jueves, 10 de octubre de 2013

CATEQUESIS DEL PAPA: “La diversidad que hay en la Iglesia no entra en conflicto, no todos somos iguales y no debemos ser todos iguales”


Queridos amigos y hermanos del blog: con voces que cantaban ¡Francisco, Francisco! el santo padre ha sido recibido ayer mañana en la plaza de san Pedro. Y aunque minutos después de la llegada de Francisco en la jeep blanca descubierta, inició a llover con fuerza, el entusiasmo de los aproximadamente 80 mil peregrinos llegados de todas las partes del mundo no decayó. Una gran multitud de paraguas se han abierto en ese momento dando un gran colorido a la plaza de san Pedro. El Santo Padre ha dedicado la catequesis de la audiencia general de los miércoles a la catolicidad y al concepto de ser católico. Francisco ha hablado de tres significados fundamentales de ambas cosas basándose en el significado griego de totalidad "kath'olòn" y de cómo se aplica a la Iglesia. Les comparto el texto completo de su catequesis:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Vemos que hoy, en este mal día (de lluvia), fueron valientes: ¡enhorabuena!

"Creo en la Iglesia una, santa, católica...". Hoy hacemos una pausa para reflexionar sobre esta indicación: le decimos católica en el Año de la catolicidad. En primer lugar: ¿qué significa católico? Deriva del girego "kath'olòn" que significa "de acuerdo con el conjunto", la totalidad. ¿En qué sentido esta totalidad se aplica a toda la Iglesia? ¿En qué sentido decimos que la Iglesia es católica? Yo diría que en tres sentidos básicos.

1. El primero. La Iglesia es católica porque es el espacio, la casa en la que se anuncia la fe entera, en la que la salvación que Cristo nos trajo se ofrece a todos. La Iglesia nos hace encontrarnos con la misericordia de Dios que nos transforma, porque en ella está presente Jesucristo, que le da la verdadera confesión de fe, la plenitud de la vida sacramental, la autenticidad del ministerio ordenado. En la Iglesia cada uno de nosotros encuentra lo que es necesario para creer, para vivir como cristianos, para ser santos, para caminar en todo lugar y en cada época.

Por poner un ejemplo, podemos decir que es como en la vida familiar; en familia a cada uno de nosotros se nos fue dado todo lo que nos permite crecer, madurar, vivir. No se puede hacer crecer solo, no se puede caminar solo, aislándose, sino que se camina y se crece en una comunidad, en una familia. ¡Y lo mismo ocurre en la Iglesia! En la Iglesia podemos escuchar la Palabra de Dios, con la seguridad de que es el mensaje que el Señor nos ha dado; en la Iglesia podemos encontrar al Señor en los sacramentos que son las ventanas abiertas por donde se nos da la luz de Dios, los arroyos de los cuales recogemos la vida misma de Dios; en la Iglesia aprendemos a vivir la comunión, el amor que viene de Dios. Cada uno de nosotros puede preguntarse hoy: ¿Cómo vivo en la Iglesia? Cuando voy a la iglesia, es como si fuera al estadio, a un partido de fútbol? ¿Es como si estuviera en el cine? No, es otra cosa. ¿Cómo voy a la iglesia? ¿Cómo acojo los dones que la Iglesia me da, para crecer, para madurar como cristiano? Participo en la vida de comunidad o voy a la iglesia y me encierro en mis problemas aislándome del otro? En este primer sentido, la Iglesia es católica porque es la casa de todos. Todos son hijos de la Iglesia y todos están en esta casa.

2. Un segundo significado: la Iglesia es católica porque es universal, se extiende por todo el mundo y proclama el Evangelio a todos los hombres y mujeres. La Iglesia no es un grupo de elite, no solo para unos pocos. La Iglesia no tiene límites, es enviada a todas las personas, a toda la humanidad. Y la única Iglesia está presente incluso en las partes más pequeñas de la misma. Todo el mundo puede decir: en mi parroquia está presente la Iglesia Católica, porque también esa parte de la Iglesia universal, también esta tiene la plenitud de los dones de Cristo, la fe, los sacramentos, el ministerio; está en comunión con el obispo, con el papa y está abierta a todos, sin distinción. La Iglesia no está solo a la sombra de nuestro campanario, sino que abarca una gran variedad de gente, de pueblos que profesan la misma fe, se nutren de la misma Eucaristía, son atendidos por los mismos pastores. ¡Sentirse en comunión con toda la Iglesia, con toda la comunidad católica grande y pequeña de todo el mundo! ¡Esto es hermoso! Y luego sentir que todos estamos en misión, pequeñas o grandes comunidades, todos tenemos que abrir nuestras puertas y salir por el evangelio. Preguntémonos entonces: ¿qué estoy haciendo para comunicar a los demás la alegría del encuentro con el Señor, la alegría de pertenecer a la Iglesia? Proclamar y dar testimonio de la fe no es una cuestión de unos pocos, tiene que ver también conmigo, contigo, ¡con cada uno de nosotros!

3. Una tercera y última reflexión: la Iglesia es católica, porque es la "casa de la armonía", donde la unidad y la diversidad hábilmente combinan entre sí para ser riqueza. Pensemos en la imagen de la sinfonía, que significa acuerdo, armonía, diferentes instrumentos que tocan juntos; cada uno conserva su timbre inconfundible y sus características de sonido se unen por algo en común. Luego está el que guía, el director, y en la sinfonía que se ejecuta todos suenan  juntos en "armonía", pero no se borra el timbre de cada instrumento; ¡la peculiaridad de cada uno, de hecho, es aprovechada al máximo!

Es una bella imagen que nos dice que la Iglesia es como una gran orquesta en la que hay variedad. No todos somos iguales y no debemos ser todos iguales. Todos somos diversos, diferentes, cada uno con sus propias cualidades. Y esa es la belleza de la Iglesia: cada uno trae lo propio, lo que Dios le dio, para enriquecer a los demás. Y entre los que la componen hay esta diversidad, pero es una diversidad que no entra en conflicto, no se opone; es una variedad que se deja fundir en armonía por el Espíritu Santo; Él es el verdadero "Maestro", él mismo es armonía. Y aquí nos preguntamos: ¿en nuestras comunidades vivimos en armonía o peleamos entre nosotros? En mi parroquia, en mi movimiento, donde soy parte de la Iglesia, ¿hay chismes? Si hay chismes no hay armonía, sino una lucha. Y esta no es la Iglesia. La Iglesia es la armonía de todos: ¡nunca hablar mal entre sí, nunca pelear!

Aceptamos al uno y al otro, se acepta que exista una justa variedad, que esto sea diferente, que aquello se piense de una forma u otra -incluso en la misma fe se puede pensar de otra manera- ¿o tendemos a estandarizar todo? Porque la uniformidad mata la vida. La vida de la Iglesia es variedad, y cuando queremos imponer esta uniformidad sobre todos matamos los dones del Espíritu Santo. Oremos al Espíritu Santo, que es el autor de esta unidad en la variedad, de esta armonía, para  que nos haga cada vez más "católicos", es decir, ¡en esta Iglesia que es católica y universal! Gracias.

1 comentario:

  1. Buenas tardes, Padre Medina:

    Le felicito por el blog, está muy bien elaborado y es muy ameno. Además, también le escuché hoy por la mañana en su programa de Radio María sobre el Papa Francisco y me gustó mucho su forma de acercarnos a él (¡seré un asiduo a su programa de los viernes!).
    Al hilo de esta catequesis, y en general, del tiempo de pontificado que lleva el Papa, coincido con lo que dice en el vídeo sobre que tiene ese carisma de estar con todos, pero especialmente con aquéllos a los que la sociedad descarta (ancianos, enfermos, tantos pequeños cuya vida es arrebatada por el aborto,...). Me gusta mucho esa sensibilidad que aporta el Santo Padre, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, que también se dirige hacia la Creación y la paz (¡cómo no recordar esa impresionante Vigilia por la paz!).
    Y al igual que el Santo de Asís también tiene el empeño y la determinación de reparar todo aquello que no debe tener lugar en la Iglesia de Cristo o no es necesario en ella. Quiere que vuelva a la sencillez evangélica y cuyo pilar fundamental sea Cristo (Él debe ser el único y principal protagonista, girando todo lo demás a su alrededor y nutriéndose de Él); que salga a los caminos de la vida en busca de las ovejas perdidas y/o heridas (en esto me recuerda al santo jesuita San Francisco Javier) para llevarlas al Camino, la Verdad y la Vida, como en los primeros tiempos del Cristianismo; que se abra a todos y donde todos estén siempre abiertos a acoger al prójimo fraternalmente, pues es casa de Dios; y que sea una Iglesia madura (en esto, el gran Papa Emérito Benedicto XVI nos dejó un legado enorme con sus enseñanzas) que interiorice la fe y la haga suya, y que la refleje en su vida diaria por medio de la caridad con la alegría de la esperanza en el Resucitado, llevándola y compartiéndola con los que le rodean.
    Precisamente, esta catequesis del Papa Francisco pone el énfasis sobre dos tendencias muy negativas que pueden surgir entre los cristianos. Una, que no hagamos Iglesia (que vayamos a Misa el domingo, pero sin implicarnos con la parroquia ni con nuestra vida espiritual: eso es ir a la Iglesia, pero tomar parte en la Iglesia): así, la semilla de la fe termina por secarse y no da ningún fruto, por falta de pasión. La otra, cuando entre los mismos movimientos y carismas aparecen celos y desencuentros por diferentes causas (en esto San Agustín tiene una frase preciosa: "en lo fundamental unidad, en lo secundario libertad, pero ante todo caridad"): en lo fundamental debe haber absoluta unión (iguales en Cristo y con respecto a Cristo y la Iglesia, con el Santo Padre al frente) pues la desunión desfigura al mismo Cristo (no debe haber un Cristo según este carisma, otro según el de más allá,...ése es el peligro del relativismo), mientras que en temas secundarios sí puede haber y debe haber más libertad, más riqueza de actuaciones (por ejemplo, estar más centrado en la oración, o en la caridad al prójimo, o en la enseñanza,...) y en todo, la caridad, no sólo con los no cristianos, sino también entre los cristianos (que al vernos digan "mirad cómo se aman"), pues tenemos que reflejar a Dios y Dios es amor (la desunión o la crítica es por el fallo de los hombres, por separarnos de Cristo y querer hacer las cosas a nuestra manera, cuando lo que debemos es llevar a Cristo y reflejar a Cristo, para que Él llegue a los demás y así nos vayamos asemejando a Él por medio de Su gracia y Su acción en nosotros).
    Padre Medina, muchas gracias por acercarnos el mensaje de la Iglesia y de Cristo a través de los medios de comunicación y las redes sociales, ese nuevo territorio de evangelización que tanto fruto está llamado a dar.
    Este Santo Padre, igual que los dos anteriores, cada uno con sus carismas y todos impresionantes, también marcará una gran etapa en la Iglesia. Somos todos los católicos los que debemos estar a su altura: apoyándolo, rezando por él y ayudándole en esa gran tarea para la que ha sido escogido por el Espíritu Santo.

    Le envío un abrazo en Cristo desde tierras sevillanas


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