sábado, 5 de septiembre de 2015

MIS LIBROS: La determinación ignaciana de Bergoglio

“SOY JESUITA, SOY HIJO DE LA IGLESIA” (EDICIÓN ARGENTINA PARA LATINOAMÉRICA), de JOSÉ ANTONIO MEDINA PELLEGRINI (EDITORIAL LUMEN), BUENOS AIRES, 2015, 216 PÁGINAS.

Para contemplar sucintamente el mar es suficiente una amplia mirada al horizonte de su inmensidad, y tal vez con ello nos baste para dejarnos deslumbrar por su misterio, pero siempre es mejor navegar por lo largo y lo ancho de sus inmensidades, y bajar a lo más hondo de sus profundidades, pero además de dejarnos cautivar, saborear la grandeza de sus misterios.

Con las personas nos ocurre lo mismo. Para saber de alguien, siempre un misterio desde la creatividad irrepetible y los designios insondables del Creador, hace falta conocerla a fondo.
José Antonio Medina Pellegrini es un gran buceador que ha necesitado muchas y variadas inmersiones en el mar sin fondo de una personalidad arrolladora, providencial, que para nadie es indiferente, un hombre hinchado de fe cuya vida, cuyo pensamiento, y cuya espiritualidad lo definen, y con ellos, definen a aquel elegido por la Providencia Divina para guiar la barca de la Iglesia en el “mar adentro” del siglo XXI.

Soy jesuita tiene una ventaja sobre la mayoría de los libros que se han publicado referidas a Jorge Mario Bergoglio desde su elección como sucesor de Pedro. Y es que parte de un minucioso trabajo de investigación teológica sobre la historia, el pensamiento y la espiritualidad de Francisco.

Si queremos definir en dos palabras la personalidad de Bergoglio podemos hablar de discernimiento y determinación ignacianos al servicio de la mayor gloria de Dios. Una gran libertad interior acompañada de austeridad, autodisciplina, indiferencia, servicio, elección, magnanimidad y edificación del prójimo.

El capítulo de este libro en el que el autor va sistemáticamente desgranando las claves de la espiritualidad ignaciana y poniéndolas en relación con sus fuentes teológico-espirituales y con los escritos de Bergoglio es tan útil pastoralmente como valioso intelectualmente, fruto de una investigación precisa y determinante para conocer el alma espiritual y pastoral del papa Francisco.

Discernir es optar; todo lo que va manifestándose en su interior o en el exterior, si viene de Dios, son impulsos e invitaciones para que se vaya realizando el Reino de Dios. Discernimiento como actitud vital que le permite discernir en el momento mismo en que están sucediendo las cosas, o en el momento que las está examinando justamente porque se ha hecho una persona contemplativa en la acción, y en la acción del Reino.

Sin duda estas palabras sirven para definir la manera de ser y actuar de Bergoglio, tanto antes como después de recibir el encargo de guiar a la Iglesia Católica desde la Silla de Pedro.

Y este es el papa Bergoglio: un hombre transido de experiencia de Dios, libre, y con la capacidad sin igual de discernimiento para acometer una gran reforma en la Iglesia, sin dejarse abrumar por las dificultades de toda índole que a la postre harían que cambie algo para que nada cambie.

Papa latinoamericano

Soy jesuita responde prodigiosamente a una serie de inquietudes de máxima urgencia en el contexto de la opinión pública intra y extra eclesial en estos primeros años del pontificado de Francisco. Inquietudes que se plantean de un modo completamente distinto en unos y otros continentes, pero que en el continente europeo reflejan la paradoja de un impacto impresionantemente positivo y provocativo del papa Francisco en los grupos sociales mas alejados de la Iglesia, en contraste con cierto malestar en algunos grupos minoritarios, pero significativos, del interior de la Iglesia, a quienes les cuesta asumir que el Espíritu haya querido un Papa latinoamericano, y por tanto del Tercer Mundo (aunque venga de la metrópolis más europea de América), y un Papa Jesuita, y por tanto, unido a esa Iglesia de vanguardia, “en salida”, o como decía Juan Pablo II, cuyo centro está precisamente en la frontera con el mundo alejado de ella.

El autor resalta la novedad del discurso y el testimonio de este Papa en referencia al impulso intelectual y pastoral que está dando a la misión social de la Iglesia.

A la hora de interpretar el pensamiento social de Bergoglio se lo ha etiquetado de izquierdista, comunista o peronista. Todo esto en el contexto de su incisiva y contundente crítica al liberalismo capitalista, basado en principios antropológicos y morales materialistas, muy distantes y contrapuestos al pensamiento cristiano, tanto como los del colectivismo marxista.

Bergoglio es un gran conocedor, defensor e impulsor de la Doctrina Social de la Iglesia, marcando muy especialmente la opción preferencias por los pobres impulsada por el Concilio Vaticano II y presente sobre todo en Puebla, Medellín y Aparecida.

Este magnífico libro nos ayuda a asomarnos a una de las mentes más privilegiadas de nuestro tiempo, de quién además de sabio es inteligente y como todo buen sabio inteligente, se hace, a fuerza de ser también humilde, entender.

El autor nos hace ver en Bergoglio a un magnífico comunicador, tal vez el mejor comunicador cristiano de la época contemporánea.

También san Ignacio de Loyola inauguró en la vida de la Iglesia un nuevo lenguaje, el de los Ejercicios Espirituales, que la han guiado durante más de cuatro siglos.

MANUEL MARÍA BRU ALONSO

Artículo original publicado en VIDA NUEVA, Cono Sur, 1 de septiembre de 2015: http://www.revistavidanueva.com.ar/

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