martes, 4 de febrero de 2014

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de FEBRERO de 2014

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de febrero de 2014 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La INTENCIÓN GENERAL para FEBRERO 2014 es: 

“Para que la sabiduría y la experiencia de las personas mayores sean reconocidas en la Iglesia y en la sociedad.”

COMENTARIO PASTORAL: La sabiduría y la experiencia de las personas mayores no es algo que pueda darse por supuesto sino, más bien, un largo proceso y un itinerario a recorrer. Para empezar, es preciso distanciarse de la visión negativa que tienen de la vejez los modelos culturales dominantes: un tiempo de regresión, pérdida e inactividad, carente de expectación y de proyectos y habitada irremediablemente por la amargura y la nostalgia; o su versión "revancha recreativa" que empuja a un ocio vacío y a aturdirse en el consumo y la exterioridad.

Llegar a esa sabiduría y a esa experiencia requiere ciertas condiciones: cuando se aproxima la vejez, habrá que tomar la decisión de asumir la propia existencia, habitarla y comenzar a negociar los cambios que el paso de la edad va a introducir en ella. Guste o no, se trata de una etapa diferente de las anteriores en la que, junto a evidentes pérdidas, se presentan nuevas oportunidades. Pero para eso hay que irse mentalizando poco a poco y hacerse suavemente a la idea de que va llegando la hora de dejar algunas de las tareas o responsabilidades que se llevaban entre manos para emprender otras más apropiadas al momento en que se está. Hay que enfrentar una cierta “desapropiación” y comenzar a mirar con simpatía las nuevas posibilidades que se presentan: se va a ir acabando un ritmo acelerado de vida, es posible entrar en otro modo de estar presentes a los demás en forma de acogida, de escucha y de compañía sin prisas. No se trata de desinteresarse por aquello en lo que se ha invertido dedicación y energías anteriormente, sino de ir encontrando otros modos de acción y de presencia.

La sabiduría en esta etapa tiene mucho de gratuidad, interioridad y tiempo distendido y de una nueva manera de vivir por encima de la eficacia, la exterioridad y el activismo. La reconocemos en esos hombres y mujeres que no están obsesionados por buscar frenéticamente cómo estar ocupados, sino que, poco a poco se van haciendo más disponibles a lo que Dios proyecta para ellos. Aparece en la serenidad de quienes han dejado caer lo que en ellos había de “personaje" con su carga de "representación", roles y funciones, y han dejado paso a su verdadera identidad desnuda, libre y auténtica.

En medio de un mundo en el que poseer, guardar, acumular y retener parecen ser la meta de la vida, resulta estimulante y liberador encontrar adultos mayores que se van haciendo expertos en soltar. Y hacen de esa experiencia un camino alternativo y sorprendente, justo cuando las experiencias de pérdida comienzan a hacerse más frecuentes e inevitables y el organismo psíquico y somático desarrolla garras y tentáculos para evitar ser despojados.

Reconocemos también esa sabiduría en la opción de amor a la vida que llena de agradecimiento el corazón de muchos ancianos y les da un talante de bendición y de alegría, todo lo contrario de esos hábitos “necrófilos" que devuelven el pasado en forma de resentimientos, murmuración y reproches.

No será nunca una sabiduría fácil ni barata. Conseguirla tiene como precio el optar por el ejercicio de un cierto "descaro teologal", de la decisión de llevar la fe, la esperanza y el amor hasta sus últimas consecuencias, dando crédito a la promesa evangélica de vida en abundancia y, por tanto, también de “vejez en abundancia”. No se alcanza a fuerza de empeño, sino que es una tarea emprendida con “determinación determinada”, a sabiendas de que lo que se consiga se recibirá como un don gratuito. No será tampoco una actitud en la que uno se encuentra de repente, sino el estilo cristiano de ir haciendo el tránsito de un paisaje vital a otro y de ir recorriendo ese camino con sabiduría, paciencia y lentitud, como a mayores conviene.

Y si este tiempo trae consigo efectos costosos y difíciles de asumir, no se agota ahí todo su horizonte. Como afirma Joan Chittister: “Uno de los hechos maravillosos de la vida es que todo termina llevando consigo el potencial para un nuevo comienzo”. Ante nosotros está la tarea, altamente contracultural por cierto, de descubrir ese “potencial para un nuevo comienzo” que haga posible una vejez con esplendor, en presencia del Dios que puede hacernos gritar de júbilo en las puertas de la tarde.

S. Dolores Aleixandre RSCJ
Religiosa de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús

La INTENCIÓN MISIONERA para FEBRERO 2014 es:  

“Para que sacerdotes, religiosos y laicos colaboren generosamente en la misión de evangelización.”

COMENTARIO PASTORAL: Twiter, Facebook, Youtube, los blogs, los teléfonos celulares…y otras maravillas digitales de este siglo nos recuerdan en forma repetida el hambre de comunión y comunicación que tiene la humanidad. El hombre nació como un ser social y la comunicación es el hilo conductor del hombre moderno durante toda su vida. Sentimos la necesidad de estar en contacto y permanecer en contacto a lo largo de nuestra vida en la tierra. Vivimos en colaboración unos con otros, de modo natural.

La Iglesia de Dios también responde con fuerza a esta necesidad humana de estar cerca del otro y al deseo de vivir juntos en comunidad. La misma definición de Iglesia como pueblo de Dios indica dicha apertura, inclusión, una actitud de querer compartir. Invita a todas las mujeres y hombres de buena voluntad a ser partes de su misión. La misión de “Evangelizar” no es más que la misión de llevar la buena noticia del amor de Dios a los diversos pueblos del mundo. Jesús, durante su vida en la tierra, predicó la Buena Noticia del amor de Dios y dio un ejemplo vivo de este amor a lo largo de su vida y con su muerte en la cruz.

El Papa Francisco ha repetido con insistencia que la Iglesia necesita continuar con esta misión del amor de Dios por su pueblo, especialmente los pobres y los que sufren en el mundo.

Él personalmente ha demostrado su preocupación personal por los enfermos y los que sufren y su amor por los que están en la cárcel. Más aun, cada uno de nosotros está llamado por el mensaje y el ejemplo del Santo Padre, a unirnos a esta misión. La misión es enorme, dada la realidad actual del sufrimiento en nuestro mundo. Por lo tanto, la colaboración entre sacerdotes, religiosos y laicos se transforma en uno de los puntos más significativos cuando se trata de promover la misión de Dios.

Esta misión constituye un importante desafío para todos nosotros: sacerdotes, religiosos y laicos, a fin que colaboremos en nuestras parroquias, escuelas e instituciones con proyectos específicos que lleguen específicamente a los que sufren y a los pobres. Así la experiencia del amor de Dios se transforma en una experiencia viva, una experiencia que transforma a cada uno de nosotros.

P. Anthony da Silva S.J.
Secretario para la Colaboración Curia General de la Compañía de Jesús

1 comentario:

  1. MUY BUENA LA REFLEXION!!!: LOS MAYORES A VECES CAMBIAMOS DE TAREAS, PERO SEGUIMOS EL MISMO RITMO SI LAS FUERZAS NOS PERMITEN. Y CON RELACION A COMPLICARNOS CON EL QUE SUFRE, LA MAYORIA DE LAS VECES NOS QUEDAMOS CON LAS PALABRAS Y COMENTARIOS COMPASIVOS O AYUDAMOS CON ALGO, PERO DIFICILMENTE ENCARAMOS NOSOTROS EL PROBLEMA. AUNQUE A FUTURO NOS LAMENTEMOS LO QUE SUCEDIO.

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