lunes, 19 de octubre de 2015

IGLESIA HOY: El Papa Francisco presidió el 50º aniversario del Sínodo de los Obispos

Para conmemorar el 50 aniversario de la institución por parte del papa Pablo VI del Sínodo de los Obispos, se llevó a cabo el pasado sábado 16 de octubre un acto en el Aula Pablo VI durante el que el papa Francisco pronunció un discurso en el que afirmó que en la Iglesia “los que ejercitan la autoridad se llaman “ministros”, porque según el significado original de la palabra, son los más pequeños de entre todos, y deben ponerse al servicio, y pidió a los sinodales ser humildes ya que en la Iglesia “la única autoridad es la autoridad del servicio, y el único poder es el poder de la cruz”.

Glosando para ACI el discurso del Papa, el periodista Alvaro de Juana dice que al hablar Francisco sobre la jerarquía eclesiástica, señaló que en la Iglesia “entendemos que en su interior ninguno puede ser ‘elevado’ por encima de los otros”. “Al contrario, en la Iglesia es necesario que alguno ‘se abaje’ para ponerse al servicio de los hermanos en el camino”.

“Jesús ha constituido la Iglesia poniendo en su vértice al Colegio apostólico, en el que el apóstol Pedro es la ‘roca’, aquel que debe ‘confirmar’ a los hermanos en la fe”. 

“En un mismo horizonte, el mismo Sucesor de Pedro no es más que el servus servorum Dei (siervo de los siervos de Dios)”. Algo que, según afirmó, no se puede olvidar jamás.

“Para los discípulos de Jesús, ayer, hoy y siempre, la única autoridad es la autoridad del servicio, el único poder es el poder de la cruz, según las palabras del Maestro: ‘Ustedes saben que los gobernantes de las naciones dominan sobre ellas y sus líderes los oprimen’”. “Entre nosotros –dijo– no será así, sino que quien quiera ser grande entre ustedes, será su servidor y quien quiera ser el primero de entre ustedes será su esclavo”, dijo recordando las palabras de Jesús en el Evangelio de San Mateo.

“Entre ustedes no será así: en esta expresión se llega al corazón mismo del misterio de la Iglesia y recibimos la luz necesaria para comprender el servicio jerárquico”.

El Pontífice explicó que en una Iglesia sinodal “no es oportuno que el Papa sustituya a los Episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se proyectan en sus territorios”. Por lo que “advierto de la necesidad de proceder en una saludable ‘descentralización’”.

Francisco también afirmó que el Sínodo representa al “episcopado católico” y “se convierte en expresión de la colegialidad episcopal en el interior de una Iglesia toda sinodal”.

También señaló la importancia de que esta Iglesia sinodal sea ecuménica y aseguró estar convencido de que en ella “también el ejercicio del primado de Pedro podrá recibir mayor luz”.

“El Papa no está, por sí mismo, por encima de la Iglesia, sino dentro de ella como Bautizado y dentro del Colegio episcopal como Obispo entre los Obispos, llevado al mismo tiempo como Sucesor del apóstol Pedro a guiar la Iglesia de Roma que preside en el amor a todas las Iglesias”.

“Mientras revalido la necesidad y la urgencia de pensar en ‘una conversión del Papado’, repito las palabras de mi predecesor el Papa Juan Pablo II: ‘El Obispo de Roma sabe bien (…) que la comunión llena y visible de todas las comunidades, en las cuales en virtud de la fidelidad de Dios habita su Espíritu, es el deseo ardiente de Cristo”.

El Papa aseguró que “nuestra mirada se alarga también a la humanidad” y afirmó que “una Iglesia sinodal es como estandarte alzado entre las naciones de una forma que –aun invocando participación, solidaridad y transparencia en la administración de lo público– entrega a menudo el destino de poblaciones enteras en las manos codiciosas de pequeños grupos de poder”.

El Pontífice aseguró que “desde el Concilio Vaticano II a la actual Asamblea sinodal sobre la familia, hemos experimentado de forma cada vez más intensa la necesidad y la belleza de ‘caminar juntos’”.

El Papa recordó que “desde el inicio de mi ministerio como Obispo de Roma he tenido la intención de valorizar el Sínodo, que constituye una de las herencias más preciosas del último encuentro conciliar”.

“Para el Beato Pablo VI, el Sínodo de los Obispos debía reproponer la imagen del Concilio ecuménico y reflexionar el espíritu y el método” y Juan Pablo II afirmó que “quizás este instrumento podrá ser todavía mejorado”.

Francisco dijo que en 2006 Benedicto XVI “aprobó algunas variaciones” en el funcionamiento del Sínodo y reconoció que “debemos proseguir sobre este camino”.

“El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el potenciamiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión”.

El Pontífice afirmó que “caminar juntos” es “un concepto fácil de expresar en palabras, pero no tan fácil de poner en práctica”.

Recordó que “cualquier Bautizado, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de instrucción de fe, es un sujeto activo de evangelización y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores cualificados en el que el resto del Pueblo fiel fuese solamente receptivo de sus acciones”.

“Ha sido esta convicción la que me ha guiado cuando he deseado que el Pueblo de Dios viniera consultado en la preparación del doble encuentro sinodal sobre la familia”.

Por eso dijo que hubiese sido imposible hablar de la familia sin interpelar a las propias familias, “escuchando sus alegrías y sus esperanzas, sus dolores y sus angustias” sin “los cuestionarios que le tocan de cerca y sobre los que tienen tanto que decir”.

El Sínodo “es el punto de convergencia de este dinamismo de escucha conducida a todos los niveles de la vida de la Iglesia”. Por eso “el camino sinodal inicia escuchando al pueblo” y “prosigue escuchando a los Pastores”.

“A través de los Padres Sinodales, los Obispos actúan como auténticos custodios, intérpretes y testimonios de la fe de toda la Iglesia, que deben saber atentamente distinguir de los flujos a menudo cambiantes de la opinión pública”.

Francisco recordó que “al final, el camino sinodal culmina con la escucha del Obispo de Roma, llamado a pronunciarse como ‘Pastor y Doctor de todos los cristianos’: no a partir de sus convicciones personales, sino como supremo testimonio de la fides totius Ecclesiae (Iglesia de fe)”, que es “garantía de la obediencia y de la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y a la tradición de la Iglesia”. (ACI PRENSA)

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