovencito de 23 años que reaccionó ante la renuncia de Benedicto XVI. Un tanto triste y contrariado por los comentarios a su alrededor, Daniel decidió hacer un escrito, pero nunca se imaginó el alcance que tendría.

¡Siempre renuncias, Benedicto! Ese fue el título que escogió para su artículo y en él expuso las razones por las que cree renunció el Papa. Para muchos la mejor reflexión, para otros totalmente una mentira, pero lo cierto es que sus palabras trascendieron e hicieron eco en internet.

Dejas ver en el artículo que te alejaste un tiempo de la Iglesia y después regresaste; platícanos esa etapa.

Bueno, más que realmente dejarla fue como una de esas crisis que todos tenemos. Por distintas experiencias me alejé y me confundí; había gente que me hablaba de otras religiones y jamás me fui a otra, mi familia es muy católica y su ejemplo siempre estuvo en mi mente. Esto pasó a los 19 años.

Muchos ejemplos que yo tenía dentro del catolicismo lo dejaron. Siempre estudié en colegios religiosos y una de esas religiosas «colgó los hábitos», los mejores amigos de mis papas se divorciaron y entonces me pegó una crisis dura en sentido de fe.

Mi camino de regreso no fue nada extraordinario, siempre he estado en una comunidad dentro del templo expiatorio y cuando volví fue gracias a unos retiros; me gustaba una chavita y fui por ella. Acabó siendo todo un proceso que me ayudó muchísimo a reafirmar mi fe.

-¿Te consideras un seguidor de Benedicto XVI?

Sí. Creo que es importante para la religión que yo profeso tener un guía; él es mi guía, es importante para un católico tener ese referente.

-Después de que te enteraste de la renuncia del Papa, ¿en qué momento escribiste el artículo y por qué decidiste hacerlo?

Lo escribí en la noche, el mismo día de la renuncia, después de pasar todo un día un tanto triste, de estar debatiendo conmigo mismo. Cuando llegue a mi casa prendí la televisión, vi todas las opiniones y luego prendí la computadora e igual vi infinidad de comentarios en contra. Entonces quise escribir algo para desahogarme yo solo. Pero jamás pensé que daría la vuelta al mundo.

Subí el artículo a mi blog que ya tenía un año funcionando pero con apenas 13 visitas, y de inmediato hubo reacciones: se saturó de tráfico y fue algo muy chistoso. Entonces decidí subirlo al facebook. No escribo regularmente, lo quise compartir entre mis amigos por todas las cosas externas que se decían, no que estuvieran mal sino que yo quería dar mi punto de vista católico.

-Muchos, al igual que tú, escribieron sobre el tema, ¿Qué aportaste diferente para que fuera tan leído y aceptado?

Creo que es muy honesto, tiene un lenguaje sencillo; escribí lo que sentí, mi edad y que soy laico. Si hubiera sido un seminarista de 23 años hubiera sido un prejuicio, la gente lo toma a mal.

-Fue aceptado pero también criticado, ¿cómo respondiste a las críticas?

Han sido tantos mensajes que no he podido leerlos todos. Se sobresaturó mi mail y he respondido pocos, como diez, pero de miles de miles. No he intentado meterme en discusiones ni engancharme con la gente; las críticas malas te conllevan a reflexionar lo que leíste y eso es bueno porque quiere decir que la gente no fue indiferente. Entiendo que mi artículo no es la verdad de lo que pasó; desde el principio puse que soy un tipo que no conoce muchas cosas pero que opino esto y al final de cuentas las críticas son normales.

-¿Tú a qué has renunciado?

Pues, la verdad, ha sido raro porque desde el momento en que me di a la tarea de seguir a Cristo he vivido mucho más fácil de lo que vivía, y he renunciado a tiempos libres y de ocio por estar en muchos talleres. Esas renuncias son un tiempo que aprovecho. Mis renuncias diarias las veo como algo benéfico para mí.

Alguien me dijo que el Papa no renunció sino que eligió. Me dicen que estoy ensalzando a una persona que eligió una profesión, pero en ese sentido es una renuncia a Él, lo eligió Cristo para servir a la gente.

En cuestión de números, ¿cómo va el artículo?

En el blog tengo registradas más de un millón de visitas directas. Ha llegado a países que no conocía pero sé que hay muchas personas que lo leyeron. México, por supuesto, es el país en donde más se ha leído, le sigue Argentina y después España y ahora ya se tradujo al portugués, pero ese registro no lo puedo medir.

En cuanto a facebook, desde mi perfil se compartió más de 23 mil veces, más los compartidos que se generaron de otros muros.

Y después de esta repentina «fama», ¿qué harás?

Al principio dude qué hacer. Como ya dije, escribir no es mi fuerte. Cuando era niño escribía cuentitos y los firmaba como OEHD; estas letras no significan nada, sólo que me daba pena que supieran quién era; es mi seudónimo y me gusta utilizarlo. Ese nombre lleva mi blog y la página de facebook.

Ahora que escribí el artículo algunos me decían que yo no era real, por lo mismo que no he mostrado mi identidad. Decían que era algo que la Iglesia había escrito poniendo la cara de un chavito de 23 años y eso me halaga. No me pareció importante dar mi nombre o poner mi foto porque lo importante es el mensaje. No quiero hacerme famoso, tanto mensaje positivo también te puede envanecer.

Seguiré escribiendo cosas en mi blog porque eso le sirve a la gente y a mí también, y ya con eso está pagado. No sé si volveré abordar el mismo tema, pero sí tiene que ser algo igual de honesto. Tal vez no tenga el mismo impacto pero a más de alguno le servirá.

Daniel sigue disfrutando de su vida cotidiana tomando fotografías, participando en la Iglesia e impartiendo clases de religión en una primaria, mientras que sus palabras siguen reproduciéndose, creando controversia y llevando esperanza.

Por Rubicela Muñiz para EL OBSERVADOR de la actualidad / periodismo católico: http://www.elobservadorenlinea.com/content/view/4217/1/



¡Siempre renuncias, Benedicto!


La verdadera causa de la renuncia del Papa.

Tengo 23 años y aun no entiendo muchas cosas. Y hay muchas cosas que no se pueden entender a las 8:00am cuando te hablan para decirte escuetamente: “Daniel, el papa dimitió.” Yo apresuradamente contesté: “¿Dimitió?”. La respuesta era más que obvia, “O sea renunció, ¡Daniel, el papa renunció!”

El Papa renunció. Así amanecerán sin fin de periódicos mañanas, así amaneció el día para la mayoría, así de rápido perdieron la fe unos cuantos y otros muchos la reforzaron. Y que renunciara, es de esas cosas, que no se entienden.

Yo soy católico. Uno de tantos. De esos que durante su infancia fue llevado a misa, luego creció y le agarró apatía. En algún punto me llevé de la calle todas mis creencias y a la Iglesia de paso, pero la Iglesia no está para ser llevada ni por mí, ni por nadie (ni por el Papa). En algún punto de mi vida, le volví a agarrar cariño a mi parte espiritual (muy de la mano con lo que conlleva enamorarse de la chavita que va a misa, y dos extraordinarios guías llamados padres), y así de banal, y así de sencillo, recontinué un camino en el que hoy digo: Yo soy católico. Uno de muchos, sí, pero católico al fin. Pero así sea un doctor en teología, o un analfabeta de las escrituras (de esos que hay millones), lo que todo mundo sabe es que el Papa es el Papa. Odiado, amado, objeto de burlas y oraciones, el Papa es el Papa, y el Papa se muere siendo Papa. Por eso hoy cuando amanecí con la noticia, yo, al igual que millones de seres humanos… nos preguntamos ¿porqué?. ¿Porqué renuncia señor Ratzinger?. ¿Le entró el miedo?. ¿Se lo comió la edad?. ¿Perdió la fe?. ¿La ganó?. Y hoy, después de 12 horas, creo que encontré la respuesta: El señor Ratzinger, ha renunciado toda su vida.

Así de sencillo.

El Papa renunció a una vida normal. Renunció a tener una esposa. Renunció a tener hijos. Renunció a ganar un sueldo. Renunció a la mediocridad. Renunció a las horas de sueño, por las horas de estudio. Renunció a ser un cura más, pero también renunció a ser un cura especial. Renunció a llenar su cabeza de Mozart, para llenarla de teología. Renunció a llorar en los brazos de sus padres. Renunció a teniendo 85 años, estar jubilado, disfrutando a sus nietos en la comodidad de su hogar y el calor de una fogata. Renunció a disfrutar su país. Renunció a tomarse días libres. Renunció a su vanidad. Renunció a defenderse contra los que lo atacaban. Vaya, me queda claro, que el Papa fue un tipo apegado a la renuncia.

Y hoy, me lo vuelve a demostrar. Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia. Ni el Papa, ni sus sacerdotes, ni sus laicos, ni los casos de pederastia, ni los casos de misericordia. Nadie es más que ella. Pero ser Papa a estas alturas del mundo, es un acto de heroísmo (de esos que se hacen a diario en mi país y nadie nota). Recuerdo sin duda, las historias del primer Papa. Un tal... Pedro. ¿Cómo murió? Si, en una cruz, crucificado igual que a su maestro, pero de cabeza. Hoy en día, Ratzinger se despide igual. Crucificado por los medios de comunicación, crucificado por la opinión pública y crucificado por sus mismos hermanos católicos. Crucificado a la sombra de alguien más carismático. Crucificado en la humildad, esa que duele tanto entender. Es un mártir contemporáneo, de esos a los que se les pueden inventar historias, a esos de los que se les puede calumniar, a esos de los que se les puede acusar, y no responde. Y cuando responde, lo único que hace es pedir perdón. ‘Pido perdón por mis defectos’. Ni más, ni menos. Que pantalones, que clase de ser humano. Podría yo ser mormón, ateo, homosexual y abortista, pero ver a un tipo, del que se dicen tantas cosas, del que se burla tanta gente, y que responda así... ese tipo de personas, ya no se ven en nuestro mundo.

Vivo en un mundo donde es chistoso burlarse del Papa, pero pecado mortal burlarse de un homosexual (y además ser tachado de paso como mocho, intolerante, fascista, derechista y nazi). Vivo en un mundo donde la hipocresía alimenta las almas de todos nosotros. Donde podemos juzgar a un tipo de 85 años que quiere lo mejor para la Institución que representa, pero le damos con todo porque “¿con qué derecho renuncia?”. Claro, porque en el mundo NADIE renuncia a nada. A nadie le da flojera ir a la escuela. A nadie le da flojera ir a trabajar. Vivo en un mundo donde todos los señores de 85 años están activos y trabajando (sin ganar dinero) y ayudan a las masas. Sí, claro.

Pues ahora sé Señor Ratzinger, que vivo en un mundo que lo va a extrañar. En un mundo que no leyó sus libros, ni sus encíclicas, pero que en 50 años recordará cómo, con un simple gesto de humildad, un hombre fue Papa, y cuando vio que había algo mejor en el horizonte, decidió apartarse por amor a su Iglesia. Va a morir tranquilo señor Ratzinger. Sin homenajes pomposos, sin un cuerpo exhibido en San Pedro, sin miles llorándole aguardando a que la luz de su cuarto sea apagada. Va a morir, como vivió aun siendo Papa: humilde.

Benedicto XVI, muchas gracias por renunciar.

5 comentarios:

  1. Me parece un estupendo post. Y el de Daniel, inspiradísimo, y lo agradezco de corazón.
    Hombre, por poner alguna pega..., lo del Manchester United, pero, en fin, ¡¡¡qué le vamos a hacer...!!! ;)

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  2. si me facilitara el blog de Daniel seria un honor no lo encuentro

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  3. hermosa entrevista. Dios siempre contigo Daniel... todo excelente, muchos éxitos y bendiciones!!!

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  4. Hermosas palabras. Gracias por compartir tan bello pensamiento, han llegado hasta la fibra mas pequeña de mi ser...estas cosas son las q me llenan, son las q me hacen sentir q nuestro padre está siempre. Gracias Daniel

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