jueves, 30 de abril de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA: “La obra maestra de Dios en la sociedad es la familia”




Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 29 de abril de 2015 en la Plaza de San Pedro.


Catequesis sobre sobre la Familia



Queridos hermanos y hermanas,

nuestra reflexión sobre el diseño originario de Dios sobre la pareja hombre-mujer, después de haber considerado las dos narraciones del Libro del Génesis, se dirige ahora directamente a Jesús.

El evangelista Juan, al inicio de su Evangelio, narra el episodio de las bodas de Caná, donde estaban presentes la Virgen María y Jesús, con sus primeros discípulos. Jesús no solo participó en ese matrimonio, sino que “salvó la fiesta” con el milagro del vino. Por tanto, el primero de sus signos prodigiosos, con el que Él revela su gloria, lo cumplió en el contexto de un matrimonio, y fue un gesto de gran simpatía para esa familia naciente, solicitado por el cuidado maternal de María. Y esto nos hace recordar el libro del Génesis, cuando Dios terminó la obra de la creación y hace su obra maestra; la obra maestra es el hombre y la mujer. Y aquí precisamente Jesús comienza sus milagros, con esta obra maestra, en un matrimonio, en una fiesta de bodas: un hombre y una mujer. Así Jesús nos enseña que la obra maestra de la sociedad es la familia: ¡el hombre y la mujer que se aman! ¡Ésta es la obra maestra!

Desde los tiempos de las bodas de Caná, muchas cosas han cambiado, pero ese “signo” de Cristo contiene un mensaje siempre válido.

Hoy no parece fácil hablar del matrimonio como de una fiesta que se renueva con el tiempo, en las distintas etapas de toda la vida de los cónyuges. Es un hecho que las personas que se casan son cada vez menos. Esto es un hecho: los jóvenes no quieren casarse. En muchos países aumentan sin embargo el número de las separaciones, mientras que disminuye el número de los hijos. La dificultad de permanecer juntos -tanto como pareja y como familia- lleva a romper las uniones con mayor frecuencia y rapidez cada vez, y precisamente los hijos son los primeros que sufren las consecuencias. Pero pensemos que las primeras víctimas, las víctimas más importantes, las víctimas que sufren más en una separación son los hijos. Si se experimenta desde pequeños que el matrimonio es una unión “con tiempo determinado” inconscientemente se querrá así. De hecho, muchos jóvenes han sido llevados a renunciar al proyecto mismo de una unión irrevocable y de una familia duradera. Creo que debemos reflexionar con gran seriedad sobre el por qué tantos jóvenes “no quieren” casarse. Está la cultura de lo provisional, todo es provisional, no hay nada definitivo.

Esta es una de las preocupaciones que surgen a día de hoy: ¿por qué los jóvenes no quieren casarse?, ¿por qué a menudo prefieren una convivencia, y muchas veces “con responsabilidad limitada”?, ¿por qué muchos -también entre los bautizados- tienen poca confianza en el matrimonio y en la familia? Es importante tratar de entender, si queremos que los jóvenes puedan encontrar el camino justo a recorrer. ¿Por qué tienen poca confianza en la familia?

Las dificultades no son solo de carácter económico, si bien estas sean realmente serias. Muchos creen que el cambio sucedido en estos últimos decenios se ha puesto en marcha por la emancipación de la mujer. Pero tampoco es válido este argumento. ¡Pero esta es también una injuria! ¡No, no es verdad! Es una forma de machismo, que siempre quiere dominar a la mujer. Hacemos el papelón que hizo Adán, cuando Dios le dijo: “¿Pero por qué has comido la fruta?” Y él: “Ella me la dio”. Es culpa de la mujer. ¡Pobre mujer! ¡Debemos defender a las mujeres, eh!

En realidad, casi todos los hombres y las mujeres quisieran una seguridad afectiva estable, un matrimonio sólido y una familia feliz. La familia está en la cima de todos los niveles de satisfacción entre los jóvenes; pero, por miedo a equivocarse, muchos no quieren ni siquiera pensarlo; aún siendo cristianos, no piensan en el matrimonio sacramental, signo único e irrepetible de la alianza, que se convierte en testimonio de la fe. Quizá precisamente este miedo de equivocarse es el obstáculo más grande para acoger la palabra de Cristo, que promete su gracia a la unión conyugal y a la familia.

El testimonio más persuasivo de la bendición del matrimonio cristiano es la vida buena de los esposos cristianos y de la familia. ¡No hay mejor forma para mostrar la belleza del sacramento! El matrimonio consagrado a Dios cuida esa unión entre el hombre y la mujer que Dios ha bendecido desde la creación del hombre; y es fuente de paz y de bien para toda la vida conyugal y familiar. Por ejemplo, en los primeros tiempos del cristianismo, esta gran dignidad de la unión entre el hombre y la mujer derrotó un abuso que hasta entonces era normal, es decir, el derecho de los maridos de repudiar a las mujeres, también con los motivos más engañosos y humillantes. El evangelio de la familia, el evangelio que anuncia este sacramento ha vencido esta cultura de repudio habitual.

La semilla cristiana de la igualdad radical entre los cónyuges debe hoy llevar nuevos frutos. El testimonio de la dignidad social del matrimonio se hará persuasivo precisamente por este camino, el camino del testimonio que atrae, de la reciprocidad del hombre y complementariedad en el hombre.

Por esto como cristianos, debemos hacernos más exigentes al respecto. Por ejemplo: apoyar con decisión el derecho a la igual retribución por el igual trabajo. ¿Por qué se da por hecho que las mujeres deben ganar menos? No. ¡El mismo derecho! ¡La disparidad es un escándalo! Al mismo tiempo, reconocer como riqueza siempre válida la maternidad de la mujer y la paternidad de los hombres, a beneficio sobre todo de los niños. Igualmente la virtud de la hospitalidad de las familias cristianas reviste hoy una importancia crucial, especialmente en las situaciones de pobreza, de degradación, de violencia familiar.

Queridos hermanos y hermanas, ¡no tengamos miedo de invitar a Jesús a la fiesta de la boda! ¡Y también a su Madre María! Los cristianos, cuando se casan “en el Señor”, son transformados en un signo eficaz del amor de Dios. Los cristianos no se casan solo por sí mismos: se casan en el Señor en favor de toda la comunidad, de toda la sociedad.

De esta bella vocación del matrimonio cristiano, hablaré también en la próxima catequesis.

SANTORAL (audios): San Pío V (30 de abril)




Oración

Señor, tú que has suscitado providencialmente en la Iglesia al papa san Pío quinto, para proteger la fe y dignificar el culto, concédenos, por su intercesión, participar con fe viva y con amor fecundo en tus santos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

miércoles, 29 de abril de 2015

SANTORAL (audios): Santa Catalina de Siena (29 de abril)




ORACIÓN 

¡Oh gloriosa virgen Catalina!, a medida que os consideramos reconocemos en vos a la Mujer Fuerte de los Libros Santos, el prodigio de vuestro siglo, la antorcha luminosa de la Iglesia, la criatura dotada de incomparables dones y que supo reunir las dulces y modestas virtudes de las vírgenes prudentes a la intrepidez y al valor de los héroes. Volved, os rogamos, desde el cielo, vuestros ojos sobre la barca de Pedro, agitada por la tempestad, y sobre su augusto jefe, que ora, vela, gime, exhorta, combate y espera. Mostrad hasta donde llega vuestro poder cerca de Dios, obteniéndonos a todos el celo para adelantar en las virtudes evangélicas, especialmente en la humildad, la prudencia, la paciencia, la bondad y la diligencia en la práctica de los deberes de nuestro estado.

Mantened la concordia de nuestra gran familia y convertid a la Fe a los incrédulos del mundo entero; obtened para nuestra patria la paz verdadera, es decir cristiana, para nuestra Santa Madre la Iglesia el triunfo completo sobre el mal, por la Verdad, el sacrificio y la caridad. Amén.

COLUMNISTA INVITADO - Palabras de María Antonia de Oro Redondo en la presentación de “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia” en Aranjuez, Madrid

María Antonia de Oro Redondo,
Alcaldesa de la E.L.M.
Real Cortijo de San Isidro,
Aranjuez, Madrid.
¡Buenas tardes!

En primer lugar quiero dar las gracias a todos los asistentes a este acto y confirmar con vuestra presencia que no hay mayor disfrute ni mayor gozo que el encuentro de unos amigos que se reúnen con un objetivo común que no es otro que la presentación de un libro, un libro que ha sido escrito no por una persona desconocida, no por una persona ajena, no por una persona extraña. El autor de este libro es, sobre todas las cosas, un gran amigo. Decir esta palabra, y soltarla como si fuera así de fácil, no nos habla de la verdadera esencia de esta persona. Decir amigo es decir el corazón puro que late en nuestro sacerdote, nuestro pregonero, nuestro periodista, nuestro maestro y nuestro escritor Don José Antonio Medina Pellegrini.

Hubo hace siglos un hombre grande, un hombre que inició su carrera en el ejército como soldado menor y que fue herido en una batalla. Las guerras, como todas las guerras, nos hablan de muerte y del fracaso del ser humano pero esta batalla cambió la mirada y el pensamiento de aquel soldado que vino a llamarse noblemente y con el tiempo San Ignacio de Loyola. Aquella guerra le dispuso para ser hermano del mundo, aquella batalla fue el nacimiento de su verdadera lucha, la lucha de una persona por conquistar el corazón del hombre. Ese hombre, esa lucha, esa batalla por la pureza de la fe está como razón bendecida en tu alma y en tu corazón, querido José Antonio.

No olvidaremos nunca tu aparición en nuestra humilde Ermita. Vivíamos en la costumbre de que un Párroco era la imagen de alguien lejano e inabordable. Ésa era nuestra idea común. Sin embargo, aquel día y aquella hora nos despertó de nuestra ignorancia. Aquel hombre, aquel luchador venía a dar la batalla de la fe y de la voluntad de espíritu. No bien entraba en nuestra comunidad se dio a conocer entre los vecinos, cercano como una brisa de primavera, próximo como una palabra sanadora. Habló y escuchó, escuchó y habló. Conoció de primera mano aquello que a nuestro pueblo preocupaba, convino en darles participación, activó los recursos económicos y sociales y respondió como hombre de bien y de verdadera fe a las necesidades que el Real Cortijo de San Isidro demandaba.

La Sra. Alcaldesa presentando al autor de
"Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia".
El hombre nuevo aparece cuando la plegaria es escuchada. San Ignacio de Loyola sanó las heridas de guerra para sanar las heridas del alma, para conocer el dolor humano y limpiar con la fe y las buenas obras el hambre de pan y el hambre espiritual del hombre que se halla en guerra consigo mismo y con el mundo. Los Ejercicios Espirituales del Santo eran la mirada nueva que daba alimento al hambriento y al necesitado. Así tú, José Antonio.

Dice Don Quijote que un hombre no es más que otro si no hace más que otro. Tu apostura y tu valentía, tu fortaleza y tu templanza, tu esfuerzo y tu sensatez, tu cercanía y tu ponderación, tu prestancia y tu saber hacer hicieron que nuestro pueblo, gozando de la luz que transparentabas, fuera pequeño pero grande, humilde pero rico. No olvidaré la primera vez que escuchamos tu palabra. La palabra es simiente, es raíz, es pan y latido. Tu voz despertaba en nosotros esa fuente dormida, esa sed que tiene el hombre desde que escucha la palabra verdadera del Cristo. Eras ese venero, esa fuente inagotable. Recuerdo los hermosos versos de San Juan de la Cruz: “Mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura, e yéndolos mirando, con sola su figura, vestidos los dejó de su hermosura “. De escucharte en tertulias, de escuchar tus sabias conversaciones, de conocer algunas anécdotas que por pertenecerte las donabas alegremente, de escuchar tu lección de fe y enmienda, todos queríamos saber. Alguna vez nos atrevíamos a preguntar. Cómo es el Papa Francisco. Cómo fue su trayectoria hasta llegar a Roma. Cómo fue su elección. Cómo lo conociste. Y era cuando nos regalabas una sonrisa y tu palabra que se entretejía de luz y de vida, de satisfacción y de propósito.

Noche de reencuentro con ex-parroquianos
y amigos entrañables.
José Antonio, nuestro querido Párroco, hoy vienes a dar presentación a tu último libro. Lleva por nombre “SOY JESUITA, SOY HIJO DE LA IGLESIA”. Es tu octavo libro y nace como el primero, como tú mismo naciste en San Martín, Mendoza, ARGENTINA, no para ser nacido allí, en aquella tierra de luz y de altas montañas, de pampa y de largos caminos, sino para alumbrar al mundo, para que tu palabra escrita hable con los ecos de un espíritu que va más allá de personalismos, que se bendice en tu saber como el agua que refresca y nutre el amor entre hermanos. De lo que sé de ti es que has trabajado en programas de radio, televisión y artículos periodísticos. Que en el año de 1994 recibiste el SANTA CLARA DE ASÍS,  que fuiste el primer autor argentino en escribir un libro sobre el anterior Papa BENEDICTO XVI, EL PAPA DEL NUEVO MILENIO, y tu sexto libro FRANCISCO, EL PAPA DE TODOS donde mezclas lo humano y lo divino. Lo que sé de ti es que fuiste CAPELLÁN Y CONFESOR AUXILIAR DEL SANTUARIO DE LOURDES en Francia. Y tantas y tantas cosas más que podemos sumar a tu currículum.

Pero eso lo sabemos como se nos da a los ojos una carta de presentación. Lo que verdaderamente sabemos de ti, José Antonio, Párroco, sacerdote, periodista, escritor, maestro es de tu corazón. Que tu luz es una luz resplandeciente y amiga, que tu palabra es el alimento del necesitado, que tu amistad es un latido tan fuerte como las manos que necesita un enfermo, que el amor que dejaste son las sandalias de un pescador.

Firma de libros al calor de los buenos amigos ribereños.
Y por eso mismo, porque sabemos que te llama tu tierra, la cuna de tu bendición, porque Argentina es una de tus madres, porque un hilo bello de la Virgen María recorre tus ojos y te llena de ternura ante el mundo, porque tu madre cuida por ti y reza por tus ángeles, y porque eres un soldado de Dios que viene a sanar con su palabra te pido que no te vayas del todo, que te regreses, que te vayas volviendo como una oración de madrugada, que no perdamos la belleza de tu persona, que si muchos son los caminos del mundo los mensajes hoy día vuelan como el pensamiento y así no perderemos ni el vínculo ni tu voz, que nunca olvidaremos y que nunca se irá de nuestro lado, porque nunca te fuiste y porque eres nuestro amigo.

Gracias por dejarme formar parte de esta presentación, por formar parte de tu nuevo libro, estoy segura que será un gran éxito.

María Antonia de Oro Redondo, Alcaldesa de la E.L.M. Real Cortijo de San Isidro, Aranjuez, Madrid.

Aranjuez, Madrid, 18 de marzo de 2015.

martes, 28 de abril de 2015

SANTORAL (audios): San Luis María Grignion de Montfort (28 de abril)




ORACIÓN

San Luis Grignion de Montfort, ruega a la Virgen Santísima que nos envíe muchos apóstoles que, como tú, se dediquen a hacer y a amar más y más a Jesús. Amén.

COLUMNISTA INVITADO: Crónica presentación de “Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia” en Aranjuez, Madrid

Escribe: Carlos García Costoya*

D. Carlos García Costoya, Dña. María Antonia
de Oro Redondo y el Padre José Medina.
“Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia”, un libro que analiza las claves teológicas del papa Francisco

 EL MAGISTERIO DEL PAPA FRANCISCO ES FIEL REFLEJO
DEL PENSAMIENTO IGNACIANO DE JORGE MARIO BERGOGLIO


El sacerdote argentino residente en España, José Antonio Medina Pellegrini, presentó en Aranjuez el libro que acaba de publicar, Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia. Claves teológico-ignacianas de Jorge Mario Bergoglio, en el que analiza la formación jesuítica del hoy papa Francisco, y la manera en la que este pensamiento se refleja en su magisterio y actuares.

Padre José Medina presentando su nuevo libro en dos ediciones.
El libro es una adaptación para el público generalista de la tesis de licenciatura que el autor defendió en 2014 en la Universidad Pontificia de Comillas, y que completa con dos capítulos que nos aproximan a la figura de Bergoglio, el contexto socio-político de Argentina en los años en el que desarrolló su ministerio sacerdotal y episcopal, y una síntesis biográfica, en la que incluye varios testimonios inéditos, entre los que destaca la larga entrevista que le realizó en su casa a María Elena Bergoglio. De los cinco hermanos que eran los Bergoglio hoy sólo viven cinco, el papa Francisco, que es el mayor, y María Elena, la menor, quien sentencia una frase concordante con la tesis defendida por el autor: «Gracias a Dios, Francisco sigue siendo Jorge».

Parte del auditorio en la Biblioteca Municipal de Aranjuez, Madrid
José Antonio Medina, que actualmente es director espiritual del Seminario Mayor de Cádiz, reside en España desde hace siete años. En Argentina ejerció el cargo de secretario ejecutivo de la comisión episcopal de Comunicación Social del Episcopado Argentino, en la época en la que el entonces cardenal Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires, lo que le permitió mantener un trato directo y personal con el hoy papa Francisco.

La presentación, que se realizó en la biblioteca de Aranjuez, el epicentro cultural de la población, tuvo una gran acogida de público, ya que el padre Medina residió varios años en esta ciudad, primero como capellán de la residencia de ancianos y luego como párroco de Nuestra Señora de las Angustias, el templo que tiene una mayor atracción cultual de Aranjuez. Esta circunstancia de afecto, cariño y proximidad quedó de manifiesto en todo el acto, y se reflejó perfectamente en las palabras de presentación, que corrieron a cargo de María Antonia de Oro Redondo, alcaldesa del Real Cortijo de San Isidro, pedanía que pertenece a la jurisdicción de la parroquia que regía el padre Medina. La alcaldesa destacó los rasgos que definen al autor, una rigurosa formación académica combinada con un espíritu de acogida que, en los pocos años que pasó en Aranjuez, cautivó el corazón de muchos ribereños, que quisieron acompañarle en la presentación de su nueva obra.

El Padre José Medina firmando su libro al final del acto.
Soy jesuita, soy hijo de la Iglesia… parte del profundo análisis que al autor hace de todas las obras escritas por Jorge Mario Bergoglio, desde sus primeros años como sacerdote hasta sus últimos momentos como arzobispo de Buenos Aires. El autor bucea en todos estos textos, analiza sus contenidos y descubre en ellos las esencias fundamentales de la teología ignaciana, lo que le permite concluir que el pensamiento del hoy papa Francisco, manifestado en sus palabras y escrito, refleja a la perfección el ideario ignaciano en el que Bergoglio se formó como jesuita y en el que desarrolló su ministerio eclesiástico.

Aranjuez, 18 de marzo de 2015.

* Carlos García Costoya, es periodista y escritor, A Coruña, España, 1968, es conocido por sus libros dedicados a la divulgación histórica y mítica, así como varios anecdotarios. Es director de Xerión, Comunicación y Publicaciones S.L. y ha publicado, entre otros libros: El camino mágico de Santiago (1998); Las peregrinaciones jacobeas (1999); El camino de Santiago (1999); El abogado en familia (2000); Anécdotas de profesores (2000); El misterio del apóstol Santiago: mito y realidad del enigma jacobeo (2004) y Anécdotas de farmacéuticos (2008).

domingo, 26 de abril de 2015

MIS FOTOS MÁS QUERIDAS: Junto al Santo Padre Francisco y mi madre


























(Archivo personal – 15 de abril de 2015) Esta foto es testigo de un momento inolvidable: tuve la gracia de llevar a mi madre a una Audiencia General del Santo Padre Francisco en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Ella recuerda emocionada el apretón de manos de Francisco y su bendición.

¡Qué experiencia fuerte en la fe! Estar ante el Vicario de Cristo en la tierra. Cabeza visible de la Iglesia. El que recibió de Jesucristo el encargo de cuidar el rebaño la Iglesia.     

El Papa es Obispo de Roma, Vicario de Jesucristo, Sucesor del Príncipe de los Apóstoles, Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Arzobispo y Metropolita de la provincia Romana, Soberano del Estado Vaticano, Siervo de los Siervos de Dios. El más importante es el último, el de “Siervo de los Siervos de Dios”, que fue un título que fue acuñado por primera vez por el Papa San León Magno.

Doy gracias a Dios por un nuevo encuentro con el Sumo Pontífice, a quien pude entregarle en mano mi nuevo libro sobre él: "Soy Jesuita, soy hijo de la Iglesia" (le di un ejemplar de cada una de las ediciones: la española y la argentina), y también, el libro que el año pasado edité en Argentina sobre el Beato Cura Brochero: “Brochero, el discípulo misionero”.

Yo, como cada argentino que llega al tradicional “Besamanos”, guardamos de ese momento un cálido y agradecido recuerdo a Mons. Guillermo Karcher, Ceremoniero Papal, quien gentilmente y con una paciencia infinita, nos posibilita tal encuentro.

Les invito a que recemos juntos esta 

Oración por el Santo Padre:

Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario en la Tierra, el Papa.

En él Tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el desasosiego.

Creo firmemente que por medio de él tú nos gobiernas, enseñas y santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica.

Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas.

Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad.
Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar, y sea así el instrumento de tu redención.

Amén.

EVANGELIO DOMINICAL: “Yo soy el buen pastor que da su vida por sus ovejas”

4º Domingo de Pascua
Ciclo B
Evangelio: Juan 10,11-18

En aquel tiempo, Jesús habló así:

«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre».

Palabra del Señor.


La Iglesia dedica este domingo a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, haciendo referencia a la imagen bíblica del Buen Pastor. Esta imagen expresa la misericordia de Dios manifestada en Jesús, que entregó su vida para resucitar y comunicarnos su Espíritu, y a su vez sugiere cómo deben actuar quienes han sido elegidos por Él para realizar la misión de ser pastores. Meditemos en lo que nos dice el Evangelio (Juan 10, 11-18), teniendo en cuenta también las otras lecturas (Hechos de los Apóstoles 4, 8-12; Salmo 118 [117]; 1ª Carta de Juan 3, 1-2).

1. “Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.”

La imagen del pastor es constante en el Antiguo Testamento. El libro del Génesis describe los orígenes de Israel hacia el siglo 18 a.C. a partir de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, que buscaban agua y pastos para sus ganados. Seis siglos después -hacia el siglo 12 a.C.- encontramos en el libro del Éxodo a Moisés (3, 1, quien junto al monte Horeb, también llamado Sinaí, aprende el oficio de pastor y es escogido por Dios como instrumento para liberar al pueblo de la esclavitud y conducirlo hacia la tierra prometida. Dos siglos más tarde -hacia el 10 a.C.-, tal como lo narra el primer libro de Samuel (16, 1-13), es designado rey de Israel un joven llamado David,  que cuidaba el rebaño de su padre Jesé. A David se le atribuyen los salmos que representan a Dios como un pastor que conduce y alimenta a su pueblo. Finalmente, en los textos de los profetas Jeremías (23, 1-6) y Ezequiel (34, 1-31) -siglos VII y VI a.C.-, son denunciados los reyes de Judá como malos pastores que descuidaron el rebaño que Dios les había encomendado, por lo cual Dios mismo anuncia que se hará cargo de sus ovejas por medio del Mesías prometido, descendiente de David.

A estas profecías se refiere el Evangelio de Juan. Ya Mateo y Lucas, cronológicamente anteriores, habían evocado la parábola del pastor que encuentra a la oveja perdida y la carga sobre sus hombros (Mateo 18,12-14; Lc 15,3-7), con la cual se expresa la misericordia de Dios, manifestada en Jesucristo, que busca y acoge a los pecadores para perdonarlos y reincorporarlos a la comunidad. Juan, por su parte, destaca una característica esencial del Buen Pastor: da su vida por las ovejas, en lugar de huir como los asalariados. Esta donación de su propia vida, a la que Jesús hace referencia tres veces en el Evangelio de hoy, es libre y voluntaria, y conlleva el anuncio de su resurrección por cumplir la voluntad salvadora de Dios.

2. “Yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí”

Todo el capítulo 10 del Evangelio según San Juan se sitúa en el marco de la fiesta religiosa de la Dedicación (Hanukká), en la que los hebreos conmemoraban la restauración y consagración del Templo de Jerusalén en el año 164 a.C. En el transcurso de esta fiesta, como lo indica el evangelista (10, 22-24), tiene lugar una discusión entre Jesús y los jefes religiosos de su tiempo, en la cual les dice que Él es el Buen Pastor, lo que implica a su vez una crítica a ellos mismos como malos pastores, a quienes no les importaba la gente sino su propio interés particular. 

Jesús se aplica con toda razón la imagen del pastor a quien sí le importa cada una de sus ovejas, y a quien a su vez éstas identifican no sólo como el que se preocupa por cada una, sino como el que va delante de ellas (Juan 10, 4), abriéndoles y mostrándoles el camino. Sin embargo, existe el peligro de malentender la imagen del pastor y el rebaño cuando se concibe a la Iglesia como una organización autoritaria en la que unos jefes gobiernan desde arriba a unos borregos pasivos que se comportan gregariamente, sin libertad ni iniciativa propia. Por el contrario, la Iglesia es una comunidad en la que todos sus integrantes son reconocidos como “pueblo de Dios”, tal como lo indicó el Concilio Vaticano II, el mismo que estableció la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones el IV Domingo de Pascua. En la labor “pastoral” de la Iglesia todos debemos reconocernos mutuamente como hermanos, porque somos “hijos de Dios”, como lo recalca la segunda lectura de este domingo.

3. “También tengo otras ovejas que no son de este redil…”

La acción salvadora de Dios se dirige no sólo a unos pocos sino a toda la humanidad, y para que su mensaje sea efectivo Jesús quiere formar una Iglesia cuya unidad sea testimonio creíble de su vida resucitada. Ya desde fines del siglo primero, cuando con base en la predicación del apóstol Juan fue escrito el cuarto Evangelio, se habían comenzado a producir divisiones entre los cristianos y surgían grupos que se enfrentaban a los apóstoles y a sus sucesores. Hoy persiste esta situación. A pesar de los esfuerzos del Concilio Vaticano II -que fue llamado “Ecuménico” por su intención de buscar la unidad de los cristianos-, todavía falta mucho para lograr el ideal de ser “un solo rebaño con un solo Pastor”, una Iglesia que se reconozca en su unidad como la fundada por Jesucristo y fundamentada en Él, que es también su “piedra angular”, tal como nos lo presentan la primera lectura y el salmo de este domingo.

Por eso, sea éste un motivo para renovar la petición del propio Jesús evocada por el mismo evangelista Juan en el contexto de la institución de la Eucaristía durante la última cena con sus primeros discípulos antes de su pasión: “No te ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. Te pido que todos ellos estén unidos (…), para que el mundo crea que tu me enviaste” (Juan 17, 20-21).      

Asimismo, invocando la intercesión de María Santísima, pidámosle al Señor que suscite muchas vocaciones de jóvenes que tengan y realicen el deseo sincero de entregar sus vidas al servicio de la comunidad en el sacerdocio ministerial, y de manera especial oremos hoy por las personas consagradas como diáconos, presbíteros y obispos, para que cada cual cumpla su misión pastoral a imagen y semejanza de Jesús, el Buen Pastor.

Gabriel Jaime Pérez, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 4º Domingo de Pascua – Ciclo B

“Pastor y rebaño” (Jn 10, 11-18) 

sábado, 25 de abril de 2015

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): El deber de los esposos de recibir y educar a los hijos en la fe



DÉCIMO SEGUNDO PROGRAMA DEL CICLO


“A los agentes de pastoral familiar –sacerdotes, religiosos, catequistas, etc.– les aliento encarecidamente a que sean conscientes de la importancia de su tarea; que sepan enseñar y ayuden a cumplir el proyecto cristiano de vida familiar; que no se dejen llevar por modas pasajeras contrarias al designio divino sobre el matrimonio; que realicen una profunda labor apostólica para lograr una seria y responsable preparación y celebración de ese ‘sacramento grande’, signo del amor y de la unión de Cristo con su Iglesia.”

(San Juan Pablo II, Discursos en Argentina, 8 de abril de 1987, encuentro con familias en Córdoba).

SANTORAL (audios): San Marcos (25 de abril)




ORACIÓN

Señor, tú que diste a san Marcos el carisma de anunciar el Evangelio, haz que sepamos aprovecharnos de sus escritos y por ellos aprendamos a seguir fielmente a Jesucristo. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 24 de abril de 2015

FE Y VIDA: Se conmemoraron los 100 años del genocidio armenio

El genocidio armenio fue el asesinato de más de un millón y medio de armenios cristianos por parte del Imperio Turco Otomano desde 1915 hasta 1923. Este 24 de abril se conmemoraron los 100 años desde que se inició esta masacre.

El 24 de abril de 1915, las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de la comunidad de armenios en Estambul. Los días posteriores la cifra de detenidos ascendió a 600.

Más adelante el gobierno ordenó la expulsión de toda la población armenia, que tuvo que caminar cientos de kilómetros por el desierto, sufriendo hambre, sed, pérdidas de vidas humanas, robos y violaciones por parte de los gendarmes musulmanes que debían protegerlos, a menudo en combinación con bandas de asesinos y bandoleros.

El domingo 12 de abril el Papa Francisco conmemoró con miles de fieles los cien años de este genocidio.

“La humanidad conoció en el siglo pasado tres grandes tragedias inauditas: la primera, que generalmente es considerada como ‘el primer genocidio del siglo XX’, afligió a su pueblo armenio –primera nación cristiana–, junto a los sirios católicos y ortodoxos, los asirios, los caldeos y los griegos. Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos”, expresó.

“Hoy recordamos, con el corazón traspasado de dolor, pero lleno de esperanza en el Señor Resucitado, el centenario de aquel trágico hecho, de aquel exterminio terrible y sin sentido, que vuestros antepasados padecieron cruelmente. Es necesario recordarlos, es más, es obligado recordarlos, porque donde se pierde la memoria quiere decir que el mal mantiene aún la herida abierta; esconder o negar el mal es como dejar que una herida siga sangrando sin curarla”, añadió.

Ese mismo día, Turquía llamó al Nuncio Apostólico en el país, Mons. Antonio Lucibello. Dos días después el presidente turco Recep Tayyip Erdogan atacó al Pontífice y lo acusó de sacar los hechos de su “contexto”. “Yo condeno al Papa y le advierto de que no cometa errores como este otra vez”, expresó.

Sin embargo, el 15 de abril el Parlamento Europeo aprobó una resolución donde elogia el discurso de Francisco y llama a Turquía a reconocer que lo sucedido entre 1915 y 1917 fue un “genocidio”.

Al día siguiente, Radio Vaticana publicó la declaración del vocero vaticano, P. Federico Lombardi, quien explicó que las palabras del Papa Francisco “se insertan en una línea ya trazada por Juan Pablo II”. “Lo que ha dicho el Papa me parece claro como el sol. Ha usado el término ‘genocidio’, continuando con el uso ya acuñado de esta definición, de esta palabra”, señaló.

La Iglesia Apostólica Armenia (cristianos no católicos), por su parte, declaró “mártires” el jueves 23 de abril a los 1.5 millones de víctimas, en el marco de las conmemoraciones por los cien años del inicio del holocausto.

Artículo original de Abel Camasca para ACI Prensa.

jueves, 23 de abril de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA: “Es necesario reparar en las nuevas generaciones la desconfianza sobre el matrimonio y la familia”



Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 22 de abril de 2015 en la Plaza de San Pedro.


Catequesis sobre sobre la Familia



"Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

En la catequesis precedente sobre la familia, me detuve en el primer pasaje de la creación del ser humano, en el primer capítulo de la Génesis, donde está escrito: Dios creó al hombre a su imagen: a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó. Hoy quisiera completar la reflexión con el segundo pasaje, que encontramos en el segundo capítulo. Aquí leemos que el Señor, después de haber creado el cielo y la tierra, “el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente”. Es el pináculo de la creación. Después Dios puso al hombre en un jardín bellísimo para que lo cultivara y lo cuidara.

El Espíritu Santo, que ha inspirado toda la Biblia, sugiere por un momento la imagen del hombre solo, y le falta algo sin la mujer. Y sugiere el pensamiento de Dios, casi el sentimiento de Dios que lo mira, que observa a Adán solo en el jardín: es libre, es señor… pero está solo. Y Dios ve que esto “no va bien”: es como una falta de comunión, falta una comunión, una falta de plenitud. “No está bien” -dice Dios- y añade: “quiero darle una ayuda que le corresponde”.

Entonces Dios presenta al hombre a todos los animales; el hombre da a cada uno de ellos su nombre- y esta es otra imagen de la señoría del hombre sobre sobre la creación-, pero no encuentra en ningún animal, otro que sea parecido a él. Pero el hombre continúa solo. Cuando finalmente Dios le presenta a la mujer, el hombre reconoce exultante que esa criatura, y solo esa, es parte de él: “hueso de mis huesos, carne de mi carne”. Finalmente, hay un reflejo de sí, una reciprocidad.

Y cuando una persona -es un ejemplo para entender bien esto-  quiere dar la mano a otra, debe tener otro adelante: si uno da la mano y no tiene nada, la mano está allí, le falta la reciprocidad. Así era el hombre, le faltaba algo para llegar a su plenitud, le faltaba reciprocidad.

La mujer no es una “réplica” del hombre; viene directamente del gesto creador de Dios. La imagen de la “costilla” no expresa inferioridad o subordinación, sino, al contrario, que hombre y mujer son de la misma sustancia y son complementarios. Y el hecho de que -siempre en la parábola- Dios plasme la mujer mientras el hombre duerme, subraya precisamente que ella no es de ninguna manera criatura del hombre, sino de Dios.  Y también sugiere otra cosa: para encontrar a la mujer y podemos decir, para encontrar el amor en la mujer, para encontrar la mujer, el hombre primero debe soñarla, y luego la encuentra.

La confianza de Dios en el hombre y en la mujer, a los cuáles confía la Tierra, es generosa, directa, plena. Pero es aquí donde el maligno introduce en su mente la sospecha, la incredulidad, la desconfianza. Y finalmente, llega la desobediencia al mandamiento que les protegía. Caen en ese delirio de omnipotencia que contamina todo y destruye la armonía. También nosotros lo sentimos dentro de nosotros, tantas veces, todos.

El pecado genera desconfianza y división entre el hombre y la mujer. Su relación se verá amenazada por miles de formas de prevaricación y de sometimiento, de seducción engañosa y de prepotencia humillante, hasta las más dramáticas y violentas. La historia lleva las huellas. Pensemos, por ejemplo, a los excesos negativos de las culturas patriarcales. Pensemos en las múltiples formas de machismo. Donde la mujer es considerada de segunda clase. Pensemos en la instrumentalización y mercantilización del cuerpo femenino en la actual cultura mediática. Pero pensemos también en la reciente epidemia de desconfianza, de escepticismo, e incluso de hostilidad que se difunde en nuestra cultura -en particular a partir de una desconfianza comprensible de las mujeres- en relación a una alianza entre hombre y mujer que sea capaz, al mismo tiempo, de afinar la intimidad de la comunión y de custodiar la dignidad de la diferencia.

Si no encontramos una oleada de simpatía por esta alianza, capaz de establecer las nuevas generaciones a la reparación de la desconfianza y de la indiferencia, los hijos vendrán al mundo cada vez más desarraigados desde el vientre materno. La desvalorización social por la alianza estable y generativa del hombre y de la mujer es ciertamente una pérdida para todos. ¡Debemos revalorizar el matrimonio y la familia! Y la Biblia dice una cosa bella: el hombre encuentra la mujer, ellos se encuentran, y el hombre debe dejar algo para encontrarla plenamente. Y por esto, el hombre dejará a su padre y a su madre para ir con ella. ¡Es bello! Esto significa comenzar un camino. El hombre es todo para la mujer y la mujer es toda para el hombre.

El cuidado de esta alianza del hombre y de la mujer, también si son pecadores y están heridos, confundido o humillados, desconfiados e inciertos, es por tanto para nosotros creyentes una vocación exigente y apasionante, en la condición actual. El mismo pasaje de la creación y del pecado, en su final, no entrega un icono bellísimo: “El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los vistió”. Es una imagen de ternura hacia esa pareja pecadora que nos deja con la boca abierta: la ternura de Dios por el hombre y por la mujer. Es una imagen de custodia paterna de la pareja humana. Dios mismo cuida y protege a su obra maestra.

SANTORAL (audios): San Jorge (23 de abril)




Oración a san Jorge

Oh poderoso san Jorge,
generoso protector y auxiliador,
de los pobres y desamparados.

Tú que con caridad y por amor
distribuisteis tus bienes y propiedades
entre los más necesitados,
que siempre ayudaste a los desposeídos.

(Pedir lo que se quiere conseguir).

Te pido noble y virtuoso san Jorge
atiendas cuanto antes lo que solicito,
sé que me llegará pronto tu asistencia.
Pues tú no dejas de escuchar
a quien con humildad te pide ayuda.

Haz san Jorge que por tu mediación
sirvamos cada día con más fidelidad
al misterio de la Redención,
y seamos liberados de los enemigos y males,
tanto presentes como futuros.

Por Jesucristo, nuestro Señor,
Amén.

miércoles, 22 de abril de 2015

PRO VIDA: Joven atleta adopta a menor embarazada para que no le quiten a su bebé

¡Salvó dos vidas!

Tom Connoly es un destacado atleta universitario de solo 23 años. Pese a su juventud, hace unas semanas dio un giro a su vida cuando decidió convertirse en padre adoptivo de su prima de 17 años, una adolescente que vivía en las calles y estaba a punto de dar a luz.

El gesto de Tom ha conmovido a la sociedad australiana. Su prima adolescente tenía 32 semanas de embarazo y vivía en las calles de Gold Cost. Si la joven daba a luz en esas condiciones, las autoridades le quitarían al bebé.

El atleta de la Universidad de Sunshine Coast no había visto a su prima en diez años cuando la encontró durmiendo en las calles. Al descubrir esta dramática situación, Tommy supo que la adopción legal era la única opción de una mejor vida para la menor y evitar que la separen su bebé.

En una publicación en Facebook del 7 de marzo de este año, Tom explicó que “hace unos meses recogí a mi joven prima Kiarna. No la había visto en más de 10 años. Había cumplido 17 años, tenía 32 semanas de embarazo, sin techo, sin zapatos, sin teléfono, con menos que una mochila llena de ropa”.

El joven explicó que el bebé de su prima iba a ser llevado por las autoridades tras nacer, pues Kiarna “había tenido una vida de inestabilidad y mala historia, muy probablemente debido a su infancia traumática”.

“El ‘enamorado’ está en prisión”, señaló Tom y explicó que la acogió “para asegurarme de que se quede con el bebé, se mantenga fuera de las calles y tenga una mejor vida”.

“La vida trató mal a Kiarna, y ella tuvo que arreglárselas lo mejor que pudo. Pasó más tiempo en las calles que en ningún otro lado, y conoce a la policía mejor de lo que conoce a su propia familia”, agregó.

“Ella podría escribir un libro sobre experiencias traumáticas. No mucha gente conoce su historia. Es muy intensa. Nadie merece una vida como la que ella ha tenido”, señaló.

El joven universitario explicó que en el esfuerzo de adoptar legalmente a su prima pasó “los últimos meses trabajando, moviendo casas, teniendo reuniones con diferentes departamentos, firmando formularios, siendo evaluado y monitoreado, buscando financiamiento, estableciendo sus cuentas bancarias, comprando cosas de bebé, muebles, yendo a las citas del hospital/médico, y estableciéndola”.

Tom dice estar “encantado de finalmente decir que ella está ahora viviendo en una casa segura, estable, maravillosa en Sunshine Coast con una cama nueva, una vida completamente nueva… lejos de las drogas, la violencia y el drama”.

“¡Le conseguí también un gatito! Ella acaba de pasar su prueba de licencia de conducir de estudiantes, y le estoy enseñando a manejar”, además de conseguir una cita con el odontólogo para que le ayude con su dentadura.

Kiarna, señaló Tom, tiene ahora ropa, está “mejorando su lectura y escritura, y está motivada para tener la educación que nunca tuvo… pero lo más importante es que acaba de dar a luz a un bebé con salud perfecta llamado Kaydan”.

“¡Ella es la chica más fuerte que conozco! Todo lo que quiere para su bebé es que tenga una mejor vida de la que ella ha tenido. Hay aún un largo recorrido por delante, pero las cosas van por buen camino y ella tiene la oportunidad que merece”.

Tom aseguró que “cuando suceden cosas malas, es tu familia la que te apoya. Eso significa que nadie se quede atrás u olvidado. He tenido a mi familia salvándome de problemas antes, era tiempo de devolver el favor. La familia es lo primero”.

El hermano mayor de Tom, Liam, comenzó una campaña en el sitio web Gofundme ( http://www.gofundme.com/helpmybrotommy ) para recaudar donaciones para ayudar económicamente al joven y a Kiarna. La meta es de 50 mil dólares australianos (alrededor de 38 mil dólares).

“Creo esta página para darle a Tommy la ayuda inicial que necesita e intentar darle a este bebé la vida que su madre nunca tuvo”, explicó Liam.

“Tommy ha intervenido y se ha esforzado sin ayuda de nadie, pero el camino por delante será difícil emocionalmente y financieramente. Si esta campaña llega al objetivo todo el financiamiento irá para que Tommy pueda mantenerse, mantener a nuestra pequeña prima y a su bebé”, aseguró.

Artículo original de: ACI/EWTN Noticias