jueves, 5 de noviembre de 2015

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de NOVIEMBRE de 2015

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de noviembre de 2015 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Frederic Fornos, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN UNIVERSAL para NOVIEMBRE 2015 es: “Para que nos abramos al encuentro personal y al diálogo con todos, también con quienes piensan distinto de nosotros”.

COMENTARIO PASTORAL: El diálogo se construye con humildad, incluso a costa de «tragar quina», porque es necesario evitar que en nuestro corazón se levanten «muros» de resentimiento y odio. Lo dijo el Papa Francisco en la misa que celebró el viernes 24 de enero.

El punto central de la homilía fue el pasaje del primer libro de Samuel (24, 321), que narra el enfrentamiento entre Saúl y David. «Ayer —recordó el Papa— escuchamos la Palabra de Dios» que «nos hacía ver lo que hacen los celos, lo que hace la envidia en las familias y en las comunidades cristianas». Son actitudes negativas que «llevan siempre a muchas peleas, a muchas divisiones, incluso al odio».

Pero «hoy la Palabra de Dios —prosiguió el Papa— nos muestra otra actitud: la de David», quien «sabía muy bien» que se encontraba «en peligro; sabía que el rey quería matarlo. Y se encontró precisamente en la situación de poder matar al rey, y así se terminaba la historia». Sin embargo, «eligió otro camino», prefirió «el camino del acercamiento, de la aclaración de la situación, de la explicación. El camino del diálogo para hacer las paces».

En cambio, el rey Saúl «rumiaba en su corazón estas amarguras», insultaba «a David porque creía que era su enemigo. Y ésta aumentaba en su corazón». Por desgracia, afirmó el Papa, «esas fantasías aumentan siempre cuando las escuchamos dentro de nosotros. Y levantan un muro que nos aleja de la otra persona». Así terminamos por quedar «aislados en este caldo amargo de nuestro resentimiento».

He aquí que David, «con la inspiración del Señor», rompe ese mecanismo de odio «y dice no, yo quiero dialogar contigo». Es así, explicó el Pontífice, como «comienza el camino de la paz: con el diálogo». Pero, advirtió, «dialogar no es fácil, es difícil». De todos modos, sólo «con el diálogo se construyen puentes en la relación, y no muros, que nos alejan».

«Para dialogar —precisó el Papa— es necesaria, ante todo, la humildad». Lo demuestra el ejemplo de «David, humilde, que dijo al rey: mira, habría podido matarte; habría podido hacerlo, pero no quise. Quiero estar cerca de ti, porque tú eres la autoridad, eres el ungido del Señor». David realiza «un acto de humildad».

Por lo tanto, para dialogar no hay necesidad de alzar la voz, «sino que es necesaria la mansedumbre». Y, además, «es necesario pensar que la otra persona tiene algo más que yo», tal como hizo David, quien, mirando a Saúl, se decía a sí mismo: «él es el ungido del Señor, es más importante que yo». Junto «con la humildad y la mansedumbre, para dialogar —añadió el Pontífice— es necesario hacer lo que hemos pedido hoy en la oración, al comienzo de la misa: hacerse todo a todos».

«Humildad, mansedumbre, hacerse todo a todos» son los tres elementos básicos para el diálogo. Pero aunque «no esté escrito en la Biblia —puntualizó el Santo Padre—, todos sabemos que para hacer estas cosas es necesario tragar mucha quina; debemos hacerlo, porque las paces se hacen así».

Las paces se hacen «con humildad, con humillación», siempre tratando de «ver en el otro la imagen de Dios». Así muchos problemas encuentran solución, «con el diálogo en la familia, en las comunidades, en los barrios». Se requiere disponibilidad para reconocer ante el otro: «escucha, disculpa, creía esto…». La actitud justa es «humillarse: es siempre bueno construir un puente, siempre, siempre». Este es el estilo de quien quiere «ser cristiano», aunque —admitió el Papa— «no es fácil, no es fácil». Sin embargo, «Jesús lo hizo, se humilló hasta el fin, nos mostró el camino».

El Pontífice dio luego otro consejo práctico: para abrirse al diálogo «es necesario que no pase mucho tiempo». En efecto, hay que afrontar los problemas «lo antes posible, en el momento en que se puede hacer, cuando ha pasado la tormenta». Inmediatamente hay que «acercarse al diálogo, porque el tiempo hace crecer el muro», tal «como crece la hierba mala, que impide el crecimiento del trigo». Y puso en guardia: «cuando crecen los muros, es mucho más difícil la reconciliación, mucho más difícil». El obispo de Roma hizo referencia al muro de Berlín, que durante muchos años fue un elemento de división. Y observó que «también en nuestro corazón existe la posibilidad de convertirnos como Berlín, con un muro levantado frente a los demás. De ahí la invitación a «no dejar que pase mucho tiempo» y «buscar la paz lo antes posible».

En particular, el Papa hizo referencia a los esposos: «es normal que os peleéis, es normal». Y viendo la sonrisa de algunas parejas presentes en la misa, reafirmó que «en un matrimonio se pelea, algunas veces incluso vuelan los platos». Pero «jamás debe terminar la jornada —aconsejó—, sin hacer las paces, sin el diálogo que algunas veces es solamente un gesto», un decirse «hasta mañana».

«Tengo miedo de estos muros —afirmó el Papa— que se elevan cada día y favorecen los resentimientos. También el odio». E indicó de nuevo la elección del «joven David: podía vengarse perfectamente», podía matar al rey, pero «eligió el camino del diálogo con humildad, con mansedumbre, de la dulzura». Y, en conclusión, pidió «a san Francisco de Sales, doctor en dulzura», que nos conceda «a todos nosotros la gracia de construir puentes con los demás, jamás muros».

Francisco
Misas matutinas en la Capilla de la Domus Sanctae Martahe
24 de enero de 2014

La INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN para NOVIEMBRE 2015 es: “Para que los pastores de la Iglesia, con profundo amor por su rebaño, acompañen su camino y animen su esperanza”.

COMENTARIO PASTORAL: En este sentido, es necesario que, como Pastores, nos planteemos interrogantes que hacen a la marcha de las Iglesias que presidimos. Estas preguntas sirven de guía para examinar el estado de las diócesis en la asunción del espíritu de Aparecida y son preguntas que conviene nos hagamos frecuentemente como examen de conciencia.

1. ¿Procuramos que nuestro trabajo y el de nuestros Presbíteros sea más pastoral que administrativo? ¿Quién es el principal beneficiario de la labor eclesial, la Iglesia como organización o el Pueblo de Dios en su totalidad?

2. ¿Superamos la tentación de atender de manera reactiva los complejos problemas que surgen? ¿Creamos un hábito proactivo? ¿Promovemos espacios y ocasiones para manifestar la misericordia de Dios? ¿Somos conscientes de la responsabilidad de replantear las actitudes pastorales y el funcionamiento de las estructuras eclesiales, buscando el bien de los fieles y de la sociedad?

3. En la práctica, ¿hacemos partícipes de la Misión a los fieles laicos? ¿Ofrecemos la Palabra de Dios y los Sacramentos con la clara conciencia y convicción de que el Espíritu se manifiesta en ellos?

4. ¿Es un criterio habitual el discernimiento pastoral, sirviéndonos de los Consejos Diocesanos? Estos Consejos y los Parroquiales de Pastoral y de Asuntos Económicos ¿son espacios reales para la participación laical en la consulta, organización y planificación pastoral? El buen funcionamiento de los Consejos es determinante. Creo que estamos muy atrasados en esto.

5. Los Pastores, Obispos y Presbíteros, ¿tenemos conciencia y convicción de la misión de los fieles y les damos la libertad para que vayan discerniendo, conforme a su proceso de discípulos, la misión que el Señor les confía? ¿Los apoyamos y acompañamos, superando cualquier tentación de manipulación o sometimiento indebido? ¿Estamos siempre abiertos para dejarnos interpelar en la búsqueda del bien de la Iglesia y su Misión en el mundo?

6. Los agentes de pastoral y los fieles en general ¿se sienten parte de la Iglesia, se identifican con ella y la acercan a los bautizados distantes y alejados?

Como se puede apreciar aquí están en juego actitudes. La Conversión Pastoral atañe principalmente a las actitudes y a una reforma de vida. Un cambio de actitudes necesariamente es dinámico: “entra en proceso” y sólo se lo puede contener acompañándolo y discerniendo. Es importante tener siempre presente que la brújula, para no perderse en este camino, es la de la identidad católica concebida como pertenencia eclesial.

Francisco
Encuentro con el Comité de Coordinación del Celam
28 de julio de 2013

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