viernes, 28 de marzo de 2014

VIVENCIAS PERSONALES: Fray Elías Cabodevilla, In memoriam

Queridos amigos y hermanos del blog: en la noche del 5 de marzo, miércoles de ceniza, falleció en el Complejo Hospitalario de Navarra, en Pamplona, el fraile capuchino y sacerdote Elías Cabodevilla Garde, el máximo experto en lengua española de San Pío de Pietrelcina. Era también canonista. Elías Cabodevilla tenía 73 años de edad, 53 de vida religiosa y 50 de sacerdocio. El funeral tuvo lugar al viernes siguiente de su partida a las 19,30, en la iglesia de nuestra Fraternidad de Pamplona-San Antonio.

Fray Elías nos cuenta su vida

Nací en Navarra (España); pertenezco a la Orden religiosa de los Hermanos Menores Capuchinos, la misma del Padre Pío de Pietrelcina; y recibí la ordenación sacerdotal el 24 de junio de 1964.

Desde el año 1996 he visitado con frecuencia San Giovanni Rotondo, la pequeña ciudad del centro-sur de Italia donde vivió el Padre Pío durante 52 años y donde está su sepulcro. Y allí, durante cuatro años, desde comienzos del 2003 hasta finales del 2006, he ofrecido atención espiritual, sobre todo como confesor, a los peregrinos que llegan hasta la tumba del Santo -unos ocho millones al año- especialmente a los de lengua española.

He colaborado activamente, con traducciones y escritos propios, en la revista “La Voz del Padre Pío”; he traducido diversas obras del Padre Pío o sobre el Padre Pío, como “Buenos días - Un pensamiento para cada día del año”, “365 días con el Padre Pío”, “Padre Pío - Siete años de misterio en Pietrelcina - 1909-1916”; he revisado y completado diversas biografías sobre el Santo; y he escrito estas tres obras: “Cuando el espíritu del Padre Pío fue investigado por el Vaticano”, editada en Monte y Carmelo, “Oración de Juan Pablo II al Padre Pío de Pietrelcina” y “Una iglesia para San Pío, una santidad para la Iglesia”, editadas en Edizioni Padre Pio da Pietrelcina, en San Giovanni Rotondo; y tengo abierta la página web: www.san-pio.org

En los últimos años compagino otros ministerios con el de dar a conocer la vida y la espiritualidad del Padre Pío en España y en los países de lengua española como Argentina, Chile, México, Puerto Rico, Panamá, Nicaragua, Costa Rica, y en las ciudades de Dallas, Fort Worth y Chicago de los Estados Unidos de América.

Recuerdos de cuando le conocí

Yo tuve la gracia de conocerle, en primer lugar, por el comentario de mi obispo de ordenación, Mons. Juan Rodolfo Laise, fraile capuchino, quien tuvo una amistad de muchos años con Fray Elías y compartieron muchos y fecundos años de servicio ministerial en San Giovanni Rotondo, donde descansan los restos mortales del Santo Padre Pío. Gracias a esta vinculación pude llegar a Fray Elías e invitarle a visitar mi parroquia de “Nuestra Señora de las Angustias” en Aranjuez en 2011.

Allí estuvo, aquel 25 de noviembre, celebramos juntos a las 19:00 hs. la Santa Misa; luego impartió una conferencia sobre la vida y milagros del Santo Padre Pío; y luego de la misma presentó a la Veneración de los fieles presentes una Reliquia del Santo Padre Pío (un mitón usado por el Padre Pío para ocultar y proteger las llagas de las manos).

Aquella noche en mi parroquia, como en diversos lugares del mundo Fray Elías Cabodevilla, expresó: «En este momento tal vez sea el santo más popular del mundo católico, ya que sólo el santuario de Guadalupe en México recibe cada año más visitas que su tumba de San Giovanni Rotondo». El mismo conferenciante aseguró que el «secreto» del Padre Pío, si existe, es que «sintoniza de modo muy especial con el hombre y la mujer de nuestro tiempo», y enumeró tres características básicas de su mensaje: en primer lugar, «lo que vive y lo que propone es tremendamente sencillo»; en segundo lugar, «donde llega el Padre Pío, o mejor dicho, Dios Nuestro Señor a través del Padre Pío, se alcanza una profunda vivencia del Evangelio», y finalmente, va a lo fundamental, el amor a Dios y al prójimo, especialmente al más necesitado.

Hablando de la faceta más atractiva del santo capuchino no sabía si quedarse con su profunda vida de oración, su manera delicada de afrontar los sufrimientos y las contradicciones que sufrió, su intensa dedicación al confesionario, al que dedicó una media de ocho horas diarias durante muchos años -«ya en los años 50 tuvo que dar citas para confesar con varios días de antelación», o su devoción a la Virgen. «Quizá su profunda y entrañable devoción a la Santísima Virgen sea la guinda más hermosa de su completa espiritualidad», señaló. Incluso Juan Pablo II, en la misa de la canonización, pidió al nuevo santo que transmitiera a los cristianos de nuestro tiempo «su tierna y filial devoción a la Madre de Dios, ya que Ella siempre nos lleva a su Hijo».

También destacó la cercanía que suscita su personalidad, como demuestra el hecho de que, siendo ya un santo canonizado, casi nadie le llama «San Pío de Pietrelcina», sino que se le sigue nombrando con la denominación que llevó mientras estuvo vivo, simplemente “Padre Pío”.

La experiencia que dejó en mí, el paso de Fray Elías por la parroquia y por mi vida, fue la de un hombre puesto en Dios, que había encontrado en la vida y el mensaje del santo Padre Pío una clave para entender también su propia historia y su proceso de fe; y aferrado a esa mano amiga, se puso a trabajar incansablemente para ser administrador generoso de la multiforme gracia y misericordia de Dios. ¡A Fray Elías encomendamos, a Fray Elías nos encomendamos!

Con mi bendición.
Padre José Medina

Santa Misa concelebrada con Fray Elías Cabodevilla el 25 de noviembre de 2011 en Aranjuez, España.


Llegó la hora, Elías

Llegó la hora, Elías, buen cristiano;
serenidad…, ¡oh Dios y Padre mío!:
conmigo ven, te dice el Padre Pío,
toma mi tierno abrazo, dulce hermano.

Enhorabuena, siervo veterano,
de todos servidor, de ti vacío;
llegó, feliz, a puerto tu navío
en la ribera Cristo alza su mano.

Recibe tú, dichoso, su trofeo,
el infinito amor de su costado:
la paz de Dios ya colma tu deseo.

Y ruega por nosotros a su lado,
Elías, secretario y fiel correo,
que a tu cuidado queda este recado.

Rufino María Grández, capuchino, de Guadalajara, Jalisco, México, escribió este cariñoso soneto al P. Elías y a su santa muerte, reconociendo en él a un hermano sabio y humilde, que dejó gratísimos recuerdo en todos los que lo conocimos.

2 comentarios:

  1. Muy bonito testimonio, estas cosas me wdifican. Gracias padre José.

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    1. Muchas gracias Josefina, eres un buen ángel que me acompaña en mi trabajo evangelizador en los medios. Valoro mucho tu presencia y tus palabras. + Dios te bendiga!

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