viernes, 20 de diciembre de 2013

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: Madre del Amor Hermoso


Queridos amigos y hermanos del blog: en el pasado mes de noviembre he comenzado a colaborar con mis escritos en una publicación llamada “Todo María”, revista mariana que -entre otras publicaciones-, edita el Centro de Difusión de la Buena Prensa de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Desde 1993 un grupo de hombres y mujeres que alguna vez habían pertenecido al desaparecido semanario católico Esquiú, aunaron sueños y esfuerzos en pos de un medio que reflejara los mejores ideales de inspiración cristiana, convencidos de que el vacío dejado por la revista ausente debía ser llenado por una publicación de circulación nacional cuyo receptáculo testimonial fuera útil para la labor apostólica que miles de cristianos realizan esforzada y silenciosamente en todos los ámbitos pastorales del país.

Les comparto el artículo que me han publicado en dicha edición, aprovechando la oportunidad para agradecer al Director de la Editorial, Sr. Carlos Reynaldo Alonso, como así también al periodista Sr. Francisco Javier Correa, colaborador de esta publicación y amigo de tantos años, quien me ha convocado para participar de “Todo María” con mis escritos.


Madre del Amor Hermoso, vivencias del sacerdote argentino Antonio Medina en España

Queridos amigos y hermanos: les quiero acercar otra de las vivencias personales fuertes de estos hermosos días de mis ejercicios espirituales en Molinoviejo, junto a un numeroso grupo de sacerdotes, algunos miembros y otros cercanos en la comunión afectiva y espiritual a la Obra, al Opus Dei. Todas las mañanas luego de la plática de las 11:00 hs. es el momento que he elegido para rezar con serenidad y gozo el Santo Rosario por las sendas de la finca, y esta oración mariana la culmino visitando a la Santísima Virgen en una ermita a ella dedicada.

Cuando se empezó a usar Molinoviejo para actividades apostólicas en el año 1945, ya estaba en la ermita la imagen de la Virgen que se encuentra en la actualidad. Es de finales del siglo XVIII.  Posteriormente se restauró y se colocó de nuevo el 24 de septiembre de 1947, fiesta de la Merced. 

La Ermita

Por sus años y su construcción rústica tuvo que ser reconstruida casi por completo. El suelo era de baldosas muy sencillas, y las vigas del techo de madera muy vieja. Ese material fue retirado y sustituido por un pavimento de piedra. Solo se conservaron los muros, que fueron arreglados y pintados.

Siguiendo las indicaciones de San Josemaría Escrivá de Balaguer, Santo fundador del Opus Dei, el aspecto tosco de la ermita fue embellecido con decoración exterior: pinturas de ángeles en los muros; sobre el frontis se puso la espadaña rematada por una veleta y una cruz; el pequeño atrio de entrada, con dos columnas de granito que sustituyeron a las antiguas de madera; el tejado a dos aguas; el camino de lajas, jalonado por un seto bajo y por pinos, cipreses y álamos.

El altar de la ermita fue consagrado por San Josemaría, debajo de este, pueden verse algunas losetas del antiguo pavimento, cubiertas por un cristal.

En el camino hacia la ermita, se puede ver una lápida que descansa sobre dos leones de granito. La inscripción tallada en la piedra conmemora las Bodas de Plata del Opus Dei: «Aquí, en Molinoviejo y en esta ermita de Santa María Madre del Amor Hermoso, después de pasar con paz y alegría días de oración, de silencio y de trabajo el Fundador del Opus Dei con su Consejo General y representantes de las diversas regiones que vinieron de lejanas tierras de Europa, África y América para celebrar las Bodas de Plata de la Obra el día 2 de octubre de 1953 renovó la Consagración del Opus Dei al Corazón Dulcísimo de María que ya había sido hecha en la Santa Casa de Loreto el 15 de agosto de 1951 ».

En el silencio del oratorio, mientras el aire vibraba entre las agujas de los pinos, San Josemaría hacía en voz alta su oración ante el Sagrario. Don Amadeo de Fuenmayor conserva en la memoria esas palabras que ha meditado muchas veces a lo largo de su quehacer sacerdotal. El Fundador les hablaba de serenidad, porque las manos de Dios sostienen sus vidas. Les invitaba a pedir que se cumpla siempre, ardientemente deseada, la Voluntad de Dios. Porque Dios es Padre, lo sabe todo, lo puede todo, nos ama y lleva nuestra impotencia y nuestra duda a buen puerto. Es nuestra roca firme. Serenidad.

La imagen de la Virgen 

La imagen es de madera policromada. San Josemaría le dio la advocación de Madre del Amor Hermoso. La Virgen viste una túnica cobriza con irisaciones doradas, una capa de color verde y oro, y se cubre la cabeza con un velo de la misma tonalidad dorada que la túnica del Niño. La Madre y el Hijo están descalzos. En 1987, por indicación de Álvaro del Portillo se le pusieron las coronas a la Virgen y al Niño. Santa María está sentada sobre un trono de madera, imitación de piedra. Su mano derecha empuña un cetro coronado por una cruz; con la izquierda sostiene al Hijo, sentado en su regazo. El Niño bendice con la diestra y en la otra mano tiene una paloma.

María, la Madre del Amor Hermoso

Es el título que la Iglesia aplica a la Santísima Virgen, tomado de la Vulgata: “Yo soy la Madre del amor hermoso, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza” (Ecclo 24, 24). Pues toda Ella es la réplica viviente de la Sabiduría Eterna que culmina en el Amor. Jesús asocia a Su Madre a la obra de la Redención del mundo, al punto de hacerla Corredentora: título innegable, y que sirve de base a su maternal mediación. 

El inmenso mérito de la Santa Virgen le viene de su don total de sí misma que nace con su "fiat" y culmina al pie del calvario. 

La historia del «amor hermoso» comienza en la Anunciación, con aquellas admirables palabras que el ángel dirigió a María, llamada a ser la Madre del Hijo de Dios. De este modo, Aquel que es «Dios de Dios y Luz de Luz» se convierte en Hijo del hombre; María es su Madre, sin dejar de ser la Virgen que «no conoce varón» (cf. Lc 1, 34). Como Madre-Virgen, María se convierte en Madre del amor hermoso. Esta verdad está ya revelada en las palabras del arcángel Gabriel, pero su pleno significado será confirmado y profundizado a medida que María siga al Hijo en la peregrinación de la fe.

Cuando hablamos del «amor hermoso», hablamos, por tanto, de la belleza de Dios: belleza del amor y belleza del ser humano que, gracias al Espíritu Santo, es capaz de este amor. 

El «amor hermoso» se aprende sobre todo rezando. En efecto, la oración comporta siempre, para usar una expresión de san Pablo, una especie de escondimiento con Cristo en Dios: «vuestra vida está oculta con Cristo en Dios» (Col 3, 3). Sólo en semejante escondimiento actúa el Espíritu Santo, fuente del «amor hermoso». 

Orando a la Virgen con las 
palabras de San Josemaría

Cada mañana orando, por vosotros y por mí también, he recordado y repetido: “Dios te salve, María, hija de Dios Padre; Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo; Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo… ¡Más que tú, sólo Dios” (Camino, 496).

Les invito a que se unan ahora a mí en esta suplica a María: “¡Madre! –Llámala fuerte, fuerte. –Te escucha, te ve en peligro quizás, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha” (Camino, 516).

Con mi bendición.
Padre José Medina

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