martes, 29 de abril de 2014

JUAN PABLO II: Se veneró su imagen gaditana al término de su canonización

Incensación de la imagen al inicio de la Santa Misa
Queridos amigos y hermanos del blog: como cierre de los actos previstos para la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia, organizada por el Apostolado de la Oración de la Iglesia Santiago Apóstol de Cádiz, se llevó a cabo la veneración de la imagen de quien minutos antes fue proclamado santo por el papa Francisco: Juan Pablo II, quien fue canonizado junto a san Juan XXIII.

De esta manera el pasado Domingo 27 de abril, II Domingo de Pascua, se llevaron a cabo los actos centrales de la Fiesta de la Divina Misericordia con el siguiente programa: 12:30hs. Adoración al Santísimo Sacramento y Confesiones, a las 13:00hs. celebración de la Santa Misa y a su término la dicha veneración de la imagen de San Juan Pablo II, que llenó de emoción a la nutrida concurrencia y muchos, con lágrimas en los ojos, se acercaron con unción y gratitud a recibir e implorar la intercesión del nuevo santo.

Esta imagen de san Juan Pablo II de la Iglesia de Santiago fue sido confeccionada en terracota. Su realizador ha sido el imaginero gaditano Luis Enrique González Rey, de reconocido prestigio en toda Andalucía. En ella el nuevo santo tiene un tamaño aproximado de un metro, aparece vestido con la sotana papal blanca y con la capa roja, lleva en su mano izquierda el báculo, que reproduce al que él usaba al igual que el Papa Pablo VI, rematado con una cruz arbórea y bendiciendo con la mano derecha. Fue bendecida el 1 de mayo de 2011, Domingo de la Divina Misericordia, por el entonces Rector de dicha Iglesia y del Seminario Diocesano San Bartolomé, Don José Manuel Daza Tello.

Los fieles piden la bendición e intercesión de san Juan Pablo II, Magno
En la homilía tuve la oportunidad de expresar que “Hoy resplandece ante nuestros ojos, bajo la plena luz espiritual de Cristo resucitado, la figura amada y venerada de Juan Pablo II. Hoy, su nombre se añade a esa multitud de santos que él proclamó durante sus casi 27 años de pontificado, recordando con fuerza la vocación universal a la medida alta de la vida cristiana, a la santidad, como afirma la Constitución conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium. Ahora como entonces quedan como herencia las piedras millares del magisterio de Juan Pablo II, y entre tantos el “signo providencial” de Santa María Faustina Kowalska, canonizada en el 2.000 como apóstol en el mundo del misterio de la Misericordia de Dios. Y este misterio es una de las grandes “claves de lectura privilegiada” del magisterio del Papa Wojtyla”.

¿Por qué se involucró tanto en la beatificación y canonización de Sor Faustina, y en la institución oficial de esta Fiesta de la Divina Misericordia? El mismo Juan Pablo II nos lo cuenta: “Desde el principio de mi ministerio en la Sede Romana, hice del mensaje de la Misericordia de Dios, mi tarea primordial. La Providencia me lo ha encargado ante la presente situación del hombre, del mundo y de la Iglesia. Podría también decirse que, precisamente esta situación me ha llevado a hacerme cargo de este mensaje como mi tarea ante Dios”.

Les comparto la oración con la cual terminé la homilía:

“¡San Juan Pablo II! Que la Iglesia siguiendo tus enseñanzas y tus ejemplos pueda proseguir fielmente su misión evangelizadora, difundiendo sin cansarse el amor misericordioso de Cristo, manantial de verdadera paz para el mundo entero. Danos la gracia de hacer nuestra tu causa, aquella que anunciaste en tu primera Misa solemne en la Plaza de San Pedro, con aquellas memorables palabras: «¡No temáis! !Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas de vuestro corazón a Cristo!».

Ojalá y como tú, san Juan Pablo Magno, confiando en Jesús, seamos heraldos de la Divina Misericordia, y así alcancemos la Patria Eterna. Desde hoy contamos con tu santa intercesión. Que María Santísima, Madre de Misericordia, nos ayude. Que así sea. ¡San Juan Pablo II, ruega por nosotros!”

Con mi bendición.
Padre José Medina

P. Enrique Mazzora, SJ, P. José Medina, y miembros del Apostolado de la Oración quienes
organizaron los cultos en honor a la Divina Misericordia en adhesión a la canonización de san Juan Pablo II.

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