lunes, 5 de mayo de 2014

VOCACIÓN: Compartiendo con jóvenes gaditanos la fe y la vocación al Sacerdocio

La devoción y culto a la Sagrada Eucaristía fue unos de
 los pilares de los Ejercicios Espirituales Vocacionales.
Queridos amigos y hermanos del blog: el Seminario Diocesano “San Bartolomé” de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, llevó a cabo, del 25 al 27 de abril pasados, unos Ejercicios Espirituales para jóvenes, a partir de 17 años, que se sienten interpelados y/o que presentan signos que evidencien una posible vocación a la vida sacerdotal.

Estos Ejercicios Espirituales, una vez más me tocaron predicarlos a mí, por mi servicio como Director Espiritual del Seminario, y lo hice según el método de san Ignacio de Loyola, que propone una forma metódica de disponerse enteramente a la acción del Espíritu, que nos transforma y ayuda, para liberar el corazón de todo deseo desordenado y para buscar y realizar la voluntad de Dios sobre la propia vida.

Acompañados por el lema “¿Qué debo hacer por Cristo?” seis jóvenes de esta diócesis española aprovecharon esta oportunidad de encuentro y comunión con Jesucristo. Fueron días de profunda reflexión sobre el discernimiento vocacional por el cual nos preguntamos sobre el llamado que Jesucristo sigue haciendo para ser “pescadores de hombres” hasta en los confines del mundo.

La Santa Misa diaria la compartimos con la
comunidad de la Iglesia Santiago Apóstol.
En el contexto de la llamada universal a la santidad que destacó el Concilio Vaticano II, hemos trabajado especialmente en la salvífica realidad que Cristo llama a personas para que cuiden de su pueblo; en particular, a hombres que ejerzan mediante el ministerio sacerdotal una función paterna. La misión del sacerdote en la Iglesia es insustituible. Por tanto, a pesar de que en algunas regiones existe una disminución del clero, no hay que perder nunca la certeza de que Cristo sigue suscitando vocaciones sacerdotales.

Por la tarde noche del viernes y sábado y el domingo al mediodía se unieron y participaron de los oficios del Triduo y Fiesta de la Divina Misericordia, participando así espiritualmente de lo acontecido en Roma junto a Pedro, y al término de la Misa Dominical veneraron la imagen gaditana de san Juan Pablo II que se encuentra en la Iglesia de Santiago Apóstol.

Al terminar los ejercicios, junto con el padre formador del seminario, D. Andrés Muñoz Luque y los ejercitantes compartimos una rica y amena merienda.

Desde esta página les invito a rezar con urgencia por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, porque  la santidad de la Iglesia depende esencialmente de la unión con Cristo y de la apertura al misterio de la gracia que obra en el corazón de los creyentes. Que todos podamos cultivar una íntima relación con Cristo, Maestro y Pastor de su pueblo, imitando a María, que guardaba en el corazón los misterios divinos y los meditaba asiduamente.

Con mi bendición.
Padre José Medina

Luego de la Misa de la Fiesta de la Divina Misericordia y junto a la imagen gaditana de San Juan Pablo II.
























Junto al padre formador del seminario al término de los Ejercicios compartimos una grata merienda.






















ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
(Su Santidad Benedicto XVI)

Oh Padre, haz surgir entre los cristianos
numerosas y santas vocaciones al sacerdocio,
que mantengan viva la fe
y custodien la grata memoria de tu Hijo Jesús
mediante la predicación de su palabra
y la administración de los Sacramentos,
con los cuales Tú renuevas continuamente a tus fieles.

Danos santos ministros de tu altar,
que sean atentos y fervorosos custodios de la Eucaristía,
sacramento del don supremo de Cristo
para la redención del mundo.

Llama a ministros de tu misericordia,
que, mediante el sacramento de la Reconciliación,
difundan la alegría de tu perdón.

Haz, oh Padre, que la Iglesia acoja con alegría
las numerosas inspiraciones del Espíritu de tu Hijo
y, dóciles a su enseñanza,
se preocupe por las vocaciones al ministerio sacerdotal
y a la vida consagrada.

Sostén a los Obispos, sacerdotes  y diáconos,
a los consagrados y a todos los bautizados en Cristo,
para que cumplan fielmente su misión
al servicio del Evangelio.

Te lo pedimos por  Cristo nuestro Señor. Amén.
María, Reina de los Apóstoles, ¡Ruega por nosotros!

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