viernes, 1 de abril de 2016

INTENCIONES DEL PAPA: Mes de ABRIL de 2016

Queridos amigos y hermanos del blog: el Santo Padre Francisco indica para cada año y para cada mes, cuales son las intenciones generales y misioneras de la Iglesia en todo el mundo, por las que quiere que se ore. Éstas intenciones las confía al Apostolado de la Oración, quienes propagan en el mundo entero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a fin de que éste las difunda con la mayor amplitud posible. Les comparto ahora las intenciones para este mes de abril de 2016 con una síntesis del comentario que ofrece el P. Frederic Fornos, S.J., Director General Delegado del Apostolado de la Oración.


La INTENCIÓN UNIVERSAL para ABRIL 2016 es: “Que los pequeños agricultores, reciban una remuneración justa por su precioso trabajo”.

COMENTARIO PASTORAL: Los proyectos de "créditos rurales"

[…] Es laudable el empeño del FIDA por promover las oportunidades de empleo en las comunidades rurales, con el fin de que, a largo plazo, no dependan de la ayuda exterior. La asistencia dada a los productores locales sirve para construir la economía y contribuye al desarrollo global de la nación implicada. En este sentido, los proyectos de "créditos rurales", destinados a ayudar a pequeños granjeros y trabajadores agrícolas que no tienen tierras propias, pueden relanzar la economía global y proporcionar mayor seguridad alimentaria para todos. Estos proyectos ayudan también a las comunidades indígenas a prosperar en su propia tierra y a vivir en armonía con su cultura tradicional, en lugar de verse obligadas a desarraigarse para buscar empleo en ciudades masificadas, llenas de problemas sociales, donde a menudo tienen que soportar condiciones de vida miserables.

Este enfoque tiene el mérito particular de volver a situar el sector agrícola en el lugar que le corresponde dentro de la economía y del tejido social de las naciones en vías de desarrollo. A este propósito, pueden dar una valiosa contribución las organizaciones no gubernamentales, algunas de las cuales están estrechamente vinculadas a la Iglesia católica y están comprometidas en la aplicación de su doctrina social. El principio de subsidiariedad requiere que cada grupo de la sociedad sea libre de dar su contribución al bien general. Con demasiada frecuencia, a los agricultores de las naciones en vías de desarrollo se les niega esta oportunidad, cuando su trabajo es explotado con codicia y su producción se desvía hacia mercados lejanos, con poco o ningún beneficio para la propia comunidad local.

Hace cerca de cincuenta años, mi predecesor el beato Papa Juan XXIII, a propósito de la tarea de labrar la tierra, dijo: "Los agricultores deben poseer una conciencia clara y profunda de la nobleza de su trabajo. Viven en plena armonía con la Naturaleza, el templo majestuoso de la creación. (...) El trabajo del campo está dotado de una dignidad específica" (Mater et Magistra, 144-145). Todo el trabajo humano es una participación en la providencia creadora de Dios todopoderoso, pero el trabajo del campo lo es de modo destacado. Una sociedad verdaderamente humana siempre sabrá cómo apreciar y recompensar adecuadamente la contribución que da el sector agrícola. Si se lo apoya y equipa como conviene, puede sacar a una nación de la pobreza y poner los fundamentos de una creciente prosperidad. […]

Discurso al Consejo de Gobierno del Fondo internacional de Desarrollo Agrícola
BENEDICTO XVI
20 de febrero de 2009

La INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN para ABRIL 2016 es: “Que los cristianos de África en medio de conflictos políticoreligiosos, sepan dar testimonio de su amor y fe en Jesucristo”.

COMENTARIO PASTORAL: La evangelización compete a todos los fieles cristianos

Como indicó claramente el Concilio Vaticano II, la obra de evangelización no está reservada al clero o a los religiosos, sino que compete a todos los fieles cristianos, que están llamados a proclamar el amor salvífico que han experimentado en el Señor Jesús (cf. Apostolicam actuositatem, 6). Aprecio los esfuerzos que habéis realizado para crear nuevas oportunidades con vistas a la formación catequística de los fieles y para salir al encuentro de los jóvenes, que se encuentran en ese momento decisivo de la vida en el que sienten el desafío de profundizar su relación con Cristo y con su Iglesia y en el que tratan de formar una familia propia.

Frente a los numerosos desafíos de la sociedad contemporánea, entre los cuales una cultura cada vez más secularizada y cada vez con menos oportunidades de trabajo digno, es fundamental que hombres y mujeres laicos sabios y comprometidos guíen a los jóvenes para que disciernan la orientación que darán a su vida y garanticen su futuro. Para un enfoque catequístico más eficaz también es importante seguir identificando y preparando a líderes cualificados, a fin de ayudar a formar a los fieles y, de este modo, hacer presente «la fragancia de la presencia cercana de Jesús y su mirada personal» (Evangelii gaudium, 169).

Queridos hermanos obispos, junto con los sacerdotes, los religiosos, las religiosas y los fieles laicos de vuestras Iglesias locales, estáis llamados a difundir esta fragancia de Cristo en Etiopía y Eritrea (cf. 2 Cor 2, 14). Muchos años de conflicto y de tensiones constantes, además de una pobreza difundida y condiciones de sequía, han causado mucho sufrimiento a la gente. Os agradezco los generosos programas sociales que, inspirados en el Evangelio, ofrecéis en colaboración con las distintas instituciones religiosas, caritativas y gubernativas, destinados a aliviar dicho sufrimiento.

En particular, pienso en los numerosos niños a los que asistís, los cuales sufren hambre y han quedado huérfanos a causa de la violencia y la pobreza. También pienso en los jóvenes que, de lo contrario, como muchos de sus amigos y familiares, querrían escapar de su país en busca de mayores oportunidades y corren el riesgo de perder la vida en viajes peligrosos. Y, naturalmente, siempre debemos recordar a los numerosos ancianos que, en medio de tantas dificultades, podrían ser así fácilmente olvidados. Vuestros esfuerzos por ellos, que dan un testimonio muy grande del amor de Dios entre vosotros, son una gracia extraordinaria para la gente. Que en vuestra amorosa preocupación por los pobres y los oprimidos sigáis buscando nuevas oportunidades para cooperar con las autoridades civiles en la promoción del bien común.

Discurso a los Obispos de la Conferencia Episcopal de Etiopía y Eritrea en visita “Ad Límina Apostolorum”
PAPA FRANCISCO
9 de mayo de 2014

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