miércoles, 31 de diciembre de 2014

PAPA FRANCISCO: “No más esclavos, sino hermanos”



MENSAJE DEL 
SANTO PADRE 
FRANCISCO
PARA LA 
CELEBRACIÓN DE LA
XLVIII JORNADA 
MUNDIAL DE LA PAZ


1 DE ENERO DE 2015


“NO ESCLAVOS, 
SINO HERMANOS”


Queridos amigos y hermanos del blog: La esclavitud, “el flagelo cada vez más generalizado de la explotación del hombre por parte del hombre”, centra el mensaje que el papa Francisco va a dirigir al mundo el Día de Año Nuevo, que coincide con la 48 Jornada Mundial de la Paz. El Pontífice aboga por abolir “este fenómeno abominable, que pisotea los derechos fundamentales de los demás y aniquila su libertad y dignidad”.

En su mensaje Francisco señala que hoy, a pesar de que el derecho de toda persona a no ser sometida a esclavitud ni a servidumbre está reconocido en el derecho internacional como norma inderogable, “todavía hay millones de personas –niños, hombres y mujeres de todas las edades– privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones similares a la esclavitud”.

Y entre las causas que ayudan a explicar las formas contemporáneas de la esclavitud, el Pontífice se refiere primero a “una concepción de la persona humana que admite el que pueda ser tratada como un objeto”.  Y se refiere, después, a “la pobreza, al subdesarrollo y a la exclusión, especialmente cuando se combinan con la falta de acceso a la educación o con una realidad caracterizada por las escasas, por no decir inexistentes oportunidades de trabajo”. Y cita también a “la corrupción de quienes están dispuestos a hacer cualquier cosa para enriquecerse. En efecto, la esclavitud y la trata de personas humanas requieren una complicidad que con mucha frecuencia pasa a través de la corrupción de los intermediarios, de algunos miembros de las fuerzas del orden o de otros agentes estatales, o de diferentes instituciones, civiles y militares”. Y no olvida los conflictos armados, la violencia, el crimen y el terrorismo.

El Papa pide un compromiso común para acabar la esclavitud: “Debemos reconocer que estamos frente a un fenómeno mundial que sobrepasa las competencias de una sola comunidad o nación. Para derrotarlo, se necesita una movilización de una dimensión comparable a la del mismo fenómeno. Por esta razón, hago un llamamiento urgente a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y a todos los que, de lejos o de cerca, incluso en los más altos niveles de las instituciones, son testigos del flagelo de la esclavitud contemporánea, para que no sean cómplices de este mal, para que no aparten los ojos del sufrimiento de sus hermanos y hermanas en humanidad, privados de libertad y dignidad”.

Puedes leer el mensaje completo del Papa desde este enlace: 

martes, 30 de diciembre de 2014

NAVIDAD: “La Sagrada Familia es un icono luminoso que irradia misericordia y salvación”

Queridos amigos y hermanos del blog: el Ángelus del pasado domingo estuvo marcado por la fiesta de la Sagrada Familia que celebró la Iglesia en todo el mundo. El Papa Francisco, pocos minutos después de recibir a la Asociación de Familias Numerosas de Italia, se asomó como cada domingo a la ventana del Apartamento del Palacio Apostólico.

El Papa aseguró que el mensaje que viene de la Sagrada Familia “es ante todo un mensaje de fe” ya que “en la vida familiar de María y José, Dios está realmente en el centro, y lo está en la persona de Jesús”.

“Cuando padres e hijos respiran juntos este clima de fe, poseen una energía que les permite afrontar pruebas también difíciles, como muestra la experiencia de la Santa Familia por ejemplo en el hecho dramático de la huida a Egipto: una dura prueba”.

Francisco señaló que “podemos imaginarnos a esta pequeña familia, en medio de tanta gente, en los grandes patios de aquel tiempo. No resalta a la vista, no se distingue… ¡y sin embargo no pasa inadvertida!”.

“Dos ancianos, Simeón y Ana, movidos por el Espíritu Santo, se acercaron y se pusieron a alabar a Dios por aquel Niño, en el que reconocieron al Mesías, luz de las gentes y salvación de Israel”, dijo, recordando el Evangelio de la liturgia de hoy.

“Es un momento sencillo pero rico en profecía: el encuentro entre dos jóvenes esposos llenos de alegría y de fe por la gracia del Señor; y dos ancianos también llenos de alegría y de fe por la acción del Espíritu Santo”.  ¿Quién los hace encontrar? Jesús: el joven y los ancianos”.

El Papa destacó que “Jesús es aquel que acerca las generaciones”, y es “la fuente de aquel amor que une las familias y las personas, acercando cada diferencia, cada aislamiento, cada alejamiento”.

La presencia de los abuelos es muy importante, dijo, y “su papel es precioso en las familias y en la sociedad”. De hecho, “la buena relación entre jóvenes y ancianos es decisivo para el camino de la comunidad civil y eclesial”.

A continuación, y tomando de ejemplo a Simeón y a Ana, pidió “un aplauso” para todos los abuelos del mundo. Petición que fue acogida con júbilo por las miles de personas presentes en la Plaza de San Pedro.

La Sagrada Familia “es un icono familia sencillo pero muy luminoso” y esa luz que se irradia “es luz de misericordia y de salvación para el mundo entero, luz de verdad para cada hombre, para la familia humana y para las familias solas”.

Esta luz “nos anima a ofrecer calor humano en aquellas situaciones familiares en las que, por varios motivos, falta la paz, falta la armonía, y falta el perdón”.

Francisco recordó a las familias que pasan por dificultades “por enfermedad, falta de trabajo, la discriminación, la necesidad de emigrar” y pidió rezar durante unos segundos por ellas.

domingo, 28 de diciembre de 2014

PAPA FRANCISCO: “La familia numerosa es una escuela de solidaridad y convivencia y un beneficio para la sociedad”

Queridos amigos y hermanos del blog: el papa Francisco saludó hoy a miles de familias que quisieron celebrar con él la fiesta de la Sagrada Familia, en el Aula Pablo VI. Les comparto el texto íntegro de la intervención del Papa:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Antes que nada una pregunta y una curiosidad. Díganme: ¿a qué hora se han despertado hoy? ¿a las seis? ¿a las cinco? ¿y no tienen sueño? ¡Pero yo con este discurso los haré dormir!

Estoy contento de encontrarlos en ocasión de los diez años de la Asociación que reúne en Italia a las familias numerosas. ¡Se ve que ustedes aman a la familia y aman la vida! Y es bello agradecer al Señor por esto en el día en el cual celebramos la Sagrada Familia.

El Evangelio de hoy nos muestra a María y José que llevan al Niño Jesús al templo, allí encuentran a dos ancianos, Simeón y Ana, que profetizan sobre el Niño. Es la imagen de una familia “alargada”, un poco como son sus familias, donde las diversas generaciones se encuentran y se ayudan. Agradezco a Mons. Paglia, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia -especialista en hacer estas cosas– que ha deseado tanto este momento, y a Mons. Beschi, que ha fuertemente colaborado en hacer nacer y crecer su Asociación, surgida en la ciudad del beato Pablo VI, Brescia.

Han venido con los frutos más bellos de su amor. La maternidad y la paternidad son dones de Dios, pero recibir este don, maravillarse de su belleza y hacerlo resplandecer en la sociedad, esto es su tarea. Cada uno de sus hijos es una creatura única que no se repetir nunca más en la historia de la humanidad. Cuando se entiende esto, es decir que cada uno ha sido querido por Dios, ¡nos quedamos sorprendidos de cuanto grande es el milagro de un hijo! ¡Un hijo cambia la vida! Todos nosotros hemos visto – hombres, mujeres – que cuando llega un hijo la vida cambia, es otra cosa. Un hijo es un milagro que cambia una vida. Ustedes, niños y niñas, son precisamente esto: cada uno de ustedes es un fruto único del amor, vienen del amor y crecen en el amor. ¡Son únicos, pero no solos! Y el hecho de tener hermanos y hermanas les hace bien: los hijos y las hijas de una familia numerosa son más capaces de la comunión fraterna desde la primera fase de la infancia. En un mundo marcado frecuentemente por el egoísmo, la familia numerosa es una escuela de solidaridad y de convivencia; y estas actitudes luego son un beneficio para toda la sociedad.

Ustedes, niños y jóvenes, son los frutos del árbol que es la familia: serán frutos buenos cuando el árbol tiene buenas raíces – que son sus abuelos – y un buen tronco – que son sus padres – Decía Jesús que todo árbol bueno da frutos buenos y que todo árbol malo da frutos malos (cfr. Mt 7,17). La gran familia humana es como un bosque, donde los arboles buenos traen solidaridad, comunión, confianza, ayuda, seguridad, sobriedad feliz, amistad. La presencia de las familias numerosas es una esperanza para la sociedad. Y por esto es muy importante la presencia de los abuelos: una presencia preciosa sea por la ayuda práctica, sea sobre todo por el aporte educativo. Los abuelos cuidan en sí los valores de un pueblo, de una familia, y ayudan a los padres a transmitirlos a los hijos. En el siglo pasado, en muchos países de Europa, han sido los abuelos a transmitir la fe: ellos llevaban a escondidas al niño a recibir el bautismo y transmitían la fe.

Queridos padres, les estoy agradecido por el ejemplo de amor a la vida, que ustedes cuidan desde el concebimiento hasta el fin natural, a pesar de todas las dificultades y lo pesado de la vida, y que lamentablemente las instituciones públicas no siempre los ayudan a llevar adelante. Justamente ustedes recuerdan que la Constitución Italiana, en el artículo 31, exige una atención especial a las familias numerosas; pero esto no encuentra un adecuado reflejo en los hechos. Se queda en las palabras. Deseo pues, pensando también a la baja natalidad que de hace tiempo se registra en Italia, una mayor atención de la política y de los administradores públicos, a todo nivel, con el fin de dar la ayuda prevista para estas familias. Cada familia es célula de la sociedad, pero la familia numerosa es una célula más rica, más vital, y el ¡Estado tiene todo el interés de invertir en ella!

Sean bienvenidas las familias reunidas en Asociaciones – como esta italiana y como aquellas de otros países europeos, aquí representados – y sea bienvenida la red de asociaciones familiares capaces de estar presentes y visibles en la sociedad y en la política. San Juan Pablo II, en este sentido, escribía: «las familias deben crecer en la conciencia de ser protagonistas de la llamada política familiar y deben asumir la responsabilidad de transformar la sociedad: diversamente las familias serán las víctimas de aquellos males que se han limitado a observar con indiferencia» (Exh. Ap. Familiaris consortio, 44). El compromiso que las asociaciones familiares desarrollan en los diversos “foros”, nacionales y locales, es propio aquel de promover en la sociedad y en las leyes del estado los valores y las necesidades de la familia.

Bienvenidos también los movimientos eclesiales, en los cuales ustedes miembros de las familias numerosas están particularmente presentes y activos. Siempre agradezco al Señor al ver a papás y mamás de las familias numerosas, juntos a sus hijos, comprometidos en la vida de la Iglesia y de la sociedad. Por mi parte les acompaño con mis oraciones, y les encomiendo bajo la protección de la Sagrada Familia de Jesús, José y María. Y una bella noticia es que propio en Nazaret se está realizando una casa para las familias del mundo que van en peregrinación allá donde Jesús creció en edad, sabiduría y gracia. (cfr. Lc 2,40).

Rezo en especial por las familias más afectadas por la crisis económica, aquellas donde el papá o la mamá han perdido el trabajo, - y esto es duro – donde los jóvenes no logran encontrarlo; las familias heridas en sus sentimientos y aquellas tentadas a rendirse a la soledad y la división.

¡Queridos amigos, queridos padres, queridos jóvenes, queridos niños, queridos abuelos, buena fiesta a todos ustedes! Cada una de sus familias sea siempre rice de ternura y de la consolación de Dios. Con afecto los bendigo. Y ustedes, por favor, continúen a rezar por mí, que yo soy un poco el abuelo de todos ustedes. ¡Recen por mí! Gracias.

SANTORAL (audios): La Sagrada Familia – Ciclo B


La Sagrada Familia de Jesús, María y José  (Lc 2, 22-40) 

viernes, 26 de diciembre de 2014

NAVIDAD: Mensaje y Bendición Urbi et Orbi del papa Francisco

Santo padre Francisco
Solemnidad de la Natividad del Señor
Mensaje Navideño (texto completo) 
y Bendición "Urbi et Orbi"

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Navidad!

Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, nos ha nacido. Ha nacido en Belén de una virgen, cumpliendo las antiguas profecías. La virgen se llama María, y su esposo José.

Son personas humildes, llenas de esperanza en la bondad de Dios, que acogen a Jesús y lo reconocen. Así, el Espíritu Santo iluminó a los pastores de Belén, que fueron corriendo a la cueva y adoraron al niño. Y luego el Espíritu guió a los ancianos Simeón y Ana en el templo de Jerusalén, y reconocieron en Jesús al Mesías. «Mis ojos han visto a tu Salvador – exclama Simeón –, a quien has presentado ante todos los pueblos» (Lc 2,30).
Sí, hermanos, Jesús es la salvación para todas las personas y todos los pueblos.

Para él, el Salvador del mundo, le pido que guarde a nuestros hermanos y hermanas de Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal. Que la Navidad les traiga esperanza, así como a tantos desplazados, prófugos y refugiados, niños, adultos y ancianos, de aquella región y de todo el mundo; que la indiferencia se transforme en cercanía y el rechazo en acogida, para que los que ahora están sumidos en la prueba reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad. Que el Señor abra los corazones a la confianza y otorgue la paz a todo el Medio Oriente, a partir la tierra bendecida por su nacimiento, sosteniendo los esfuerzos de los que se comprometen activamente en el diálogo entre israelíes y palestinos.

Que Jesús, Salvador del mundo, custodie a cuantos están sufriendo en Ucrania y conceda a esa amada tierra superar las tensiones, vencer el odio y la violencia y emprender un nuevo camino de fraternidad y reconciliación.

Que Cristo Salvador conceda paz a Nigeria, donde se derrama más sangre y demasiadas personas son apartadas injustamente de sus seres queridos y retenidas como rehenes o masacradas. También invoco la paz para otras partes del continente africano. Pienso, en particular, en Libia, el Sudán del Sur, la República Centroafricana y varias regiones de la República Democrática del Congo; y pido a todos los que tienen responsabilidades políticas a que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera.

Que Jesús salve a tantos niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados. Niño, tantos niños abusados. Que consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada. Que sea cercano a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea. Agradezco de corazón a los que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias, y renuevo un llamamiento ardiente a que se garantice la atención y el tratamiento necesario.

Jesús Niño. Mi pensamiento va a todos los niños hoy asesinados y maltratados. Tanto a los que antes de ver la luz, privados del amor generoso de sus padres y enterrados en el egoísmo de una cultura que no ama la vida; como los niños desplazados por causa de la guerra y las persecuciones, abusados y explotados bajo nuestros ojos y nuestro silencio cómplice. Y a los niños masacrados bajo los bombardeos, también allí donde el Hijo de Dios ha nacido. Aún hoy su silencio impotente grita bajo la espada de tantos Herodes. Sobre su sangre acampa hoy la sombra de los Herodes actuales. Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo ilumine hoy nuestros corazones, para que podamos reconocer en el Niño Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, la salvación que Dios nos da a cada uno de nosotros, a todos los hombres y todos los pueblos de la tierra. Que el poder de Cristo, que es liberación y servicio, se haga oír en tantos corazones que sufren la guerra, la persecución, la esclavitud. Que este poder divino, con su mansedumbre, extirpe la dureza de corazón de muchos hombres y mujeres sumidos en lo mundano y la indiferencia. Que su fuerza redentora transforme las armas en arados, la destrucción en creatividad, el odio en amor y ternura. Así podremos decir con júbilo: «Nuestros ojos han visto a tu Salvador».

Con estos pensamientos, Feliz Navidad a todos.

PADRE JORGE LORING: Santa Misa en el 1º Aniversario de su fallecimiento

Queridos amigos y hermanos del blog: un grupo de amigos y colaboradores del recordado Rvdo. P. Jorge Loring, SJ, me ha invitado a presidir la Solemne Santa Misa en sufragio por su alma al haberse cumplido ayer, 25 de diciembre, el 1º Aniversario de su fallecimiento. Será celebrada hoy en la Iglesia de Santiago Apóstol, Plaza de la Catedral, s/n, Cádiz, a las 20hs.

Jorge Loring Miró (vivió 92 años), nació en Barcelona, el 30 de septiembre de 1921 y falleció en Málaga, el 25 de diciembre de 2013. Fue religioso jesuita, sacerdote. Escritor, ensayista,  apologeta, conferencista en televisión, radio y otros medios y gran defensor de la Sábana Santa.

Solía comentar las razones en las que fundamentó su vocación, son éstas: “La felicidad del hombre está en servir al prójimo. Si yo me pongo al frente de la fábrica de mi padre podré dar trabajo a varios centenares de familias. Pero si me hago jesuita ayudaré a salvar almas, lo cual es muchísimo mejor. Lo más grande que puedo hacer en la vida es colaborar con Cristo a la salvación de las almas”.

Esta certeza lo acompañó siempre y la vivió con ese acento fuerte y vibrante que le hacía decir: “Yo pego voces pero es Dios quien toca los corazones”. En el recordatorio de su Misa por sus 50 años de sacerdote el 15 de julio de 2004, escribió: “Jesucristo me ha ungido sacerdote para repartir Su Cuerpo, Su Palabra y Su Perdón”.

Hace un año, en el día de la Natividad del Señor, entregaba su alma al Padre Eterno, luego de haber gastado y desgastado su vida por la predicación del Evangelio. Así fue él, un apasionado por Jesucristo, lo que fue propio de un corazón enamorado, vivo y despierto, donde no tuvo lugar la apatía o la abulia, sino la entrega total, generosa y de buen grado a quien tanto amó y en Él a sus hermanos. Tuvo la radicalidad que debe darse en el corazón de todo discípulo del Señor, pues al Dios que ha sido absolutamente generoso y misericordioso al darle a su propio Hijo, y hacerlo su sacerdote, no pudo ni quiso corresponder mezquinamente.

A aquellos que lean esta noticia desde tantos y distintos lugares les invito que se unan a nuestra plegaria agradecida, rezando el Santo Rosario o participando en la Santa Misa en comunión de oraciones en sufragio por su alma.

Con mi bendición.
Padre José Medina.

Imagen escaneada del Diario de Cádiz

jueves, 25 de diciembre de 2014

JESÚS (audios): Natividad de Nuestro Señor (25 de diciembre)
























NAVIDAD: “Lo más importante es dejar que el Señor me encuentre y me acaricie con cariño”


Texto completo de la homilía del papa Francisco en la misa de gallo

«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló» (Is 9,1). «Un ángel del Señor se les presentó [a los pastores]: la gloria del Señor los envolvió de claridad» (Lc 2,9). De este modo, la liturgia de la santa noche de Navidad nos presenta el nacimiento del Salvador como luz que irrumpe y disipa la más densa oscuridad. La presencia del Señor en medio de su pueblo libera del peso de la derrota y de la tristeza de la esclavitud, e instaura el gozo y la alegría.

También nosotros, en esta noche bendita, hemos venido a la casa de Dios atravesando las tinieblas que envuelven la tierra, guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la «luz grande». Abriendo nuestro corazón, tenemos también nosotros la posibilidad de contemplar el milagro de ese niño-sol que, viniendo de lo alto, ilumina el horizonte.

El origen de las tinieblas que envuelven al mundo se pierde en la noche de los tiempos. Pensemos en aquel oscuro momento en que fue cometido el primer crimen de la humanidad, cuando la mano de Caín, cegado por la envidia, hirió de muerte a su hermano Abel (cf. Gn 4,8). También el curso de los siglos ha estado marcado por la violencia, las guerras, el odio, la opresión. Pero Dios, que había puesto sus esperanzas en el hombre hecho a su imagen y semejanza, aguardaba pacientemente. Dios Esperaba. Esperó durante tanto tiempo, que quizás en un cierto momento hubiera tenido que renunciar. En cambio, no podía renunciar, no podía negarse a sí mismo (cf. 2 Tm 2,13). Por eso ha seguido esperando con paciencia ante la corrupción de los hombres y de los pueblos. La paciencia de Dios, como es difícil entender esto, la paciencia de Dios delante de nosotros.

A lo largo del camino de la historia, la luz que disipa la oscuridad nos revela que Dios es Padre y que su paciente fidelidad es más fuerte que las tinieblas y que la corrupción. En esto consiste el anuncio de la noche de Navidad. Dios no conoce los arrebatos de ira y la impaciencia; está siempre ahí, como el padre de la parábola del hijo pródigo, esperando de ver a lo lejos el retorno del hijo perdido.

Con paciencia, la paciencia de Dios.

La profecía de Isaías anuncia la aparición de una gran luz que disipa la oscuridad. Esa luz nació en Belén y fue recibida por las manos tiernas de María, por el cariño de José, por el asombro de los pastores. Cuando los ángeles anunciaron a los pastores el nacimiento del Redentor, lo hicieron con estas palabras: «Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». La «señal» es la humildad de Dios, la humildad de Dios llevada hasta el extremo. Es el amor con el que, aquella noche, asumió nuestra fragilidad, nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestros anhelos y nuestras limitaciones. El mensaje que todos esperaban, que buscaban en lo más profundo de su alma, no era otro que la ternura de Dios: Dios que nos mira con ojos llenos de afecto, que acepta nuestra miseria, Dios enamorado de nuestra pequeñez.

Esta noche santa, en la que contemplamos al Niño Jesús apenas nacido y acostado en un pesebre, nos invita a reflexionar. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? «Pero si yo busco al Señor» –podríamos responder–. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me encuentre y me acaricie con cariño. Ésta es la pregunta que el Niño nos hace con su sola presencia: ¿permito a Dios que me quiera mucho?

Y más aún: ¿tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quien está a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del Evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! La paciencia de Dios, la ternura de Dios.

La respuesta del cristiano no puede ser más que aquella que Dios da a nuestra pequeñez. La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: «Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la mansedumbre en cualquier conflicto».

Queridos hermanos y hermanas, en esta noche santa contemplemos el pesebre: allí «el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande». La vio la gente sencilla, dispuesta a acoger el don de Dios. En cambio, no la vieron los arrogantes, los soberbios, los que establecen las leyes según sus propios criterios personales, los que adoptan actitudes de cerrazón. Miremos al misterio y recemos, pidiendo a la Virgen Madre: «María, muéstranos a Jesús».

miércoles, 24 de diciembre de 2014

NAVIDAD: Los 3 pasos del Papa Francisco para vivir bien la Navidad

Queridos amigos y hermanos del blog: pocos días antes de Navidad, el Papa Francisco, en su octava visita a una parroquia romana, y en una simpática improvisación, lanzaba su llamamiento por una fiesta que tenga más que ver con la alegría cristiana que con la carrera por los regalos.

A la verdadera alegría de Navidad no le basta una "buena comilona", que también es algo bueno, ni el consumismo es la mejor manera de preparar la fiesta, de forma que llegamos con ansia al 24 de diciembre diciendo "me falta esto, me falta aquello. Esta no es la verdadera alegría cristiana".

Tres son los pasos para prepararse de forma digna a la Navidad, dice Bergoglio: "RECEMOS en estos días, DEMOS GRACIAS a Dios y después pensemos '¿Dónde puedo ir a llevar alivio al que sufre?'. AYUDAR A LOS DEMÁS. Así llegaremos ungidos al Nacimiento de Cristo, el Ungido".

Hay que dar gracias por todas las cosas buenas que la vida nos da y no hacer como "sor Lamentos", sonríe el papa recordando el mote que le dieron las hermanas a una religiosa que él conocía, una de esas personas que "no saben dar gracias a Dios" y "encuentran siempre algo de que lamentarse". El cristiano no puede vivir así, con "la cara amargada, inquieta. Nunca un santo o una santa han tenido cara fúnebre".

martes, 23 de diciembre de 2014

NAVIDAD: 10 consejos para vivir la Navidad en cristiano

1. San Juan Bautista nos aconsejaba prepararla con conversión personal. ¿Qué mejor conversión que una buena confesión personal como la Iglesia ha dispuesto? Y por supuesto recomendar a nuestros allegados que hagan lo mismo.

2. Los ángeles la anunciaron con Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Hoy mucha gente trata de acomodar la voluntad de Dios a sus intereses personales. ¿Por qué no procuramos nosotros descubrir lo que Dios nos pide personalmente y tratamos de cumplir su voluntad para conseguir la paz interior, y con ésta contribuir a la paz en el mundo?

3. Jesús nace en un pesebre porque no hubo lugar para ellos en la posada. Hay mucha gente en nuestro entorno inmediato que carece de muchas cosas. ¿No podríamos tratar de descubrirlos y ayudarles en su indigencia? Y destinar parte de los gastos que teníamos previstos, para contribuir a las campañas que al respecto se organizan.

4. El hijo de Dios se nos hace como más cercano para que le tratemos con mayor facilidad. Son días para vivir una especial presencia de Dios. Todos los motivos navideños pueden ayudarnos a hacer oración. ¿Por qué no le hacemos caso al Papa y nos decidimos a rezar en familia los misterios de gozo del rosario delante del Belén?

5. Además se nos manifiesta como Niño. ¿No nos estará pidiendo que también nosotros nos hagamos como niños para tratarle, viviendo la Infancia espiritual? Y que no se nos caigan los anillos por ayudar a los peques de la casa a poner el Belén y cantar villancicos.

6. Los pastores les ofrecieron regalos. Con ellos la Sagrada Familia pudo tener su pequeña celebración material del acontecimiento. Parece lógico que también nosotros celebremos materialmente la fiesta más grande del año y manifestemos nuestro afecto a los seres queridos con regalos. Pero, ¿lo haremos con sobriedad y sin despilfarros, como debió ocurrir en Belén?

7. Dios se hace hombre por amor a los hombres. ¿Sabremos entender su mensaje y manifestar nuestro amor acompañando a los que se encuentran solos, intentando comprender a los que no nos comprenden, y perdonando si por alguien nos sentimos ofendidos?

8. Jesús se nos manifiesta estos días acompañado siempre por María y José. Navidad es una fiesta para celebrarla en familia. ¿Lograremos prescindir de nuestros gustos y preferencias personales, y nos sacrificaremos para conseguir que nuestro hogar sea especialmente en estos días luminoso y alegre? No se logra gastando mucho, si no dándonos a nosotros mismos con iniciativa e ingenio.

9. El Hijo de Dios se hace hombre para que el hombre se haga hijo de Dios. ¿Sabremos estar a la altura de nuestra filiación divina, siendo ejemplares en nuestro comportamiento, y en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos sin complejos ni gazmoñerías?

10. En Navidad hay mil motivos para estar alegres. ¿Será nuestra alegría, aquella interior que sale del alma y se transmite a los demás haciéndoles felices? 

lunes, 22 de diciembre de 2014

COLUMNISTA INVITADO: Palabras de Pilar Oliva, en la presentación de “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia”

Sra. Pilar Oliva, Directora de COPE Cádiz y Jerez.
Escribe: Pilar Oliva*

Buenas noches a todos!!! ¿Saben? Un día como otro, la puerta de nuestra emisora se abrió y apareció él y, en nada, se convirtió para todos en nuestro Padre Medina, uno más del equipo donde, en pequeños ratitos de charlas y anécdotas nos acercó a nuestro Papa, ese que derriba muros, de tamaños inmensos como el de Cuba.

Sus palabras, juventud, cercanía, consiguieron en muy poco tiempo la admiración de todo el equipo. Callamos cuando él habla y le damos volumen a la radio cuando él interviene. Él hace cercana esta Iglesia nuestra. Nos pone en alerta a todos solo con su presencia y nos acerca con sus palabras.

Él insistió con su invitación a que yo lo presentara, yo suelo decir no a estas cosas pero... para él, me fue imposible... porque ese ratito que se sienta en mi despacho, esa charla es aire puro y nuevo. Sus palabras me llenan y es todo un privilegio tenerlo con nosotros.

Cuando te plantean este tipo de presentaciones de un autor como el Padre Medina da un poco de respeto. Yo, que me doy de gran lectora y que en casa tengo una pequeña biblioteca y que además tengo tanto respeto a los escritores, si además el autor de este libro escribe sobre el Papa, ya me dirán ustedes que no es para estar asustada.

Esta presentación, señoras y señores, no es mía, es de todo el equipo que forma COPE Cádiz,  porque cuando el Padre Medina llega a la emisora es un poco de todos.

Espero estar a la altura....

Sr. Fernando Crespo, Periodista de COPE Cádiz.
El Padre Medina habla tan claro como nuestro nuevo Papa. Él hace cercana cada una de sus palabras y nos las interpreta a la perfección.

No sé si a ustedes les pasa, pero cuando se descubre a una persona con tantos conocimientos y tan estudioso e inteligente... impone. A mí el Padre Medina me impuso, cuando después de irse la primera vez de la emisora entré en su blog, lo busqué en Internet y comencé a ver sus estudios. Sinceramente, me sentí pequeña.

Sé porque está aquí en Cádiz, aunque los primeros días no lo entendí. ¿Qué hace este cura en Cádiz? Poco a poco lo descubrí... descubrí que es esta ciudad...

Cuando era pequeña, mi padre católico me hablaba de la Iglesia, Dios y su representación aquí, los sacerdotes y el Papa. Viví de cerca desde que nací la fe a través de mis padres. Cuando oyes hablar al Padre Medina, para mí es oír a la Iglesia de la que mi padre me hablaba. Fui criada en una casa donde la Iglesia se hacía con hechos y quizás por eso siento cercanas las palabras del Padre Medina. Y las de este Papa. Es fácil para aquellos a los que nos gusta, sus frases, sus palabras y su proximidad nos hacen sentir la fe muy cerca.

El Padre Medina hace esto. ¿Pero quién es el Padre Medina?
Sacerdote, periodista y escritor. Nació en San Martín, Mendoza, Argentina. Licenciado en Teología Espiritual en la Universidad Pontificia de Comillas, Madrid. Ordenado por Mons. Juan Rodolfo Laise en el 91, de quien fue Delegado Episcopal de Comunicación Social.
Cura Párroco de "San Charbel" (San Luis), "Nuestra Señora del Carmen" (Wilde) y "Nuestra Señora de Fátima" (Valentín Alsina).
Sra. Pilar Oliva, Sr. José Luis Piulestán y el Padre José Medina.
Entre 2003 y 2006 fue Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Comunicación Social del Episcopado Argentino. Realizador de programas en radio, televisión y de artículos periodísticos.
En 1994 recibe el “Santa Clara de Asís” por sus escritos. Ha publicado 7 libros, entre ellos “Benedicto XVI, el Papa del Nuevo Milenio”, primer libro sobre Benedicto XVI escrito por un argentino, y “Francisco, el Papa de todos”. En la Diócesis de Avellaneda-Lanús, Buenos Aires, ha sido Delegado de Prensa y Difusión de su actual titular, Mons. Rubén Oscar Frassia.
En España ha realizado un Máster en Mística y Ciencias Humanas. Fue Capellán y Confesor Auxiliar del Santuario de Lourdes, Francia. Actualmente reside en la Diócesis de Cádiz y Ceuta, donde es el Director Espiritual del Seminario Diocesano "San Bartolomé", Capellán de las Religiosas de María Inmaculada y tiene a su cargo programas de evangelización en Radio María España y Cadena Cope Cádiz.
¿Entienden ahora porque cuando lo busque en Internet me quede impresionada? Pero...  ¿En realidad quién es?
Tres amigos comunicadores y una amistad que nació en COPE Cádiz.
Es un PADRE en todo el sentido que para la Iglesia tiene esta palabra, confesor, amigo, sincero y cercano. Con pocas palabras te acerca a nuestro Papa y Nuestra Iglesia. Aire nuevo para mí. Tengo que confesar que hacía muchos años que no hablaba de Fe, Iglesia, Dios…. con nadie. Gracias por esto.
No sé cuánto tiempo estarás aquí, en Cádiz ni en COPE, pero cada rato, palabra e intervención, no las podré olvidar. Poder hablar con un escritor sobre el Papa, alguien que te lo acerca, ha sido un honor, como también ha sido un honor el haber podido disfrutar 'platicando' contigo.
Podría seguir contando, porque cuando la vida te pone delante, hace que se cruce o te da la oportunidad de conocer al Padre Medina es muy fácil rellenar folios y folios sobre él, pero me prometí no hacerlo largo y sí de corazón.
Gracias por dejarme presentarte, gracias por acompañarme y gracias por este libro, que estoy segura de que será un éxito.
Ahora quiero ser un poco egoísta. Espero que no acabes tus estudios pronto, porque podría significar que te marchas y yo estaría entre esas muchas personas que te añorarán.
Y si me lo permiten, voy a acabar con palabras de nuestro Papa Francisco que, para mí, marcan mí día a día.
Y están son dos de mis preferidas
·         “Dios le da las batallas más difíciles a sus mejores soldados”.
·         “El primero en pedir disculpas es el más valiente. El primero en perdonar, es el más fuerte. El primero en olvidar, es el más feliz”.
Muchas gracias.

Viernes 19 de diciembre 2014.

* Pilar Oliva lleva 19 años en COPE Cádiz. Comenzó su trayectoria en el departamento comercial, ha ocupado durante 15 años el cargo de delegada de la emisora de Cádiz, hasta llegar, en mayo de 2013, a la dirección de la cadena en la provincia. Actualmente es directora de COPE Cádiz y COPE Jerez.

ENTREVISTAS: Crónica presentación "Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia" en Cope Cádiz

Les comparto la crónica que el viernes 19 de diciembre de 2014, realizó el periodista Fernando Crespo durante la presentación de mi libro "Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia", claves teológico-ignacianas de Jorge Mario Bergoglio.

domingo, 21 de diciembre de 2014

EVANGELIO DOMINICAL: “Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús”


4º Domingo de Adviento
Ciclo B
Evangelio: Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. 

El ángel, entrando a su presencia, dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo: No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel: ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.


Hoy las lecturas bíblicas se centran en el misterio de la Encarnación. En Jesús, Dios hecho hombre, se cumple la promesa divina hecha mil años antes al rey David y relatada por el II libro de Samuel (7, 1-16). El pasaje del Evangelio según san Lucas (1, 26-38), leído también en la fiesta reciente de la Inmaculada Concepción, nos presenta a María con su completa disponibilidad para que se realice a través de ella la Encarnación. Y la carta de san Pablo a los Romanos (16, 25-27) nos invita a recibir y proclamar con fe la revelación de Dios realizada plenamente en Jesucristo.

1.- En el misterio de la Encarnación, Dios cumple su promesa hecha al rey David

Los profetas de Israel anunciaron que vendría enviado por Dios un “Mesías”, palabra que en hebreo significa “Ungido” y que corresponde al término “Cristo”,  proveniente del griego. Este Mesías sería descendiente del rey David y su reino sería estable eternamente: “Tu dinastía y tu reino estarán para siempre seguros bajo mi protección, y también tu trono quedará establecido para siempre”, le había prometido Dios a David por medio del profeta Natán, como lo relata el II libro de Samuel en el Antiguo Testamento. En el Evangelio encontramos un eco de esta promesa, que se cumple con el misterio de la Encarnación realizada por Dios en Jesucristo, a través de María y por obra del Espíritu Santo: “El Señor Dios le dará el trono de David… y su reino no tendrá fin”.    

Esta promesa fundaba la esperanza de los creyentes en un Dios que los libraría de las múltiples formas de violencia que padecían, y conllevaba a su vez la afirmación de la presencia salvadora de Dios en la historia humana, una presencia que iría mucho más allá de lo que se significó antiguamente con el templo, en el que se guardaba el arca de la alianza, un cofre que contenía los diez mandamientos proclamados desde los tiempos de Moisés para simbolizar el pacto de Dios con su pueblo.

2.- María, modelo de disponibilidad, es elegida por Dios para cumplir su promesa

En el anuncio del misterio de la Encarnación hecho a María, tal como nos lo presenta el relato del Evangelio según san Lucas, empleando simbólicamente la figura del ángel o mensajero de Dios cuyo nombre -Gabriel- significa “Dios se ha mostrado fuerte”, “mi fuerza es Dios”, o “Dios me ha fortalecido”, vale destacar la actitud de María, quien precisamente confiada en la fortaleza que Dios le da y en que para Él “nada hay imposible”, manifiesta su completa disponibilidad a que se realice en ella lo que el Señor quiere: “Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

En este tiempo del Adviento que termina con la semana inmediatamente anterior a la fiesta de la Navidad, somos invitados también nosotros a manifestar nuestra disponibilidad a que se cumpla en nuestra vida lo que Dios quiere: seguir manifestando su presencia liberadora y salvadora. Porque el misterio de la Encarnación de Dios no es sólo un hecho sucedido hace poco más de veinte siglos, sino un proceso iniciado desde la creación misma del ser humano “a su imagen y semejanza”, que si bien llega a su plenitud con la concepción de Jesús en el seno de María, con su nacimiento como Dios hecho niño y con su vida humana entregada por nosotros en la cruz y glorificada en la resurrección, continúa aconteciendo en toda persona que se abre a la Palabra de Dios y se dispone a ponerla en práctica.

3.- Nosotros somos invitados a proclamar la revelación de Dios en Jesucristo

Este es precisamente el contenido esencial de nuestra fe: Dios se reveló plenamente en Jesucristo, cuyo nacimiento como Dios hecho niño nos preparamos a celebrar. En Él, como escribe san Pablo en su carta a los Romanos, se ha manifestado el misterio mantenido en secreto durante siglos, y desde entonces la misión de todo el que cree en este misterio de la Encarnación es proclamarlo no sólo de palabra, sino con el testimonio de la propia vida.

¿Estoy realmente dispuesto a recibir de verdad en mi vida la Palabra de Dios hecha carne, para que toda mi existencia sea una manifestación nuevamente encarnada de Dios en el mundo? ¿Qué he hecho, qué estoy haciendo y qué debo hacer para que esto sea en mi existencia una realidad, para que en mi vida reacontezca el misterio de la Encarnación y haya una verdadera Navidad?

Hay Encarnación y Navidad en nuestras vidas cuando abrimos la mente y el corazón a la Palabra de Dios hecha carne, escuchándola y disponiéndonos a que se realice en nosotros su voluntad. Hay Encarnación y Navidad en nuestras vidas cuando abrimos la mente y el corazón al Señor, que viene a nosotros para hacerse presente en la Eucaristía y alimentarnos con su cuerpo y su sangre en la comunión. Hay Encarnación y Navidad en nuestras vidas cuando abrimos la mente y el corazón a nuestros prójimos, especialmente a los más necesitados, compartiendo con ellos la mesa de la creación y poniéndonos al servicio de ellos en la búsqueda activa de una sociedad justa y en paz, en la que todos convivamos de verdad como hermanos.

Gabriel Jaime Pérez, S.J.