martes, 10 de diciembre de 2013

VIVENCIAS PERSONALES: Acompañando ministerialmente los 50 años de las Religiosas de María Inmaculada en Cádiz


Bendición placa conmemorativa del 50º Aniversario
Queridos amigos y hermanos del blog: en la gran fiesta de la Inmaculada Concepción, las Religiosas de María Inmaculada –de las cuales soy el Capellán-, han celebrado el cincuentenario de su presencia en esta ciudad de Cádiz, y la celebración ha sido de una manera muy especial, y acompañados por el lema: “La esperanza de ayer, realidad hoy”.

Sólo cinco hermanas pusieron en marcha la misión en Cádiz, en un chalé con jardín, como residencia, e impartiendo clases en un garaje, pero la comunidad ha ido creciendo hasta contar con un gran edificio en la calle Santa Cruz de Tenerife, donde se alojan 75 chicas, disponen de un centro social y ofrecen los ciclos de Formación Profesional en Enfermería, Farmacia y Parafarmacia, Comercio y Administración y Empresa. Un total de 281 estudiantes -un grupo ya abierto a los chicos- que reciben formación bajo la dirección de esta congregación religiosa.

Celebración de los 50 años en Cádiz

Los actos que hemos compartido en estos días han sido los siguientes: del 29 de noviembre al 7 de diciembre celebramos la misa y novena a la Virgen Inmaculada en la capilla de la casa de las hermanas a las 7 de la tarde, sita en la c/ Santa Cruz de Tenerife, 1.

El día 5 diciembre varios jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación de manos del Sr. Obispo, Don Rafael Zornoza, quien en una cálida y sentida ceremonia los animó a vivir con alegría y profundo compromiso el Don del Espíritu que estaban recibiendo.

El pasado domingo 8 de diciembre y Solemnidad de la Inmaculada Concepción se llevaron a cabo los actos centrales. A las 17:30 en nombre de la Sra. Alcaldesa de Cádiz, se descubrió una placa conmemorativa de los 50 años de las Religiosas de María Inmaculada, compartiendo fe y vida en la ciudad. A las 18:15 fue la Eucaristía Solemne en la parroquia de San Severiano, y luego terminamos, con un refrigerio y encuentro comunitario en el salón comedor de la Residencia Universitaria de las Religiosas.

Testimonio de la Hermana María del Carmen Garfia, superiora de la comunidad

La Hermana María del Carmen, nos resume con estas palabras el momento celebrativo que hemos vivido en estos días: “Hoy hace justo cincuenta años que una pequeña comunidad de monjas puso casa en la ciudad, en Extramuros, para atender a las jóvenes gaditanas más necesitadas, con una dedicación especial hacia las empleadas de hogar, tradicionalmente llamadas ‘las monjas del servicio doméstico’. De hecho, toda la comunidad religiosa, que tiene buena parte de su misión en Iberoamérica, se caracteriza por apoyar a las jóvenes, a las más necesitas, ofreciéndoles una formación integral; que abarca desde la formación no reglada (desde lo más básico), a facilitarles el acceso a la formación profesional. 

La comunidad religiosa María Inmaculada de Cádiz refleja en su planteamiento la unidad de servicios que cada casa ofrece: centro social, residencia para jóvenes y centro cultural, una oferta educativa que no excluye, en absoluto, el tratamiento del tiempo libre. Nosotras en estos años nos hemos sentido especialmente acogidos por la comunidad gaditana, y muy mimadas, por Santa Vicenta María, madre fundadora de esta congregación y que sigue guiando siempre nuestros pasos.”

Testimonio de Elvira de la Hera Oca, Profesora del Centro de Formación Profesional de María Inmaculada:

“El día 8 de diciembre de 1963 inician su andadura las Religiosas de María Inmaculada en esta ciudad de Cádiz. Hoy, 50 años después, celebramos su presencia en esta casa donde se desarrolla una amplia y fructífera labor con los jóvenes. Se debe a la visión de una gran mujer, entonces Vicenta María López y Vicuña, hoy santa Vicenta María, que entregó su vida a las jóvenes. Y dentro de estas jóvenes, a las que se dedicaban al servicio doméstico. Lo importante de su visión fue que en la segunda mitad del siglo XIX, cuando no todas las mujeres tenían acceso a la educación, decidió que al menos supieran «leer, escribir y hacer cuentas». Eso unido a una buena formación religiosa y laboral, dignificaba en gran medida la vida de estas jóvenes.

Aquella semilla fue germinando a lo largo de todos estos años y hoy en día ofrecen a la sociedad su misión y sus valores. Así, en este Centro de Cádiz se ofrece un Centro Social, un Centro Juvenil, un Centro de Formación Profesional específica y una Residencia para jóvenes que tienen que desplazarse de sus hogares para estudiar o trabajar. Es una casa situada frente al mar, como signo de apertura, amplitud, serenidad o bravura en su caso e incluso silencio y reflexión. Yo he sido profesora de este centro durante los últimos 38 años y quisiera acompañar a la Congregación, junto a todo el profesorado y a tantas personas que han pasado por esta casa, en la alegría, la gratitud y la satisfacción que deben sentir ante su trabajo y dedicación siguiendo las enseñanzas de Santa Vicenta María. 

Trabajar con ellas nos ha permitido, además de desarrollar nuestras aptitudes profesionales, dar salida a nuestras inquietudes sociales y religiosas. Crecer en todos los aspectos de nuestra vida. El acompañamiento a los jóvenes se hace desde la acogida, haciéndoles sentir lo que son: personas con aptitudes y valores que en algunos casos ayudamos a descubrir. Se hace desde la gratuidad, dando simplemente; se hace desde el esfuerzo, pues sin el nada se consigue en la vida; se hace desde la confianza y la esperanza, abriéndose con ilusión a la vida, se hace simplemente desde el amor. Nuestra felicitación a las Religiosas de María Inmaculada con el deseo de que sigan realizando esta labor tan necesaria y tan gratificante.”

¡Dios las bendiga siempre, queridas hermanas!

Agradezco a Dios, dador de todo bien, el ser Capellán de esta querida comunidad y haberles podido presidir desde la fe y la celebración su cincuentenario en nuestra ciudad gaditana. ¡Que Dios las bendiga y les de la gracia de seguir siempre fieles a Él y haciendo el bien por donde quiera que les lleve!

Con mi bendición.
Padre José Medina.

Frente del edificio de las Religiosas de María Inmaculada en la ciudad de Cádiz.


 
La Hna. Superiora, María del Carmen Garfia, nos introduce en el sentido de los actos que celebramos.

Las Religiosas de María Inmaculada radiantes de felicidad en la gratitud por tan grato acontecimiento.

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