martes, 6 de mayo de 2014

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de MAYO de 2014

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de mayo de 2014 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La INTENCIÓN GENERAL para MAYO 2014 es: 

“Para que los medios de comunicación sean instrumentos al servicio de la verdad y de la paz”.

COMENTARIO PASTORAL: En el último capítulo de su Evangelio, Mateo nos invita a ir a todas las naciones y hacer discípulos. En otras palabras, Cristo nos llama para que anunciemos su Buena Nueva en todo tiempo y lugar. En la época de Jesús, esto se hacía como de puerta a puerta, yendo de sinagoga en sinagoga y de una plaza pública a otra, para transmitir dicha palabra de esperanza, de reconciliación y de entusiasmo. Nuestro mundo tiene de ella necesidad acuciante. Hay que estar siempre en vela para que la llama de esa esperanza se mantenga viva. Sigue habiendo hombres y mujeres de buena voluntad que mantienen tal afán por dar a conocer a Cristo que les hace vestir "el hábito del servicio" y estar siempre dispuestos a velar ellos y a despertar del sueño a los demás. Cristo es su fuerza y la nuestra, en nuestro servicio a la verdad y a la paz.

Los medios de comunicación son magníficos instrumentos para anunciar esta palabra de vida y llena de vigor que viene de Dios. Como todas las cosas, sin embargo, hay que utilizarlos con prudencia y discreción. En su uso no hay que olvidar la advertencia de Pablo a los cristianos de Corinto: "todo está permitido, pero no todo es provechoso." Hay que usarlos, pues, para ofrecer informaciones pertinentes y verídicas. Y también servimos a la Paz y la Justicia cuando nos aseguramos de la exactitud y autenticidad de lo que pretendemos dar a conocer. Con los medios de comunicación, sobre todo ahora que contamos con Internet, una información falsa puede recorrer el mundo entero en pocos instantes y tener consecuencias imprevisibles.

Si es verdad que cabe que se haga mal uso, también lo es que una buena comunicación, pertinente y que da en el clavo, puede hacer mucho bien. La Palabra de Dios nos dice que Jesús pasó su vida haciendo el bien (Hch 10,38). Siendo El nuestro modelo y la puerta por la que hemos de pasar para tener vida en abundancia, tal vez podríamos preocuparnos más de hacer llegar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo los elementos necesarios para su crecimiento humano y espiritual, haciendo uso de los medios de comunicación a nuestro alcance, más allá del último vídeo divertido y de moda. Lo que debería preocuparnos es nuestra aportación a la construcción de nuestra sociedad humana. Y esto no puede conseguirse más que mediante un compromiso por mejorar las condiciones de vida de nuestros contemporáneos, siguiendo a Jesús. Todos y cada uno, esté donde esté, puede contribuir al crecimiento del Reino para el progreso de un mundo que busca la Fraternidad. Usemos y abusemos, pues, de toda la información que nos llega o que nosotros hacemos llegar a otros para ser servidores de la justicia, de la paz y de la verdad.

Sr. Pierre-Baptiste Cordier-Simonneau,
Miembro del equipo del A.O. de Francia

La INTENCIÓN MISIONERA para MAYO 2014 es:

“Para que María, Estrella de la Evangelización, guíe la misión de la Iglesia de anunciar a Cristo a todos los pueblos”.

COMENTARIO PASTORAL: Podemos preguntarnos el modo de evangelizar de la Virgen y siguiendo el principio de asociación de María a Jesucristo, Verbo Encarnado, toda la vida de la Virgen, por voluntad de Dios, forma parte del Evangelio. Su existencia es evangelizadora ya que responde al modelo existente en la mente divina para llevar a cabo la salvación del género humano. Aunque no tuviéramos otras razones para llamarla e invocarla como “Estrella de la Evangelización”, su unión con Cristo, por voluntad del Padre, es razón más que suficiente para ser y tenerla como auténtica evangelizadora.

Ella evangeliza irradiando las virtudes que irradia Jesús. Cristo, por ser Dios, es fuente de todas las virtudes y perfecciones; la Virgen, por ser su Madre y fiel reflejo del plan divino, es espejo de las virtudes de su Hijo. “A Jesús por María”, repetimos con frecuencia. Y Jesús es camino para ir al Padre (Jn 14, 6).

Los títulos y advocaciones con los que la Iglesia y la devoción popular se dirigen a la Virgen, son expresión clara y convencida de que todos ellos responden a unas perfecciones de María como depositaria y reflejo de las perfecciones divinas. Contemplarlas y tratar de imitarlas es recibir una catequesis verdaderamente evangelizadora.

La Virgen vivió en su existencia terrena el Sermón de las Bienaventuranzas; y podemos decir que es verdadera montaña de ellas, desde la pobreza y humildad evangélicas, pasando por la pureza y el llanto hasta la persecución por el Reino de Dios. María no es sol, porque el sol de la perfección es Cristo; pero es estrella radiante y luminosa. Ella evangeliza a quien se asome al Evangelio. Y, si la miramos con los ojos limpios de la fe, la veremos la más pobre entre los pobres, la más humilde entre los humildes, la más pura entre los castos; virgen de vírgenes, compasiva como nadie, doliente singular, sufrida y oferente como ningún ser creado.

Es suficiente y necesario contemplarla con ojos puros de hijo para ver que la Madre es océano de todas las virtudes. No es endiosarla. Es verla como es. Y es lo que es porque Dios la quiso así; sin sentirse menguado en nada por Ella, sino proclamado y pregonado por Ella en su vida y en sus palabras: “Proclama mi alma la grandeza del Señor…” (Lc 1, 46-55).

Nos la imaginamos, y con acierto, austera, sobria en palabras, pero dulcemente comunicativa. Tenemos ejemplos en el Evangelio. En la Anunciación pregunta lo indispensable para entender el alcance del mensaje del Ángel; y esclarecido su excelente contenido, pronuncia las palabras precisas, que la Mariología todavía no ha desmenuzado plenamente: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).

Si habla más, será únicamente para cantar las grandezas del Señor que ha hecho las maravillas más sorprendentes al ver la humillación y la humildad de su esclava (Lc 1, 46-55).

Canto de alabanza, verdaderamente singular y programa de vida cristiana para los que desean y aspiran sinceramente a la perfección. Evangelización y catequesis espléndida para los que buscan a Dios por los senderos que conducen indefectiblemente a Él.

Jesús dice que ha venido a evangelizar a los pobres y a sanar los corazones desgarrados (Lc 4, 18). La Virgen en su “Magníficat” muestra y canta la conducta de Dios con los humildes, a los que amorosamente acoge y llena, mientras rechaza a los soberbios y poderosos. Es suficiente desgranar y meditar sus palabras para percibir el latido del Corazón del Evangelio. Escucha, acepta, se ofrece, canta la misericordia infinita de Dios.

Llevaba muy dentro, en el corazón de Madre, las necesidades de sus hijos. En las bodas de Caná padece anticipadamente el apuro y vergüenza de aquellos privilegiados novios y abre sus labios para decir a su divino Hijo algo que parece nada: “No tienen vino” (Jn 2, 3) y por si el “desplante” de Jesús les había arrancado del corazón la confianza, los evangeliza mostrando a Jesús como verdadero taumaturgo: “Haced lo que Él os diga” (ibid. 5).

Durante años parece que había enmudecido. “Excepto en Caná, dice Juan Pablo II… la presencia de María queda en el transfondo” (Rosarium V.M. n. 21). El ropaje de su humildad la ha ocultado. Sus labios se han sellado de tal manera para los humanos que ni al pie de la cruz nos deja una palabra, que guardaríamos como un inapreciable tesoro. Tenemos que dar las gracias al discípulo amado que, atento con solicitud de hijo amantísimo a todos los gestos de la Madre en el Calvario, queda impresionado por la firmeza y valentía de la Correndentora y nos ha legado, como herencia riquísima el “stabat” que la Iglesia ha recogido en su corazón para cantarla con el perdón y el amor. Es el bálsamo que mitiga los dolores, sana las heridas y fortalece los corazones de los hijos que quieren participar con Ella en la salvación del género humano.

El mismo Jesús proclama la excelencia del silencio que escucha la palabra de Dios y la cumple (Lc 11, 28). Y el evangelista subraya el comportamiento reflexivo de la Virgen, de hondura interior ante las palabras del ángel: “guardaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón” (Lc 2, 19). Silencio en los labios, pero su corazón era un volcán de amor en ebullición para con su Hijo, para Dios. En su interior había diálogo constante, continuo sobre lo que veía y oía en su Jesús.

Carta Pastoral de Mons. Francisco Pérez González,
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, 5 de Mayo de 2010.

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