viernes, 27 de febrero de 2015

CUARESMA: Mensaje cuaresmal a mis queridos cofrades de Sentencia y Buen Fin

Portada del Boletín Nº 23 - Cuaresma 2015, 
donde se encuentra editado este Mensaje
Tiempo de reconciliación y de Misericordia

Queridos hermanos de la Venerable, Mercedaria y Lasaliana Cofradía de penitencia de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y Nuestra Señora del Buen Fin: cuando lean estas palabras habremos comenzado ya la Cuaresma y estaremos preparándonos para vivir una nueva Semana Santa, la primera que compartiremos juntos siendo vuestro Director Espiritual. Estos días que viviremos han sido santificados precisamente por los acontecimientos que conmemoramos en la liturgia. La Iglesia, al conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo, se santifica y renueva a sí misma.

Durante la Cuaresma es importante preparar nuestro espíritu para recibir en abundancia el don de la misericordia divina. La palabra de Dios nos invita a convertirnos y a creer en el Evangelio, y la Iglesia nos indica los medios a través de los cuales podemos entrar en el clima de la auténtica renovación interior y comunitaria: la oración, la penitencia y el ayuno, así como la ayuda generosa a los hermanos. De este modo podemos experimentar la sobreabundancia del amor del Padre celestial dado en plenitud a la humanidad entera en el misterio pascual.

Podríamos decir que la Cuaresma es el tiempo de una particular solicitud de Dios por perdonar y borrar nuestros pecados: es el tiempo de la reconciliación. Por esto, es un período muy propicio para acercarnos con fruto al sacramento de la penitencia. Conscientes de que nuestra reconciliación con Dios se realiza gracias a una auténtica conversión, recorramos la peregrinación cuaresmal con la mirada fija en Cristo, nuestro único redentor.

Contra portada del Boletín Nº 23 - Cuaresma 2015
La Semana Santa se conoció también antiguamente como "la semana grande", y es, en efecto, una semana grande, puesto que constituye el centro y el corazón de la liturgia de todo el año. En ella se celebra el misterio de la redención, por esto en la liturgia católica la "Pascua es la cumbre".

El amor de Dios, en él está el origen de todos los acontecimientos que conmemoramos en esta semana: "Porque tanto ha amado Dios al mundo, que le ha dado a su Hijo unigénito" (Jn 3,16). Toda la pasión fue motivada por amor, el amor de Dios hecho visible en Cristo, que "Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin" (Jn 13,1).

Durante la Semana Santa, la Iglesia sigue las huellas de su Maestro. Las narraciones de la pasión cobran nueva vida, como si los hechos se repitieran efectivamente ante nuestros ojos. Paso a paso, escena por escena, seguimos el camino que Jesús transitó durante los últimos días de su vida mortal.

Vivamos en la oración estos días, participemos en familia de las distintas celebraciones, y realicemos nuestra Confesión y Comunión Pascual, signo concreto y evidente de una vivencia de fe en sintonía con el Corazón de Cristo.

¡Felices y Santas Pascuas de Resurrección!

Rvdo. P. D. José Antonio Medina Pellegrini
Director Espiritual

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