viernes, 2 de enero de 2015

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de ENERO de 2015

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de enero de 2015 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Frederic Fornos, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN GENERAL para ENERO 2015 es: 
“Para que quienes pertenecen a tradiciones religiosas diversas y todos los hombres de buena voluntad colaboren en la promoción de la paz”.

COMENTARIO PASTORAL: En muchos países asiáticos donde el cristianismo es una religión minoritaria, la Iglesia no puede trabajar por la paz si no admite que el hecho de la pluralidad religiosa y las diferencias culturales son una realidad entre la gente. Desde que la Iglesia aceptó esta realidad, tiene una base sólida para invitar a las personas o grupos de diversas religiones o tradiciones religiosas y culturales a trabajar juntos por la paz. La experiencia nos dice que para muchas religiones no es fácil reconocer la realidad de la pluralidad. Todas las religiones y tradiciones de fe tienden a defenderse de manera agresiva e incluso a reclamar arrogantemente que su fe es la sola verdad, en lugar de aceptar y reconocer que la verdad se da también en otras religiones.

Con todo, la experiencia nos dice también que podemos superar esta rigidez de manera gradual a base de trabajar juntos en proyectos concretos y colaboraciones fácticas, en lugar de entretenerse en diálogos intelectuales y debates de nivel teológico. En Indonesia, estas colaboraciones interreligiosas se suelen dar.

Las cinco grandes religiones (Islam, Cristianismo, Hinduismo, Budismo y Confucianismo) siempre se prestan a estas colaboraciones, sobre todo en proyectos humanitarios, como ayudar a las personas que han padecido desastres naturales. Grupos de personas de diferentes religiones trabajan juntas para ayudar a las víctimas, dejando de lado sus diferencias. Les mueve el sufrimiento de otros y les une la empatía humana, y ayudan con corazón sincero. Hoy en día también estas religiones están preocupadas por la crisis ecológica y la importancia de la sostenibilidad medioambiental. Son conscientes de la degradación de la calidad del medio ambiente debida a explotaciones suscitadas por la codicia y la voracidad humana. Oyen el clamor de la Madre Tierra, que sólo podrá salvarse si los seres humanos se unen entre sí, independientemente de sus diferencias. Por último, se unen también para oponerse a la violencia y ayudar a sus víctimas a buscar justicia, independientemente de sus creencias. La lucha contra la violencia les recuerda que la violencia es un mal y una falta de respeto para con los valores de la vida y los derechos humanos. Combatir la violencia es un deber para las personas de todas las religiones.

Todas estas experiencias demuestran que la paz sólo puede prevalecer si las personas de diversas religiones y culturas colaboran entre sí. Por otra parte, si creemos que la paz es un don precioso de Dios a nuestro mundo, hay que creer que también son dones de Dios las diferentes formas utilizadas para alcanzar la paz. A este punto, estamos llamados a creer que nuestras diferencias vienen de Dios. Es él quien crea la singularidad que nos hace diferentes a unos de otros. Consiguientemente, las diferencias son un hecho de la vida que debemos admitir y con el cual debemos convivir. La colaboración para alcanzar la paz hace recordar a todas las religiones que la pluralidad forma parte de la realidad de la vida humana y que, al mismo tiempo, manifiesta la infinitud y la inmensidad de Dios que el entendimiento humano nunca podrá penetrar a fondo.

Esta colaboración para alcanzar la paz debería hoy animar a nuestra Iglesia. No tendría que encumbrarse y sentirse segura mientras el mundo sigue luchando por la paz. ¿De qué le sirve a la Iglesia tener un hermoso edificio, si el mundo en el que la Iglesia vive se enfrenta a la destrucción a causa de la falta de paz? La Iglesia ha sido enviada al mundo con este propósito: estar abierta a la colaboración con otras religiones y tradiciones de fe y trabajar juntos por la paz. Por eso la Iglesia hace uso de la pluralidad como un canal de la gracia para la difusión del Evangelio. Esto es lo que hemos de meditar este mes cuando el Papa Francisco nos invita a orar con él para que las diversas tradiciones religiosas y todas las personas de buena voluntad puedan trabajar juntos por la paz.

G. P. Sindhunata, S.J.
Director Nacional del Apostolado de la Oración de Indonesia

La INTENCIÓN MISIONERA para ENERO 2015 es: 
“Para que en este año dedicado a la vida consagrada, los religiosos y las religiosas redescubran la alegría de seguir a Cristo y se dediquen con celo al servicio de los pobres”.

COMENTARIO PASTORAL: El Papa Francisco se reunió con la Unión de Superiores Generales a finales de noviembre de 2013. Aprovechó la ocasión para anunciar que el 2015 será un año dedicado a la vida consagrada. De aquí que la Intención por la Evangelización de enero 2015 se ocupe de la vida consagrada. No es por error que la intención exprese una esperanza que el Papa Francisco ha enunciado insistentemente refiriéndose a todos los cristianos; es decir, “que conozcamos y vivamos la alegría del Evangelio y que lo transmitamos a los pobres”.

En esta ocasión, esa intención se dirige a mujeres y hombres que viven la vida consagrada propia de los votos. Los Religiosos tienen un papel de liderazgo especial en la iglesia. En dicho encuentro, dijo que los religiosos "son hombres y mujeres capaces de despertar al mundo. La vida consagrada es profecía. Dios nos pide que salgamos volando del nido para dirigirnos a las fronteras del mundo". El Papa Francisco ha hablado de la misión de los religiosos como "levadura para desarrollar una sociedad más justa y fraterna, como don para el Pueblo de Dios en su peregrinar”.

El mundo occidental, propicia que los religiosos experimenten cierta falta de alegría y una pérdida de esperanza. Comencemos por nuestra crisis de vocaciones, la realidad de nuestro envejecimiento y la naturaleza aparentemente inútil de nuestros ministerios, frente a un mundo nada interesado en escuchar el mensaje del Evangelio. El Papa Francisco, como religioso que es, tiene clara conciencia de los vericuetos por los que la vida religiosa va debilitándose en la fuerza de sus palabras y acciones, y en la eficacia de su testimonio. Nos invita a orar por la recuperación de la alegría, como fruto de la profundización en las raíces de nuestra vocación reviviendo aquellas aspiraciones que al principio nos atraían a la vida consagrada.

El Papa Francisco sabe que la alegría del Evangelio se hermana con el servicio a los pobres. En esta intención para la oración, emplea la palabra celo. Esa palabra implica un profundo deseo y compromiso. El Evangelio nos dice que Jesús tuvo compasión de los necesitados, porque eran como ovejas sin pastor. El Papa Francisco nos invita a imitar al Señor en su compasión. Ha plasmado una buena imagen en Evangeli Gaudium: "Un evangelizador nunca puede parecerse a uno que viene de un funeral”. Lo manifiesta en su propio ministerio ¿cuándo hemos visto su cara sin una sonrisa? Si aparece serio, por lo general es porque está censurando excesos, sea de clericalismo o de egoísmo. De lo contrario, muestra un rostro radiante, sobre todo cuando trata con mujeres y hombres pobres y sencillos.

En todas nuestras órdenes y congregaciones, hay hombres y mujeres que destacan por su servicio a los pobres y su alegría al hacerlo. No son siempre aquellos con los que es más fácil convivir. Nos ponen en aprieto a todos con su entrega y sus advertencias. En este año dedicado a la vida consagrada, tomemos en serio la petición que nos hace el Papa de que llevemos "la luz de Cristo allí donde las sombras son más oscuras a fin de que su esperanza llegue a los corazones desalentados". No se necesita mucha imaginación para dar con dichas sombras oscuras en nuestro mundo.

Phillip Shano, sj
Secretario Nacional del Apostolado de la Oración – Australia

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