miércoles, 15 de enero de 2014

COLUMNISTA INVITADO: Reflexión en torno a “La Luz de Francisco” de Palito Ortega


Escribe: Amparo Cabal Muñoz*

En esta época, bendita y dolorosa, que no sabe cómo ordenar su increíble caudal de conocimientos, y desperdicia la riqueza, el Papa Francisco aparece como un signo de la cercanía de Dios: mano a mano entre la gente, amistoso con todos, atento siempre al necesitado, anuncia el evangelio amable y dulcemente. 

Con  palabras y gestos sencillos y efectivos, despierta los corazones, que se sienten atraídos hacia Dios, y se van haciendo disponibles.   

Pienso que, así las cosas, “La luz de Francisco” (1) surge del corazón de Palito como una celebración, un gran festejo, además de una convocatoria.

Si seguimos el hilo de sus canciones, las que “nacen del amor”, veremos qué penetrante es su mirada, qué hondo su pensamiento, y fuerte su esperanza.

Hay una canción, que constituye una gran convocatoria, que me viene a la memoria al escuchar “La luz de Francisco”, como un virtual antecedente. Bajo el título  “Con una canción a flor de labios” (2), implica un estado de ánimo duradero, una esperanza sostenida:

Yo quiero encontrarte, hermano,
en un eterno amanecer.
Y juntos despertar al mundo
con una canción de amor y fe.

Hoy quiero caminar contigo, hermano.
Quiero que vayamos
con una canción a flor de labios.
Quiero que seamos como un desagravio
a tanto amor herido.

Y en esta hora, en que hay tanta gente
sumida en el dolor y el desaliento,
debemos caminar en dirección de Dios,
para que Él con su bondad y su
sabiduría nos conduzca hacia un camino mejor.

(...)

Sé que vendrán muchos con nosotros.
Seremos miles, yendo por las calles
derramando la alegría de nuestro canto.

Y con tu visión y la mía
encenderemos una visión milagrosa
de un anhelo de paz.

Iremos con nuestros sueños
en el alma y la fe puesta en el destino
porque iremos todos por el mismo camino,
y con un solo fin: encontrar a Dios.

Estas expectativas se sostienen en la contemplación de la Palabra de Dios, actuando en el mundo, que triunfa aún en la derrota con su milagroso poder recapitulador (3): 

No muere nunca la Palabra,
Mil veces la callan y vuelve a sonar…

Comprende que Dios necesita de nuestro amor y de nuestra oración para darle lugar a su Palabra en nuestros corazones y en el mundo (4):

    Dios está muy triste.
La culpa es de todos.

¡Tanta indiferencia y cuánto dolor!
¡Se contagia el odio
en los hombres del mundo!
¡Necesitan todos un poco de amor!

¡Que recen todos los hombres del mundo!
……
¡Recemos todos en nombre de Dios!


Las enseñanzas de Jesucristo, fiel hasta la Cruz, aparecen como fuente y modelo de todo bien espiritual, aunque escondido, en otra gran canción (5):

Fue muerto, y crucificado,
y sólo para salvar
al mundo que hoy se olvida
de toda su bondad.

No quiso la violencia.
Él enseñó a querer.
Él predicó justicia, y
hoy se hace todo al revés.

Fue mucho lo que enseñó,
y es poco lo que aprendimos.
Quizás porque nunca vimos
todo lo que Él nos dio.

Él nos marcó el camino
donde encontrar amor,
y hoy sólo se camina
por donde va el dolor.

Los discos de Palito contienen muchas de estas luces, que sus seguidores hemos apreciado especialmente, a través de los años, como guía y aliento en  nuestros desalientos.

Es hora de “ponernos las pilas”, parece decirnos tiernamente la nueva canción de Palito.  ¡Estemos atentos a la gran luz que se ha encendido!

Nuestros corazones, que mantienen –más o menos viva– la esperanza que el amor de Dios propone e impulsa, reconocen  en Francisco la voz del pastor, que le da forma a nuestro clamor:  esa plenitud de existencia, que se presiente y no sabemos a menudo cómo alcanzar.

El “Espíritu de la Navidad”, que se extiende a su manera y puntualmente por toda la Tierra en cada diciembre, da testimonio del anhelo universal de paz y amor entre los hombres.

Los hombres podemos avanzar en esa senda, unidos a Dios: acudiendo a Él con absoluta confianza, como el Padre bueno y tierno ¡que realmente es!

“El nacimiento de Jesús no es un cuento” nos recordaba el Papa Francisco en Navidad.  Escuchémoslo atentamente, y veremos cómo su luz, que alumbra a todos, nos hará descubrir y alcanzar con facilidad las metas que el amor nos propone y pone a nuestro alcance.

Recemos siempre por Francisco, como él mismo no se cansa de pedirnos.  Y tampoco se cansa, lo sabemos, de rezar por nosotros y de darnos ejemplo.


Amparo Cabal Muñoz*, es uruguaya, hija de españoles. Secretaria profesional. Jubilada. Metodista convertida al catolicismo. Cooperadora del Opus Dei. Admiradora de Palito Ortega.  Bloguera múltiple pero  eventual. Me gusta profundizar en la Teología, y estar al tanto de los adelantos en Física y Matemáticas: http://unnuevosol.blogspot.com.es/

 
Referencias de las canciones citadas:
 
1. “La luz de Francisco”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el CD “La luz de Francisco” de próxima aparición.
2. “Con una canción a flor de labios”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el LP “Creo en Dios”, (Chango, Argentina, 1980).
3. “El camino de la libertad”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el LP “Yo tengo fe” (RCA Víctor, Argentina, 1973).
4. “Dios está triste”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el LP “El creador” (RCA Víctor, Argentina, 1968).
5. “Fue muerto y crucificado”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el LP “Un canto a la vida” (RCA Víctor, Argentina, 1974).

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