lunes, 2 de junio de 2014

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de JUNIO de 2014

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de junio de 2014 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN GENERAL para JUNIO 2014 es: 

“Para que los desempleados reciban el apoyo y el trabajo que necesitan para vivir con dignidad”.

COMENTARIO PASTORAL: Cuando un educador se tropieza con un alumno que no se dedica al estudio como es debido, quizá le hace observaciones como esta: Cuántas personas hoy día querrían trabajar, pero se encuentran en paro forzoso; y sin embargo, tú, que tienes la gran suerte de contar con una ocupación asegurada como es la del estudio ¿desperdicias la ocasión?

La Intención Universal de este mes refleja uno de los problemas, lamentablemente, de mayor actualidad: el de los millones de desocupados en todo el mundo. Claro que reviste una gravedad mayor en aquellos países en los que la tasa de desempleo estructural es altísima, o se ha disparado de forma alarmante si es - ojalá- solo coyuntural.

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (nn. 287-291) afirma muy claramente: El trabajo es un derecho fundamental para el hombre, es un bien útil, apto para expresar y acrecentar la dignidad humana. El trabajo es necesario para formar y mantener una familia, para tener derecho a la propiedad, para contribuir al bien común de la humanidad. La cuestión del trabajo lleva consigo importantes implicaciones morales. Por eso, la Iglesia califica la desocupación como una verdadera calamidad social, sobre todo en referencia a las jóvenes generaciones.

La misma experiencia diaria nos dice qué importante es gozar de un trabajo donde la persona desarrolla sus dotes y facultades, recibe la justa remuneración que le permite su mantenimiento, se sabe útil a la sociedad - frente a la sensación de ser un parásito de ella.

Nuestro papa emérito Benedicto XVI resaltaba (Caritas in veritate, n. 25) que el estar sin trabajo durante mucho tiempo o el depender prolongadamente de la asistencia pública o privada, mina la libertad y la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales; lo cual le produce graves daños psicológicos y espirituales. Realmente, es un drama para el desempleado, tener que vivir de la caridad, cuando no de la mendicidad, y arrastrar así una existencia carente de la dignidad debida. Por eso, la plena ocupación es un objetivo obligatorio para todo ordenamiento económico que quiera orientarse a la justicia y al bien común.

Los problemas de la ocupación reclaman las responsabilidades del Estado, se dice también en el citado Compendio; a él compete promover políticas que activen el empleo, que favorezcan la creación de oportunidades de trabajo, incentivando para ello el mundo productivo. El deber del Estado no consiste tanto en asegurar directamente el derecho al trabajo de todos los ciudadanos, estructurando la entera vida económica y sofocando la libre iniciativa de los particulares, sino más bien en secundar la actividad de las empresas, creando condiciones que aseguren oportunidades de trabajo, estimulando esa actividad donde sea insuficiente o sosteniéndola en momentos de crisis.

P. Javier García Ruiz de Medina, S.J.
Secretario Nacional AO España


La INTENCIÓN MISIONERA para JUNIO 2014 es: 

“Para que Europa reencuentre sus raíces cristianas a través del testimonio de fe de los creyentes”.

COMENTARIO PASTORAL: ¿Qué pensar de la intención de oración por la Evangelización de Junio? Esta habla de “Raíces Cristianas”, “redescubrimiento”, “testimonio de los creyentes” y se centra en Europa. Mientras escribo estas pocas líneas para ustedes, los Cardenales de la Iglesia se están reuniendo en Roma para entrar en cónclave y elegir al sucesor del Papa emérito Benedicto XVI. ¡Los medios están viviendo su día! Por un lado, comparando el cónclave con una elección general y especulando que habrá chispas volando entre los liberales y los conservadores, los de avanzada y los tradicionalistas, y por otro lado, mostrando o una total ignorancia, o una falta de interés, en el hecho fundamental de que estos obispos están en el proceso de elección del 266 sucesor del Apóstol Pedro.

Los medios ponen un gran énfasis en los problemas y escándalos que diariamente ponen en la mira a la Iglesia. No se hace ninguna mención de la gran cantidad de buen trabajo realizado literalmente por cientos y cientos de hombres y mujeres comunes, sacerdotes, y hermanos y hermanas religiosos en todo el mundo. No se hace ninguna mención al hecho de que la Iglesia es indudablemente la más grande organización de caridad del mundo, que llega a los más pobres de entre los pobres en cada continente e isla. Las raíces cristianas, el redescubrimiento y el testimonio de los creyentes son términos que no encuentran lugar en las presentaciones que los medios seculares hacen de este importantísimo evento en la historia de la Iglesia.

Entonces, ¿cuáles son nuestras raíces cristianas? Uno de los aspectos más importantes de nuestra fe testimonia al hecho de que Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, eligió a San Pedro, un individuo con muchas debilidades humanas, que traicionó escandalosamente a Jesús la noche antes de su crucifixión, para ser la roca sobre la que se construiría la Iglesia. “Tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella. Te daré las llaves del reino de los cielos” (Mt. 16, 18-19). Pedro como el obispo de Roma desde los comienzos del cristianismo fue visto como el padre de la Iglesia en la tierra.

Se lo conoce como “El Vicario de Cristo” o “El Siervo de los Siervos de Dios” o “El Pontífice”, esto es, un constructor de un puente entre Dios y la humanidad y el centro de unidad de la familia cristiana aquí en la tierra. La Roma cristiana está en el centro de Europa, pero para muchos el corazón de Europa está muy lejos de la Roma cristiana.

Una forma muy antigua y solemne de oración pública en la Iglesia es la recitación de las Letanías de los Santos, que implora la intercesión de grandes mujeres y hombres que han sido distinguidos por su testimonio cristiano. Muchos de estos santos son de origen europeo: Francisco de Asís, Teresa de Ávila, Benito, Domingo, Ignacio de Loyola, Catalina de Siena, Margarita de Escocia, Francisco Javier, Teresa de Lisieux, Tomás de Aquino, Isabel de Portugal, Juan Bosco, Juan Fisher, Tomás Moro, Clara Margarita Clitheroy. La lista continúa. Hay también una lista interminable de aquellos que solamente Dios conoce que “se han ido antes que nosotros marcados por el signo de la fe”. (Plegaria Eucarística 3). ¡Tal vez deberíamos usar las Letanías más a menudo!

En el momento que lean estas reflexiones pastorales habrá un nuevo Papa. En el mes de junio tendremos que rezar con el Santo Padre por los pueblos de Europa. Ojalá descubran o redescubran ellos sus raíces cristianas. T. S. Eliot, un devoto cristiano, captura poéticamente la sustancia o el meollo de nuestra oración: “No debemos dejar de explorar, y el final de nuestra exploración será llegar a donde comenzamos y conocer el lugar por primera vez.”

P. Michael Beattie, S.J.
Secretario Nacional AO, Gran Bretaña

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