miércoles, 30 de septiembre de 2015

SANTORAL (audios): San Jerónimo (30 de septiembre)




ORACIÓN DE SAN JERÓNIMO

Dulce Padre nuestro Señor Jesucristo, te rogamos por tu infinita bondad que reformes al pueblo cristiano según aquel estado de santidad que tuvo en tiempo de tus apóstoles. Escúchanos, Señor, porque benigna es tu misericordia y en tu inmensa ternura vuélvete hacia nosotros.

Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.

Por el camino de la paz, de la caridad y de la prosperidad me guíe y me defienda el poder de Dios Padre, la sabiduría del Hijo y la fuerza del Espíritu Santo y la gloriosa Virgen María. El ángel Rafael, que estuvo siempre con Tobías, esté también conmigo en todo lugar y camino.

¡Oh buen Jesús, oh buen Jesús, oh buen Jesús, amor mío y Dios mío, en ti confío, no quede yo confundido!

Confiemos en nuestro Señor benignísimo y tengamos verdadera esperanza en El sólo, porque todos los que esperan en Él no serán confundidos para siempre y quedarán estables, fundados sobre la piedra firme y, para obtener esta gracia, acudamos a la Madre de las gracias, diciendo:
DIOS TE SALVE, MARÍA.

Además, agradezcamos a Dios nuestro Señor y Padre celestial todos los favores y gracias que nos ha concedido y que continuamente nos concede, rogándole que en el futuro se digne socorrernos en todas nuestras necesidades, tanto temporales como espirituales:
PADRE NUESTRO.

Pidamos también a la Virgen que se digne interceder ante su querido Hijo por todos nosotros, para que nos conceda la gracia de ser humildes y mansos de corazón, de amar a su Divina Majestad sobre toda otra cosa y a nuestro prójimo como a nosotros mismos y para que estirpe nuestros vicios, nos aumente las virtudes y nos conceda su santa paz:
DIOS TE SALVE, MARÍA.

Y por todos aquellos que se encomiendan a nuestras oraciones, por los que rezan a Dios por nosotros y por aquellos por los que tenemos obligación de rezar, por nuestros amigos y enemigos y por todos los fieles difuntos:
DIOS TE SALVE, MARÍA.

Humillémonos todos en presencia de nuestro Padre celestial como hijos pródigos que hemos disipado todos nuestros bienes espirituales y temporales, viviendo disolutamente, y por ello pidámosle misericordia, diciendo:

Misericordia, concédenos tu misericordia, Hijo del Dios vivo.

martes, 29 de septiembre de 2015

SANTORAL (audios): Los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (29 de septiembre)




ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales. Humildemente te rogamos, te dignes librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos presentados por tí, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad. Amén.

ORACIÓN A SAN GABRIEL ARCÁNGEL

Dios Señor nuestro, imploramos tu clemencia para que habiendo conocido tu Encarnación por el anuncio del arcángel San Gabriel, con el auxilio suyo consigamos también sus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

Arcángel San Rafael, que dijiste: «Bendecid a Dios todos los días y proclamad sus beneficios. Practicad el bien y no tropezaréis en el mal. Buena es la oración con ayuno, y hacer limosna mejor que atesorar oro», te suplico me acompañes en todos mis caminos y me alcances gracias para seguir tus consejos. Amén.

domingo, 27 de septiembre de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: Hacerlo todo en el nombre de Jesús

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario
Ciclo B
Evangelio: Marcos 9, 38-48

En aquel tiempo, Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros».

Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros. Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.

»Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga».

Palabra del Señor.


El Evangelio de hoy (Marcos 9, 38-48) nos presenta una conversación de Jesús con sus discípulos en la casa en donde moraba, en la ciudad pesquera de Cafarnaúm, luego de un recorrido por la región de Galilea. Después de haberles anunciado por segunda vez su pasión, muerte y resurrección, Jesús los instruye sobre varios temas. Veamos cómo podemos aplicar estas instrucciones a nuestra vida, teniendo en cuenta también las otras lecturas bíblicas de este domingo [Números 11, 25-29; Sal 19 (18) 8. 10. 12-13. 14; Santiago 5, 1-6].

1.- El nombre de Jesús no es propiedad exclusiva de nadie

La primera enseñanza que nos trae el Evangelio de hoy constituye un rechazo a todo intento de apropiación exclusiva del nombre de Jesús. Este nombre, cuyo significado originariamente en hebreo es “Yo soy el que salva”, designa la misión del Mesías, que había sido reconocido como tal poco antes por Simón Pedro. Ahora, al responder Jesús a la pregunta de Juan, su reflexión coincide con lo que 12 siglos antes, según lo que cuenta en la primera lectura el libro de los Números, le había respondido Moisés a un muchacho que le dijo que otros estaban profetizando -es decir, hablando en nombre de Dios- y le pidió que les prohibiera hacerlo. Y Moisés, en lugar de prohibirles hablar, le contesta al muchacho: “Quién me diera que todo el pueblo de Yahveh profetizara porque Yahveh les daba su espíritu”.

Jesús no fundó una religión excluyente. En este sentido, resalta la frase con la cual termina su respuesta a la pregunta de Juan: “el que no está contra nosotros, está por nosotros”. Lejos de Jesús está, y por tanto lejos también debe estar de sus seguidores, cualquier tipo de discriminación que impida a los demás invocar su nombre y ser instrumentos o también beneficiarios de la salvación obrada por Dios a favor de todo el que tenga fe, cualquiera que sea su pertenencia religiosa institucional. Esta reflexión es muy importante, justamente en estos tiempos de fanatismos religiosos beligerantes.

2.- Escandalizar a los pequeños: un crimen que clama al cielo

En nuestro lenguaje actual el término “escándalo” suele usarse como sinónimo de gritería. Pero en su significado originario designa la piedra de tropiezo, y por eso Jesús usa el verbo escandalizar para referirse al hecho de hacer caer a otras personas. Es significativa en este sentido la relación entre la piedra de tropiezo y la “gran piedra de molino atada al cuello” con la cual dice el Evangelio que debería ser echado al mar quien haga caer en pecado a los “pequeños”. Recordemos que en el pasaje evangélico del domingo pasado, cinco versículos antes, Jesús había puesto un niño en medio de sus discípulos y lo había tomado en sus brazos para darles una enseñanza. En este mismo contexto se refiere al escándalo que se comete con respecto a los menores e indefensos como un crimen merecedor del peor castigo.

El escándalo al que se refiere Jesús tiene que ver con lo que hoy nos informan a diario los medios de comunicación acerca del maltrato a menores, cuyos responsables deben ser denunciados y castigados: los abusadores y corruptores de menores, y en general todos los que se aprovechan de personas en estado de indefensión para inducirlas a conductas impropias de la dignidad humana. Y esto se aplica tanto a los abusadores sexuales como a los que reclutan niños y niñas para armarlos y dedicarlos a la violencia.

3.- La radicalidad del Evangelio: evitar toda ocasión de pecado

La última parte del pasaje evangélico de hoy nos trae unas palabras de Jesús que, si las aplicamos literalmente, irían contra el derecho que todo ser humano tiene a su integridad física. Por eso hay que tomarlas en su sentido simbólico, como una exhortación a poner todos los medios que estén de nuestra parte para evitar el pecado.

El término gehenna es una derivación del nombre hebreo Ge-hinnom, que se le daba a un quemadero de basura situado en el valle de Hinnom, cerca de Jerusalén, y que se aplicaba simbólicamente al castigo reservado para los criminales. Jesús lo emplea para referirse no propiamente a un lugar físico, sino al estado de sufrimiento eterno de quienes hayan optado por vivir lejos de Dios, es decir, lejos del Amor, encerrados en sus egoísmos y empecinados en sus conductas violentas.

A la gehenna se opone el Reino de Dios, reino de la Vida, que es la presencia amorosa del Señor que hace feliz eternamente a toda persona que, poniendo todo cuanto esté de su parte, sin escatimar los esfuerzos necesarios, quiera acoger sus enseñanzas y ponerlas en práctica. Y poner en práctica las enseñanzas de Jesús es obrar la verdadera justicia, que consiste en reconocer efectivamente la dignidad y los derechos de toda persona. A ello se refiere la carta del apóstol Santiago en la segunda lectura de este domingo, al denunciar a los que acumulan riquezas a costa de la injusticia social.

Pidámosle pues al Señor que nos ayude a poner en práctica sus enseñanzas, para ser auténticos seguidores suyos realizando en nuestra vida cotidiana lo que expresamos al invocar su nombre.

P. Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 26º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B

“En el nombre de Jesús” (Mc 9, 38-48) 

jueves, 24 de septiembre de 2015

VIRGEN MARÍA (audios): Nuestra Señora de la Merced (24 de septiembre)



Sagrada Imagen de Nuestra Señora de la Merced, Co-Patrona de Cádiz, que se venera
en la Parroquia del mismo nombre, sita en Plaza de la Merced, s/n, Cádiz, España.

Oración a Nuestra Señora de la Merced

Dulce es nombrarte, María, y no hay gozo en el mundo que pueda compararse al de tu amor maternal. Si nuestros amigos nos defraudan en ti encontramos a la Madre que nunca falla. Si caemos en pecado, en ti encontramos el refugio y el auxilio para levantarnos. Si la fortaleza del cuerpo se debilita, tú siempre nos sostienes con maternal amor. Si lloramos, nos acompañas en el dolor. Alegres, participas de nuestras alegrías. Siempre nos acoges porque somos tus hijos, hijos de tu inmaculado y doloroso corazón. ¿Qué haríamos sin ti, Madre nuestra? ¿Cómo responder dignamente a tu amor de Madre? Si quieres nuestros corazones, aquí los tienes, prontos a brindarte su amor filial y a manifestártelo en el seguimiento fiel a tu Hijo. Si te gusta una expresión de amor, acepta la que te tributamos en este día como signo de nuestra piedad filial.

Bendita Madre nuestra de la Merced, no nos dejes solos durante nuestro peregrinar en esta vida. No nos dejes entregados a nuestras débiles fuerzas, ya que sin tu maternal intercesión desfalleceríamos en el camino.

Madre del Señor y Madre nuestra, obtennos de tu Hijo la fuerza del Espíritu para que anime y fortalezca nuestros pasos.

Madre de la Merced, ayúdanos a dar valiente testimonio de vida cristiana y a ser generosos en el servicio de amor a los hermanos. Amén.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

SANTORAL (audios): San Pío de Pietrelcina (23 de septiembre)





Oración al Santo Padre Pío

Bienaventurado Padre Pío, testigo de fe y de amor. Admiramos tu vida como fraile capuchino, como sacerdote y como testigo fiel de Cristo. El dolor marcó tu vida y te llamamos "Un crucificado sin Cruz". El amor te llevó a preocuparte por los enfermos, a atraer a los pecadores, a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón. Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida, y sigues ahora en el cielo haciendo bien e intercediendo por nosotros. Queremos contar con tu ayuda. Ruega por nosotros. Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

martes, 22 de septiembre de 2015

VIDEOS EN YOU TUBE: Reportaje fotográfico de la Misa de Toma de Posesión de la Pquia. Ntra. Sra. de la Saleta, Alcorcón, Madrid



Santa Misa de Toma de Posesión de la Parroquia Nuestra Señora de la Saleta, 
de Alcorcón, Madrid, del Pbro. José Antonio Medina Pellegrini, 
realizada el Domingo 20 de septiembre de 2015. 
Ceremonia presidida por el Señor Obispo de Getafe, 
Don Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo. 
Las fotografías, el video y su musicalización han sido realizados por 
el Sr. Elías Hernández Nieto para Fotelias Imagen.

lunes, 21 de septiembre de 2015

ENTREVISTAS: Toma de Posesión de la Parroquia Nuestra Señora de la Saleta de Alcorcón



Entrevista sobre la Toma de Posesión de la Parroquia Nuestra Señora de la Saleta, de Alcorcón, realizada al Pbro. José Antonio Medina Pellegrini por Gonzalo Castillero y Paloma Fernández en “Iglesia Noticia” de Cadena Cope Madrid Sur, en la emisión del Domingo 20 de septiembre de 2015.

SANTORAL (audios): San Mateo (21 de septiembre)




Oración del sacerdote a San Mateo, 
apóstol y evangelista

Oh glorioso san Mateo, “don de Dios”,
apóstol y evangelista, elegido por Jesús.
Cuando estabas sentado cobrando impuestos
escuchaste la llamada del Señor: Sígueme.
Prontamente, te levantaste,
lo dejaste todo, y lo seguiste.
A pesar de ser para los de tu pueblo,
un ladrón, injusto, y adúltero;
el Señor puso los ojos en ti
y tú te dejaste seducir por él.
El Señor puso lo ojos en ti,
porque no he venido a llamar a justos,
sino a pecadores.
Y encontrándote aparentemente
más lejos de la santidad
te has convertido para todos los hombres
en un modelo de acogida de la misericordia de Dios.
Tal grande fuel el “Don de Dios” en tu vida,
que abadonando tu oficio, injusto e inmoral,
seguiste a Jesús, tu única riqueza,
tu única seguridad.
Gracias San Mateo
por haber recogido las palabras de Jesús
y haberlas dejado a la Iglesia
para que en cada momento de la historia
la voz de Jesús resuene en los corazones
que estén dispuestos a recibirlo,
para que los enfermos encuentren curación
y los pecadores misericordia.
Te pido en este día de tu fiesta,
que me ayudes a ser sacerdote
según los deseos del Señor:
que me convierta cada día de mis pecados,
que me desapegue del dinero,
que siga con prontitud
las inspiraciones del Espíritu Santo,
que proclame la Buena Nueva del Evangelio
al mundo entero,
que medite la palabra de Dios cada día,
que tenga el santo deseo
de llevar el Evangelio a todos,
especialmente a los que están más necesitados
y alejados de Dios.
Te pido, San Mateo,
que como sacerdote reconozca
la gran misericordia del Señor para conmigo
y que no me canse de administrar
el sacramento del perdón
para que muchas almas
puedan tener la misma experiencia que tú
al encontrarte con Jesús misericordioso.
Glorioso Apóstol San Mateo,
ruega por mí y por todos los sacerdotes del mundo.
Amén.

domingo, 20 de septiembre de 2015

VIVENCIAS PERSONALES: Invitación a la Santa Misa de Toma de Posesión de mi nueva Parroquia


EVANGELIO DOMINICAL: “Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos”

Domingo XXV del Tiempo Ordinario
Ciclo B
Evangelio: Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos pasaban por Galilea, pero Él no quería que se supiera, porque iba enseñando a sus discípulos.

Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?».

Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor.

Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».

Palabra del Señor.


Tres temas nos presenta  hoy  el Evangelio, aparentemente desconectados entre sí pero que en realidad tienen una relación muy significativa. Tratemos de analizarlos uno por uno y de aplicarlos a nuestra vida cotidiana, teniendo en cuenta también las otras lecturas bíblicas de este domingo (Sabiduría 2, 12. 17-20; Santiago 3, 16 - 4, 3).

1. Jesús anuncia por segunda vez su pasión, muerte y resurrección

Lo primero que encontramos en el Evangelio es el segundo de los tres anuncios que los relatos evangélicos nos cuentan que les hizo Jesús a sus discípulos acerca de su pasión, su muerte en la cruz y su resurrección gloriosa.

Si bien estos relatos fueron hechos y puestos por escrito después de los acontecimientos del Calvario y en el contexto de la experiencia pascual de los primeros seguidores de Jesús, es importante recordar que el significado de tales anuncios tiene que ver con el verdadero sentido de la fe en Él como el Mesías o Cristo, el Ungido o consagrado, no como un jefe político triunfante o un guerrero victorioso, sino como el servidor de Dios y por lo mismo de la humanidad para liberarnos a todos de cuanto nos impide ser verdaderamente felices.

Aquellos primeros discípulos de Jesús, empezando por los “doce” a quienes había llamado para que fueran sus apóstoles, es decir sus enviados a proclamar el evangelio, la buena noticia de esa liberación que Dios está dispuesto a obrar en cada ser humano si le abre espacio en su vida a la acción transformadora de su Espíritu, tenían el peligro de malinterpretar las palabras y los hechos de su Maestro reduciéndolo a un líder terrenal que no sólo los libraría de la dominación del imperio romano que padecían, sino que además les daría a ellos, sus elegidos, una cuota importante de poder en el “reino” que les había dicho que venía a establecer. Por eso, para que se bajen de esa nube de ambiciones terrenales, Jesús les anuncia lo que verdaderamente implica el cumplimiento de su misión como Mesías: entregar su vida por completo, hasta la última gota de su sangre, como consecuencia de solidarizarse hasta lo último con los pobres, los pequeños, los oprimidos, las víctimas de la injusticia y la violencia en todas sus formas.

2. Jesús nos enseña el valor de la disposición de cada cual para servir a los demás

Esa disposición de solidaridad es lo que Jesús nos muestra en su propia vida puesta al servicio desinteresado de todos los seres humanos sufrientes o necesitados. Y por eso mientras sus discípulos se pelean entre sí discutiendo quién es o va a ser el mayor o el más importante, Jesús les dice que “el que quiera ser el primero, deberá ser el último de todos…” ¿Cómo? Pues disponiéndose a ser el servidor de todos.

En otros pasajes evangélicos paralelos a éste de san Marcos, es decir, en los de los evangelios según san Mateo y san Lucas, Jesús añade una explicación refiriéndose a su propio ejemplo de vida: “porque el Hijo del Hombre -como solía llamarse a sí mismo no vino a ser servido, sino a servir”. Y es esta actitud de servicio la que nos conecta precisamente con la imagen profética del Siervo o Servidor anunciado unos seis siglos atrás en el libro del profeta Isaías, como también con la del justo -descrito unos cincuenta años antes de Cristo en el libro de la Sabiduría del cual está tomada la primera lectura de este domingo-,  quien precisamente por solidarizarse con las víctimas inocentes de la injusticia les resulta incómodo a los que obran el mal aprovechándose del pobre, oprimiéndolo y explotándolo en beneficio de sus propios intereses egoístas.

La Carta de Santiago, de la que está tomada la segunda lectura, es muy significativa con respecto a una actitud totalmente contraria a la codicia envidiosa de quienes obran el mal: la de los “amantes de la paz “, que son “comprensivos y llenos de misericordia”  

3. Jesús nos invita a encontrar a Dios en los humildes, sencillos y pequeños

Los pobres, los humildes, los sencillos, suelen ser simbolizados en los Evangelios con la imagen del niño que necesita de la protección y la ayuda amorosa de sus padres y de sus mayores  para salir adelante en la vida.

Este es el sentido de la frase de Jesús al final del texto evangélico de hoy:  “El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquél que me ha enviado”. En otras palabras, atender o acoger al desvalido y ponerse a su servicio es atender y acoger a Jesús mismo, y por lo tanto al

Dios verdadero que quiere a todos sus hijos como un padre amoroso, como una madre amorosa. Pidámosle entonces a Jesús que nos dé un corazón dispuesto siempre a amar y servir a nuestros hermanos y hermanas, preferentemente a quienes padecen mayor debilidad o necesidad, para que así  podamos ser verdaderamente felices al participar en el reino de Dios que Él vino a proclamar y a hacer presente en nosotros, si dejamos que actúe su Espíritu Santo en nuestra vida: un reino de amor, de justicia y de paz.

P. Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 25º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B

“¿Quién es el mayor?”  (Mc 9, 30-37)

sábado, 19 de septiembre de 2015

SANTORAL (audios): San Jenaro (19 de septiembre)




Oración:

Tú que nos concedes, Señor, venerar la memoria de tu mártir san Jenaro, otórganos también la gracia de gozar de su compañía en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 18 de septiembre de 2015

CINE & DVD: Hoy se estrena en toda España FRANCISCO. EL PADRE JORGE

El pasado sábado 12 de septiembre Madrimaná http://madrimana.com/ me invitó al preestreno en Madrid de FRANCISCO. EL PADRE JORGE, una cinta de ficción sobre la vida de Jorge Bergoglio dirigida por Beda Docampo Feijóo con Darío Grandineti y Silvia Abascal.

Ha sido una experiencia maravillosa lo que compartimos viendo esta magnífica película. No te la pierdas en cines, HOY SE ESTRENA EN TODA ESPAÑA, mira lo que hemos dicho al salir de verla en el preestreno.












En el Auditorio del Museo Thyssen-Bornemisza antes de la proyección la Sra. Teresa Ekobo de Madrimaná presenta al director del film Beda Docampo Feijóo .





















El padre José Medina dando su testimonio a la prensa sobre esta magnífica película sobre la vida de Jorge Mario Bergoglio


El padre José Medina junto a la presentadora y crítica de cine Teresa Ekobo, quien organizó desde Madrimaná el preestreno del film sobre Francisco.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA: “La alianza entre el hombre y la mujer ha sido querida por Dios desde la creación”



Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 16 de septiembre de 2015 en la Plaza de San Pedro.



Catequesis sobre sobre la Familia



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Esta es nuestra reflexión conclusiva sobre el tema del matrimonio y de la familia. Estamos en la víspera de eventos bellos y desafiantes, que están directamente unidos a este gran tema: el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia y el Sínodo de los Obispos aquí en Roma. Ambos tienen importancia mundial, que corresponde a la dimensión universal del cristianismo, pero también al alcance universal de esta comunidad humana fundamental e insustituible que es precisamente la familia.

La transición actual de la civilización aparece marcada por los efectos a largo plazo de una sociedad administrada por la tecnocracia económica. La subordinación de la ética a la lógica del beneficio dispone de recursos sustanciales y de apoyo mediático enorme. En este escenario, una nueva alianza del hombre y de la mujer se convierte, no solo en necesaria, sino también en estratégica para que los pueblos puedan emanciparse de la colonización del dinero. ¡Esta alianza debe volver a orientar la política, la economía y la convivencia civil! Ésta decide la habitabilidad de la tierra, la transmisión del sentimiento de la vida, los lazos de la memoria y de la esperanza.

De esta alianza, la comunidad conyugal-familiar del hombre y de la mujer es la gramática generativa, el “nudo de oro” podríamos decir. La fe se basa en la sabiduría de la creación de Dios: que ha encomendado a la familia no el cuidado de una intimidad fin en sí misma, sino el emocionante proyecto de hacer “doméstico” el mundo.

La familia está precisamente en el inicio, en la base de esta cultura mundial que nos salva, nos salva de tantos tantos ataques, tantas destrucciones, colonizaciones, como la del dinero o de esas colonizaciones ideológicas que amenazan tanto al mundo. La familia es la base para defenderse.

Precisamente de la Palabra bíblica de la creación hemos tomado nuestra inspiración fundamental, en nuestras breves meditaciones de los miércoles sobre la familia. A esta palabra podemos y debemos nuevamente volver con amplitud y profundidad. Es un gran trabajo, el que nos espera, pero también muy entusiasmante. La creación de Dios no es una simple premisa filosófica: ¡es el horizonte universal de la vida y de la fe! No hay un diseño divino diverso de la creación y de su salvación. Es por la salvación de las criaturas --de cada criatura-- que Dios se ha hecho hombre: “por nosotros los hombres y por nuestra salvación”, como dice el Credo. Y Jesús resucitado es “primogénito de toda criatura” (Col 1,15).

El mundo creado está encomendado al hombre y a la mujer: lo que sucede entre ellos marca todo. Su rechazo a la bendición de Dios llega inevitablemente a un delirio de omnipotencia que lo estropea todo. Es lo que llamamos “pecado original”. Y todos venimos al mundo en la herencia de esta enfermedad.

A pesar de esto, no estamos maldecidos, ni abandonados a nosotros mismos. ¡La antigua historia del primer amor de Dios por el hombre y la mujer, tenía ya páginas escritas a fuego al respecto! «Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo.» (Gn 3,15a). Son las palabras que Dios dirige a la serpiente engañosa, encantadora. Mediante estas palabras Dios marca a la mujer con una barrera protectora contra el mal, a la que puede recurrir --si quiere-- para cada generación. ¡Quiere decir que la mujer lleva una secreta y especial bendición, para defender su criatura del Maligno! Como la mujer del Apocalipsis, que corre a esconder al hijo del dragón. Y Dios la protege (cfr Ap 12,6).

¡Pensad que profundidad se abre aquí! Existen muchos estereotipos, a veces incluso ofensivos, sobre la mujer tentadora que inspira al mal. ¡Sin embargo hay espacio para una teología de la mujer que esté a la altura de esta bendición de Dios para ella y para la generación!

La misericordiosa protección de Dios en lo relacionado con el hombre y la mujer, en todo caso, nunca le faltará a ambos. ¡No olvidemos esto! El lenguaje simbólico de la Biblia nos dice que antes de alejarles del jardín del Edén, Dios hizo al hombre y a la mujer túnicas de pieles y les visitó (cfr Gn 3, 21). Este gesto de ternura significa que también en las dolorosas consecuencias de nuestro pecado, Dios no quiere que permanezcamos desnudos y abandonados a nuestro destino de pecadores.

Esta ternura divina, este cuidado hacia nosotros, lo vemos encarnado en Jesús de Nazaret, hijo de Dios, “nacido de mujer” (Gal 4,4). Y san Pablo dice: “Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores” (Rm 5,8). Cristo, nacido de mujer, de una mujer, y la caricia de Dios sobre nuestras llagas, nuestros errores, nuestros pecados, pero Dios nos ama como somos y quiere llevarnos adelante con este proyecto. Y la mujer es la más fuerte que lleva adelante este proyecto.

La promesa que Dios hace al hombre y a la mujer, al origen de la historia, incluye a todos los seres humanos, hasta el final de la historia. Si tenemos suficiente fe, las familias de los pueblos de la tierra se reconocerán en esta bendición. De cualquier forma, quien se deja conmover por esta visión, de cualquier pueblo, nación, religión que sea, se ponga en camino con nosotros. Será nuestro hermano y hermana sin hacer proselitismo. Caminamos juntos bajo esta bendición y bajo este fin de Dios de hacernos a todos hermanos en la ida en un mundo que va adelante y nace precisamente de la familia, de la unión del hombre y la mujer.

¡Dios bendiga familias de cada rincón de la tierra! ¡Dios os bendiga a todos!

martes, 15 de septiembre de 2015

VIRGEN MARÍA (audios): Nuestra Señora de los Dolores (15 de septiembre)



A LA VIRGEN DE LOS DOLORES

¡Ay dolor, dolor, dolor,
por mi hijo y mi Señor!

Yo soy aquella María
del linaje de David:
¡Oíd, hermano, oíd
la gran desventura mía!

A mí me dijo Gabriel
que el Señor era conmigo,
y me dejó sin abrigo
más amarga que la hiel.
Díjome que era bendita
entre todas las nacidas,
y soy de las doloridas
la más triste y afligida.

Decid, hombres que corréis
por la vía mundanal,
decidme si visto habéis
igual dolor que mi mal.

Y vosotras que tenéis
padres, hijos y maridos,
ayudadme con mis gemidos,
si es que mejor no podéis.

Llore conmigo la gente,
alegres y atribulados,
por lavar los pecados
mataron a un Inocente.
¡Mataron a mi Señor,
mi redentor verdadero!
¡Cuitada!, ¿cómo no muero
con tan extremo dolor?

Señora, santa María,
déjame llorar contigo,
pues muere Dios y mi amigo,
y muerta esta mi alegría.

lunes, 14 de septiembre de 2015

JESÚS (audios): La Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre)




Himno a la Exaltación de la Santa Cruz

Brille la cruz del Verbo, luminosa,
brille como la carne sacratísima
de aquel Jesús nacido de la Virgen
que en la gloria del Padre vive y brilla.

Gemía Adán, doliente y conturbado,
lágrimas Eva junto a Adán vertía;
brillen sus rostros por la cruz gloriosa,
cruz que se enciende cuando el Verbo expira.

¡Salve, cruz de los montes y caminos,
junto al enfermo suave medicina,
regio trono de Cristo en las familias,
cruz de nuestra fe, salve, cruz bendita!

Reine el Señor crucificado,
levantando la cruz donde moría;
nuestros enfermos ojos buscan luz,
nuestros labios, el río de la vida.

Te adoramos, oh cruz que fabricamos,
pecadores, con manos deicidas;
te adoramos, ornato del Señor,
sacramento de nuestra eterna dicha. Amén.

domingo, 13 de septiembre de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo»

Domingo XXIV del Tiempo Ordinario
Ciclo B
Evangelio: Marcos 8,27-35

En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?».

Ellos le dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas».

Y Él les preguntaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo».

Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle.

Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».

Palabra del Señor.


Es lógico trasponer esta frase a lo individual y decir “Para ti, qué dices que soy”. Con ello, se busca una mayor cercanía y convertir la pregunta en motivación muy personal. Y, sin embargo, el empleo de la frase literal nos sitúa en la necesidad de una respuesta colectiva, de hermanos que forman toda la Iglesia. Y ese parece que es el deseo de Jesús de Nazaret cuando preguntó a sus discípulos por los caminos de Cesarea de Filipo. Pero sea como fuere, colectiva o individualmente, Jesús nos pregunta a todos y espera respuesta. Y hemos de abrir nuestro corazón y nuestra inteligencia para darle lo mejor que de Él tenemos nosotros.

1.- ¿Y quién dicen ustedes que soy yo? Pedro le contestó: “Tú eres el Mesías”

El contenido de la profesión de fe de Pedro constituye el tema central de la fe cristiana: reconocer que Jesús es el “Mesías”, título proveniente del hebreo que corresponde al griego “Cristos” y significa ungido o consagrado, es decir, elegido para realizar la misión de hacer presente en la tierra el Reino de Dios. Este título había cobrado un sentido especial desde los tiempos de los profetas del Antiguo Testamento, quienes anunciaron la promesa de un Salvador que sería ungido por Dios mismo para liberar al pueblo de Israel después de las experiencias dolorosas del destierro y de la explotación sufridas durante las distintas dominaciones extranjeras.

Por eso existía la tentación de esperar un Mesías guerrero, que por la fuerza de las armas recobraría el poder político derrotando al imperio opresor. Por eso precisamente dice el Evangelio que Jesús, después de ser reconocido por Pedro como el Cristo o Mesías, “les prohibió que se lo dijeran a otros”: para que no se confundiera su misión con la de un líder político. Este tipo de líder era el que anhelaban muchos en aquel tiempo, y por eso no les cabía en la cabeza a los primeros discípulos de Jesús que Él les hablara de su pasión y muerte, así agregara la referencia a la resurrección. Y por eso mismo Pedro se resiste a aceptar este anuncio que les hace Jesús, y trata de disuadirlo.

La reacción de Jesús puede parecernos a primera vista muy dura contra Pedro, a quien llama Satanás, palabra proveniente del hebreo que significa originariamente “opositor” o “adversario” y que corresponde al griego diabolos. Lo que quiere decir este término en el contexto del relato evangélico es que, al resistirse Pedro a aceptar la pasión y muerte de aquél a quien acababa de reconocer expresamente como el Mesías, estaba actuando de la misma manera que el tentador a quien había tenido que enfrentarse Jesús en el desierto inmediatamente antes del comienzo de su vida pública.

2.- “Si alguien quiere venir conmigo, renuncie a sí mismo, cargue su cruz …”

Esta exhortación de Jesús a sus discípulos es diametralmente contraria a la tentación de una vida sin esfuerzo y un éxito fácil. Por eso, si queremos nosotros ser de verdad cristianos, es decir, seguidores de Cristo, tenemos que identificarnos con Él: salir cada cual de sí mismo renunciando a toda forma de egoísmo, para ponerse al servicio del Reino de Dios, reino de justicia, de amor y de paz, hasta las últimas consecuencias.

En la primera lectura de este domingo, el libro que lleva el nombre del profeta Isaías (50, 5-9) anuncia precisamente al Mesías no como un rey terreno que domina, sino como el servidor sufriente que se somete al dolor sin oponer resistencia. Los textos proféticos del libro de Isaías que, como éste, son llamados “poemas del siervo de Yahvé” o del servidor de Dios, nos ofrecen un relato anticipado de la pasión redentora del Mesías prometido, la misma que Jesús les anuncia a sus discípulos inmediatamente después de la profesión de fe de Pedro.

Ahora bien, la pasión de Jesucristo y su muerte en la cruz no son presentadas por los Evangelios para que las contemplemos pasivamente. Los evangelistas las han narrado para que nos identifiquemos con Aquél que dio su vida por nosotros y por toda la humanidad, y nos dispongamos también, cada cual cargando su propia cruz, a realizar el Reino de Dios mediante una actitud de servicio, a imagen y semejanza del mismo Jesús, quien diría más adelante también a sus discípulos después del segundo y del tercer anuncio de su pasión: “el Hijo del hombre -como solía llamase Él a sí mismo- no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos” (Marcos 10, 45).

3.- “¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no tiene obras?”

Expresar nuestra fe en Jesucristo, implica demostrarla con las obras. Esta relación indisoluble entre el reconocimiento de Jesús como el Mesías y la realización de sus enseñanzas siguiendo su ejemplo de vida, es precisamente la que nos plantea la segunda lectura de hoy, tomada de la Carta de Santiago (2, 14-18) en el Nuevo Testamento. El ejemplo que ilustra este planteamiento es muy claro: ante la situación de quien carece de ropa y alimento, no basta con decir “que les vaya bien, vístanse y aliméntense”, sino que es preciso hacer algo para ayudar a resolver el problema.

¿Cómo es nuestra relación entre la fe que proclamamos cuando reconocemos a Jesús como el Cristo, y las obras a través de las cuales estamos llamados a demostrar que este reconocimiento es sincero? En definitiva, lo que cuenta son las obras. Por eso dice el apóstol Santiago: “muéstrame tu fe sin las obras, que yo, con las obras, te probaré la fe que tengo”. En la eternidad nos vamos a llevar seguramente muchas sorpresas. Muchos que se la pasaban recitando el credo pero sin llevar a la práctica lo que éste significa, no habrán logrado la felicidad. En cambio, aquellos que realizaron con sus obras más que con sus palabras lo que significa creer en Dios, que es Amor, habrán alcanzado la salvación prometida por el Señor a todo el que renuncia a su egoísmo para entregar su vida al servicio de una sociedad más justa y más solidaria con los que sufren.

P. Gabriel Jaime Pérez Montoya, SJ