jueves, 27 de noviembre de 2014

PAPA FRANCISCO: “¿Dónde está Europa tu sed de verdad, que hasta ahora has comunicado al mundo con pasión?”

Queridos amigos y hermanos del blog: la segunda parada de la breve visita realizada el pasado martes por Francisco a la ciudad francesa de Estrasburgo ha sido el Consejo de Europa.

Construir una Europa con espíritu de servicio, educar a la paz, abandonar la cultura del conflicto, promover los derechos humanos, y enlazarlos con el desarrollo de la democracia, fue la invitación del Santo Padre. Para ello invitó a considerar sus raíces no solamente "una simple herencia de museo o del pasado" pero un patrimonio humano "aún capaz de inspirar" a los europeos. Y prometió la colaboración de la Santa Sede con el Consejo de Europa para forjar la mentalidad de las futuras generaciones de europeos. Al finalizar el discurso de Francisco, todos los presentes en pie han aplaudido con intensidad.

Después de su discurso en el Parlamento Europeo, el Papa se ha dirigido en coche al Consejo de Europa. A su llegada, casi media hora más tarde de lo previsto, el Papa ha sido recibido por el secretario general del Consejo, Thorbjørn Jagland, acompañado por otras autoridades. En la entrada, se agolpaba un gran número de personas que querían presenciar la llegada del Santo Padre.

Tras la presentación de las dos delegaciones, el Papa se ha reunido con algunas personalidades políticas y eclesiásticas con el secretario general. Al finalizar, Francisco ha firmado el Libro de Oro, se han hecho las fotos oficiales, y se han intercambiado los regalos. Finalmente, el papa Francisco ha caminado hasta al hemiciclo para la Sesión Solemne del Consejo de Europa.

Historia del Consejo de Europa

"El proyecto de los Padres fundadores era reconstruir Europa con un espíritu de servicio mutuo, que aún hoy, en un mundo más proclive a reivindicar que a servir, debe ser la llave maestra de la misión del Consejo de Europa, en favor de la paz, la libertad y la dignidad humana", ha indicado Francisico. Y ha añadido que "el camino privilegiado para la paz – para evitar que se repita lo ocurrido en las dos guerras mundiales del siglo pasado – es reconocer en el otro no un enemigo que combatir, sino un hermano a quien acoger".

Lograr la paz

"Para lograr el bien de la paz es necesario -ha observado ante todo educar para ella, abandonando una cultura del conflicto, que tiende al miedo del otro, a la marginación de quien piensa y vive de manera diferente".

Terrorismo, tráfico de armas

"La Iglesia considera que la carrera de armamentos es una plaga gravísima de la humanidad y perjudica a los pobres de modo intolerable".

¿Cómo lograr el objetivo ambicioso de la paz?

En esta sede siento el deber  de señalar -ha firmado Francisco- la importancia de la contribución y la responsabilidad europea en el desarrollo cultural de la humanidad. Y ha añadido que "para caminar hacia el futuro hace falta el pasado, se necesitan raíces profundas, y también se requiere el valor de no esconderse ante el presente y sus desafíos".

La verdad

Sin la búsqueda de la verdad, "cada uno se convierte en medida de sí mismo y de sus actos, abriendo el camino a una afirmación subjetiva de los derechos, por lo que el concepto de derecho humano, que tiene en sí mismo un valor universal, queda sustituido por la idea del derecho individualista", ha afirmado.

Preguntas a Europa

¿Dónde está tu vigor? ¿Dónde está esa tensión ideal que ha animado y hecho grande tu historia? ¿Dónde está tu espíritu de emprendedor curioso? ¿Dónde está tu sed de verdad, que hasta ahora has comunicado al mundo con pasión?

Las raíces cristianas

Invitó a considerar sus raíces no solamente "una simple herencia de museo o del pasado" pero un patrimonio humano "aún capaz de inspirar" a los europeos. El Papa recordó que la paz inicia reconociendo "en el otro no un enemigo que es necesario combatir, pero a un hermano que hay que acoger".

El terrorismo religioso e internacional

Recordó que "la paz es también probada por otras formas de conflicto, como el terrorismo religioso e internacional, que nutre profundo desprecio por la vida humana y hace de manera indiscriminada víctimas inocentes". Y añadió que "tal fenómeno es lamentablemente alimentado por un tráfico de armas que muchas veces opera sin ser molestado".

Corte Europea de los Derechos Humanos

Es de alguna manera la «conciencia» de Europa. Por eso, ha expresado que "mi esperanza es que dicha conciencia madure cada vez más, no por un mero consenso entre las partes, sino como resultado de la tensión hacia esas raíces profundas, que es el pilar sobre los que los Padres fundadores de la Europa contemporánea decidieron edificar".

El reto de la multipolaridad

"Globalizar de modo original la multipolaridad comporta el reto de una armonía constructiva, libre de hegemonías que, aunque pragmáticamente parecen facilitar el camino, terminan por destruir la originalidad cultural y religiosa de los pueblos". De este modo, ha asegurado que la tarea de globalizar la multipolaridad de Europa no se puede imaginar con la figura de la esfera sino más bien con la del poliedro, donde la unidad armónica del todo conserva la particularidad de cada una de las partes.

El desafío de la transversalidad

Si quisiéramos definir hoy el Continente, debemos hablar de una Europa dialogante, que sabe poner la transversalidad de opiniones y reflexiones al servicio de pueblos armónicamente unidos, ha observado el Pontífice. Por eso, ha añadido que "una Europa que dialogue únicamente dentro de los grupos cerrados de pertenencia se queda a mitad de camino; se necesita el espíritu juvenil que acepte el reto de la transversalidad".

Encuentros sobre la dimensión religiosa del diálogo intercultural

Dichos encuentros, "parecen particularmente importantes en el ambiente actual multicultural, multipolar, en busca de una propia fisionomía, para combinar con sabiduría la identidad europea que se ha formado a lo largo de los siglos con las solicitudes que llegan de otros pueblos que ahora se asoman al Continente".

Papel de la Iglesia católica en el Consejo de Europa

A propósito, ha mencionado temas de los que la Iglesia se preocupa: cuestiones relacionadas con la protección de la vida humana, cuestiones delicadas que han de ser sometidas a un examen cuidadoso, que tenga en cuenta la verdad de todo el ser humano, sin limitarse a campos específicos, médicos, científicos o jurídicos, acogida de los emigrantes, el grave problema del trabajo, elevados niveles de desempleo juvenil, cuestión de la dignidad del trabajo.

Por Rocío Lancho García para Zenit.org

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