martes, 23 de junio de 2015

PAPA FRANCISCO: “La Sábana Santa atrae hacia el rostro y el cuerpo martirizado de Jesús y nos impulsa en la misma dirección: «El amor de Cristo nos apremia»”

El Santo Padre visitó el pasado domingo 21 la catedral de San Juan Bautista, en Turín, donde veneró en silencio la sábana sepulcral en la que envolvieron a un crucificado, con todos los signos de la pasión de Jesús de Nazaret que refiere el Evangelio. Este fue el momento central de la peregrinación que el Papa realizó a esta ciudad italiana.

Para venerar la Sábana Santa y rendir homenaje a San Juan Bosco en el bicentenario de su nacimiento, el papa Francisco viajó a la diócesis italiana de Turín. Una visita pastoral, cuyo lema fue “El amor más grande”.

El intenso programa de esta visita de dos días, domingo 21 y lunes 22 de junio, comenzó con un encuentro con el mundo del trabajo, después de su llegada al aeropuerto de Caselle.

Terminado el encuentro con el mundo del trabajo, en la Placita Real, el Santo Padre se trasladó a pie a la catedral de San Juan Bautista, donde se encuentra el Santo Sudario. El Pontífice se dirigió con gran recogimiento al altar mayor del templo, donde rezó durante unos minutos en silencio, y con la luz apagada, ante la tela de lino que muestra la imagen de un hombre con marcas físicas propias de la crucifixión. Poco después, se detuvo a orar también ante el altar del beato Pier Giorgio Frassati.

Ni lecturas, ni discursos, ni cantos, ni música durante la presencia del Papa en la catedral. Solo varios minutos de contemplación y oración delante del Santo Sudario, con algunos enfermos en silla de ruedas en primera fila.

El obispo de Roma, sentado frente a la reliquia de Jesús, miraba y bajaba la cabeza permanentemente, en contemplación y oración. Antes de salir se persignó, se levantó y caminó subiendo los escalones que lo separaban de la sábana y tocó el vidrio que la protege.

En el interior de la catedral acompañaron al Papa un grupo de monjas de clausura, sacerdotes huéspedes de la Casa del Clero de la diócesis de Turín, los canónigos del cabildo catedralicio, la Comisión para la Síndone, algunos parientes del beato Frassati, el cardenal Severino Poletto, los obispos de la Conferencia Episcopal del Piamonte-Valle de Aosta y el séquito papal.

Desde la plaza Vittorio de Turín, el papa Francisco rezó el Ángelus. Dirigiéndose a la multitud de fieles, el Pontífice les dijo: “Nuestro pensamiento se dirige a la Virgen María, Madre amorosa y atenta con todos sus hijos, que Jesús le ha confiado desde la cruz, mientras se ofrecía a sí mismo en el gesto de amor más grande".

"Ícono de este amor es la Síndone, que también esta vez atrajo a mucha gente aquí en Turín", agregó el Papa. "La Sábana Santa -continuó- atrae hacia el rostro y el cuerpo martirizado de Jesús y, al mismo tiempo, impulsa hacia el rostro de toda persona sufriente e injustamente perseguida. Nos impulsa en la misma dirección del don de amor de Jesús. «El amor de Cristo nos apremia»; estas palabras de san Pablo eran el lema de san José Benito Cottolengo".

En 2013, el Santo Padre afirmó que el rostro desfigurado de la Síndone se asemeja al de tantos hombres y mujeres “heridos por una vida que no respeta su dignidad, por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables”, pero que invita a la esperanza. El Pontífice realizó estas declaraciones en un vídeo mensaje, difundido por el Vaticano, con motivo de la anterior ostensión de la Sábana Santa.

En aquella ocasión, Francisco dijo que el rostro de la Síndone tiene los ojos cerrados, que es el rostro de un difunto. “Pero sin embargo, misteriosamente nos mira y en el silencio nos habla”, añadió.

“¿Cómo es posible que el pueblo fiel quiera detenerse ante este icono de un hombre flagelado y crucificado?”, se preguntó el Papa. “Porque el hombre de la Sábana Santa -explicó- nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret”.

El Obispo de Roma aseguró también que la imagen grabada en el lienzo habla al corazón de los hombres “y nos lleva a subir al monte del Calvario, a mirar el madero de la cruz, a sumergirnos en el silencio elocuente del amor”.

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