martes, 30 de junio de 2015

SANTORAL (audios): Primeros Mártires Romanos (30 de junio)




Oración

Señor, Dios nuestro, que santificaste los comienzos de la Iglesia romana con la sangre abundante de los mártires, concédenos que su valentía en el combate nos infunda el espíritu de fortaleza y la santa alegría de la victoria en este mundo nuestro que hemos de llevar hasta Ti. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

lunes, 29 de junio de 2015

SANTORAL (audios): Santos Pedro y Pablo, Apóstoles (29 de junio)




Oración por el Papa Francisco

Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario en la Tierra, el Papa.

En él Tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el desasosiego.

Creo firmemente que por medio de él tú nos gobiernas, enseñas y santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica.

Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas.

Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad.

Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar, y sea así el instrumento de tu redención.

Amén.

domingo, 28 de junio de 2015

EVANGELIO DOMINICAL: ¿Hay vida después de la vida?

Domingo XIII del tiempo ordinario
Ciclo B
Evangelio: Marcos 5,21-43

En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.

Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?». Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’». Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?». Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

Palabra del Señor.


Tratemos de descubrir el sentido de este relato (Marcos 5, 21-43), teniendo en cuenta también la primera lectura (Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24) y el Salmo 30 (29). La segunda lectura (2 Corintios 8, 7. 9. 13-15) es significativa por la exhortación del apóstol Pablo a compartir los bienes materiales como compartimos la fe en Jesucristo.

1. Jesús le dice al jefe de la sinagoga: -No temas, basta que tengas fe.

Jairo, cuyo nombre en hebreo significa el que fue iluminado, dirigía la sinagoga de Cafarnaúm, ciudad de Galilea situada junto al lago de Tiberíades. La “sinagoga” (término griego derivado del hebreo beit knéset –casa de oración–), era entonces y sigue siendo hoy para los judíos un recinto destinado a escuchar la sagrada escritura, a orar y a recibir la instrucción acerca de las prescripciones morales y rituales.

Ante la noticia que le dan a Jairo de la muerte de su hija, Jesús lo invita a no desanimarse a pesar de este hecho que nubla sus esperanzas. Las palabras “no temas, basta que tengas fe”, son dirigidas también a nosotros, especialmente en las situaciones en las que se nos oscurece el horizonte. Una enseñanza de Jesús consignada en otro pasaje de los evangelios dio origen al refrán “la fe mueve montañas”. La invitación del Señor a tener fe se constituye así en el mensaje central de su palabra en este domingo.

2. Jesús les dice a quienes lloran: -La niña no está muerta, está dormida […]. Luego entra donde está la niña, la toma de la mano y le dice: […] Levántate.

Los relatos de milagros de resucitación obrados por Jesús durante su vida terrena (el de la hija de Jairo, el del hijo de la viuda de Naím y el de su amigo Lázaro) -como también los de aquellos que habían sido realizados por los profetas Elías y Eliseo y son narrados en el primer libro de los Reyes del Antiguo Testamento, y los que cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles que realizaron san Pedro y san Pablo-, difieren del misterio de la resurrección gloriosa a una vida eterna. La vida terrenal de esas personas, después de haber sido revivificadas, iba a terminar algún día como sucede con todos los seres humanos. Sin embargo, todos podemos tener la esperanza en una vida eterna después de nuestra existencia en este mundo, y éste es precisamente el núcleo del mensaje pascual de la resurrección de Cristo, prenda de nuestra resurrección futura.

Jesús dice que la niña no está muerta, sino dormida. No ocurre exactamente lo mismo con el hijo de la viuda en el pueblo Galilea llamado Naím, pero sí le dice “levántate” (Lucas 7, 12-1-15). Luego comentará con respecto a su amigo Lázaro el de Betania: “Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy a despertarlo” (Juan 11, 11). La Iglesia emplea también en su liturgia la metáfora del sueño para referirse a la muerte, cuando por ejemplo al rezar por los difuntos en la Misa decimos: “Acuérdate también Señor de nuestros hermanos y hermanas que durmieron en la esperanza de la resurrección”. Pero esta metáfora se aplica a quienes han pasado de esta vida a la eternidad, por cuyo “descanso eterno” le rogamos al Dios que “creó al ser humano para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser”, como dice la primera lectura.

El relato de la resucitación de la hija de Jairo en el Evangelio de este domingo, nos invita a reconocer con fe el poder creador y renovador de Dios, que se manifiesta presente en Jesús, en quien actúa el Espíritu Santo, “Señor y dador de vida”, como lo llama la fórmula extensa del Credo. Animados por la fe en este poder del Dios que da la vida, podemos decir, a pesar de la experiencia dolorosa de la muerte, la frase del Salmo: Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

3. ¿Vida después de la vida?

Los tres relatos evangélicos de resucitación, así se trate de muertes reales como también insisten los evangelistas en declararlo, nos presentan hechos de reanimación o revivificación después de experiencias que podrían ser asimiladas a las que presentan las narraciones contemporáneas de personas que han “vuelto a la vida” y dicen que Dios “les ha dado una segunda oportunidad”.

No son pocos los relatos de quienes han tenido la llamada “experiencia del túnel”, después de haber sido declarados clínicamente muertos o de haber sufrido estados de catalepsia, o de haberse detenido por un tiempo considerable los latidos de sus corazones, y “han vuelto a la vida”. Tales relatos tienen en común la vivencia de una especie de túnel oscuro y una luz al final que atrae a quien deja la vida material. Lo que subyace a tales experiencias es la pregunta por el misterio de la muerte.

¿Cómo afrontar este misterio? La respuesta nos la ofrece Jesús: “No temas, basta que tengas fe”. Dejemos que esta frase del Señor de la vida se convierta en un aliento de esperanza en medio del dolor que nos produce la separación de nuestros seres queridos que parten de este mundo -incluso aunque no regresen a la vida material como ocurrió en el caso de la hija de Jairo  o en otros casos de resucitación-, y ante el temor que nos produce la certeza de que también nosotros algún día vamos a morir. Y pidámosle constantemente que fortalezca en nosotros la fe en el paso, después de esta vida material, a una vida nueva en la eternidad para participar plenamente de la gloria de Jesucristo resucitado.

Gabriel Jaime Pérez, S.J.

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 13º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B

“La hija de Jairo” (Mc 5,21-43) 

sábado, 27 de junio de 2015

SANTORAL (audios): San Cirilo de Alejandría (27 de junio)




Oración de San Cirilo de Alejandría 
a María, Madre de Dios 
- Pronunciada en el Concilio de Éfeso -

 Te saludamos, María, Madre de Dios, tesoro digno de ser venerado por todo el orbe, lámpara inextinguible, corona de la virginidad, trono de la recta doctrina, templo indestructible, lugar propio de aquel que no puede ser contenido en lugar alguno, madre y virgen, por quien es llamado bendito, en los santos Evangelios, el que viene en el nombre del Señor. 

Te saludamos a ti, que encerraste en tu seno virginal a aquel que es inmenso e inabarcable; a ti, por quien la Santa Trinidad es adorada y glorificada; por quien la cruz preciosa es celebrada y adorada en todo el orbe; por quien se alegran los ángeles y arcángeles; por quien son puestos en fuga los demonios; por quien el diablo tentador cayó del cielo; por quien la creatura, caída en el pecado, es elevada al cielo; por quien toda la creación, sujeta a la insensatez de la idolatría, plega al conocimiento de la verdad; por quien los creyentes obtienen la gracia del bautismo y el oleo de la alegría; por quien han sido fundamentadas las iglesias en todo el orbe de la tierra; por quien todos los hombres son llamados a la conversación. 

Y ¿qué más diré? Por ti el hijo unigénito de Dios ha iluminado a los que vivían en tinieblas y en sombra de muerte; por ti los apóstoles predicaron la salvación a los gentiles; por ti los muertos resucitan; por ti reinan los reyes, por la Santísima Trinidad.

viernes, 26 de junio de 2015

PRO VIDA: ¿Cuidamos animales pero despreciamos embriones humanos?

El Arzobispo de Granada (España), Mons. Javier Martínez, animó a "leer, a ojear y releer” la encíclica Laudato Si para “ir asumiendo las verdades, las enseñanzas, las propuestas que nos hace". En ese sentido el Arzobispo comparó el cuidado a ciertas especies de animales y “lo poco protegido que está el embrión humano, el feto, el anciano, el pobre”.

En su homilía de la Misa que celebró el domingo, Mons. Javier Martínez señaló dos de los puntos recogidos en esta encíclica en los que se destaca que "no somos dueños de la Creación" y que "no podemos concebirnos como hombres aislados".

"No somos los dueños del mundo; no somos los dueños, ni siquiera, de nuestro propio cuerpo o de nuestra propia vida. Somos criaturas y administradores de unos bienes que nos han sido dados. Y cuando uno ama al que te da el regalo, uno cuida de esos bienes", explicó el Arzobispo y apuntó que los hombres no pueden concebirse como "seres aislados" y "que todo lo que sucede" en este mundo "nos importa, nos afecta y refleja nuestro modo de concebirnos a nosotros mismos".

"Cuánto nos preocupamos por la vida de ciertas especies de animales, que son preciosas -que son preciosas porque todo en la Creación es un regalo del amor de Dios-, y qué poco nos preocupamos a veces por eso que el Papa y otras personas han llamado la 'ecología humana'. Qué protegidas están ciertas especies de animales, incluso por las legislaciones del mundo, y qué poco protegido está el embrión humano, el feto, el anciano, el pobre", explicó.

Además el Arzobispo explicó que es necesaria una "verdadera revolución cultural" especialmente en el mundo desarrollado ya que “si seguimos por el camino que vamos, nuestro horizonte, casi inevitable, es la destrucción y la muerte”.

Mons. Martínez indicó también que el poco cuidado del mundo enviará un mensaje a las futuras generaciones de que "no amábamos nuestra vida y no les amamos a ellos", que nos lleva a tener un "resentimiento contra la Creación" y una "actitud explotadora que destruye la Creación en la medida en que primero nos destruye a nosotros mismos”.

Y subrayó que esta actitud “destruye nuestra esperanza, destruye nuestra capacidad de gratitud y de amor. Eso es el centro de la revolución cultural a la que el Papa nos invita: recuperar nuestra capacidad de gratitud y de amor por ese don precioso que el Señor nos da que es nuestra propia vida y el mundo en que vivimos".

Por Blanca Ruiz para ACI Prensa.

jueves, 25 de junio de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA: “¿Somos conscientes del peso que tienen nuestras opciones en el alma de los niños?”

Catequesis del papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 24 de junio de 2015 en la Plaza de San Pedro.

Catequesis sobre sobre la Familia

"Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

en las últimas catequesis hemos hablado de la familia que vive la fragilidad de las condición humana, la pobreza, las enfermedades, la muerte. Hoy sin embargo reflexionamos sobre las heridas que se abren precisamente dentro de la convivencia familiar. Cuando, en la familia nos hacemos mal. ¡Lo más feo!

Sabemos bien que en ninguna historia familiar faltan momentos en los cuales, la intimidad de los afectos más queridos son ofendidos por el comportamiento de sus miembros. Palabras y acciones (¡y omisiones!) que, en vez de expresar el amor, lo sustraen o, peor aún, lo mortifican. Cuando estas heridas, que son aún remediables, se descuidan, se agravan: se transforman en prepotencia, hostilidad, desprecio. Y a ese punto se pueden convertir en heridas profundas, que dividen al marido y la mujer, e inducen a buscar en otra parte comprensión, apoyo y consolación. ¡Pero a menudo estos “apoyos” no piensan en el bien de la familia!

El vacío de amor conyugal difunde resentimientos en las relaciones. Y a menudo la disgregación se trasmite a los niños.

Esto es, los hijos. Quisiera detenerme un poco en este punto. A pesar de nuestra sensibilidad aparentemente evolucionada, y todos nuestros análisis psicológicos refinados, me pregunto si no nos hemos anestesiado también respecto a las heridas en el alma de los niños. Cuanto más se trata de compensar con regalos y pasteles, más se pierde el sentido de las heridas -más dolorosas y profundas- del alma. Se habla mucho de trastornos del comportamiento, de salud psíquica, de bienestar del niño, de ansiedad de los padres y de los niños… ¿Pero sabemos qué es una herida del alma? ¿Sentimos el peso de la montaña que aplasta el alma de un niño, en las familias en las que se trata mal y se hace mal, hasta romper la unión de la fidelidad conyugal? ¿Qué peso tienen nuestras elecciones -elecciones a menudo erróneas- en el alma de los niños?

Cuándo los adultos pierden la cabeza, cuando cada uno piensa a sí mismo, cuando papá y mamá se hacen daño, el alma de los niños sufre mucho, siente desesperación. Y son heridas que dejan marca para toda la vida.

En la familia todo está entrelazado: cuando su alma está herida en algún punto, la infección contagia a todos. Y cuando un hombre y una mujer, que se han comprometido a ser “una sola carne” y a formar una familia, piensa obsesivamente en las propias exigencias de libertad y de gratificación, esta distorsión afecta profundamente el corazón y la vida de los hijos. Tantas veces los niños se esconden para llorar solos… Debemos entender bien esto. Marido y mujer son una sola carne. Pero sus criaturas son carne de su carne. Si pensamos en la dureza con la que Jesús advierte a los adultos sobre no escandalizar a los pequeños -hemos escuchado el fragmento del Evangelio- podemos comprender mejor también su palabra sobre la grave responsabilidad de custodiar la unión conyugal que da inicio a la familia humana. Cuando el hombre y la mujer se convierten en una sola carne, todas las heridas y todos los abandonos del papá y de la mamá inciden en la carne viva de los hijos.

Es verdad, por otra parte, que hay casos en los que la separación es inevitable. A veces se puede convertir incluso en moralmente necesaria, cuando se trata precisamente para proteger al cónyuge más débil, o a los hijos pequeños, de las heridas más graves causadas por la prepotencia y la violencia, del enfado o del aprovecharse, de la alienación y de la indiferencia.

No faltan, gracias a Dios, aquellos que, sostenidos por la fe y el amor por los hijos, testimonian su fidelidad y una unión en la cual han creído, en cuanto aparece imposible hacerlo revivir. No todos los separados, sin embargo, sienten esta vocación. No todos reconocen, en la soledad, una llamada del Señor dirigida a ellos. En torno a nosotros encontramos familias en situaciones llamadas irregulares. A mí no me gusta esta palabra. Y nos planteamos muchos interrogantes. ¿Cómo ayudarlas? ¿Cómo acompañarlas? ¿Cómo acompañarlas para que los niños no se vuelvan rehenes del papá o de la mamá?

Pidamos al Señor una fe grande, para mirar la realidad con la mirada de Dios; y una gran caridad, para acercarse las personas con su corazón misericordioso.

miércoles, 24 de junio de 2015

SANTORAL (audios): La Natividad de San Juan Bautista (24 de junio)




Hoy bendecimos al Dios de los apóstoles y de los profetas,
por la figura y el testimonio de Juan el Bautista,
precursor humilde y fiel del Mesías, Cristo Jesús.
Haz, Señor, que, tomando muy en serio 
su mensaje siempre actual, seamos verdaderos 
apóstoles de la nueva Evangelización,
como nos está pidiendo el Papa.
Así, convertidos al amor y la justicia de tu reino,
seremos sal y luz en medio de nuestro mundo
te cantaremos a boca llena el canto de gozo de los convertidos,
y colaboraremos a que nuestra sociedad oiga más tu voz y,
con gran provecho para todos, la justicia, el amor y la paz
sean norma habitual en nuestra conducta.
Por intercesión del Bautista, enséñanos, 
Dios del amor, a vivir en tu presencia,
a alabarte siempre con el corazón alegre 
porque eres nuestro Padre,
y porque todo es presencia, 
gracia, ternura y cariño tuyos.
Amén.

martes, 23 de junio de 2015

PAPA FRANCISCO: “La Sábana Santa atrae hacia el rostro y el cuerpo martirizado de Jesús y nos impulsa en la misma dirección: «El amor de Cristo nos apremia»”

El Santo Padre visitó el pasado domingo 21 la catedral de San Juan Bautista, en Turín, donde veneró en silencio la sábana sepulcral en la que envolvieron a un crucificado, con todos los signos de la pasión de Jesús de Nazaret que refiere el Evangelio. Este fue el momento central de la peregrinación que el Papa realizó a esta ciudad italiana.

Para venerar la Sábana Santa y rendir homenaje a San Juan Bosco en el bicentenario de su nacimiento, el papa Francisco viajó a la diócesis italiana de Turín. Una visita pastoral, cuyo lema fue “El amor más grande”.

El intenso programa de esta visita de dos días, domingo 21 y lunes 22 de junio, comenzó con un encuentro con el mundo del trabajo, después de su llegada al aeropuerto de Caselle.

Terminado el encuentro con el mundo del trabajo, en la Placita Real, el Santo Padre se trasladó a pie a la catedral de San Juan Bautista, donde se encuentra el Santo Sudario. El Pontífice se dirigió con gran recogimiento al altar mayor del templo, donde rezó durante unos minutos en silencio, y con la luz apagada, ante la tela de lino que muestra la imagen de un hombre con marcas físicas propias de la crucifixión. Poco después, se detuvo a orar también ante el altar del beato Pier Giorgio Frassati.

Ni lecturas, ni discursos, ni cantos, ni música durante la presencia del Papa en la catedral. Solo varios minutos de contemplación y oración delante del Santo Sudario, con algunos enfermos en silla de ruedas en primera fila.

El obispo de Roma, sentado frente a la reliquia de Jesús, miraba y bajaba la cabeza permanentemente, en contemplación y oración. Antes de salir se persignó, se levantó y caminó subiendo los escalones que lo separaban de la sábana y tocó el vidrio que la protege.

En el interior de la catedral acompañaron al Papa un grupo de monjas de clausura, sacerdotes huéspedes de la Casa del Clero de la diócesis de Turín, los canónigos del cabildo catedralicio, la Comisión para la Síndone, algunos parientes del beato Frassati, el cardenal Severino Poletto, los obispos de la Conferencia Episcopal del Piamonte-Valle de Aosta y el séquito papal.

Desde la plaza Vittorio de Turín, el papa Francisco rezó el Ángelus. Dirigiéndose a la multitud de fieles, el Pontífice les dijo: “Nuestro pensamiento se dirige a la Virgen María, Madre amorosa y atenta con todos sus hijos, que Jesús le ha confiado desde la cruz, mientras se ofrecía a sí mismo en el gesto de amor más grande".

"Ícono de este amor es la Síndone, que también esta vez atrajo a mucha gente aquí en Turín", agregó el Papa. "La Sábana Santa -continuó- atrae hacia el rostro y el cuerpo martirizado de Jesús y, al mismo tiempo, impulsa hacia el rostro de toda persona sufriente e injustamente perseguida. Nos impulsa en la misma dirección del don de amor de Jesús. «El amor de Cristo nos apremia»; estas palabras de san Pablo eran el lema de san José Benito Cottolengo".

En 2013, el Santo Padre afirmó que el rostro desfigurado de la Síndone se asemeja al de tantos hombres y mujeres “heridos por una vida que no respeta su dignidad, por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables”, pero que invita a la esperanza. El Pontífice realizó estas declaraciones en un vídeo mensaje, difundido por el Vaticano, con motivo de la anterior ostensión de la Sábana Santa.

En aquella ocasión, Francisco dijo que el rostro de la Síndone tiene los ojos cerrados, que es el rostro de un difunto. “Pero sin embargo, misteriosamente nos mira y en el silencio nos habla”, añadió.

“¿Cómo es posible que el pueblo fiel quiera detenerse ante este icono de un hombre flagelado y crucificado?”, se preguntó el Papa. “Porque el hombre de la Sábana Santa -explicó- nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret”.

El Obispo de Roma aseguró también que la imagen grabada en el lienzo habla al corazón de los hombres “y nos lleva a subir al monte del Calvario, a mirar el madero de la cruz, a sumergirnos en el silencio elocuente del amor”.

lunes, 22 de junio de 2015

SANTORAL (audios): Santo Tomás Moro (22 de junio)




Oración del buen humor de santo Tomas Moro.

Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir.

Concédeme la salud del cuerpo,
con el buen humor necesario para mantenerla.

Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovechar
lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante
el pecado, sino que encuentre el modo de poner
las cosas de nuevo en orden.

Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento,
las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no
permitas que sufra excesivamente por ese ser tan
dominante que se llama: YO.

Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia de comprender las bromas,
para que conozca en la vida un poco de alegría y
pueda comunicársela a los demás.

Así sea.

domingo, 21 de junio de 2015

MIS FOTOS MÁS QUERIDAS: Junto a mi padre Manuel Medina Barea, “El Barrena”

(Archivo personal – 29 de septiembre de 1991) Hoy es en mi país el “Día del Padre”. En Argentina, se festejó por primera vez el 24 de agosto de 1958, en honor al héroe patrio Don José de San Martín, llamado “Padre de la Patria”. Pero luego se lo cambió al tercer domingo de junio y actualmente se lo festeja ese día.

En relación a este día les comparto esta foto con mi padre, “El Barrena” como le llamaban en su pueblo Cúllar, rincón de España de antepasado moresco y que es una localidad y municipio español perteneciente a la provincia de Granada, en la comunidad autónoma de Andalucía (no debe confundirse con Cúllar Vega, ni cómo muchos aún le siguen diciendo Cúllar Baza, ya que su nombre oficial es "Cúllar" desde 1986, debido a la firme voluntad de sus habitantes).

Cuándo dejó su pueblo para partir a Argentina en 1956, tenía 10.866 habitantes, los datos de 2012 nos dicen que viven 4630, como ha pasado en tantos pueblos de España y de gran parte del mundo, al que sus habitantes dejan para irse a buscar ¿un futuro mejor? en torno a las grandes ciudades.

Entre los cullarenses más famosos mi padre no aparece (en mi corazón tiene el primer puesto) ya que con sus 26 años dejó su pueblo siguiendo el llamado de su corazón a vivir allende del mar. Desde que yo vivo en España, hace ya siete años, he ido en varias oportunidades a Cúllar, al cual considero mi pueblo también, ¿o acaso la “patria” no es la tierra de nuestros padres? Me emociona muchos transitar esas sencillas y pueblerinas calles, donde mi padre se abrió a la vida y donde tuvo sus jóvenes sueños e ideales.

El mes pasado volví a ir, junto con mi madre de visita en España, y al visitar a distintos primos y sus familias que todavía viven en el pueblo, es lindo sentirlos cercanos y siempre queridos. El lugar que más me emociona del pueblo es la tumba de mis abuelos paternos, Isabel y Juan. Al estar ahí pienso que esas son mis raíces, los abuelos que no conocí personalmente y que un día disfrutaré en el cielo.

Recuerdo con gran emoción cuando estando en el Consulado Español de la ciudad de Mendoza en Argentina, al ir a recibir mi ciudadanía española y redactarse el “acta de nacimiento” como español, la señora que me hacía el trámite me dijo ¿Dónde quiere nacer en España?, ya que necesitamos poner en el acta un lugar “simbólico” de nacimiento. Yo no lo dudé: “En Cúllar donde nació mi padre”. Y hoy me llena de emoción cuando voy al pueblo y me dicen: “el hijo del Barrena” o el “Barrena chico”.

En la foto, a las que ilustra estas palabras, se ven “las manos del labrador”, las manos de mi padre. En ese momento, luego de terminado el rito de ordenación sacerdotal mi padre realiza el tradicional gesto de besar las manos recientemente ungidas y consagradas. Estrecha entre sus manos paternales labradas por el intenso y sacrificado trabajo de toda una vida, mis manos que, desde hace casi 24 años, cada día traen del cielo a Jesús y lo hacen vivo y presente en la Sagrada Hostia Consagrada.

En sus últimos años, ya enfermo, siempre que hablaba de mí cuando yo no estaba presente decía lo mismo: “Es mi orgullo”. Yo creo que nunca le llegue a decir con palabras lo orgulloso que estoy de ser su hijo. Desde que vivo en España se lo digo muchas veces, porque es la estrella que guía mis pasos por su amada tierra española que es la mía.

Por eso hoy, que en mi patria argentina celebramos el “Día del Padre” le pido que desde el cielo no deje de guiarme y que me coja fuertemente la mano, hasta el momento del abrazo definitivo. En Argentina decimos “viejo”, “vieja” a nuestros padres, y aunque desde otras latitudes pueda parecer peyorativo, para nosotros es una expresión cargada del más puro amor y entrañable respeto, por eso… ¡Feliz día viejo!

Con mi bendición.
Padre José Medina

EVANGELIO DOMINICAL: “Maestro: ¿no te importa que nos estemos hundiendo?”

Domingo XII del tiempo ordinario
Ciclo B
Evangelio: Marcos 4,35-41

Un día, al atardecer, Jesús dijo a los discípulos: «Pasemos a la otra orilla».

Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con Él. En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal.

Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».

Él, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!». El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?».

Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?».

Palabra del Señor.


Este relato del Evangelio nos invita a la fe en la presencia y la acción salvadora de Jesús en los momentos difíciles. Tanto en la vida personal como en la de toda comunidad humana, pueden sobrevenir y de hecho sobrevienen tempestades que amenazan con hundirnos y destruir nuestras esperanzas. Pero como dice el refrán popular, “después de la tempestad viene la calma”, y esto se cumple cuando no nos dejamos vencer por la desesperación y recurrimos al Señor, sin dejar por ello de poner cuanto esté de nuestra parte. Meditemos en el Evangelio, teniendo en cuenta también los otros textos bíblicos de hoy [Job 38, 1. 8-11; Salmo 107 (106), 23-26.28-31; 2 Corintios 5, 14-17].

1. Jesús dijo a sus discípulos: Vamos al otro lado del lago (…). Se desató una tormenta (…). Jesús se levantó y dio una orden (…), y todo quedó tranquilo.

Cuando Jesús dice en este pasaje del Evangelio “vamos al otro lado el lago”, se refiere al pueblo pagano de los llamados “gerasenos”, situado en la orilla oriental del lago de Tiberíades, llamado también, por su tamaño y la fuerza de su oleaje, el “mar de Galilea”. Esta acción de dirigirse a la orilla opuesta es muy significativa para los estudiosos de los textos bíblicos, quienes ven en ella una referencia a la misión que Jesús le iba a dar a su Iglesia de proclamar la Buena Noticia más allá de las fronteras nacionales del pueblo de Israel.

Las primeras comunidades cristianas, al escuchar este relato que encontramos con distintos matices en los Evangelios de Marcos, Mateo y Lucas, seguramente lo asociaban a la imagen de la tempestad empleada con frecuencia en los textos bíblicos, como por ejemplo en el Salmo 107 (106), que invita a dar gracias a Dios por su misericordia, evocando con la imagen de la tempestad la historia de Israel en la que, a pesar de las constantes dificultades e incluso de las infidelidades propias de la debilidad humana, se había manifestado en favor de su pueblo el poder salvador de Dios, que aplacaba los vientos y con la suave brisa de su Espíritu lo conducía seguro al puerto de la tierra prometida.

El mismo poder salvador de Dios iban a reconocer los discípulos de Jesús que estaba presente y actuante en Él, pero tal reconocimiento sólo sería posible gracias a la fe pascual en Cristo resucitado, quien con la energía del Espíritu Santo les daría la fuerza necesaria para afrontar el oleaje de las persecuciones. La barca de Pedro, símbolo de la Iglesia o comunidad de los discípulos de Jesús, estaría constantemente amenazada por las tormentas del mal, pero siempre sería defendida por la presencia de su Maestro.

2. Las preguntas de los discípulos: -Maestro, ¿no te importa que nos estemos hundiendo? (…) -¿Quién será éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

Estas dos preguntas de los discípulos son muy significativas. Muchas veces, en medio de los problemas que nos toca afrontar, nos parece que Dios se desentiende y nos deja a la deriva, como si no le importáramos. Y también otras muchas, cuando encontramos la solución a los problemas, puede suceder que no reconozcamos claramente la presencia salvadora del Señor. Eso mismo les ocurrió a los discípulos de Jesús que iban con Él en la barca, e incluso después del milagro “se llenaron de miedo”, porque juzgaban con criterios humanos, como escribe el apóstol Pablo en la segunda lectura de hoy.

Necesitamos que Dios mismo abra nuestras mentes y nos haga experimentar y comprender desde la fe su presencia amorosa y su acción salvadora. Este es el sentido del pasaje bíblico de la primera lectura, cuando “El Señor le habló a Job de en medio de la tempestad (…), diciéndole: Yo le puse un límite al mar y cerré con llave sus compuertas. Y le dije “llegarás hasta aquí, y de aquí no pasarás; aquí se romperán tus olas arrogantes”. El mismo Dios todopoderoso que en todo el capítulo 38 del libro que lleva el nombre de Job le habla así a este personaje simbólico del Antiguo Testamento, es el que se nos revela en la persona de Jesús.

3. Las preguntas de Jesús: -¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe?

El miedo proviene de la falta de fe. Los primeros seguidores de Jesús tardaron un buen tiempo en tener la fe que requerían para afrontar las dificultades inherentes a la misión que iban a recibir de proclamar el Evangelio con una perspectiva universal. Iban a ser necesarias la iluminación y la energía del Espíritu Santo, después de la muerte y resurrección de Cristo, para que pudieran enfrentarse al oleaje de las incomprensiones y persecuciones confiando en el poder del amor infinito de Dios.

También nosotros necesitamos de esa fe, una fe que nos haga posible luchar sin desfallecer en medio de las situaciones difíciles, siendo impulsados por el amor de Cristo, como dice el apóstol Pablo en la segunda lectura. Pidámosle al Señor que nos conceda y nos aumente la fe en Él, para que podamos cumplir sin miedo y con valor nuestra misión, la que cada cual tiene en esta vida, conscientes de nuestros límites pero confiados tanto en nuestras propias posibilidades -que provienen de nuestro Creador- como en el poder de su Espíritu que es capaz de cambiar la tempestad en brisa suave hasta hacernos llegar seguros al destino de felicidad y de paz que nos tiene preparado.

Gabriel Jaime Pérez Montoya, SJ

EVANGELIO DOMINICAL (audios): 12º Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo B

“La tempestad calmada”   (Mc 4, 35-41) 

sábado, 20 de junio de 2015

DIÁLOGOS DE FE CON SAN JUAN PABLO II (audios): La conversión se debe ver en las obras de la vida



DÉCIMO SEXTO PROGRAMA DEL CICLO


“La penitencia y conversión, recuerdan, con particular intensidad, que para vivir como cristianos no basta haber recibido la gracia primera del bautismo, sino que es preciso crecer continuamente en esa gracia. Además, ante la realidad del pecado, aún presente cada día en la existencia humana, resulta necesario arrepentirse y convertirse a Dios, manifestando la conversión con obras.

Es el paso de las tinieblas a la luz, del pecado a la gracia, de la esclavitud del demonio a la amistad con Dios, que tuvo lugar en las aguas de nuestro bautismo, y se vuelve a realizar cada vez que se recupera la gracia mediante el sacramento de la penitencia. Queridos hermanos y hermanas: ¡Vale la pena volver al Padre Dios  para ser perdonados!”  

(San Juan Pablo II, Discursos en Argentina, 8 de abril de 1987, Salta).

IGLESIA HOY: Una visión general sobre la encíclica “Laudato si”

El documento supone un extraordinario compendio de la doctrina social de la Iglesia sobre los grandes desafíos de la humanidad

La Santa Sede ha presentado este jueves la nueva encíclica del papa Francisco, titulada “Laudato si', sobre el cuidado de la casa común”, y que versa sobre asuntos relacionados con la ecología y el desarrollo pleno del género humano. Mirado en sus 187 páginas, el texto cuenta con una introducción, seis capítulos y dos oraciones finales.

En el documento, el Santo Padre propone una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales, inseparablemente vinculadas con la situación medio ambiental. En esta perspectiva, el Pontífice invita a emprender un diálogo honesto a todos los niveles de la vida social, que facilite procesos de decisión transparentes. Y recuerda que ningún proyecto puede ser eficaz si no está animado por una conciencia formada y responsable, sugiriendo principios para crecer en esta dirección a nivel educativo, espiritual, eclesial, político y teológico.

Al inicio de la encíclica, el Papa recuerda el “Cántico de las criaturas” de san Francisco de Asís para hacer un llamamiento urgente a un nuevo diálogo sobre el modo en que se está construyendo el futuro del planeta. Se necesitan los talentos y la implicación de todos -dice- para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios.

En el capítulo primero, dedicado a “Lo que le está pasando a nuestra casa”, el Santo Padre aborda la contaminación y el cambio climático; la cuestión del agua; la pérdida de la biodiversidad; el deterioro de la calidad de la vida humana y la degradación social; la inequidad planetaria; la debilidad de las reacciones; y la diversidad de opiniones que existen respecto a estas problemáticas.

En el capítulo segundo, titulado “El Evangelio de la creación”, el Pontífice se refiere a la luz que ofrece la fe; la sabiduría de los relatos bíblicos; el misterio del universo; el mensaje de cada criatura en la armonía de todo lo creado; una comunión universal; el destino común de los bienes; y la mirada de Jesús.

En el capítulo tercero, que se ocupa de la “Raíz humana de la crisis ecológica”, Francisco trata sobre la tecnología: creatividad y poder; la globalización del paradigma tecnocrático; la crisis y consecuencias del antropocentrismo moderno.

En el capítulo cuarto, que trata sobre “Una ecología integral”, el Papa reflexiona sobre la ecología ambiental, económica y social; la ecología cultural; la ecología de la vida cotidiana; el principio del bien común; y la justicia entre las generaciones.

En el capítulo quinto, titulado “Algunas líneas de orientación y acción”, el Santo Padre propone el diálogo sobre el medio ambiente en la política internacional; el diálogo hacia nuevas políticas nacionales y locales; el diálogo y transparencia en los procesos decisionales; la política y economía en diálogo para la plenitud humana; y las religiones en el diálogo con las ciencias.

En el capítulo sexto, dedicado a la “Educación y espiritualidad ecológica”, el Pontífice invita a apostar por otro estilo de vida; por una educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente; y por una conversión ecológica. Otros temas son: el gozo y la paz, el amor civil y político, los signos sacramentales y el descanso celebrativo, la trinidad y la relación entre las criaturas, la reina de todo lo creado y más allá del sol.

El texto concluye con dos oraciones, una que se ofrece para ser compartida con todos los que creen en “un Dios creador omnipotente”, y la otra propuesta a quienes profesan la fe en Jesucristo, que rima con el estribillo “Laudato si'”, que abre y cierra la encíclica.

El documento trata la cuestión medio ambiental desde un enfoque pastoral, teniendo en cuenta diferentes aspectos. En esta línea, algunos de sus ejes temáticos son: la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta; la convicción de que en el mundo todo está conectado; la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología; la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso; el valor propio de cada criatura; el sentido humano de la ecología; la necesidad de debates sinceros y honestos; la grave responsabilidad de la política internacional y local; la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida. Pero también advierte que la 'tierra madre' debe ser defendida y no idolatrada, que la vida tiene que ser protegida, así como los ancianos, y que es necesario pensar al futuro que le dejaremos a las generaciones que hoy están naciendo.

En su esperada encíclica, el papa Francisco proclama además que la destrucción de la naturaleza es un pecado mortal moderno, no exento de graves consecuencias. Porque Dios perdona siempre, los hombres a veces, pero la tierra no perdona nunca. Aun así, subraya que no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, pueden también superarse, volver a elegir el bien y regenerarse.

En realidad, el texto supone un extraordinario compendio de la doctrina social de la Iglesia sobre los grandes desafíos socio-culturales, político-económicos y religioso-antropológicos de la humanidad en nuestros días y en el futuro.

Iván de Vargas para ZENIT.org


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Haga clic en el siguiente vínculo para obtener la encíclica Laudato Si’:

viernes, 19 de junio de 2015

IGLESIA HOY: ¿Qué pretende el papa Francisco con la encíclica “Laudato si”?

El mismo Pontífice explica las motivaciones del documento y por qué pide a toda la sociedad un cambio de mentalidad y de comportamiento

El santo padre Francisco ha hecho una invitación urgente a dialogar sobre cómo estamos construyendo el futuro del planeta porque “necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”. Del mismo modo advierte que las “soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustradas no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás”.

Esta es la llamada concreta del Papa en su encíclica Laudato si', sobre el cuidado de la casa común, publicada este jueves.

En la introducción del documento, al explicar las motivaciones para escribirla, Francisco indica que “el desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”. Reforzando esta visión optimista, Francisco asegura que “el Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado”.

Igualmente recuerda que la humanidad “aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común”. Y por eso, el Santo Padre alienta y da las gracias a todos los que están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos.

Sin embargo, el Papa subraya que las actitudes que obstruyen los caminos de solución, incluso entre los creyentes, “van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas”, advierte.

Por otro lado, el Pontífice asegura que los jóvenes nos reclaman un cambio y se preguntan “cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos”. El Santo Padre manifiesta su deseo de que este documento ayude a reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desafío que se nos presenta.

Asimismo, da unas indicaciones sobre la estructura de la encíclica. En primer lugar, hace “un breve recorrido por distintos aspectos de la actual crisis ecológica”, con el fin de “asumir los mejores frutos de la investigación científica actualmente disponible, dejarnos interpelar por ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario ético y espiritual”. A partir de esa mirada, el Papa retoma algunas razones que se desprenden de la tradición judeo-cristiana, “a fin de procurar una mayor coherencia en nuestro compromiso con el ambiente”.
Luego trata de llegar a las raíces de la actual situación para no mirar “sólo los síntomas sino también las causas más profundas”. A la luz de esa reflexión el Pontífice quiere avanzar “en algunas líneas amplias de diálogo y de acción que involucren tanto a cada uno de nosotros como a la política internacional”.

Finalmente, al mostrarse convencido de que todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo, propone “algunas líneas de maduración humana inspiradas en el tesoro de la experiencia espiritual cristiana”. Según el Santo Padre, se requieren propuestas “de diálogo y de acción que involucren a cada uno de nosotros y a la política internacional” y que “nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendo”. Del mismo modo, asegura que es imprescindible que la construcción de caminos concretos no se afronte de manera ideológica, superficial o reduccionista. El Pontífice indica que urgen acuerdos internacionales que se cumplan, dada la fragilidad de las instancias locales para intervenir de modo eficaz.

Para concluir esta presentación de la encíclica, el Santo Padre señala algunos ejes que atraviesan todo el documento. Entre ellos están: la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida.

Rocío Lancho García para ZENIT.org