martes, 4 de noviembre de 2014

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de NOVIEMBRE de 2014

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de noviembre de 2014 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Claudio Barriga, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.

La INTENCIÓN GENERAL para NOVIEMBRE 2014 es: 

“Para que las personas que sufren la soledad sientan la cercanía de Dios y el apoyo de los hermanos”.

COMENTARIO PASTORAL: A pesar de tener mucho éxito en su profesión y trabajo, Lorna se sentía tan abrumada en su soledad que convenció a un hombre a que se casara con ella y le diera un hijo. La relación, sin embargo, no duró mucho y tuvo que llamar a la policía para que se lo llevasen de su casa, ya que se había vuelto sumamente violento. Como tantas otras personas de nuestro tiempo, su vida estaba arruinada por haberse asustado de la soledad.

La soledad se ha convertido en una enfermedad importante de nuestra sociedad actual. Quizá sean la competitividad y la rivalidad que han invadido nuestras vidas en los tiempos modernos, las que han creado en nosotros una conciencia de nuestra soledad o aislamiento. Esta conciencia, a su vez, nos fuerza a muchos de nosotros a buscar a toda costa alguna forma de unión o colaboración que nos libere de ese aislamiento. El problema está en que, en esa búsqueda ansiosa, nos olvidamos muy fácilmente – aunque lo sabemos realmente muy bien – de que no hay amistad, intimidad o comunidad que nos pueda satisfacer la necesidad o ansia de salir de nuestra naturaleza solitaria.

El estilo cristiano de vida no siempre rechaza la soledad; al contrario, muchas veces la abraza como un don precioso porque, como lo indica el Papa en su intención universal, esa soledad puede llegar a convertirse en una forma de acercarse a Dios. Nuestros Padres y Hermanas del desierto nos enseñaron el camino. Al sentirse fuera de sitio en la sociedad de su tiempo, estos eremitas respondieron a ese rechazo retirándose al desierto en busca de Dios y, de esa forma, reflexionar en las realidades que más interesan. Es verdad que toda separación de la compañía humana puede resultar muy penosa. Confusión de ideas, emociones dolorosas y otras reacciones negativas invaden nuestras mentes.

Los monjes del desierto, sin embargo, superaron esas luchas, no por sus propios medios, sino entregándose completamente y sin condiciones en las manos de Jesucristo Nuestro Señor. Solamente Jesucristo puede contrarrestar los poderes del Mal que nos atacan tan convincentemente.

Si guardamos los ojos de nuestra mente y corazón centrados en Jesús, sentiremos gradualmente su presencia desde lo más profundo de nuestro ser. Y será entonces cuando podremos enfrentarnos a nuestra naturaleza vulnerable y salir victoriosos de cualquier temor o soledad.

En este exigente viaje interior la ayuda humana siempre es necesaria, como sugiere el Papa en su intención universal. Esa ayuda se encuentra cuando la persona que se siente sola encuentra quienes muestran interés en su vida. Eso no resulta siempre fácil, porque muchas veces la gente está tan absorbida en sus propias vidas y quehaceres que no tienen espacio o tiempo para que otro entre en su vida sin que se sienta un invasor. Solamente quienes hayan resuelto sus tensiones internas y se hayan unido a Jesús se sentirán suficientemente libres para dejar entrar a otros a conocer su propia alma.

Cuando una persona se siente totalmente reconocida y bienvenida, y libre para acercarse o alejarse, solo entonces sabrá que no tiene que huir o deshacerse de sus temores de soledad; le bastará con movilizar esas ansiedades para buscar otras formas creativas de nueva vida. Y así, con la ayuda de la oración y otras personas, los temores de la soledad no serán rechazados sino reconocidos y aceptados, abriéndose a nuevas formas de sabiduría y esperanza.

P. Raymond Pace, sj
Secretario Nacional del AO en Malta

La INTENCIÓN MISIONERA para NOVIEMBRE 2014 es:

“Para que los seminaristas, religiosos y religiosas jóvenes tengan formadores sabios y bien preparados”.

COMENTARIO PASTORAL: “Os daré pastores según mi corazón,” Dios nos promete en Jeremías 3,15. Ese texto es el título de la exhortación apostólica del Papa Juan Pablo de 1992 sobre la formación de los sacerdotes (Pastores Dabo Vobis). Así, pues, oramos para que Dios nos de pastores según el corazón de Cristo, pero ¿quién los va a preparar?

La transformación de cualquier persona humana, débil en sí, en un ministro y maestro del Evangelio totalmente dedicado al Señor en obediencia, celibato y un estilo de vida apropiado es evidentemente una tarea larga y difícil. Para empezar, se necesitan candidatos que tengan la motivación adecuada y que hayan demostrado un potencial para cumplir esos ideales. Si los encargados de seleccionar candidatos han hecho su trabajo adecuadamente, eso hará la tarea del formador muchísimo más fácil. Evidentemente, en ese caso los candidatos elegidos para seguir la vida religiosa o del sacerdocio poseerán la motivación apropiada. Tales candidatos cooperarán activamente con todo el proceso de formación y, naturalmente, resultará en una mejor formación de cada uno.

La tarea del formador consiste en ayudarles a profundizar el sentido de su vocación, y ese conocimiento interno de la llamada de Dios quien les invita, completamente libres, a un nuevo estilo de vida. Los candidatos tienen que ser entrenados a desarrollar una vida de oración que les lleve a una intimidad con Dios y les mantenga motivados en todas circunstancias. La dirección espiritual les abrirá un nuevo conocimiento de sí mismos, sus fuerzas y sus debilidades, que les hará crecer y conocerse mejor para resistir las tentaciones relacionados con el estado religioso y sacerdotal, como, por ejemplo, los abusos del poder y otras ambiciones. Asimismo, los candidatos deberán aprender ciencias académicas que, más adelante, les ayudarán en el trabajo pastoral de sus destinos.

El cliché es que deberíamos encontrar en cada candidato la figura de Jesucristo, en el mejor de los casos. Pero cuando consideramos los retos enormes que los sacerdotes y religiosos de hoy se van a encontrar, este desafío no resulta fácil. Por tanto, si realmente queremos candidatos que reflejan la persona de Jesucristo en el mejor de sus actuaciones, ¿qué debiéramos esperar en sus formadores? En la práctica, hombres y mujeres bien experimentados en la vida, y, por tanto, no demasiado jóvenes. Debieran ser ejemplares en su forma o estilo de vivir y que aspiran a lo que San Ignacio llama MAGIS - más, más generosidad, más fidelidad y más entrega de uno mismo.

El reto es ciertamente enorme, y esa es la razón por la que hay pocos voluntarios al presente. Al trabajo en la "formación" se lo considera, hoy en día, como una tarea para "otros" – para personas mayores, más prudentes, más santas o entregadas.

La tarea del formador es, además, un trabajo que ata a una persona completamente. Para empezar, el formador tiene que estar siempre disponible. Un formador ausente es una contradicción en sí. Uno tiene que estar dedicado y trabajando a dedicación completa, a disposición de los que está educando. El pastor está siempre con las ovejas. No existe otra fórmula que estar a la mano, si no se está bajo el mismo techo y disponible, especialmente cuando ocurre alguna crisis, que son parte de cualquier proceso de crecimiento. Por tanto, esta forma de vida regular y de libertad limitada no encaja en un mundo moderno y en una cultura donde la libertad para cambiar en cualquier momento son valores esenciales.

Sin embargo, los frutos y resultados de ese estilo de vida valen la pena y el dolor de la espera: hay eventos gozosos como las ordenaciones y las profesiones o toma de votos. El premio a tantos sacrificios es, a veces, una palabra de agradecimiento. Un antiguo alumno me escribió recientemente desde Roma, donde estudia para una diócesis de Sudáfrica. Me decía que, a raíz de la elección del Papa Francisco, se sentía orgulloso y agradecido de haber recibido su formación de los Jesuitas. Una gracia para su antiguo formador jesuita! Oren por nosotros que somos pastores de los futuros pastores de la Iglesia.

Chris Chatteris, sj
Secretario Nacional del AO en Sudáfrica y formador del Seminario diocesano en Cape Town

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