jueves, 30 de enero de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: “La Confirmación nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para defender la fe y confesar el nombre de Cristo”

Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del 29 de enero de 2014 en la Plaza de San Pedro

Catequesis sobre el Sacramento de la Confirmación

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En esta tercera catequesis sobre los Sacramentos, nos detenemos en el de la Confirmación, que debe ser entendida en continuidad con el Bautismo, al que está vinculada de manera inseparable. Estos dos sacramentos, junto con la Eucaristía, constituyen un único acontecimiento salvífico – que se llama “la iniciación cristiana” –, en el que somos insertados en Jesucristo muerto y resucitado y nos convertimos en nuevas criaturas y miembros de la Iglesia. He aquí la razón por la que originariamente estos tres Sacramentos se celebraban en un único momento, al final del camino catecumenal, que era normalmente en la Vigilia Pascual. Así se articulaba este itinerario de formación y de inserción gradual en la comunidad cristiana que podía durar también algunos años. Se hacía paso a paso, para llegar al Bautismo, después la Confirmación y la Eucaristía.

Comúnmente se habla del sacramento de la “Confirmación”, palabra que significa “unción”. Y, de hecho, a través del aceite llamado “sagrado Crisma”, somos conformados, en la potencia del Espíritu, a Jesucristo, el cual es el único y verdadero “ungido”, el “Mesías”, el Santo de Dios. Hemos escuchado en el Evangelio como Jesús lo lee en Isaías, lo vemos más adelante. Es el ungido. Soy enviado y estoy ungido para esta misión.
          
El término “Confirmación” nos recuerda que este Sacramento aporta un crecimiento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; lleva a cumplimiento nuestro vínculo con la Iglesia; nos da una especial fuerza del Espíritu Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no avergonzarnos nunca de su cruz  (cfr Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1303). Y por eso es importante ocuparse de que nuestros niños y nuestros jóvenes reciban este sacramento. Todos nosotros nos ocupamos de que sean bautizados y esto es bueno, ¿eh? Pero, quizás, no le damos tanta importancia a que reciban la Confirmación. ¡Se quedan a mitad camino y no reciben el Espíritu Santo!, ¿eh? Que es tan importante para la vida cristiana, porque nos da la fuerza para seguir adelante. Pensemos un poco, ¿eh? Cada uno de nosotros. ¿Verdaderamente nos preocupamos de que nuestros niños y nuestros jóvenes reciban la Confirmación? ¡Pero es importante esto, es importante! Y si vosotros en vuestra casa tenéis niños o jóvenes que todavía no la han recibido y ya tienen la edad para recibirla, haced todo lo posible para que terminen esta iniciación cristiana y que ellos reciban la fuerza del Espíritu Santo. ¡Pero es importante!
Naturalmente es importante ofrecer a los confirmandos una buena preparación, que debe estar pensada para conducirlos hacia una adhesión personal a la fe en Cristo y a despertar en ellos su sentido de pertenencia a la Iglesia.

La Confirmación, como todo Sacramento, no es obra de los hombres, sino de Dios, el cual cuida de nuestra vida para plasmarnos a imagen de su Hijo, para hacernos capaces de amar como Él. Él lo hace infundiendo en nosotros su Espíritu Santo, cuya acción impregna a toda la persona y toda la vida, como se refleja de los siete dones que la Tradición, a la luz de la Sagrada Escritura, ha siempre evidenciado. Estos siete dones, yo no os voy a preguntar si os acordáis de los siete dones, ¿no? Quizás todos los decís, pero no es necesario, ¿eh? Todos dirán son este y este, pero no lo hacemos. Lo digo yo en vuestro nombre ¡Eh!. ¿Y cuáles son los dones? la Sabiduría, el Intelecto, el Consejo, la Fortaleza, la Ciencia, la Piedad y el Temor de Dios. Y estos dones nos han sido dados con el Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación. A estos dones tengo la intención de dedicar las catequesis que seguirán a las de los Sacramentos.
          
Cuando acogemos el Espíritu Santo en nuestro corazón y lo dejamos actuar, Cristo mismo se hace presente en nosotros y toma forma en nuestra vida, a través de nosotros, será Él, ¡Escuchad bien esto! A través de nosotros será el mismo Cristo quien rece, quien perdone, quien infunda esperanza y consuelo, quien sirva a los hermanos, quien se haga cercano a los necesitados y a los últimos, a crear comunión, a sembrar paz. Pero pensad que importante es esto, que por el Espíritu Santo viene el mismo Cristo para hacer todo esto en medio de nosotros y por nosotros. Por esto es importante que los niños y los jóvenes reciban este Sacramento.

Queridos hermanos y hermanas, ¡recordemos que hemos recibido la Confirmación todos nosotros! Recordémoslo antes que nada para agradecerle al Señor este don, y luego para pedirle que nos ayude a vivir como verdaderos cristianos, a caminar siempre con alegría según el Espíritu Santo que nos ha sido donado. Se ve que estos últimos miércoles, a mitad audiencia, nos bendicen desde el Cielo. ¡Pero sois valientes! ¡Adelante!

miércoles, 29 de enero de 2014

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: 15 consejos finales del Padre Loring para jóvenes sacerdotes, tras vivir más de 59 años como cura

Queridos amigos y hermanos del blog: ayer 28 de enero el prestigioso portal católico español “Religión en Libertad”, me ha publicado un artículo sobre el querido Padre Jorge Loring. Agradeciendo a su Director, el Sr. Álex Rosal, que haya tenido a bien contarme entre sus colaboradores les comparto ahora dicho artículo:
     


Un jesuita evangelizador, incansable y contundente
15 consejos finales del Padre Loring para jóvenes sacerdotes, tras vivir más de 59 años como cura

El pasado 25 de enero se celebró una Eucaristía en sufragio por el alma del padre Jorge Loring, SJ. Se celebró en la Iglesia Santiago Apóstol de la ciudad de Cádiz (España), al cumplirse un mes de su fallecimiento.

El padre José Antonio Medina Pellegrini, presidió la celebración y comentó en la homilía las 15 normas que han orientado la vida sacerdotal del Padre Loring, y que así las dio a conocer al cumplir los 90 años titulándolas: “Consejos a un joven sacerdote”.

Transcribimos la homilía íntegra:

«Queridos hermanos: hace un mes, en el día de Navidad, partía hacia la casa del Padre Celestial, nuestro querido padre Jorge Loring. Por eso esta Misa a un mes de su partida, y es nuestro deseo y nuestra ilusión -por lo menos hasta que se cumple un año-, cada 25 encontrarnos en torno al altar para elevar nuestra oración, nuestra plegaria por él.

»Y esto es, estrictamente, un acto de justicia, y por supuesto, un acto de caridad, porque es la manera de decirle gracias por tanto bien que le ha hecho a este pueblo, a esta ciudad, y a tantos hermanos que en distintos lugares del mundo, a través de sus libros y de su presencia, les llegó el mensaje de Jesucristo.

La Escritura nos dice que hay una oración que agrada especialmente a Dios, que toca lo más profundo de su corazón, y es la oración por nuestros difuntos. Porque encierra esto que venimos diciendo, la gratitud, el reconocimiento, la justicia y también manifiesta la esperanza certera de que con la muerte nada termina, sino que con la muerte empieza esa vida futura, mejor y más justa, “que Dios ha preparado para aquellos que le aman” (Cf. 1 Cor 32,9).

»Pensaba, rezaba, ¿qué compartirles en esta Misa al mes de la partida del padre Loring? Y pensé, y recé, ¿qué mejor que reseñar cuál fue la clave de su sacerdocio, de esta fidelidad de casi 60 años de vida sacerdotal?

»Buscando entre sus escritos encontré un texto maravilloso. Un texto que escribió cuando cumplió 90 años, pensando en los sacerdotes jóvenes, y que él tituló:

“Consejos a un joven sacerdote”.

»Son 15 y los voy a leer literalmente. Yo les pido que los vayan escuchando, y al escucharlos, vayamos haciendo un retrato de su alma sacerdotal. Porque, en definitiva, lo que aquí aconsejaba a un joven sacerdote, es un proyecto ya vivido por él de entrega y fidelidad a Nuestro Señor. Y nos vamos a encontrar con esa pluma decidida, vehemente, fundamentada en la certeza. Él tuvo muy claro que “era un hombre sacado de entre los hombres para las cosas que miran a Dios” (Cf. Heb 5,11). Escuchamos al padre Loring:

»Al cumplir los noventa años deseo informarte, joven sacerdote, de algunas normas que han orientado mi vida:

1.- Me ordené a los 33 años, he cumplido los 90 y no me he arrepentido ni un minuto. Elegí bien. Si volviera a nacer elegiría lo mismo.

2.- Valora tu vocación. El sacerdote es el mayor bienhechor de la humanidad, pues sólo él puede dar la vida eterna.

3.- La autoestima es razonable; pero la vanidad, no. Ignorar los dones recibidos de Dios es ingratitud; pero envanecerse de ellos es ridículo, pues Dios pudo habérselos dado a otro y no a ti. Ya dijo San Pablo: ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si los has recibido, ¿de qué te engríes?

4.- Procura tener una buena cultura, sobre todo en las materias afines al sacerdocio. Pero no olvides que la virtud es más importante que la cultura. El Cura de Ars, con poca cultura, ha salvado más almas que muchos sacerdotes muy cultos.

5.- El tiempo es para evangelizar, estudiar y orar. Nada más. Descansar sólo lo indispensable.

6.- Cuida tu salud para estar apto a las exigencias de la evangelización.

7.- Cuida tu imagen; no por vanidad mundana, sino para ayudar a que reciban tu mensaje. Si resultas repelente, el rechazo a tu persona arrastrará el rechazo a tu mensaje.

8.- Es posible que alguna mujer se enamore de ti. Recházala con caridad, pero con firmeza. No te creas invencible. Todos podemos perder la cabeza. No serías el primero ni el último. Sé humilde y toma precauciones.

9.- La codicia es peor que la lujuria. El dinero hace falta para evangelizar. Muchos instrumentos de evangelización cuestan dinero. Pero el apego al dinero puede apartarnos de Dios.

10.- Sé fiel al MAGISTERIO OFICIAL DE LA IGLESIA. Debemos dejarnos conducir por quien Dios ha puesto al timón de la Iglesia, y no por las opiniones de un marinero de cubierta.

11.- Debemos procurar ser “otros Cristos” en la tierra: pasar haciendo el bien. Que todo el que se acerque a nosotros se aleje mejorado espiritualmente.

12.- Y por supuesto, atiende a todos siempre con buena cara. Que nunca nadie pueda considerar que no lo has atendido bien.

13.- Cuida mucho los juicios que emites de otros. Alguna persona se apartó de la Iglesia por lo que dijo de ella un sacerdote. Hay que combatir el error, pero sin despreciar a la persona equivocada.

14.- Si te equivocas, reconócelo; y pide perdón si alguien se ha sentido herido por tu culpa. La soberbia en un sacerdote es funesta. La humildad resulta atractiva.

15.- Que se te vea piadoso. Trata a la Eucaristía con todo respeto y devoción. El P. Ángel Peña, agustino recoleto, tiene un bonito libro titulado SACERDOTE PARA SIEMPRE, que termina con este consejo: ‘Sacerdote, celebra tu misa, como si fuera tu primera misa, como si fuera tu última misa, como si fuera tu única misa’.

»¿Hace falta decir algo más? Aquí está el alma de un santo sacerdote. Aquí está reflejada, en pinceladas muy concretas, la vivencia –como nos decía nuestro Obispo en la Misa Funeral del padre Loring, y lo reafirma su autoridad-, de un hombre de Dios. Ésta es la clave de la santidad sacerdotal. Y por eso, ese punto uno, ya no teniéndolo físicamente entre nosotros se convierte en un ejemplo infinito y admirable: “Me ordené a los 33 años, he cumplido los 90 y no me he arrepentido ni un minuto. Elegí bien. Si volviera a nacer elegiría lo mismo”.

»Y hoy pensaba, voy a leer esto, pero… ¿cómo termino la homilía? He estado todo el día con las Carmelitas Descalzas dándoles un curso de formación y cuando me retiro la Madre Superiora me regala la estampa de recuerdo del padre Loring de sus 50 años como sacerdote (y aquí está el broche de oro de la homilía). Miren lo que le dijo a Jesús en esa Misa por sus 50 años el 15 de julio de 2004: “Jesucristo me ha ungido sacerdote para repartir Su Cuerpo, Su Palabra y Su Perdón”.

»Entonces en esta Eucaristía le decimos: ¡Gracias padre Jorge Loring, por todo lo que nos has enseñado, por todo lo que nos diste! Que ahora junto al Padre el Señor te dé el descanso eterno y que brille para ti la luz que no tiene fin. Que así sea».

Link permanente en “Religión en Libertad”:
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=33584 

martes, 28 de enero de 2014

PADRE JORGE LORING: El sacerdocio del Padre Jorge Loring, SJ (audio homilía)


EL SACERDOCIO DEL PADRE JORGE LORING, SJ

Homilía pronunciada el 25 de enero de 2014 por el Pbro. Lic. José Antonio Medina Pellegrini, en la Santa Misa en sufragio por el alma del padre Jorge Loring, SJ, celebrada en la Iglesia Santiago Apóstol de la ciudad de Cádiz, España, al cumplirse un mes de su fallecimiento.

viernes, 24 de enero de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: “Que todos sean uno” (Jn 17, 21)


Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del 22 de enero de 2014 en la Plaza de San Pedro

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Sábado pasado ha comenzado la Semana de oración por la unidad de los cristianos, que finalizará el próximo sábado, fiesta de la Conversión de san Pablo apóstol. Esta iniciativa espiritual, sumamente valiosa, involucra a las comunidades cristianas desde hace más de cien años. Se trata de un tiempo dedicado a la oración por la unidad de todos los bautizados, según la voluntad de Cristo: "Que todos sean uno" (Jn 17, 21).

Cada año, un grupo ecuménico de una región del mundo, bajo la guía del Consejo Mundial de las Iglesias y del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, sugiere el tema y preparar los subsidios para la Semana de oración. Este año, tales subsidios provienen de las Iglesias y Comunidades eclesiales de Canadá, y se refieren a la pregunta dirigida por san Pablo a los cristianos de Corinto: "¿Acaso está dividido Cristo?" (1 Corintios 1, 13).

Ciertamente Cristo no ha sido dividido. Pero debemos reconocer sinceramente, y con dolor, que nuestras comunidades siguen viviendo divisiones que son de escándalo. Las divisiones entre nosotros cristianos son un escándalo, no hay otra palabra, ¡un escándalo! “Cada uno de vosotros – escribía el Apóstol – dice: “Yo soy de Pablo”, “Yo en cambio soy de Apolo”, “Yo soy de Cefas”, “Yo soy de Cristo” (1, 12). También aquellos que profesaban a Cristo como su cabeza no son aplaudidos por Pablo, porque usaban el nombre de Cristo para separarse de los demás dentro de la comunidad cristiana. ¡Pero el nombre de Cristo crea comunión y unidad, no división! Él ha venido a hacer comunión entre nosotros, no para dividirnos. El Bautismo y la Cruz son elementos centrales del discipulado cristiano que tenemos en común. Las divisiones en cambio debilitan la credibilidad y la eficacia de nuestro compromiso de evangelización y corren el riesgo de vaciar a la Cruz de su potencia (cfr. 1, 17).

Pablo reprende a los corintios por sus disputas, pero también da gracias al Señor “con motivo de la gracia de Dios que os ha sido dada en Cristo Jesús, porque en él habéis sido enriquecidos con todos los dones, los de la palabra y los del conocimiento” (1, 4-5). Estas palabras de Pablo no son una simple formalidad, sino el signo que él ve ante todo – y por esto se alegra sinceramente – los dones hechos por Dios a la comunidad. Esta actitud del Apóstol es un estímulo para nosotros y para cada comunidad cristiana a reconocer con alegría los dones de Dios presentes en otras comunidades. A pesar del sufrimiento de las divisiones, que por desgracia aún permanecen, acojamos las palabras de Pablo como una invitación a alegrarnos sinceramente por las gracias concedidas por Dios a otros cristianos. Tenemos el mismo bautismo, el mismo Espíritu Santo que nos concede las gracias. Reconozcámoslo y alegrémonos.

Es hermoso reconocer la gracia con la que Dios nos bendice y, aún más, encontrar en otros cristianos algo que necesitamos, algo que podríamos recibir como un don de nuestros hermanos y de nuestras hermanas. El grupo canadiense que ha preparado los subsidios de esta Semana de oración no ha invitado a las comunidades a pensar en lo que podrían dar a sus vecinos cristianos, sino que las ha exhortado a encontrarse para comprender lo que todas pueden recibir cada vez de las demás. Esto requiere algo más. Requiere mucha oración, requiere humildad, requiere reflexión y continua conversión. Vayamos adelante en este camino rezando por la unidad de los cristianos, para que este escándalo disminuya y no se de más entre nosotros. ¡Gracias!

miércoles, 22 de enero de 2014

CONFERENCIAS: "Francisco y la pobreza: un testimonio personal"

Las 49 Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura que organiza el Centro Sacerdotal Rosselló culminan hoy 22 de enero de 2014 en el Aula Magna del Seminario Conciliar de Barcelona.

Estas Jornadas son organizadas por el Centro Sacerdotal Rosselló de Barcelona, y han tenido a bien invitarme para realizar la conferencia de clausura de la misma.

Las Jornadas

Desde 1965 se celebran las Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura. Quieren ser una actualización teológica y pastoral, y un espacio de debate sobre fenómenos, acontecimientos o realidades que están de actualidad en las conversaciones de la calle y en la opinión pública, y sobre las cuales la Iglesia tiene algo que aportar. Cerca de cuatro mil personas y centenares de personalidades del mundo civil y eclesiástico han participado desde sus inicios en esta actividad de actualización teológica y pastoral que promueve el Centro Sacerdotal Rosselló de Barcelona.

Se han tratado cuestiones como la erradicación de la pobreza, el laicismo y la laicidad cristiana, el papel de la familia, los retos de la bioética o la comunicación. A menudo la temática ha coincidido con la celebración de algún año internacional convocado por la Organización de Naciones Unidas. Las primeras ediciones se celebraron en una casa de Premià de Dalt, de donde reciben el nombre, o en los locales de la Iglesia de Montalegre, y en las últimas ediciones se han celebrado, con la colaboración de las Facultades de Filosofía y Teología de Cataluña, en el Aula Magna del Seminario de Barcelona.

El Centro Sacerdotal Rosselló

Es una entidad promovida por la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, una asociación intrínsecamente unida al Opus Dei que ofrece a los sacerdotes de las iglesias diocesanas una ayuda espiritual que les sirva de estímulo en su tarea sacerdotal, en la unión a su obispo y en la comunión con sus hermanos en el sacerdocio.

El Centro Sacerdotal Rosselló organiza diversas actividades desde la época del Concilio Vaticano II entre ellas destacan las Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura; pero también organiza, a iniciativa de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz o a petición de alguna diócesis, otras actividades formativas, conferencias y sesiones informativas a cargo de especialistas generalmente de seminarios y facultades.

Mi Conferencia de hoy

Conferencia: Francisco y la pobreza: un testimonio personal
Disertante: Lic. José Antonio Medina Pellegrini
Fecha: Miércoles 22 de enero de 2014, a las 13:00 hs.
Lugar: Seminario Conciliar de Barcelona (Aula Magna)
C/ Diputació 231, Barcelona.

martes, 21 de enero de 2014

CONFERENCIAS: "El papa Francisco que yo conocí" (conferencia multimedia)



























Conferencia multimedia: EL PAPA FRANCISCO QUE YO CONOCÍ
Disertante: Pbro. Lic. José Antonio Medina Pellegrini
Fecha y hora: Martes 21 de enero de 2014, a las 20:30 hs.
Lugar: Parròquia Mare de Déu de la Medalla Miraculosa (Sala Jerusalem) 
C/Consell de Cent 110 - Barcelona
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

lunes, 20 de enero de 2014

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS: El solemne funeral del hombre que nunca va a morir: padre Jorge Loring, SJ

Queridos amigos y hermanos del blog: el pasado 14 de enero la Agencia Católica de Noticias ZENIT, me ha publicado un artículo sobre el querido Padre Jorge Loring. Agradeciendo que hayan tenido a bien contarme entre sus colaboradores les comparto ahora dicho artículo:

El padre Jorge Loring, un hombre de Dios

Crónica del funeral del conocido sacerdote jesuita. Autor de 'Para Salvarte', con más de un millón de ejemplares vendidos en 73 ediciones, y un experto en la Sábana Santa de Turín.

Madrid, 14 de enero de 2014 (Zenit.org)

Por su interés publicamos la crónica del funeral del padre Jorge Loring, SJ, celebrado el pasado sábado por la noche en la iglesia de Santiago Apóstol de Cádiz (España). Su autor es el director espiritual del seminario de Cádiz-Ceuta, el sacerdote y periodista argentino José Antonio Medina Pellegrini.

El solemne funeral del hombre que nunca va a morir: padre Jorge Loring, SJ

Por el Pbro. Lic. José Antonio Medina Pellegrini*

La Iglesia de Santiago Apóstol en Cádiz se levantó hacia el 1567. Se halla en la misma plaza de la Catedral y representa un fuerte contraste con la misma. Mientras aquella es todo barroquismo y gigantismo esta iglesia es una pequeña capilla que tuvo su origen en una ermita. Nació como consecuencia de su ubicación junto a la entrada de las murallas y fue hasta el 2007 templo conventual de los padres jesuitas. Sufrió el asalto de la escuadra anglo-holandés por el Conde Essex en 1596, quedando prácticamente destruida, y tuvo que reedificarse de nuevo. En su interior se encuentran bellísimos retablos barrocos del siglo XVII, siendo el más destacado el Retablo Mayor obra de Alejandro Saavedra.

Este templo es testigo de una historia privilegiada: allí ejerció su ministerio el Padre Jorge Loring, SJ. Llegó a ella en 1957, un año después hizo allí sus votos definitivos en la Compañía de Jesús, allí tuvo durante 57 años su confesionario, un día lo vio lucir orgulloso su título de “Hijo adoptivo de Cádiz”, y el pasado sábado 11 de enero el Obispo de Cádiz y Ceuta, Don Rafael Zornoza Boy, presidió el Solemne Funeral, que según su última voluntad, no podría ser en otro templo, sino en su Iglesia de Santiago Apóstol.

Concelebraron junto a Don Rafael, el padre Fernando Marrero, SJ, Superior de la Comunidad de Jesuitas del Puerto de Santa María, el padre Ricardo Jiménez Merlo, Rector del Seminario San Bartolomé y de dicha Iglesia, el Vicario de Pastoral de la Diócesis, padre Fernando Campos , y numerosos sacerdotes jesuitas y de la diócesis gaditana. Los seminaristas animaron con sus cantos la celebración. Es de destacar la presencia de la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez y miembros de la Corporación. El templo estaba a rebosar de fieles devotos que encontraron en el Padre Loring esa paternidad espiritual que el supo derramar a manos llenas en su largo y fecundo ministerio.

Homilía de Don Rafael Zornoza Boy, Obispo de Cádiz y Ceuta

La homilía de Don Rafael fue profunda, cálida y enjundiosa. “Para quien conocía al padre Loring la relación, la asociación de ideas, no era sólo la de su libro ‘Para Salvarte’, en todo caso, sería un libro de aventuras. Él era un libro de aventuras. Él era una aventura. Yo tuve la dicha de conocerle ya siendo Obispo de Cádiz, y todos mis encuentros, que fueron bastantes con él, unos más entretenidos de conversación, otros más circunstanciales en momentos públicos, en concelebraciones, fueron siempre muy gratificantes. Porque era una vida llena, una vida que a pesar de su avanzada edad, pletórica de dinamismo, de proyectos, de intenciones siempre evangelizadoras al servicio de Dios y de los hombres.”

“La vida del padre Loring –prosigue diciendo Don Rafael- estaba llena de anécdotas, unas anécdotas se han hecho famosas, otras menos, pero todas propias de una vida muy larga y muy activa. Desde sus tantísimos viajes a América, de los que estaba tan orgulloso, porque siempre iba a trabajar y siempre tenía una demanda mayor, hasta aquí mismo en Cádiz, donde se sentía tan en su casa, tan a gusto, tan prohijado, y donde pudo trabajar tanto. Desde los astilleros, donde él contaba anécdotas de conferencias cuaresmales, de ejercicios espirituales, de predicaciones hasta en los vestuarios de las fábricas donde con un silencio absoluto y con un gran respeto se le escuchaba y él estaba feliz; hasta en otros momentos en los que con menos capacidad y actividad por el paso de los años entraba en las nuevas tecnologías para responder dudas, inquietudes, problemas personales.”

En uno de los pasajes más significativos de su homilía el Obispo de Cádiz y Ceuta nos reveló su primer secreto: “Pero todo esto tiene un secreto. Todas estas cosas en la vida de una persona no son casuales, ni mucho menos. Y el secreto del padre Loring no hay que profundizar mucho para descubrirlo, porque está muy a la vista. El secreto es que ha sido un hombre de Dios. Yo diría era un perfecto jesuita, inspirado en San Ignacio de Loyola y en la misma historia evangelizadora de la Compañía de Jesús. Con la experiencia hecha vida, interiorizada, saboreada, gustada interiormente de quien busca en todas las cosas la mayor gloria de Dios: ‘Ad maiorem Dei gloriam’.”

Don Rafael, remarcó con fuerza el poder de la instrumentalidad que supo vivir plenamente: “Tenía el padre Loring expresiones felices, él me contó que cuándo de alguna forma le llamaban la atención porque daba voces hablando, predicando, en sus conferencias, respondía: “Sí, yo doy voces, pero es el Espíritu Santo el que realmente golpea los corazones. Yo simplemente pongo todo lo que tengo”. Esta es una gran lección de vida: cuando uno pone lo poquito que uno tiene, Dios pone ese casi todo en nuestro casi nada que tenemos. Y si nosotros no ponemos ese casi nada que tenemos, Dios no pone ese casi todo que hace todas las cosas. Porque somos instrumentos de Dios.”

¿Cuál fue el segundo secreto del padre Loring? Así lo describe Mons. Zornoza: “Y en ese sentido, aunque de una forma pública, famosa, el padre Loring sea tan conocido por sus libros, su secreto estaba ahí en su confesionario. Fue un hombre de misericordia, un hombre que ha conocido la misericordia de Dios y esto no tiene ninguna publicidad. El estar esperando horas que venga algún penitente a quien poder dar un consejo, es creer en la misericordia de Dios, saber que es instrumento de esa misericordia y vivir su apostolado como un verdadero sacerdote que sabe que puede comunicar la alegría del perdón y la vida nueva de Dios a los hombres.”

Para concluir, emocionado como todos los presentes lo estábamos, afirmó: “El Señor tendrá al padre Jorge Loring en su gloria con los santos sacerdotes. Nuestra oración y nuestro sufragio en la Misa le acompañará, como una gratitud y una obra de misericordia, muy pequeña en lo que nosotros podemos hacer por él, pero muy grande ante Dios que ve los corazones y le recompensará como nosotros no sabemos hacer.”

Palabras de agradecimiento del padre Fernando Marrero, SJ

Al término del Solemne Funeral el padre Fernando Marrero, SJ, Superior de la Comunidad de Jesuitas del Puerto de Santa María, donde residió hasta sus últimos días el padre Loring, tuvo sus sentidas palabras de agradecimiento. Entre distintos conceptos expresó: “Si yo me quedara con un idea, así general, me quedaría con las palabras de san Pablo: “Estad firmes en la fe”, porque hay que ver ¡qué firmeza tenía en la fe el padre Loring!”.

Luego de agradecer al Sr. Obispo de Cádiz, autoridades y a todos los presentes, afirmó emocionado: “En esta Iglesia se lo despide, aunque las personas se mueren cuando nadie las recuerda, y yo creo que entonces, esto es imposible, el padre Loring no se va a morir nunca, no!”

*Director espiritual del Seminario San Bartolomé

(14 de enero de 2014) © Innovative Media Inc.

El confesionario que el Padre Loring utilizó durante casi 60 años

Link permanente en ZENIT:

domingo, 19 de enero de 2014

VIVENCIAS PERSONALES: Padre José Medina, un peregrino de Dios

El domingo 19 de enero de 2014, en el programa "El Espejo" de la Cadena COPE (nacional), de 14:00 a 14:30 horas, se emitió este reportaje que me ha hecho mi querido amigo Charly (Carlos González, periodista, escritor y compositor) con motivo de la Jornada Mundial de las Migraciones 2014. ¡Muchas gracias, hermano!

jueves, 16 de enero de 2014

CATEQUESIS DEL PAPA: “El Bautismo nos hace miembros de Cristo y de la comunidad, y nos convierte en discípulos misioneros”


Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del 15 de enero de 2014 en la Plaza de San Pedro.

Catequesis sobre el Sacramento del Bautismo (II)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El miércoles pasado hemos iniciado un breve ciclo de catequesis sobre los Sacramentos, empezando por el Bautismo. Y sobre el Bautismo me quisiera detener también hoy, para subrayar un fruto muy importante de este Sacramento: este nos hace convertirnos en miembros del Cuerpo de Cristo y del Pueblo de Dios. Santo Tomás de Aquino afirma que el que recibe el Bautismo viene incorporado a Cristo casi como su mismo miembro y viene agregado a la comunidad de los fieles, es decir, al Pueblo de Dios (cf. Summa Theologiae, III, q. 69, art. 5; q . 70, art. 1). En la escuela del Concilio Vaticano II, nosotros decimos hoy que el Bautismo nos introduce en el Pueblo de Dios, nos hace miembros de un Pueblo en un camino, un pueblo peregrinante en la historia.

En efecto, como de generación en generación se transmite la vida, así también de generación en generación, a través del renacimiento de la fuente bautismal, se transmite la gracia, y con esta gracia el Pueblo cristiano camina en el tiempo, como un río que irriga la tierra y difunde en el mundo la bendición de Dios. Desde el momento que Jesús dijo lo que hemos escuchado en el Evangelio, los discípulos salieron a bautizar. Y desde aquel tiempo hasta hoy, hay una cadena en la transmisión de la fe por el Bautismo. Y cada uno de nosotros somos el anillo de esa cadena. Siempre un paso adelante. Como un río que irriga. Y así es la gracia de Dios. Y así es nuestra fe, que tenemos que transmitir a nuestros hijos. Transmitirla a los niños, para que ellos cuando sean adultos puedan transmitirla a sus hijos. Así es el Bautismo. ¿Por qué? Porque el Bautismo nos hace entrar en este Pueblo de Dios que transmite la fe. Esto es muy importante. Un Pueblo de Dios que camina y transmite la fe.

En virtud del Bautismo nosotros nos transformamos en discípulos misioneros, llamados a llevar el Evangelio en el mundo (Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, 120). “Cada bautizado, cualquiera sea su función en la Iglesia y el grado de instrucción de su fe, es un sujeto activo de evangelización. La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de todos, de todo el Pueblo de Dios. Un nuevo protagonismo de los bautizados, de cada uno de los bautizados” (ibid.). El Pueblo de Dios es un Pueblo discípulo, porque recibe la fe, y misionero, porque transmite la fe. Y esto lo hace el Bautismo en nosotros. Nos hace recibir la gracia y la fe, y transmitir la fe. Todos en la Iglesia somos discípulos y lo somos siempre, por toda la vida; y todos somos misioneros, cada uno en el puesto que el Señor le ha asignado. Todos. El más pequeño también es misionero. Y el que parece más grande, es discípulo. Pero alguno de vosotros dirá: ‘Padre, los obispos no son discípulos. Los obispos saben todo. El papa sabe todo. No es discípulo’. También los obispos y el Papa tienen que ser discípulos, porque si no son discípulos no hacen el bien. No pueden ser misioneros, no pueden transmitir la fe. ¿Entendido? ¿Lo habéis entendido esto? Es importante. Todos nosotros, discípulos y misioneros.   

Existe un vínculo indisoluble entre la dimensión mística y aquella misionera de la vocación cristiana, ambas enraizadas en el Bautismo. “Recibiendo la fe y el bautismo, nosotros cristianos acogemos la acción del Espíritu Santo que conduce a confesar a Jesucristo como Hijo de Dios y a llamar Dios “Abbá” (Padre). Todos los bautizados y las bautizadas estamos llamados a vivir y a transmitir la comunión con la Trinidad, porque la evangelización es un llamado a la participación de la comunión trinitaria” (Documento final de Aparecida, n. 157).

 
Nadie se salva solo. Esto es importante. Nadie se salva solo. Somos comunidad de creyentes, somos Pueblo de Dios, y en esta comunidad experimentamos la belleza de compartir la experiencia de un amor que nos precede a todos, pero que al mismo tiempo nos pide que seamos “canales” de la gracia los unos para los otros, no obstante nuestros límites y nuestros pecados.La dimensión comunitaria no es sólo un “marco”, un “contorno”, sino que es parte integrante de la vida cristiana, del testimonio y de la evangelización. La fe cristiana nace y vive en la Iglesia, y en el Bautismo las familias y las parroquias celebran la incorporación de un nuevo miembro a Cristo y a su cuerpo, que es la Iglesia, al Pueblo de Dios (cf. ibid., n. 175 b).



A propósito de la importancia del Bautismo para el Pueblo de Dios, es ejemplar la historia de la comunidad cristiana en Japón. Pero escuchad bien esto. Ella sufrió una dura persecución a los inicios del siglo XVII. Hubieron numerosos mártires, los miembros del clero fueron expulsados y millares de fieles fueron asesinados. No ha quedado en Japón ningún cura. Todos han sido expulsados. Entonces la comunidad se retiró en la clandestinidad, conservando la fe y la oración en el ocultamiento. Y cuando nacía un niño, el papá o la mamá lo bautizaba. Porque todos nosotros podemos bautizar. Cuando después de casi dos siglos y medio, doscientos cincuenta años después, los misioneros volvieron a Japón, millares de cristianos salieron a la luz y la Iglesia pudo reflorecer. ¡Habían sobrevivido con la gracia de su Bautismo! ¡Pero esto es grande! El Pueblo de Dios transmite la fe, bautiza a sus hijos y va adelante. Y habían mantenido, aunque en secreto, un fuerte espíritu comunitario, porque el Bautismo los había hecho transformar en un sólo cuerpo en Cristo: estaban aislados y escondidos, pero eran siempre miembros del Pueblo de Dios, miembros de la Iglesia. ¡Podemos aprender tanto de esta historia! Gracias.

miércoles, 15 de enero de 2014

COLUMNISTA INVITADO: Reflexión en torno a “La Luz de Francisco” de Palito Ortega


Escribe: Amparo Cabal Muñoz*

En esta época, bendita y dolorosa, que no sabe cómo ordenar su increíble caudal de conocimientos, y desperdicia la riqueza, el Papa Francisco aparece como un signo de la cercanía de Dios: mano a mano entre la gente, amistoso con todos, atento siempre al necesitado, anuncia el evangelio amable y dulcemente. 

Con  palabras y gestos sencillos y efectivos, despierta los corazones, que se sienten atraídos hacia Dios, y se van haciendo disponibles.   

Pienso que, así las cosas, “La luz de Francisco” (1) surge del corazón de Palito como una celebración, un gran festejo, además de una convocatoria.

Si seguimos el hilo de sus canciones, las que “nacen del amor”, veremos qué penetrante es su mirada, qué hondo su pensamiento, y fuerte su esperanza.

Hay una canción, que constituye una gran convocatoria, que me viene a la memoria al escuchar “La luz de Francisco”, como un virtual antecedente. Bajo el título  “Con una canción a flor de labios” (2), implica un estado de ánimo duradero, una esperanza sostenida:

Yo quiero encontrarte, hermano,
en un eterno amanecer.
Y juntos despertar al mundo
con una canción de amor y fe.

Hoy quiero caminar contigo, hermano.
Quiero que vayamos
con una canción a flor de labios.
Quiero que seamos como un desagravio
a tanto amor herido.

Y en esta hora, en que hay tanta gente
sumida en el dolor y el desaliento,
debemos caminar en dirección de Dios,
para que Él con su bondad y su
sabiduría nos conduzca hacia un camino mejor.

(...)

Sé que vendrán muchos con nosotros.
Seremos miles, yendo por las calles
derramando la alegría de nuestro canto.

Y con tu visión y la mía
encenderemos una visión milagrosa
de un anhelo de paz.

Iremos con nuestros sueños
en el alma y la fe puesta en el destino
porque iremos todos por el mismo camino,
y con un solo fin: encontrar a Dios.

Estas expectativas se sostienen en la contemplación de la Palabra de Dios, actuando en el mundo, que triunfa aún en la derrota con su milagroso poder recapitulador (3): 

No muere nunca la Palabra,
Mil veces la callan y vuelve a sonar…

Comprende que Dios necesita de nuestro amor y de nuestra oración para darle lugar a su Palabra en nuestros corazones y en el mundo (4):

    Dios está muy triste.
La culpa es de todos.

¡Tanta indiferencia y cuánto dolor!
¡Se contagia el odio
en los hombres del mundo!
¡Necesitan todos un poco de amor!

¡Que recen todos los hombres del mundo!
……
¡Recemos todos en nombre de Dios!


Las enseñanzas de Jesucristo, fiel hasta la Cruz, aparecen como fuente y modelo de todo bien espiritual, aunque escondido, en otra gran canción (5):

Fue muerto, y crucificado,
y sólo para salvar
al mundo que hoy se olvida
de toda su bondad.

No quiso la violencia.
Él enseñó a querer.
Él predicó justicia, y
hoy se hace todo al revés.

Fue mucho lo que enseñó,
y es poco lo que aprendimos.
Quizás porque nunca vimos
todo lo que Él nos dio.

Él nos marcó el camino
donde encontrar amor,
y hoy sólo se camina
por donde va el dolor.

Los discos de Palito contienen muchas de estas luces, que sus seguidores hemos apreciado especialmente, a través de los años, como guía y aliento en  nuestros desalientos.

Es hora de “ponernos las pilas”, parece decirnos tiernamente la nueva canción de Palito.  ¡Estemos atentos a la gran luz que se ha encendido!

Nuestros corazones, que mantienen –más o menos viva– la esperanza que el amor de Dios propone e impulsa, reconocen  en Francisco la voz del pastor, que le da forma a nuestro clamor:  esa plenitud de existencia, que se presiente y no sabemos a menudo cómo alcanzar.

El “Espíritu de la Navidad”, que se extiende a su manera y puntualmente por toda la Tierra en cada diciembre, da testimonio del anhelo universal de paz y amor entre los hombres.

Los hombres podemos avanzar en esa senda, unidos a Dios: acudiendo a Él con absoluta confianza, como el Padre bueno y tierno ¡que realmente es!

“El nacimiento de Jesús no es un cuento” nos recordaba el Papa Francisco en Navidad.  Escuchémoslo atentamente, y veremos cómo su luz, que alumbra a todos, nos hará descubrir y alcanzar con facilidad las metas que el amor nos propone y pone a nuestro alcance.

Recemos siempre por Francisco, como él mismo no se cansa de pedirnos.  Y tampoco se cansa, lo sabemos, de rezar por nosotros y de darnos ejemplo.


Amparo Cabal Muñoz*, es uruguaya, hija de españoles. Secretaria profesional. Jubilada. Metodista convertida al catolicismo. Cooperadora del Opus Dei. Admiradora de Palito Ortega.  Bloguera múltiple pero  eventual. Me gusta profundizar en la Teología, y estar al tanto de los adelantos en Física y Matemáticas: http://unnuevosol.blogspot.com.es/

 
Referencias de las canciones citadas:
 
1. “La luz de Francisco”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el CD “La luz de Francisco” de próxima aparición.
2. “Con una canción a flor de labios”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el LP “Creo en Dios”, (Chango, Argentina, 1980).
3. “El camino de la libertad”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el LP “Yo tengo fe” (RCA Víctor, Argentina, 1973).
4. “Dios está triste”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el LP “El creador” (RCA Víctor, Argentina, 1968).
5. “Fue muerto y crucificado”, letra y música de Palito Ortega, incluida en el LP “Un canto a la vida” (RCA Víctor, Argentina, 1974).