miércoles, 20 de noviembre de 2013

CONFERENCIA: “Sean pastores con olor a oveja”


Encuentro 2013 
de Seminarios Mayores de 
Andalucía y Murcia

Queridos amigos y hermanos del blog: desde el viernes 15 al domingo 17 de noviembre se realizó en las instalaciones del Complejo Campano, en Chiclana de la Frontera, Cádiz, el Encuentro correspondiente a este curso de los Seminarios Mayores de Andalucía y Murcia. Participaron seminaristas de 3º y 4º año de los seminarios diocesanos de Córdoba, Sevilla, Granada Huelva, Málaga, Jaén, Asidonia Jerez, Murcia y Cádiz y Ceuta; también los seminarios “Redemptoris Mater” de Córdoba y Murcia.

60 seminaristas y 12 rectores y formadores participaron del Encuentro que contó con la presencia de Don Rafael Zornoza Boy, Obispo de Cádiz y Ceuta y miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.

El encuentro que fue una grata convivencia entre seminaristas y formadores, con espacios para la oración y el culto, y también para el sano esparcimiento y confraternización, tuvo también sus momentos culturales en la visita a diferentes iglesias y lugares más representativos de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, organizadora del evento.

“Sean pastores con olor a oveja”

El momento formativo fue en la mañana del sábado 16 donde fui invitado por los rectores de estos seminarios a disertar sobre la persona y enseñanzas sacerdotales del Santo Padre Francisco.

“Sean pastores con olor a oveja” fue el nombre de la conferencia que tuvo dos partes: una biográfica sobre el Papa Francisco y sus primeros pasos en la Sede Petrina y, una segunda parte, donde pude exponer las principales ideas de sus enseñanzas sobre el sacerdocio ministerial.

Teniendo como ilación principal la homilía de la Santa Misa Crismal del presente año donde el Papa Francisco nos enseña que “el sacerdote, como auténtico siervo de Jesús, nunca puede dejar de lado a los más pobres y necesitados. El buen sacerdote debe salir a experimentar su unción, su poder y su eficacia redentora: en las ‘periferias’ donde hay sufrimiento, donde hay sangre derramada, donde hay ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones.”

El cuerpo central de las enseñanzas fue tomado de dos conferencias que en su momento el Cardenal Jorge Mario Bergoglio realizó en Argentina sobre el ser y la misión del sacerdote en la Iglesia y en el mundo. La primera titulada “El mensaje de Aparecida a los presbíteros”, del 11 de septiembre de 2008, realizada en el Encuentro Nacional de Sacerdotes en la Villa Cura Brochero, Córdoba; y la segunda, la disertación que realizó en la conmemoración del 25º aniversario del Seminario “La Encarnación” de la ciudad de Resistencia, Chaco, del 25 de marzo de 2010, titulada: “La formación del presbítero hoy, dimensiones intelectual, comunitaria, apostólica y espiritual”.

Con una cálida e interesada participación de todos los participantes terminamos la conferencia con la proyección en calidad de estreno del Videoclip en Alta Definición que ha realizado, gentil y desinteresadamente, “Goya Producciones” sobre la canción “La luz de Francisco” de Palito Ortega, sintonía de mis programas de evangelización sobre el Papa Francisco en Radio María España y Cadena Cope.

Entre otras enseñanzas quedaron resonando en nuestro corazón sacerdotal y en el de todos los seminaristas que se preparan para ser sacerdotes, aquella clara distinción que nos enseñó el Papa Francisco: “todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor ‘ya tienen su paga’, y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón. De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes, sacerdotes tristes, y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con ‘olor a oveja’ –esto os pido: sed pastores con ‘olor a oveja’, que eso se note–; sólo así el sacerdote será: pastor en medio del propio rebaño, y pescador de hombres.

Con mi bendición.
Padre José Medina.

 “La sociedad se olvida de los enfermos y de los pobres. Por eso he preferido ir a lugares donde las personas padecen algún sufrimiento. El año último estuve en la cárcel con los presos y este año aquí, con los enfermos. Como sacerdotes queremos poner en las manos del Señor, como una ofrenda santa, nuestra propia fragilidad, la fragilidad de nuestro pueblo, de la humanidad entera: sus desalientos, heridas y lutos, para que ofrecida por él se convierta en Eucaristía, el alimento que fortalece nuestra esperanza“ (Hospital Muñíz, Buenos Aires, Jueves Santo de 2001).

 Foto de familia con los rectores, formadores y seminaristas 
de los seminarios mayores de Andalucía y Murcia.

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