sábado, 14 de septiembre de 2013

SACERDOCIO: Hoy es la Beatificación del sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero



Queridos amigos y hermanos del blog: Una multitud, estimada en 150.000 peregrinos, participan de la ceremonia de beatificación del Cura Brochero, prevista para hoy en el predio ubicado en el Cerro de la Cruz, de la localidad cordobesa que lleva el nombre del sacerdote que vivió entre 1840 y 1914 y dedicó su vida a evangelizar a lomo de mula en la zona de Traslasierra.

La celebración será presidida a partir de las 10 por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Amato, enviado del papa Francisco, quien ha sido declarado visitante de honor de Mina Clavero.

En los días previos, hubo adoración al Santísimo pidiendo por los frutos de la beatificación y por la canonización del padre Brochero, en todos los templos de la diócesis de Cruz del Eje. También hubo catequesis de los padres jesuitas Julio Merediz y Guillermo Ortíz y de la postuladora de la causa, Silvia Correale.

Ayer, a las 20, el cardenal Amato participó de la celebración eucarística que presidió el cardenal Estanislao Karlic en el templo parroquial y santuario Nuestra Señora del Tránsito. Al día siguiente de la ceremonia de beatificación, mañana domingo 15 de septiembre, el obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera, presidirá en el atrio del templo, desde las 10, una misa de acción de gracias por el nuevo beato José Gabriel del Rosario Brochero.

En tanto, el domingo 21 de septiembre, el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, presidirá la Eucaristía de acción de gracias en la catedral metropolitana y recibirá las reliquias para ser entronizadas.

“Brochero fue un adelantado a su época”

El padre Julio Merediz SJ, vicepostulador de la causa de canonización del Cura Brochero y uno de los principales difusores de su obra, aseguró a AICA que la vida del Cura Gaucho, es un ejemplo para todos los laicos, y estimó que “fue un adelantado a su época” al sumar al laico “vivamente” en la tarea pastoral de las parroquias. Profundo conocedor de la vida del sacerdote cordobés, aseguró que la cultura brocheriana implica un fervor ardiente y misionero, el interés por los más desfavorecidos y la búsqueda del encuentro personal con Dios.

La capilla de la Casa de Ejercicios que edificó el padre Brochero se vio colmada en la mañana de ayer viernes 13 de septiembre por cientos de sacerdotes, religiosas y fieles que llegaron para escuchar la catequesis que predicó el padre Julio Merediz SJ, vicepostulador de la causa de beatificación que culmina hoy con la glorificación del Cura Gaucho.

Poco después de las 11, el padre Merediz, asiduo predicador de los ejercicios espirituales en este “monumento pastoral” –como lo llama el obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera-, reflexionó con los fieles que se acercaron al museo brocheriano sobre los elementos de lo que consideró una “cultura brocheriana”: el fervor ardiente y misionero; el afecto, el interés y la compasión por los “crucificados de la historia”, y los ejercicios espirituales como tiempo y experiencia de encuentro con Dios.

“Es un acontecimiento nacional, para todo el pueblo argentino. El padre Brochero trasciende Córdoba, y la Argentina también. Creo que su mensaje lleva a abrirle el corazón a todos y a las necesidades del prójimo, y a no marcar o juzgar a nadie, incluyendo a todos y sin descartar a nadie. Todos formamos el Pueblo de Dios y estamos llamados por Él”, comentó a AICA al concluir su prédica.

¿Cómo está viviendo estos días, siendo usted parte actuante en este camino a la glorificación de Brochero?

Padre Merediz: Es un momento de gracia y de bendición. La verdad es que nunca pensé que fuera a ser testigo de todo esto. Había momentos en que parecía que la beatificación se acercaba, y otros momentos más difíciles. Creo que también fue necesario todo este tiempo para que el pueblo fuera madurando y estuviera dispuesto a andar este camino juntos.

¿Cuál ha sido su tarea como vicepostulador?

PM: Mi tarea ha pasado más que nada por la difusión de la vida y actuación de Brochero. Sobre todo, su espiritualidad. En estos años, ha encontrado mucho eco en grupos laicales, juveniles, en sacerdotes y prácticamente en todo el país.

¿Cómo pueden los laicos aprovechar el ejemplo de Brochero y llevarlo a su vida cotidiana?

PM: Creo que no hay que cerrarlo a los sacerdotes. Lo de Brochero es para todos; el fervor y el ardor misionero es para todos, no solamente para los curas. Ojalá lo asuman los curas también. Convengamos en que el laicado es lo más numeroso de la Iglesia: un 99 por ciento. Los santos son para todos, aunque parezcan tener ciertas características para un sector por su estilo de vida. Además, hay que destacar que Brochero fue un adelantado en la tarea pastoral que hoy emprende la Iglesia porque incorporó vivamente a los laicos en esa misión”.

La catequesis brocheriana

El padre Merediz explicó que el discipulado es un aprendizaje del Amor de Dios, que implica “dejar las prevenciones de lado, y se refirió al mensaje de los obispos latinoamericanos en Aparecida, cuando señalan que la fe proviene de un encuentro con Dios. “Brochero -dijo- se encontró mano a mano con Jesús en los sacramentos; así se incendió su alma con el fuego del espíritu misionero. José Gabriel meditaba la Palabra de Dios, la rumiaba en el rosario con María, y en el misterio de la Eucaristía centralizaba su vida como el verdadero Pan nuestro de cada día”.

El sacerdote jesuita también reflexionó sobre la tibieza, y contrapuso el fervor que caracterizó la misión de este sacerdote misionero que será glorificado mañana: “Tenemos que pedir el espíritu de devoción para poder vivir siempre presente en Dios y hacer fervorosa nuestra oración y nuestra acción. Como decía el padre Brochero: ‘todo lo tengo confiado al corazón de Jesús’”.

“Brochero no era fervoroso; ¡era el fervor!”, añadió. “Su amor misionero fue una de las señales de identidad de José Gabriel. Se distinguió por la creatividad en los diversos aspectos del ministerio de la Palabra, y vivió su camino misionero con una cierta audacia y hasta con cierta agresividad, como un san Pablo o un san Francisco Javier”, detalló el padre Merediz.

Amor personal a Jesucristo. En otro pasaje de su exhortación, el vicepostulador de la causa insistió en el amor personal que José Gabriel del Rosario Brochero profesaba a Jesús, tanto que catalogó su actuación de párroco “como un resplandor de Jesucristo”.

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