sábado, 29 de junio de 2013

ENTREVISTAS: "Mi encuentro con el Papa Francisco" (Audio Cope Cádiz)


Entrevista realizada el martes 25 de junio de 2013 al Padre José Antonio Medina Pellegrini, Director Espiritual del Seminario de Cádiz y Ceuta, por el periodista de Cope Cádiz, Sr. Fernando Crespo, donde se dan a conocer distintas vivencias del encuentro en el Vaticano del Padre Medina con Su Santidad el Papa Francisco.




Sra. Pilar Oliva, Directora de Cope Cádiz, Padre José Medina y Sr. Fernando Crespo.

viernes, 28 de junio de 2013

MIS LIBROS: "Francisco, el Papa de todos", un retrato ágil y dinámico sobre el Papa Francisco


Dialogando con Victoria Cardiel de Rome Reports.
26 de junio, 2013. (Romereports.com) Este sacerdote argentino conocía de primera mano al cardenal Bergoglio. Trabajó con él como Secretario de la Comisión Episcopal de Comunicación, cuando el ahora Papa era presidente de los obispos argentinos.

Tras la elección ha plasmado en un libro un retrato ágil y dinámico sobre la personalidad del Papa. Para José Antonio Medina la palabra que define al Papa Francisco es "padre".

"El Papa Francisco iba a ser un Papa para todos, pero también el papá de todos. Por eso el título tiene este doble juego y es la idea que se va desarrollando que es un Papa con vocación de papá".

El libro recoge sus recuerdos y anécdotas del trabajo junto al cardenal Bergoglio. Además incluye una síntesis de sus principales ideas.

Lo más importante para Medina es la coherencia de los gestos del cardenal Bergoglio como cardenal y como Papa.

"Los que tuvimos la gracia de conocerlo durante tantos años como arzobispo de Buenos Aires vimos en él gestos y actitudes que hoy conmueven al mundo entero. Lo mismo que fue antes es ahora. El cardenal Bergoglio no ha armado un personaje para el márketing; simplemente hoy hace vestido de blanco lo que nosotros hemos visto que hacía vestido de negro".

El sacerdote José Antonio Medina viajó hasta el Vaticano para entregar personalmente el libro al Papa.

"Cuando ve el libro, lo primero que pensó es que yo le llevaba un libro de regalo, cuando lo coge y ve el nombre, me dice: "¿lo has escrito vos?". Y le digo: "Todo entero, Santo Padre". Entonces lo empieza a ver, acaricia la tapa, lo hojea, y dice: "¡Cuántas hojas tiene!, ¡qué trabajo que has hecho!", y dice: "¿qué has dicho de mí?" Ya con esa ironía y ese espíritu bromista que tiene y le digo: "Todas cosas buenas, Santo Padre". Y entonces así poco serio me dice: "Más te vale, más te vale".

José Antonio Medina ya está trabajando en un nuevo libro sobre el Papa. Una minuciosa biografía que contará con entrevistas a familiares, amigos, y personas muy cercanas a Jorge Mario Bergoglio.

El Colegio Español en Roma fue el marco para la grabación de la entrevista de Rome Reports.










Este es un vídeo original de ROME REPORTS, 
publicado el 26 de junio de 2013.
Vínculo permanente:  

jueves, 27 de junio de 2013

CATEQUESIS DEL PAPA: ¿Somos piedras vivas de la Iglesia, o somos piedras cansadas, aburridas, indiferentes?



Queridos amigos y hermanos del blog: ayer miércoles, el papa Francisco acudió a la última Audiencia General del presente curso con los fieles reunidos en gran número en la Plaza de San Pedro, a quienes les impartió la catequesis semanal, centrada esta vez en la Iglesia como templo vivo del Espíritu de Dios. Les ofrezco el texto íntegro de la catequesis Santo Padre:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy me gustaría hacer una breve referencia a una imagen más que nos ayuda a ilustrar el misterio de la Iglesia: la del templo (cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, 6.).

¿Qué nos hace pensar en la palabra templo? Nos hace pensar en un edificio, en una construcción de este tipo. En particular, la mente de muchos se dirige a la historia del pueblo de Israel narrada en el Antiguo Testamento. En Jerusalén, el gran templo de Salomón era el lugar del encuentro con Dios en la oración; en el interior del Templo estaba el Arca de la Alianza, signo de la presencia de Dios entre la gente; y en el Arca estaban las Tablas de la Ley, el maná y la vara de Aarón: un recordatorio de que Dios siempre había estado en la historia de su pueblo, que lo había acompañado durante el viaje, que había guiado sus pasos. El templo recuerda esta historia: también nosotros, cuando vamos al templo, debemos recordar esta historia, la historia de cada uno de nosotros, el modo en que Jesús me encontró, cómo Jesús anduvo conmigo, cómo Jesús me ama y me bendice.

Aquí, lo que fue prefigurado en el antiguo templo, se hace, por el poder del Espíritu Santo, en la Iglesia: la Iglesia es la "casa de Dios", el lugar de su presencia, donde podemos encontrar al Señor; la Iglesia es el templo en el que habita el Espíritu Santo que la anima, la guía y la sostiene. Si nos preguntamos: ¿dónde podemos encontrar a Dios? ¿Dónde podemos entrar en comunión con Él por medio de Cristo? ¿Dónde podemos encontrar la luz del Espíritu Santo para que ilumine nuestras vidas? La respuesta es: en el pueblo de Dios, en medio de nosotros, que somos la Iglesia. Aquí encontraremos a Jesús, al Espíritu Santo y al Padre.

El antiguo Templo fue construido por manos de hombres: se quería “dar una casa" a Dios, para tener un signo visible de su presencia en medio del pueblo. Con la encarnación del Hijo de Dios, se cumple la profecía de Natán al rey David (cf. 2 Sam. 7,1-29): no es el rey, no somos nosotros quienes "daremos una casa a Dios", sino que es el mismo Dios quien "construye su casa" para venir a habitar en medio de nosotros, como escribe san Juan en su evangelio (cf. 1,14). Cristo es el Templo viviente del Padre, y Cristo mismo edifica su "hogar espiritual", la Iglesia, no hecha de piedras materiales, sino de "piedras vivas" que somos nosotros. El apóstol Pablo dice a los cristianos de Éfeso: "Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En Él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En Él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu”. (Ef. 2,20-22).

¡Esto es algo hermoso! Somos las piedras vivas de Dios, profundamente unidos a Cristo, quien es la roca de apoyo, y también un apoyo entre nosotros. ¿Qué quiere decir esto? Esto significa que el templo somos nosotros, somos la Iglesia viva, el templo vivo, y cuando estamos juntos, entre nosotros está también el Espíritu Santo, que nos ayuda a crecer como Iglesia. No estamos aislados, sino que somos el pueblo de Dios: ¡esta es la Iglesia!

Y es el Espíritu Santo, con sus dones, que armoniza la variedad. Esto es importante: ¿qué hace el Espíritu Santo en medio de nosotros? Armoniza la variedad que es la riqueza de la Iglesia y une todo y a todos, a fin de constituir un templo espiritual, donde no ofrecemos sacrificios materiales, sino a nosotros mismos, nuestra vida (cf. 1 Pe. 2,4-5).

La Iglesia no es una mezcla de cosas e intereses, sino que es el templo del Espíritu Santo, el templo por medio del cual Dios obra, el templo del Espíritu Santo, el templo en el que cada uno de nosotros, con el don del bautismo, es una piedra viva. Esto nos dice que nadie es inútil en la Iglesia y si a veces, alguien le dice al otro: "Vete a tu casa, eres inútil", ¡esto no es cierto, porque nadie es inútil en la Iglesia, ¡todos somos necesarios para construir este templo! Nadie es secundario. Ninguno es el más importante en la Iglesia, todos somos iguales ante los ojos de Dios.

Alguno de ustedes podría decir: 'Fíjese, señor papa, usted no es igual a nosotros’. Sí, soy como ustedes, todos somos iguales, ¡somos hermanos! Nadie es anónimo: todos formamos y edificamos la Iglesia. Esto también nos invita a reflexionar sobre el hecho de que si faltara el ladrillo de nuestra vida cristiana, le falta algo a la belleza de la Iglesia. Algunas personas dicen: ‘No tengo nada que ver con la Iglesia’, por lo que cae el ladrillo de una vida en este hermoso templo. Nadie puede irse, todos tenemos que ofrecerle a la Iglesia nuestra vida, nuestro corazón, nuestro amor, nuestro pensamiento y nuestro trabajo: todo junto.

Así es que me gustaría que nos preguntemos: ¿cómo vivimos nuestro ser Iglesia? ¿Somos piedras vivas, o somos, por así decirlo, piedras cansadas, aburridas, indiferentes? ¿Han visto lo feo que es ver a un cristiano cansado, aburrido, indiferente? Un cristiano así no es bueno, el cristiano tiene que estar vivo, feliz de ser cristiano; debe vivir esta belleza de ser parte del pueblo de Dios que es la Iglesia. ¿Nos abrimos a la acción del Espíritu Santo para ser parte activa en nuestras comunidades, o nos cerramos en nosotros mismos, diciendo: "tengo tantas cosas que hacer, no es mi obligación”?

Que el Señor nos conceda a todos su gracia, su fuerza, para que estemos profundamente unidos a Cristo, que es la piedra angular, el pilar, la roca de apoyo de nuestra vida y de toda la vida de la Iglesia. Oremos para que, animados por su Espíritu, siempre seamos piedras vivas de su Iglesia.

miércoles, 26 de junio de 2013

sábado, 22 de junio de 2013

VIVENCIAS PERSONALES: Mi libro “Francisco, el Papa de todos” en las manos del Papa Francisco

Queridos amigos y hermanos del blog: el pasado miércoles 19 de junio, al término de la Audiencia General, pude entregarle en mano al Santo Padre Francisco, el sexto libro de mi autoría y el primero a él dedicado: “Francisco, el Papa de todos”.

¿Cómo nació este libro?

En la semana en la que se realizó el Cónclave en el cual resultó elegido nuestro querido Cardenal Jorge Bergoglio, me encontraba realizando mis Ejercicios Espirituales del presente curso en una Casa de Ejercicios de Madrid. Aquellos días fueron especiales de oración para toda la Iglesia, y también para mí, en el acontecer diario de la dinámica propia de un retiro espiritual. Éramos poco más de una docena de sacerdotes, acompañados por la prédica y la dedicación del Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Don Francisco Pérez González, quien con buen tino, la tarde del 13 de marzo al ser comunicado de la “fumata blanca”, nos invitó a “romper el silencio” propio de esos días de oración y nos congregamos frente a un televisor con el corazón expectante ante el inminente conocimiento del nuevo Papa.

Yo que ya he vivido y recuerdo vivamente el comienzo del Pontificado del inolvidable Beato Juan Pablo II y de nuestro queridísimo Papa Emérito Benedicto XVI, estaba expectante, pero quizás como muchos en este costado del mundo localizado en los nombres que eran “quiniela segura” (como dicen aquí en España) y, por supuesto, fui gratamente sorprendido al escuchar el nombre del hasta ese día Cardenal Primado de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, SJ.

Eran las 20,12 en España (misma hora que en Roma), -cincuenta y cuatro minutos después de la aparición de una espesa "fumata" blanca a las 19,06- el Cardenal Protodiácono, Jean-Louis Tauran dió el anuncio a las gentes desde la "loggia" o balcón de la Bendición de la Basílica Vaticana, con estas palabras: ¡Annuntio vobis gaudium magnum; habemus Papam!

A las 20, 24 el Santo Padre Francisco, precedido por la Cruz, se asomó al balcón exterior de la basílica, completamente iluminada, para saludar e impartir la bendición apostólica "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo) a las decenas de miles de personas, que abarrotaban la Plaza de San Pedro y la Via della Conciliazione, todos con sus paraguas, a causa de la lluvia que había caído durante toda la jornada en Roma. Apenas se había sabido el nombre del nuevo pontífice, la multitud había empezado a cantar a coro: “¡Francisco, Francisco!”.

Aquel Obispo querido, respetado y admirado por los argentinos, es ahora Su Santidad Francisco, 265 sucesor de Pedro, primer Papa miembro de la Compañía de Jesús, primer Papa latinoamericano de la historia de la Iglesia, Papa que -por vez primera en toda la historia de la Iglesia- toma el nombre de Francisco… y argentino como yo.

El Obispo predicador y los sacerdotes ejercitantes volvieron su mirada hacia mí (único argentino presente) y comenzaron a saludarme y felicitarme, y luego de escuchar todos con respeto y veneración sus primeras palabras y su primera bendición papal me comenzaron a preguntar si lo conocía y que contara algo de él. Cosa que les prometí que iba a hacer luego del rato de oración que hicimos por el flamante Papa. Nos fuimos todos a la Capilla de la casa y en silencio ante el Santísimo Sacramento, a 12.000 km. de mi amada patria, cerré los ojos y comencé a recordar…

A los pocos días el llamado telefónico de la Directora de Editorial Bonum, Sra. Ursula Gremmelspacher, con su amable y serena voz me hizo el ofrecimiento de escribir para ellos un nuevo libro (fruto de una renovada confianza de Editorial Bonum a mi persona y ministerio, ya que otros dos libros me habían publicado con anterioridad). La propuesta fue presentar la vida, semblanza y pensamientos del nuevo Papa, e inmediatamente me surgió un posible nombre para el libro: “Francisco, el Papa de todos”. ¿Por qué? Porque creo que esta idea es como la “primera foto” que logré procesar al ver sus primeras apariciones y gestos como Obispo de Roma. Un hombre, que con las sandalias del pescador puestas, comenzaba un camino hacia el encuentro de todos los hombres de buena voluntad –católicos y de cualquier religión, o de ninguna- que escuchen su voz.

Y así comencé a recordar y a buscar en mis archivos escritos, a desempolvar viejos apuntes y notas, a leer con interés cada nueva noticia, para conocer y dar a conocer, aunque sea un poco al nuevo Papa. Este retrato del Papa Francisco me parece verlo más que como un libro, como una película documental, o una serie de fotos expuestas ante nuestros ojos, fotos viejas en blanco y negro, o en el sepia propio de años pasados, y fotos de las de ahora, digitales, de esas que en instantes recorren el mundo entero a través de los periódicos on line y de las redes sociales. Imágenes y escritos, notas tomadas rápidamente en una homilía y entrevistas en los grandes medios, pero también recuerdos vividos en “primera persona” que les dan un sentido nuevo a todo lo demás.

De Buenos Aires al Vaticano,
de mis manos a las manos del Papa Francisco

Billete de ingreso y el libro que le regalé al Santo Padre
Prácticamente al mes del comienzo del Pontificado de Francisco el libro comenzó su andadura: en Argentina y prácticamente en los mismos días en España, donde pude dar una serie de conferencias presentándolo, y todavía me quedan unas cuantas hasta octubre. Además, de un sinfín, de buenas repercusiones en aquellos que lo van leyendo y les está haciendo mucho bien.

Pero faltaba algo, que yo diría era esencial: desde que comencé a escribirlo anidaba la ilusión en mi corazón de poder regalárselo al mismo Papa Francisco. Y ese día llegó, gracias a la gestión de mi Obispo de Incardinación, Mons. Rubén Oscar Frassia, Obispo de Avellaneda-Lanús, Buenos Aires, Argentina. Él lo hizo posible, además (como así también lo hizo para el libro que publiqué en esta misma Editorial Bonum sobre Benedicto XVI) gentil y pacientemente leyó los originales del libro, dio el necesario Imprimatur y tuvo el exquisito gesto de dignificarlo al escribir el prólogo.

En la Plaza de San Pedro, el miércoles 19 de junio, en la Audiencia General, allí estaba yo con mi libro. Luego de la bendición final el Santo Padre comenzó a saludar a todos los que por algún especial motivo habíamos podido acceder a su cercanía y tener una breve encuentro con él. La ternura de Dios y del Papa Francisco se desbordaron a raudales para conmigo. Desde una ubicación de preferencia: 1º fila, 1º butaca. Cuando llegó hacia donde yo estaba pude vivenciar un momento que no olvidaré jamás. Besé su mano, nos saludos con mucho cariño, y le entregué el libro.

Recuerdo que cogiendo el libro con las manos y al descubrir en la portada quién era el autor, me dijo:
- ¿Lo has escrito vos?
- Sí, Santo Padre, y cuando lo lea comprenderá cuánto le quiero.
- Pero es grande, tiene muchas paginas…
Y comenzando a ojearlo, y mirándome con esa sana complicidad y buen sentido del humor que le caracteriza, me dice:
- Y, ¿qué has dicho de mí?
A lo que respondí:
- Todas cosas buenas, Santo Padre.
Y golpeándome el pecho, con mucha suavidad y cariño, me dice:
-¡Más te vale, más te vale!

Luego compartimos recuerdos, bromas, y más de una reflexión serena y profunda.  Y así, un hermoso sueño, se hacía realidad. El libro ya está en las manos de quien fue el motivo de su existencia. Un libro que nació con alas tan grandes que llegó hasta el Santo Padre. De las manos de un “testigo” que fue su autor, a las manos del “testigo” de Dios, ante Dios y los hombres.

Porque, en definitiva, lo que yo les presento en este libro es el testimonio de lo que yo también, “he visto y he oído” en primera persona, como ciudadano argentino, como sacerdote de la Iglesia que peregrina al sur, bien al sur de nuestro redondo mundo, bajo el manto de nuestra Virgen Gaucha, la Virgen de Luján, Patrona de la República Argentina.

Y el resultado de esa búsqueda y de ese encuentro en el día a día de la vida del Papa Francisco es este libro. Aquí va a encontrar respuestas a muchas preguntas que cualquiera de nosotros nos hacemos con respecto a él: ¿Cómo es? ¿De dónde viene? ¿Cuál es su historia? ¿Por qué se puso Francisco como nombre?

Me ha movido, como autor y compilador, el deseo de acercarle al lector una guía, un vademécum, para una primera aproximación a la persona y al pensamiento del Cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco. Un libro escrito con corazón de hijo, un hijo sacerdote, que como tantos y tantas en el mundo entero se siente hijo de FRANCISCO, EL PAPA DE TODOS.

"Pero es grande, tiene muchas paginas… y, ¿qué has dicho de mí?"

 

Ternura y alegría fueron el marco de este reencuentro con el Santo Padre Francisco.





“Francisco, el Papa de todos” (y mis libros anteriores) está disponible a la venta en librerías de Argentina, Latinoamérica y España. También puede adquirirlo –desde cualquier parte del mundo- en E-Bay España.

viernes, 21 de junio de 2013

VIVENCIAS PERSONALES - Mi reencuentro con el Papa Francisco en Roma en la presencia de San José

Queridos amigos y hermanos del blog: la última vez que le vi al Cardenal Jorge Mario Bergoglio fue el 19 de marzo de 2010. Yo ya estaba viviendo en España y había terminado el Máster en Mística y Ciencias Humanas, con los carmelitas Descalzos en Ávila. Fui a Argentina en el mes de marzo y estando en Buenos Aires el día 19, Solemnidad de San José, fui a celebrar la Santa Misa en la Parroquia del “Patrocinio de San José”, situada en la calle Ayacucho 1072, del imaginario Barrio Norte, que comprende las zonas influidas por el recorrido de la avenida Santa Fe a través de los barrios de Retiro y Recoleta.

Esta parroquia del Patrocinio tiene para mí recuerdos imborrables porque durante algún tiempo celebré allí, el primer sábado de cada mes, la Misa en honor al Santo Padre Pío. Esas eran las misas de los Grupos de Oración del Padre Pío, a la cual asistía religiosamente el querido Juan Carlos Saravia, fundador del legendario grupo folclórico “Los Chalchaleros”, con quien pude entablar una cálida amistad que pervive hasta nuestros días, amistad que me une también a Margarita, su entrañable esposa.

San José, Patrono de la Iglesia Universal

Llegué, entonces, ese 19 para concelebrar en la Misa principal de la Fiesta de San José y allí en la sacristía entre muchos sacerdotes que estábamos hablando y saludándonos había uno -que ya estaba revestido- y que ante un Cristo Crucificado como sí solos estuvieran, estaba en el más profundo recogimiento: era el Cardenal Bergoglio.

Presidió la Santa Misa en la que con mucha devoción todos los sacerdotes presentes le acompañamos. Su homilía fue contundente, y todos los que estuvimos presentes tuvimos una experiencia de San José tan fuerte y tan vivencial, que salimos de esa misa sintiendo la presencia paternal y eficaz del Glorioso Patriarca.  Luego de la Misa me acerqué a saludarlo, y le comenté de mis estudios de post-grado en España, especialmente en el estudio de Santa Teresa de Jesús, y me dijo entonces: “Hacéle caso a la Santa Inquieta y Andariega, y pídele a San José que sea tu Padre en todo momento y circunstancia de la vida”. Y luego de un respetuoso abrazo, una vez más escuché de él: “Reza por mí”.

Tres años después, el 19 de junio de 2013, le vi por primera vez como Papa. Y San José estuvo muy presente, como siempre en la vida del Papa Francisco, y en la mía también. Sin San José es imposible entender la espiritualidad y la vivencia eclesial del Papa Francisco, quien eligió el día de su Fiesta (19 de marzo) para dar Solemne Inicio a su Servicio Petrino.

Al cumplirse los 100 días del inicio de su Pontificado- se hizo público un Decreto, fechado el 1 de mayo de 2013, memoria de San José Obrero, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en el que se decreta que el «nombre de San José, Esposo de la Bienaventurada Virgen María, se añada de ahora en adelante en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV de la tercera edición típica del Misal Romano, colocándose después del nombre de la Bienaventurada Virgen María».

San José - cabeza de la Familia del Señor – su cuidado paterno a Jesús y a la Madre de Dios; hombre Justo, Patrono celestial de toda la Iglesia... son algunas de las virtudes que destaca este Decreto, haciendo hincapié en la devoción que en todo el mundo se le dedica, confirmada por el Santo Padre Francisco, «considerando la plenitud de la comunión de los santos que, habiendo peregrinado un tiempo a nuestro lado, en el mundo, nos conducen a Cristo y nos unen a Él».

Audiencia General del 19 de junio de 2013

La mañana en Roma se presentaba augurando una jornada de gran calor: al mediodía rondaba los 40º. La Plaza de San Pedro estaba llena de gente a más no poder y a las 9:45 en su jeep blanco el Santo Padre Francisco comenzó su recorrido de 45 minutos donde se prodigó en amor y ternura para con todos, especialmente para con los predilectos del Señor: los niños y los enfermos.

Ya en la Catequesis el Obispo de Roma se refirió al misterio de la Iglesia convocada por Jesús entre todos los pueblos, comunicándole su Espíritu y constituyéndola místicamente en su cuerpo vivo, que camina y actúa en la historia, que tiene a Jesucristo como cabeza que lo guía, lo alimenta y lo ayuda.

El Papa recordó que “como el cuerpo no puede sobrevivir separado de la cabeza, tampoco la Iglesia separada de Cristo. Debe permanecer unida a Él, permitiéndole que actúe en ella, que su palabra la guíe, que su presencia eucarística la nutra y anime, que su amor la fortalezca para ir en ayuda del necesitado”.

Nuestro encuentro al término de la Audiencia

Luego de la bendición final comenzó a saludar a todos los que por algún especial motivo habíamos podido acceder a su cercanía y tener una breve encuentro con él. La ternura de Dios y del Papa Francisco se desbordaron a raudales para conmigo. Desde una ubicación de preferencia: 1º fila, 1º butaca. Cuando llegó hacia donde yo estaba pude vivenciar un momento que no olvidaré jamás. Besé su mano, nos saludos con mucho cariño, le entregué el libro que he escrito sobre él. Compartimos recuerdos, bromas, y más de una reflexión serena y profunda.

Las fotos que acompaña este artículo son prueba de esos sentimientos compartidos. Experimentar la ternura de Dios a través del Santo Padre, de este “Pastor con olor a oveja” que Dios le ha regalado a su Iglesia y a la humanidad. Abrazo final y la ilusión de poder vernos con detenimiento antes de mi regreso a España y de compartir una Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta.

Con mi bendición.

Padre José Medina

Santo Padre Francisco, Padre José Medina, y la Sra. Valeria Mazza junto con su esposo.

jueves, 20 de junio de 2013

CATEQUESIS DEL PAPA: “Ser parte de la Iglesia es estar unidos a Cristo, al papa y a los obispos”

Queridos amigos y hermanos del blog: la Iglesia, Cuerpo de Cristo, fue el centro de la reflexión del Papa. Una ya habitual plaza de San Pedro repleta de fieles escucha atentamente la catequesis del miércoles de Francisco. Ayer mañana el Obispo de Roma se refierió al misterio de la Iglesia convocada por Jesús entre todos los pueblos, comunicándole su Espíritu y constituyéndola místicamente en su cuerpo vivo, que camina y actúa en la historia, que tiene a Jesucristo como cabeza que lo guía, lo alimenta y lo ayuda. Les comparto el texto completo de la catequesis papal:

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Hoy me centraré en otra expresión con la que el Concilio Vaticano II indica la naturaleza de la Iglesia: la del cuerpo; el Concilio dice que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo (cf. Lumen Gentium,7).

Quisiera partir de un texto de los Hechos de los Apóstoles, que conocemos bien: la conversión de Saulo, quien luego se llamará Pablo, uno de los más grandes evangelizadores (cf. Hch 9,4-5). Saulo era un perseguidor de los cristianos, pero mientras recorre el camino que conduce a la ciudad de Damasco, de repente una luz lo envuelve, cae a tierra y oye una voz que le dice: ¿"Saulo, Saulo, por qué me persigues? Él pregunta: ¿"Quién eres, Señor?", y la voz responde: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues" (v. 3-5). Esta experiencia de San Pablo nos cuenta la profundidad de la unión entre los cristianos y el mismo Cristo. Cuando Jesús ascendió al cielo, no nos dejó huérfanos, sino con el don del Espíritu Santo, la unión con Él se ha vuelto aún más intensa. El Concilio Vaticano II afirma que Jesús "comunicando su Espíritu, constituye místicamente como su cuerpo a sus hermanos, llamados de todos los pueblos" (Constitución Dogmática. Lumen Gentium, 7).

La imagen del cuerpo nos ayuda a comprender este profundo vínculo Iglesia-Cristo, que san Pablo ha desarrollado sobre todo en la primera Carta a los Corintios (cf. cap. 12). En primer lugar, el cuerpo nos llama a una realidad viva. La Iglesia no es una asociación benéfica, cultural o política, sino que es un cuerpo vivo, que camina y actúa en la historia. Y este cuerpo tiene una cabeza, Jesús, que lo guía, lo alimenta y lo sostiene. Este es un punto que quiero destacar: si se separa la cabeza del resto del cuerpo, la persona no puede sobrevivir. Así es en la Iglesia: debemos permanecer unidos cada vez más profundamente a Jesús: Pero no sólo eso: como en un cuerpo, es importante que corra la savia vital para que viva, así debemos permitir que Jesús obre en nosotros, que su Palabra nos guíe, que su presencia en la Eucaristía nos alimente, nos anime, que su amor dé fuerza a nuestro amar al prójimo. ¡Y esto siempre, siempre, siempre! Queridos hermanos y hermanas, estemos unidos a Jesús, confiemos en Él, orientemos nuestra vida según el Evangelio, alimentémonos con la oración cotidiana, la escucha de la Palabra de Dios, la participación en los sacramentos.

Y aquí vengo a un segundo aspecto de la Iglesia como Cuerpo de Cristo. San Pablo dice que como los miembros del cuerpo humano, aunque diferentes y numerosos, forman un solo cuerpo, así nosotros fuimos todos bautizados mediante un solo Espíritu en un solo cuerpo (cf. 1 Cor 12:12-13). En la Iglesia, por lo tanto, hay una gran variedad, una diversidad de tareas y funciones; no hay la monótona uniformidad, sino la riqueza de los dones que el Espíritu Santo otorga. Pero hay la comunión y la unidad: todos están en relación unos con otros y todos participan en la formación de un solo cuerpo vital, profundamente unido a Cristo. Recordemos bien: ser parte de la Iglesia quiere decir estar unidos a Cristo y recibir de Él la vida divina que nos hace vivir como cristianos, significa permanecer unidos al Papa y a los Obispos que son instrumentos de unidad y de comunión, y también significa aprender a superar personalismos y divisiones, entenderse mejor, armonizar la variedad y las riquezas de cada uno; en una palabra: a querer más a Dios y a las personas que están junto a nosotros, en la familia, en la parroquia, en las asociaciones. ¡Cuerpo y extremidades para vivir deben estar unidos! La unidad es superior a los conflictos, siempre.

Los conflictos, si no se superan bien, nos separan, nos separan de Dios. El conflicto puede ayudarnos a crecer, pero también nos puede dividir. Nosotros no vamos por el camino de las divisiones, de la lucha entre nosotros, ¡no! Todos unidos, todos unidos con nuestras diferencias, pero unidos, unidos siempre, ¡que ese es el camino de Jesús! La unidad es superior a los conflictos, la unidad es una gracia que debemos pedir al Señor para que nos salve de las tentaciones, de las divisiones, de las luchas entre nosotros y del egoísmo, de los chismes, ¡eh! ¡Cuánto daño hacen los chismes: cuánto daño, eh! Cuánto daño. Nunca chismes sobre los otros: nunca.¡Cuánto daño causa a la Iglesia las divisiones entre los cristianos, los partidismos, los intereses mezquinos!

Las divisiones entre nosotros, pero también las divisiones entre las comunidades: cristianos evangélicos, cristianos ortodoxos, cristianos católicos... pero ¿por qué divididos? Debemos tratar de lograr la unidad. Pero, les explico una cosa. Hoy, antes de salir de la casa, estuve unos 40 minutos, más o menos, media hora, con un pastor evangélico, y rezamos juntos, ¿eh? Buscando la unidad. Pero tenemos que orar entre nosotros, católicos, y también con los cristianos, orar para que el Señor nos dé la unidad: ¡la unidad entre nosotros! Pero, como tendremos la unidad entre los cristianos, si no somos capaces de tenerla entre nosotros los católicos, de tenerla en la familia -¡cuántas familias luchan y se dividen! Busquen la unidad que es la unidad que hace la Iglesia y la unidad que viene de Jesucristo. Él nos envía el Espíritu Santo para hacer la unidad.

Queridos hermanos y hermanas, pidamos a Dios: ayúdanos a ser miembros del Cuerpo de la Iglesia siempre profundamente unidos a Cristo; ayúdanos a no hacer sufrir el Cuerpo de la Iglesia con nuestros conflictos, nuestras divisiones, nuestros egoísmos; ayúdanos a ser miembros vivos vinculados entre sí por una sola fuerza, la del amor, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones (cf. Rom 5,5). Gracias.

martes, 18 de junio de 2013

VIVENCIAS PERSONALES: Acompañando a un amigo en la inauguración de "MANRESA LIBROS"

Queridos amigos y hermanos: mi primera parroquia fue "San Charbel" en el Barrio Jardín San Luis, de la ciudad de San Luis, provincia del mismo nombre, en Argentina. Allí tuve una cantidad de monaguillos, entrañables todos, y con uno de ellos, hoy un joven empresario, nos reencontramos años atrás a través de Facebook, y de vez en cuando nos gusta recordar esos viejos tiempos de la parroquia, (el sueña con conocer España y yo sueño con volver a Argentina) y también compartimos nuestro presente y nuestros proyectos.

Días pasados me contó de la inminente inauguración de un emprendimiento con amigos suyos que será "Manresa Libros" y me pidió participar de un video de promoción para la misma. Yo -sin fines de lucro, sólo movido por razones de amistad e identificado con el ideario de la librería- acabo de mandárselo y ahora se los comparto a todos ustedes, invitando especialmente a tanta gente querida de la provincia de San Luis a la inauguración de la misma.


inicialmente será solamente una librería "e-commerce" ('electronic commerce' en inglés) , que consiste en la compra y venta de productos o de servicios a través de medios electrónicos y otras redes informáticasPara conseguir los mejores libros en "Manresa libros" debe ingresar a la página: www.manresalibros.com

Desde Cádiz, España, les deseo el mejor de los comienzos y que puedan consolidarse en el emprendimiento, y hacer mucho bien en la distribución de buenos libros.

Con mi bendición.
Padre José Medina.