sábado, 15 de agosto de 2015

VIRGEN MARÍA (audios): La Asunción de la Virgen María (15 de agosto)
























Oración a la Virgen Asunta

Virgen Asunta, que desde el cielo eres abogada y defensora nuestra, acoge esta oración en tu gozosa fiesta.

Madre de gracia, te presentamos con todo el amor del que somos capaces la realidad de tantos hermanos y hermanas del mundo que viven en medio de alegrías y penas su vida familiar. Tú les conoces mejor que nosotros. Tú conoces muy bien sus necesidades de paz, amor, alegría, compañía y esperanza. Nosotros sólo adivinamos tras sus rostros una historia única, singular e irrepetible, muchas veces construida a base de pequeñas alegrías y también de fracasos. Por ello, Señora de misericordia, deja que te los presentemos y que pidamos para cada uno de ellos una chispa del amor sin medida y de la ternura tan grande de tu Hijo, Jesucristo.

Madre de Cristo, ¿quien, como Tú, traspasada de impotente dolor, conoce lo que significa sufrir por un hijo? Tú, que conoces las lágrimas del infortunio, acoge el inmenso sufrimiento de tantas personas, de las que conocemos y de las que quedan en el olvido. Tantos padres y madres, abuelos y abuelas, niños, adolescentes y jóvenes, gente sin trabajo, inmigrantes, enfermos, presos y gente abandonada y sola. Hazlos a todos fuertes en medio de los sufrimientos que puedan estar pasando, y no les abandones en los momentos de prueba. Haznos pacientes en los sufrimientos de la vida, más capaces de valorar el sacrificio por amor, más cómplices de infinita ternura para todos aquellos que no tienen nada más que su inmensa soledad.

Madre de la Iglesia, te pedimos que cuides con cariño a los que trabajan por las comunidades cristianas en todo el mundo y por todos los ámbitos pastorales de nuestras Diócesis. El Papa, los obispos y sacerdotes, los diáconos, los religiosos, los catequistas, los voluntarios de tantas causas generosas, los misioneros, todos los cristianos que intentamos testimoniar con coherencia la fe recibida. Especialmente los que lo hacemos en tierras catalanas. Tú conoces la necesidad de vocaciones, nuestros problemas y dificultades, y sobre todo los anhelos de ser siervos fieles y buenos. Que trabajemos por la comunión entre todos, para que seamos uno como tu Hijo pedía. Y que seamos portadores del Evangelio con compromiso de vida. Que sepamos comunicar el don de la fe que hemos recibido y animar a muchos que dudan, que se desaniman, que se han marchado de la comunidad, para que vuelvan a creer, y vuelvan a amar de verdad, con un amor semejante al de Jesucristo.

Madre de los pobres y los que no cuentan a los ojos del mundo, tu Hijo fue llevado por el Espíritu Santo a proclamar en Nazaret que el distintivo de su misión es liberar a los oprimidos y llevar la buena nueva a los pobres. Ayúdalos siempre en sus necesidades y intercede por los hombres y mujeres de nuestro país, para que construyamos entre todos una sociedad más justa y unida por la reconciliación y la paz social. Tú que no pides papeles a nadie, ni consultas nuestros antecedentes, Tú que cancelas nuestras deudas, ayúdanos a conseguir la verdadera libertad, la que brota de seres autónomos, responsables, solidarios y libres, imágenes felices de nuestro Creador.

Madre del Amor Universal, pide a tu Divino Hijo que nos bendiga con torrentes de Paz y de Justicia, de estas, con mayúsculas, que sólo regala el Todopoderoso. 

¡Virgen Asunta, intercede por nosotros!

+ Joan-Enric Vives, Arzobispo de Urgell

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