martes, 5 de enero de 2016

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de ENERO de 2016

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de enero de 2016 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Frederic Fornos, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN UNIVERSAL para ENERO 2016 es: 

“Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diversas religiones, conlleve frutos de paz y justicia”.

COMENTARIO PASTORAL: Cómo se construye el diálogo

El diálogo se construye con humildad, incluso a costa de «tragar quina», porque es necesario evitar que en nuestro corazón se levanten «muros» de resentimiento y odio. Lo dijo el Papa Francisco en la misa que celebró el viernes 24 de enero.

El punto central de la homilía fue el pasaje del primer libro de Samuel (24, 3-21), que narra el enfrentamiento entre Saúl y David. «Ayer —recordó el Papa— escuchamos la Palabra de Dios» que «nos hacía ver lo que hacen los celos, lo que hace la envidia en las familias y en las comunidades cristianas». Son actitudes negativas que «llevan siempre a muchas peleas, a muchas divisiones, incluso al odio».

Pero «hoy la Palabra de Dios —prosiguió el Papa— nos muestra otra actitud: la de David», quien «sabía muy bien» que se encontraba «en peligro; sabía que el rey quería matarlo. Y se encontró precisamente en la situación de poder matar al rey, y así se terminaba la historia». Sin embargo, «eligió otro camino», prefirió «el camino del acercamiento, de la aclaración de la situación, de la explicación. El camino del diálogo para hacer las paces».

En cambio, el rey Saúl «rumiaba en su corazón estas amarguras», insultaba «a David porque creía que era su enemigo. Y ésta aumentaba en su corazón». Por desgracia, afirmó el Papa, «esas fantasías aumentan siempre cuando las escuchamos dentro de nosotros. Y levantan un muro que nos aleja de la otra persona». Así terminamos por quedar «aislados en este caldo amargo de nuestro resentimiento».

He aquí que David, «con la inspiración del Señor», rompe ese mecanismo de odio «y dice no, yo quiero dialogar contigo». Es así, explicó el Pontífice, como «comienza el camino de la paz: con el diálogo». Pero, advirtió, «dialogar no es fácil, es difícil». De todos modos, sólo «con el diálogo se construyen puentes en la relación, y no muros, que nos alejan».

«Para dialogar —precisó el Papa— es necesaria, ante todo, la humildad». Lo demuestra el ejemplo de «David, humilde, que dijo al rey: mira, habría podido matarte; habría podido hacerlo, pero no quise. Quiero estar cerca de ti, porque tú eres la autoridad, eres el ungido del Señor». David realiza «un acto de humildad».

Por lo tanto, para dialogar no hay necesidad de alzar la voz, «sino que es necesaria la mansedumbre». Y, además, «es necesario pensar que la otra persona tiene algo más que yo», tal como hizo David, quien, mirando a Saúl, se decía a sí mismo: «él es el ungido del Señor, es más importante que yo». Junto «con la humildad y la mansedumbre, para dialogar —añadió el Pontífice— es necesario hacer lo que hemos pedido hoy en la oración, al comienzo de la misa: hacerse todo a todos».

«Humildad, mansedumbre, hacerse todo a todos» son los tres elementos básicos para el diálogo. Pero aunque «no esté escrito en la Biblia —puntualizó el Santo Padre—, todos sabemos que para hacer estas cosas es necesario tragar mucha quina; debemos hacerlo, porque las paces se hacen así». Las paces se hacen «con humildad, con humillación», siempre tratando de «ver en el otro la imagen de Dios». Así muchos problemas encuentran solución, «con el diálogo en la familia, en las comunidades, en los barrios». Se requiere disponibilidad para reconocer ante el otro: «escucha, disculpa, creía esto…». La actitud justa es «humillarse: es siempre bueno construir un puente, siempre, siempre». Este es el estilo de quien quiere «ser cristiano», aunque —admitió el Papa— «no es fácil, no es fácil». Sin embargo, «Jesús lo hizo, se humilló hasta el fin, nos mostró el camino».

FRANCISCO
Misa matutina del 24 de enero de 2014.

La INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN para ENERO 2016 es: 

“Para que mediante el diálogo y la caridad fraterna, con la gracia del Espíritu Santo, se superen las divisiones entre los cristianos”.

COMENTARIO PASTORAL: La comunidad cristiana en tres pinceladas

Armonía, testimonio, atención a los necesitados: «tres pinceladas» de la imagen que representa a una comunidad cristiana, obra del Espíritu Santo según el modelo del «pueblo nacido de lo alto», personas «que aún no se llamaban cristianos» pero sabían dar testimonio de Jesucristo. Es la imagen presentada por el Papa el martes 29 de abril, por la mañana, durante la misa en Santa Marta. Se refirió a un pasaje de los Hechos de los Apóstoles (4, 32) para subrayar cómo la Iglesia, tras recordar durante toda la semana de Pascua el sentido del «renacer de lo alto», presenta ahora la imagen de lo que era «la comunidad de los nuevos cristianos»: un «pueblo recién nacido», formado por personas que «aún no se llamaban cristianos».

«La multitud de aquellos que se habían convertido en creyentes —destacó— tenía un solo corazón y una sola alma: y este es el primer rasgo». El segundo lo constituye el hecho de que se trataba de una multitud que «con gran fuerza daba testimonio del Señor Jesús». El tercero es que entre ellos «nadie pasaba necesidad».

Son las «tres peculiaridades —explicó el Santo Padre— de este pueblo renacido: la armonía entre ellos, la paz; el testimonio fuerte de la resurrección de Jesucristo y los pobres». Sin embargo, «no siempre funcionó así», añadió. En efecto, con el paso del tiempo «llegaron las luchas internas, las luchas doctrinales, las luchas de poder entre ellos. Incluso en la relación con los pobres surgieron problemas; las viudas se lamentaban de que no se las atendía bien»: en resumen, no faltaban dificultades.

Sin embargo, esta imagen muestra cómo deber ser realmente «el modo de vivir de una comunidad cristiana», de quienes creen en Jesús. Ante todo, destacó el Papa Francisco, es necesario construir un clima en el que reine «la paz y la armonía. “Tenía un solo corazón y una sola alma...”. La paz, una comunidad en paz. Esto significa —añadió— que en esa comunidad no había espacio para las murmuraciones, las envidias, las calumnias, las difamaciones», sino sólo para la paz. Porque «el perdón, el amor, lo cubría todo».

Para calificar a una comunidad cristiana de este modo —especificó el Papa Francisco— «debemos preguntarnos: ¿cuál es la actitud de los cristianos? ¿Son mansos, humildes? ¿En esa comunidad hay luchas entre ellos por el poder, conflictos por la envidia? ¿Se critica? Entonces no van por la senda de Jesucristo». La paz en una comunidad, en efecto, es una «peculiaridad muy importante. Tan importante porque el demonio trata de dividirnos, siempre. Es el padre de la división; con la envidia, divide. Jesús nos hace ver este camino, el camino de la paz entre nosotros, del amor entre nosotros».

FRANCISCO
Misa matutina del 29 de abril de 2014.

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