viernes, 1 de mayo de 2015

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de MAYO de 2015

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de mayol de 2015 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Frederic Fornos, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN UNIVERSAL para MAYO 2015 es: 

“Para que, rechazando la cultura de la indiferencia, cuidemos a los que sufren, en particular a los enfermos y a los pobres”.


COMENTARIO PASTORAL: En julio de 2013 el Papa Francisco efectuó una dramática visita a Lampedusa. Esta isla italiana, situada muy cerca de la costa norte de África, se ha convertido en un sinónimo de la desesperación de los refugiados y los inmigrantes que arriesgan todo para llegar al Oeste en búsqueda de una vida más segura y próspera. Durante su visita, el Papa lamentó la "globalización de la indiferencia”, nuestro hacer vista ciega a los problemas sociales masivos de nuestro tiempo. "Nos hemos acostumbrado al sufrimiento de los demás. Esto no nos conmueve. No nos interesa. No es asunto nuestro ", dijo.

Los Papas han dicho cosas como ésta desde que ha habido Papas. Pero lo que caracteriza el enfoque de Francisco sobre la dimensión social del Evangelio es su talento para resumir los temas en frases breves pero de gran alcance. Las palabras “Globalización de la indiferencia" nos alertan sobre nuestro deseo de evitar mirar a los que sufren en el mundo y también sobre cómo la globalización nos ha conducido a un fracaso moral a escala global, a pesar de su gran potencial para el progreso y la solidaridad.

Precisamente porque los problemas globales parecen abrumadores, perdemos toda esperanza de resolverlos. O bien, argüimos que problemas tan vastos sólo pueden ser abordados por los gobiernos, los organismos internacionales, la ONU, o quien sea, menos nosotros mismos. La indiferencia hacia el sufrimiento, por lo tanto, se ha convertido en una cultura, algo comúnmente aceptado y que se ha hecho incuestionable. Con estas expresiones dramáticas y mediante sus actos simbólicos, como su peregrinación a Lampedusa, Francisco se atreve a desafiarnos en eso.

Lo que es buena noticia es que este su reto es aceptado por los demás, incluyendo a economistas preocupados del tema. El Asesor económico de Ban Ki Moon y autor de The End of Poverty (2005), Jeffrey Sachs, retoma el tema de la globalización de la indiferencia y sugiere que una de sus causas es la lucha despiadada por la riqueza que a su vez se ha convertido en una "cultura". Cita Evangelii Gaudium donde Francisco escribe:

Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado nos ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera. (Núm. 54) http://www.zenit.org/.../textocompletodelaexhortacionapostolicaevangelii...

Sachs continúa, en tono casi penitencial, confesando los pecados de los economistas académicos que han abandonado la dimensión moral de la economía y se han fijado sólo en los resultados finales.

Pero si leemos a Sachs y luego nos “sacamos el bulto” echándole la culpa exclusivamente a los economistas y banqueros de inversión, estamos perdiendo el meollo de Francisco. Esta “anestesia” moral como la llama Sachs, nos ha infectado porque es la atmósfera ideológica que respiramos. "No sabemos lo que hacemos", escribe Sachs, parodiando al Señor en su crucifixión. En otras palabras, la pérdida de la compasión y la sensación de haber logrado un bienestar común tienen como resultado la crucifixión de un número incalculable precisamente de las personas por las que pedimos en esta intención los enfermos, los que sufren y los pobres.

Así pues, orando por esta intención, hay que rezar también por nuestra propia conversión.

Chris Chatteris , sj
Secretario Nacional del Apostolado de la Oración
Sudáfrica




La INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN para MAYO 2015 es:



“Para que la intercesión de María ayude a los cristianos que viven en contextos secularizados a hacerse disponibles para anunciar a Jesús”.

COMENTARIO PASTORAL: Es un tema recurrente que vivimos en una sociedad secularizada, marcada no solo por la diminución de la práctica religiosa pero, sobre todo, por el hecho que la influencia de la Iglesia, de sus valores y enseñanzas no causa ya impacto en la sociedad, en las decisiones y en la vida concreta de las personas. Más que “estar contra” la Iglesia, actitud muy presente en los últimos siglos, estamos asistiendo, en las décadas más recientes, a un desinterés generalizado sobre cuestiones de religión. Para una parte substancial de nuestros contemporáneos, simplemente Dios y la Iglesia no son un tema relevante, no toca la vida, es algo reservado al privado. Esta privatización de lo espiritual es una señal del relativismo de nuestra sociedad actual, cada persona, individualmente, sabe de sí misma y quiere encontrar su propio modo de relacionarse con uno mismo y con los demás, en la medida en que no interfiera con la sensibilidad de otros.

Así, la tarea de la Evangelización conoce en estos tiempos un desafío muy grande, pues se destina a un contexto en que, en principio, no hay interés en un nuevo mensaje. Y tal vez ahí esté exactamente la pregunta y la respuesta. En un tiempo de comunicación, información, palabra e imagen, las nuevas palabras ya no añaden mucho, es más un ruido en medio del ruido. Más que palabras, la sociedad hoy día necesita estar interpelada por vidas que indiquen alternativas más humanas, más llenas de sentido.

Y es en esta propuesta que deben situarse los cristianos. El anuncio cristiano, desde su origen, es el anuncio de la vida de una persona, Jesús. En la medida en que cada cristiano se “conforma” a Cristo, a asumir su estilo y misión podrá ser verdaderamente luz y fermento en el mundo. Como cristianos, hoy somos llamados, más que a proclamar palabras, a decir con nuestra Vida que el Resucitado trabaja en el mundo y desea dar el sentido que las personas hoy necesitan para su vida. El cristianismo, así, se asume como tarea para la vida, disponiéndose a asumir la misma misión de Cristo, su compasión, su modo de entregar la vida por los demás. Viviendo como Jesús, teniendo como fundamento esta disponibilidad total y afectiva para cumplir su misión, la vida de cada cristiano será entonces el medio privilegiado para el anuncio de Cristo.

Antonio Valerio, sj

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