viernes, 28 de febrero de 2014

SACERDOCIO: "Yo estoy aquí: ¡Para salvarte!" (texto homilía)

Homilía pronunciada el 25 de febrero de 2014 por el Pbro. Lic. José Antonio Medina Pellegrini, en la Santa Misa en sufragio por el alma del padre Jorge Loring, SJ, celebrada en la Iglesia Santiago Apóstol de la ciudad de Cádiz, España, al cumplirse dos meses de su fallecimiento.

Queridos hermanos: como cada 25 de mes, nos juntamos hoy en oración en esta Iglesia de Santiago Apóstol de Cádiz para elevar nuestra plegaria y ofrecer el Santo Sacrificio de Altar en sufragio por el alma de querido padre Jorge Loring.

Recuerdo cuando me llegó la noticia de su partida hacia la Casa del Padre, que se me vino a la memoria una copla, de esas que recitaban los predicadores en las misiones populares de antaño, y que en versos muy simples decían verdades profundas y definitivas, dice así “La ciencia más acabada / es que el hombre en gracia acabe. / Que al final de la jornada, / aquel que se salva, sabe; / y el que no, no sabe nada”.

Y creo que estos versos manifiestan claramente la actitud sobrenatural de la vida y del ministerio del Padre Loring: Dios nos ha regalado esta vida ¡para salvarnos!. Y esto nos hace pensar en su libro insignia: “Para salvarte”, y esta fue la gran orientación que motivó su ser y su ministerio sacerdotal: “Salvar almas”, sabedores, por supuesto, que esta expresión afecta a toda la persona: alma y cuerpo, en una unidad indivisible por toda la eternidad.

En el prólogo del libro “¡Para salvarte! nos dice el Padre Loring:

“Vivir felizmente, es vivir cristianamente, y nadie es en este mundo más feliz que el buen cristiano. Ni el placer, ni el dinero, son capaces de hacer feliz una conciencia intranquila. Pueden existir personas llenas de cosas materiales, pero si carecen de fe les falta razones para vivir. Sin ilusión y sin esperanza, no se puede ser feliz en la vida.

Jesucristo nos dice en su Evangelio que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo y gozarlo todo, si después se condena eternamente. Si te salvas, serás feliz eternamente. Sí te condenas, serás eternamente desgraciado. En tus manos está lo uno y lo otro. La salvación eterna es el asunto más importante que hay que resolver en este mundo.

Por otra parte no olvides que tú eres una célula del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. Si tu vida espiritual es pujante, enriqueces la santidad de la Iglesia; en cambio, viviendo en pecado eres una célula cancerosa, serás como un tumor en el seno de tu Madre. El que peca, no sólo se hace daño a sí mismo, sino que perjudica también a los demás. Y el que se santifica, no sólo se aprovecha él, sino que ayuda también a los demás. Si así lo haces, serás más feliz en esta vida, y después también en la otra.”

No pocas veces se levantaron voces críticas acerca de su obra y de su libro, acusándolo de voluntarista. ¿Qué es el voluntarismo en este sentido? El voluntarismo lleva a querer resolver las cosas confiando demasiado en el esfuerzo de la propia voluntad, apretando el paso, crispando los puños, con un fondo de orgullo más o menos velado, ofuscado por una búsqueda de autosatisfacción de haber hecho las cosas por uno mismo, sin contar demasiado con Dios y con los demás…. O sea, soy yo el que me salvo gracias a mi voluntad y empeño.

Pues no, queridos hermanos, aquellos que estas cosas afirmaban, seguramente que no habían leído el “Para Salvarte”, porque si algo tuvo claro el Padre Loring que la salvación es un don gratuito de Dios y totalmente inmerecido por el hombre. Por esto la cita bíblica del profeta Jeremías, capítulo 30, versículo 11, es el gran punto de inicio de su libro: «Yo estoy contigo PARA SALVARTE». Es Dios el que salva al hombre, y lo ha realizado a través de la muerte de su Hijo Jesucristo en la Cruz. Y es el hombre el que acepta la salvación y pone los medios para acceder a ella, sabiendo que todo es Gracia, que todo es Don Divino.

Y cuando uno va recorriendo las páginas del libro va entendiendo que no es el voluntarismo su propuesta, sino la respuesta a la misma llamada de Dios: «Hemos de trabajar por nuestra salvación con temor y temblor» (Filip 2,12) y «Corred de manera que alcancéis el premio» (1 Cor 9,24).

El Padre Loring nos sigue enseñando a través de sus escritos y de su testimonio de vida que debemos ser hombres fuertes, no líquidos ni descafeinados, sino hombres de ideas claras y corazón determinado a vivirlas solamente para la Gloria de Dios y bien de las almas. Nos dice el Apóstol Santiago (5,19): «Hermanos míos: si alguno de vosotros se extravía de la verdad, y alguien le vuelve al camino, sabed que el que endereza a un pecador del error de su camino, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados». ¡A cuántos extraviados en el error el padre Loring los hizo volver al camino de la verdad! Y nosotros… ¿somos capaces de hacerlo?

Jesucristo, Nuestro Señor, los santos y beatos, estos ejemplares sacerdotes que han pasado por nuestra vida, como el Padre Loring, no necesitan admiradores, sino imitadores. Hombres y mujeres que se tomen en serio el sentido de su vida y que trabajen incansablemente en esta Nueva Evangelización a la que la Iglesia nos llama, que no es otra cosa que buscar en todo la Gloria de Dios, la extensión de su Reino y la salvación de las almas.

Cómo no recordar otra cita que pone en la presentación de “¡Para Salvarte!”, es un antiguo verso español del siglo XVI, escrito por Fray Pedro de los Reyes, dice así: “Yo ¿para que nací?, para salvarme, / ¿que tengo que morir? es infalible, / ¿dejar de ver a Dios y condenarme?, / triste cosa será, pero posible. / Posible, y río y canto y quiero holgarme, / posible, y tengo amor a lo visible. / ¿Que hago, en que me ocupo, en que me encanto?, / loco debo de ser, pues no soy santo.”

Vamos a pedirle a la Santísima Virgen que presente a su Divino Hijo nuestra humilde plegaria por el alma del Padre Loring, en la gratitud y reconocimiento por todo el bien sacerdotal que ha realizado en su paso por este mundo y que su recuerdo nos haga tener siempre presente que: “La ciencia más acabada / es que el hombre en gracia acabe. / Que al final de la jornada, / aquel que se salva, sabe; / y el que no, no sabe nada”.


Padre Jorge Loring, descansa en paz, amén.

1 comentario:

  1. Gracias Padre José Antonio, por compartir esta bella homilía, que Dios lo Bendiga a usted por seguir enseñándonos!, y que Dios Padre Celestial lleve al Padre Jorge Loring a su lado para que junto a sus Santos lo alaben por los siglos de los siglos Amen!

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