lunes, 16 de septiembre de 2013

SACERDOCIO: El Cura Brochero fue beatificado ante una multitud de fieles devotos

Queridos amigos y hermanos del blog: el pasado sábado 14 de septiembre, en una multitudinaria celebración presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y enviado papal, cardenal Angelo Amato, en el pueblo de las sierras de Córdoba que lleva el nombre del sacerdote que llevó a lomo de mula el Evangelio y el progreso a los más necesitados de la región.

“Concedemos que el venerable siervo José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote diocesano, pastor según el corazón de Cristo, fiel ministro del evangelio, testigo del amor de Cristo a los pobres, sea llamado beato de ahora en adelante”, leyó el purpurado el decreto firmado por el papa Francisco.

A las 10.27 una gigantografía con la imagen del primer sacerdote argentino beato fue desplegada en el altar, en medio de vítores y aplausos de una multitud reunida en el predio ubicado en el Cerro de la Cruz, del poblado de Traslasierras.

El cardenal Amato indicó, además, que el Papa estableció que la fiesta litúrgica del Cura Brochero sea el 16 de marzo “en los lugares y modos establecidos”.

Carta de Francisco y campanas

En ese marco, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, leyó una carta en la que el Papa destacó la figura del flamante beato como “pastor con olor a ovejas” y aseguró que Brochero fue un “pionero” de la evangelización al llevar el mensaje de Cristo a las “periferias existenciales” y al hacerse “pobre entre los pobres”.

También se difundió allí un video del momento en que el Papa bendice en el Vaticano una campana con la leyenda “Brochero, un cura con olor a oveja”, que será colocada en la parroquia del pueblo.

Reliquias

Al terminar el ritual de beatificación, Nicolás Flores, el niño del “milagro” que permitió la beatificación del “cura gaucho”, acercó al altar las reliquias del beato junto con sus padres, un sacerdote del lugar y una religiosa, y el obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera, agradeció al Papa por este momento culminante para la Iglesia.

Previamente, el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, solicitó al enviado papal la inscripción del Cura Brochero en el libro de los beatos, mientras Silvia Correarle, postuladora de la causa, hizo una semblanza de su vida y el sacerdote jesuita Julio Merediz reseñó su “espiritualidad sacerdotal”.

Homilía

En la homilía, el cardenal Amato dijo que en el decreto de beatificación se describen los “rasgos esenciales que retratan a este héroe cristiano, sembrador a manos llenas en estas tierras. Su beatificación es un acontecimiento de suma relevancia tanto social como religiosa” y comparó a Brochero con Santo Cura de Ars, patrono mundial de los párrocos.

“Verdadero bienhechor del pueblo argentino, promovió el progreso de la sociedad y el bienestar de la comunidad. Trabajó a favor de la dignificación de la personas humana provenían de su santidad, un rasgos que todo reconocía en el ya en vida.

“Su trabajo en pos de la dignificación de la persona humana provenía de su santidad, un rasgos que todos reconocía en él ya en vida”, subrayó.

El purpurado relató la conversión que Brochero logró de dos delincuentes, para luego interpelar: ¿Quién era este sacerdote y qué fue lo que hizo para ser tan querido y venerado?” “La respuesta es simple fue un sacerdote completamente dedicado a las almas, todo lo que hizo tuvo como horizonte al hombre y sobre todo de los más necesitados”, aseveró.

El cardenal Amato definió al Cura Brochero como un “verdadero comunicador que con su predicación tocaba los corazones convirtiendo, incluso, a los pecadores más empedernidos”.

“Se transformó en un difusor del reino de Dios y abanderado de Cristo”, indicó, y sostuvo que difundió los ejercicios espirituales, a los que movilizaba a multitudes, porque estaba “convencido de su eficacia como instrumento para comunicar la luz de la libertad divina y que triunfo de la gracia, aún en los más rebeldes”.

“Su caridad pastoral generaba comunión era un pastor para todos sus predilectos los enfermos, los pequeños, los pobres”, precisó.

Por último, el cardenal Amato exhortó a los sacerdotes a practicar lo que Brochero enseñó y a no olvidarse de ser generosos y ejercitar el ministerio sacerdotal con serenidad y alegría como él lo hacía. “La presente beatificación es sólo un comienzo para conocer al Cura Brochero, este sacerdote santo, sigamos imitándolo y pidiendo por las necesidades espirituales y materiales”.

Autoridades

Las autoridades municipales estimaron que unas 200.000 personas llegaron hasta Villa Cura Brochero para participar de la ceremonia religiosa, entre unos 60 obispos y 1.200 sacerdotes.

De la Sota agradeció al Papa por la beatificación del Cura Brochero y pidió que este sea el “paso inmediato” de la santificación de este sacerdote que llevó educación, trabajo, progreso y felicidad a los pobres de Traslasierra.

“Cada tierra tiene los hombres y santos que se merecen. Pucha, que lindo es que Brochero haya nacido en Córdoba y más lindo que nos siga acompañando en la fe y con su ejemplo inquebrantable de lucha para llevar a los pobres educación, trabajo, progreso, felicidad”, subrayó desde el altar.

También asistieron el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Dominguez, en representación de la Presidenta, el gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota, el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri.

La vida de Brochero

José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en el paraje Carreta Quemada, cerca de Santa Rosa de Río Primero, en el norte de Córdoba.

El 4 de noviembre de 1866 fue ordenado sacerdote y desde 1869 se instaló en Villa del Tránsito, localidad de traslasierra que desde 1916 lleva su nombre.

Brochero movilizaba a miles de hombres y mujeres -campesinos, delincuentes, olvidados- a través de caminos inhóspitos para participar de ejercicios espirituales, primero en la capital cordobesa, lo que demandaba tres días de marcha, y después en una casa propia en Villa del Tránsito.

El sacerdote tuvo un fuerte protagonismo social, al realizar gestiones ante las autoridades que hicieron posible la apertura de caminos, acequias, diques, una estafeta postal y un telégrafo. También supo cuestionar a legisladores cordobeses que "no se interesaban por el progreso de sus comprovincianos", decía, al no promover leyes para que el tren llegara a estos poblados.

Brochero tuvo un papel activo en la epidemia de cólera que afectó a la población de la provincia de Córdoba. Enfermó de lepra por compartir el mate junto a pacientes con esta enfermedad, quedó sordo y ciego. Murió en 26 de enero 1914.

Venerable y reconocimiento del milagro

Juan Pablo II lo declarado venerable en febrero de 2004 y Benedicto XVI firmó el 20 de diciembre de 2012 el decreto que reconoce el "milagro" atribuido a la intercesión de Brochero. Se trató de la recuperación sin explicación médica de un niño con pronóstico de "vida vegetativa" y problemas neurológicos severos tras sufrir un grave accidente vial.

Noticia original de AICA (Agencia Informativa Católica Argentina)

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